Del odio al amor (Yurami) Suivre l’histoire

daikiaki Daiki Aki

Yuri Plisetsky y Kenjiro Minami tienen una rivalidad desde el pre-escolar y todo por tener el mismo objetivo: el amor de Yuuri Katsuki, su amable maestro *Los personajes no me pertenecen. *La historia es mía. Daiki★Aki La historia fue escrita y publicada por primera vez en Wattpad el: 08/11/2018 **Recuerden que pueden unirse al grupo de Facebook "Daiki no sekai" en caso de que quieran notificaciones sobre actualizaciones o nuevas historias**


Fanfiction Anime/Manga Interdit aux moins de 21 ans.

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La rivalidad entre las personas comienza cuando hay algo por lo cual competir, no importa la edad o el género, simplemente si hay dos o más personas queriendo el mismo objetivo habrá rivalidad entre ellas.

En el jardín infantil “Ágape”, donde van niños menores de seis años y de diferentes nacionalidades, con la finalidad de que puedan adaptarse a Estados Unidos adecuadamente, se puede ver como comienza la competencia silenciosa entre dos pequeños niños, ambos tienen como meta ganarse el amor del maestro ya que siempre es muy bueno con los niños.

Yuri Plisetsky, tiene cinco años y proviene de Rusia. Su cabello rubio y ojos verdes lo hacen destacar en su clase, pero lo que más se enfatiza de él es su mal carácter con todos menos con el maestro Katsuki. La molestia del menor se acentúa cada vez que le toca sentarse junto a Kenjiro Minami, puesto que este también aspira a obtener el amor de su querido maestro y eso no lo va a permitir por ningún motivo.

Kenjiro, es un niño japonés de cinco años, cabello rubio y ojos miel, muy entusiasta a la hora de hacer sus deberes y devoto en lo que se refiere a lo que le pida el maestro de su salón. A su corta edad sabe que quiere al señor Katsuki de la manera en que un papá quiere a una mamá y pondrá todo su esfuerzo para que Yuri no le gane en esta competencia para obtener el afecto del japonés mayor.


↢⊰❤⊱↣

¡Mire, mire! —Le hablaba con entusiasmo el pequeño japonés mostrándole como había dibujado una linda flor para su amado profesor— la pinte azul, su color favorito —sonreía feliz mientras Yuuri tomaba la hoja observando con atención lo que estaba plasmado en el papel.

¡Vaya! Has mejorado mucho Kenjiro —lo felicitó el adulto revolviéndole el cabello.

El mío esta mejor —la voz del pequeño ruso se hizo presente mientras ponía su dibujo frente al rostro de Yuuri, tapando el de su compañero. El maestro suspiro algo cansado, a Yuuri le encantaba poder enseñar a los niños y ya llevaba cinco años haciendo aquel trabajo que le apasionaba tanto pero…

¡Ah! Vete de aquí, yo llegue primero —habló Kenjiro con voz molesta, empujando a su compañero al querer acercarse más al mayor.

A Yuri no le gusto aquello así que tomó a su compañero de la ropa y tiró de esta para apartarlo logrando que cayera al suelo. Minami no supo qué hacer, no estaba acostumbrado a ser violento ya que sus padres siempre le habían enseñado a resolver las cosas hablando, así que simplemente se puso a llorar alertando a otros niños que se acercaron a mirar lo que ocurría.

Esta situación no era algo inusual, Yuuri ya había notado que ambos niños tenían una pequeña rivalidad a causa de que querían tener su total atención. El mayor se puso junto a Kenjiro y lo abrazó para que este dejara de llorar, consolándolo mientras Yuri solo observaba la situación con expresión de enojo.

Yuri, ven aquí y discúlpate con tu amigo —le habló con voz firme al chico de ojos verdes.

Tsk, no quiero. Es un llorón —respondió cruzándose de brazos y mirando en otra dirección.

Yuri, si no te disculpas… voy a estar molesto contigo, sabes que no me agradan los niños que se comportan así —la voz seria de Yuuri le dio a entender al menor que estaba hablando en serio. El no quería que su maestro se enojara, pero era demasiado orgulloso como para admitir que el error había sido suyo.

Lo siento —le dijo a Minami sin mirarlo y el aludido asintió con la cabeza para luego separarse de Yuuri y dirigirse a su puesto— tonto —murmuró el ruso al chico cuando paso por su lado y este enojado le enseñó su lengua.

Siempre era la misma situación, si no era por un dibujo era por los juguetes, por una lección bien aprendida o por alguna otra cosa que cada niño creía hacer mejor que su “rival”. Ante los ojos de Yuuri aquel par podría llegar a ser los mejores amigos si se lo proponían, después de todo sus personalidades contrastaban, pero tenían gustos similares.


↢⊰❤⊱↣

La hora de salida llegó y como todos los días los niños se alistaron rápidamente para poder salir pronto e irse con sus padres, Yuuri fue dejando uno por uno en la entrada, asegurándose de que cada niño se fuera con su familiar correspondiente y como siempre los últimos en salir eran Kenjiro y Yuri. Aunque el abuelo de Plisetsky llegaba de los primeros y el padre de Minami llegaba unos minutos después, estos chicos siempre eran los últimos en salir, diciendo que querían pasar más tiempo con Yuuri.

El final del día era el único momento donde aquellos chicos se comportaban bien entre ellos, ayudando a ordenar el salón, repartiéndose tareas para dejar todo bien organizado dentro de lo que podían hacer un par de niños de cinco años.

Muchas gracias, son unos buenos niños —les decía su maestro besando la mejilla de cada uno y haciéndolos sonrojar para que luego Kenjiro corriera fuera del salón, sonriendo feliz mientras tocaba su mejilla donde yacía aquel tierno beso de despedida. Yuri por su parte simplemente agachaba la cabeza mientras fruncía el ceño para ocultar su rostro avergonzado, caminaba lentamente a la puerta para luego girarse y darle una pequeña sonrisa que solo le mostraba a su amado maestro.

Por fin terminaba el día y Yuuri podía ir tranquilamente a casa, sabiendo que sus alumnos estaban bien y que esos dos pequeños cada día mejoraban más en su aprendizaje escolar y en sus habilidades sociales. El hecho de tener una rivalidad los hacía querer ser mejores, mientras aquello no se transformara en un odio y fuera una simple competencia entre ellos a Yuuri le parecía bien.

↢⊰❤⊱↣

Todos los días Kenjiro le contaba a su padre lo lindo que era su maestro y lo mucho que lo quería y admiraba por ser una persona tan amable e inteligente, el Señor Minami simplemente escuchaba, asintiendo a todo lo que su pequeño le decía. Su familia había pasado por un momento difícil hacía más de un año, la madre de Kenjiro había muerto víctima de un accidente de tránsito cuando iba de vuelta a casa, había sido un gran golpe para su familia y sobre todo para el señor Minami, el padre de Kenjiro quien había tenido que hacerse cargo de su hijo por completo.

Kenjiro siempre mostró una sonrisa, era pequeño, pero entendía que su padre hacia lo mejor que podía tras la ausencia de su madre y por ello no quería dar problemas. Cuando ingreso a la escuela, Yuuri se convirtió en aquella persona que lo ayudo a sentir aquella calidez que le faltaba al no tener a su mamá y no era porque su padre fuera frío, pero él había sido criado de una manera en que los hombres no abrazan mucho y no muestran demasiado sus sentimientos. Su maestro le mostró que estaba bien llorar si se sentía triste, le enseñó como podía ayudar en casa y lo escuchaba cuando quería hablar sobre aquellas cosas que le gustaban como los robots y los dibujos animados.

Para Kenjiro, su padre y Yuuri lo eran todo.


❤❤❤

Yuri Plisetsky solo tenía a su abuelo, no conocía a su padre y su madre trabajaba en el extranjero así que solo la veía una o dos veces al año. No era como si le importara, las cosas eran así desde que tenía memoria y con su abuelo se sentía bien ya que Nikolai era alguien que lo consentía y educaba como un padre. No necesitaba a nadie más en su vida o al menos eso creía hasta que conoció a Yuuri.

Nikolai había notado que su taimado nieto había cambiado un poco su actitud al ingresar a la escuela, hablaba de vez en cuando sobre lo que hacía y siempre dos nombres salían a la luz en aquellas conversaciones: Yuuri y Minami. Al parecer a uno lo admiraba y el otro le molestaba, no era raro que a Yuri le molestara la presencia de alguien pues era un chico al que no le gustaba estar con muchas personas, pero si era extraño que recordara el nombre de la persona que causaba eso en él y más que le diera tanta importancia como para nombrarlo a menudo.

Para Yuri, Nikolai era su todo y Yuuri aquel a quien quería darle todo. Era un niño, pero sentía que quería hacerlo sonreír de alguna manera, escuchar un “buen trabajo” de su parte era lo mejor del día, pero siempre era arruinado por Kenjiro ya que a veces esas felicitaciones que debían ser solo para él, su maestro se las decía a alguien más y ese alguien era Minami. Todos los niños del salón le eran indiferentes, pero aquel chico japonés se metía en su camino y eso le fastidiaba porque aunque no lo admitiera, ese niño era un buen chico y por ello llamaba la atención de Yuuri.


↢⊰❤⊱↣

La etapa del jardín pasó entre discusiones y disculpas fingidas solo para dejar feliz a su maestro, creyendo que este no se daba cuenta de que solo lo hacían por obligación.

Era momento de pasar al siguiente año, de dejar atrás a su amado Yuuri y continuar con sus estudios. Minami lloró durante todo el último día, diciendo que no quería dejar de ver a su maestro y prometiéndole que lo visitaría, que encontraría la manera de hacerlo, mientras Yuuri lo abrazaba y consolaba. Por su parte Yuri solo permanecía serio y sin acercarse, Nikolai le había dicho que se despidiera correctamente, pero el menor sabía que si se acercaba lloraría también, las lágrimas de ese estúpido niño japonés le producían ganas de llorar.

Yuuri miro al pequeño ruso y sentó a Kenjiro en una de sus piernas, dejando la otra libre y estirando un brazo hacia el de ojos verdes para que viniera con él— ¿No vas a despedirte? —le preguntó con voz amable y una sonrisa en los labios. Yuri no pudo resistirse y corrió hacia el mayor, sentándose en su otra pierna y siendo abrazado mientras escondía el rostro en el hombro de su maestro para comenzar a soltar silenciosas lagrimas.

También te visitaré —le dijo en voz baja y Yuuri solo asintió abrazando a sus pequeños un poco más fuerte. De todo el tiempo que llevaba enseñando, esta era la primera vez que le costaba tanto separarse de unos niños, de sus niños.


Continuará...

12 Janvier 2020 21:23:15 0 Rapport Incorporer 1
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