navilantesos Valentina Muguerza

El poder de la magia siempre ha estado en las manos de aquellos que nacen con la voluntad de dominarla, en el mundo de hoy, esas personas son mejor conocidas como magos. Por mucho tiempo, los magos y los humanos han intentado coexistir en armonía incluso cuando entre ellos, nacen individuos con hostiles intenciones de sembrar oscuridad. No obstante, la magia, en su mayor puro elemento, siempre buscará aquellos de nobles corazones para recordarnos que antes de oscuridad, fuimos luz. Trade Dogan un solitario mago capaz de utilizar una de las siete magias naturales del mundo, vaga sin rumbo, con la esperanza de cumplir cierta promesa hecha hace mucho tiempo. Su viaje lo llevará a conocer un gremio de magos con los que, después de ciertos acontecimientos, será forzado a convivir.


#25 in Fantaisie #9 in Épique Déconseillé aux moins de 13 ans.

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Prólogo



El escenario frente a mis pies ya era un retrato común en mi cabeza; escombros, humo, sangre, hasta el olor de los huesos carbonizados de las personas se había vuelto algo por lo que ya no valía la pena quejarse. Sí, todavía recuerdo los tiempos en las que dichas imágenes alguna vez me causaron pesadillas. Sofocantes gritos de personas que desaparecían en el aire al mismo tiempo que iba sintiendo el palpitar de sus corazones detenerse. Noches continuas sin soñar nada más que desesperación y sufrimiento. Lo que más me aterrorizaba y me impedía volver cerrar los ojos tendido en mi cama, era el profundo silencio que se alzaba en el ambiente tras los últimos suspiros agonizantes.

¿Hace cuánto de esos días? No lo sé. Cuando me esfuerzo en intentar evocar una memoria del pasado solo veo muerte y destrucción... Pareciera que siempre he estado rodeado de ella.

Mientras caminaba sumergido en mis pensamientos, oí un leve gemido a mi derecha. Alcé la vista del suelo cubierto de brasas y al buscar con la mirada hacía un lado, observé como una figura grande y regordeta se agitaba sin control aparente en un rincón. El hombre se arrastraba de entre una pila de escombros en un intento desesperado por buscar aire. Débiles sollozos se escapaban de sus labios, al igual que unas lágrimas se deslizaban por sus pálidas y sucias mejillas. Una alargada barra de metal se le había incrustado en el dorso y sus pies no eran más que bultos negros, a consecuencia de haber sido carbonizados por el fuego. En medio de su infierno, el hombre soltaba alaridos de dolor mientras temblaba y se retorcía con cada empujón que su cuerpo daba hacia el exterior.

No llegó muy lejos.

—Por favor, alguien... —susurró con voz apagada, aquellas que fueron sus últimas palabras antes de quedarse inmóvil en el suelo.

No tenía que acercarme a confirma algo que mis sentidos amplificados podían detectar desde la distancia. Ya no había pulso. Estaba muerto. Como todos los demás después de un trabajo bien hecho.

Desvié el rostro del cadáver y continué mi camino hacia adelante.

No importa. No era la primera vez que veía a alguien morir y tampoco sería la última.

A mi alrededor, el fuego implacable continuaba arrasando sin piedad todo a su paso: ardiendo, desbastando y acabando con aquello que se le interpusiera en su camino. A todos menos a mí.

Conforme transcurría los minutos, los llantos y gritos fueron cesando hasta que solo permanecieron unos pocos, aunque eran tan débiles y sutiles que apenas y podías contarlos. Alcé la vista al frente y observé con desgano el paisaje que me rodeaba: un cascarón vacío de lo que antes fue un pueblo.

Una vez más lo confirmaba, no había nada que el fuego no destruyera.

Bien... Fue suficiente.

Al escuchar mi orden, las flamas esparcidas que ardían por todo el pueblo se vieron obligadas a acudir a mi silencioso llamado. Caminaron hacia mí y a medida que se acercaban entre ellas, comenzaron a juntarse rodeando mi cuerpo y formando hileras de fuego que se extendían hasta los límites del pueblo. Contemplé las llamas por breves segundos, dejando que estas me transmitieran los últimos momentos de aquellas personas a las que les habían arrebatado sus vidas. Después, exclamando un leve suspiro, las obligué a entrar de regreso al mismo lugar de donde salieron, a mi interior.

De inmediato, un ya conocido silencio reinó en el ambiente y ahora una extensa oscuridad cubría los restos del poblado. El aire se impregnó de un olor a madera quemada y una gigantesca capa de humo se había alzado impidiendo que el reflejo de la luna y las estrellas iluminaran el lugar. Me llevé las manos a los bolsillos de la chaqueta y soltando un suspiro entre dientes comencé a caminar. No necesitaba luz para ver. Podía sentir el débil calor que irradiaban los edificios que todavía no habían sido calcinados por mi fuego y esos leves remanentes de civilización eran mi única guía hacia la salida del aquel lugar.

En medio de mi escapada, sentí el palpitar acelerado de una presencia familiar que se aproximaba con torpeza hacia mí.

—¡Allí estas! —gritó desde la sombras una voz fría y raposa—. ¡Por un demonio, Trade! ¡Al menos deja algo de luz para los que no podemos ver nada! —sus pies chocaron con una superficie que emitió un crujido explosivo— ¡Vamos! ¿Qué esperas? —soltó con impaciencia.

Que ser más fastidioso e intolerable. Aquí, rodeado de cuerpos y sin ningún testigo, sería una buena oportunidad para por fin deshacerme de él.

Pese a que la idea me fascinaba, para mi pesar, todavía no podía llevarla a cabo.

Algún día...

—No te quiero cerca de mí, así que dame algo que pueda quemar —le ordené encendiendo una pequeña llama en la palma de mi mano.

Mi petición pareció molestarle ya que soltó un quejido entre dientes. Lo sentí mover y agitar rocas hacia los lados en busca de algún objeto que sirviera como antorcha.

—¡Oh! Esto debe de servir... —exclamó con un júbilo escalofriante y seguido, lo escuché arrancar algo del suelo—. Bien. Ahora dame algo de luz para así poder salir de esta mierda de lugar.

Acerqué mi mano hacía donde sentía el calor de su brazo y con la luz del fuego observé la forma del objeto que había tomado. Estaba teñido de una capa gruesa de hollín y desgarrado casi en su totalidad, más aún podía reconocer un brazo humano cuando lo veía frente a mí. Alumbré su rostro y dos ojos rojos me sonrieron con malicia. Le observé con una expresión de total desagrado.

—¿Qué? Tú no especificaste que querías quemar —replicó él alzando los hombros con gesto inocente.

Me aparté de su lado e ignoré su infantil intento de provocación. Alcé una mano y a sus espaldas creé un delgado camino de fuego, el cual se extendió hasta las afueras de lo que alguna vez fue el pueblo de Miznar. Sin decir nada, caminé a un lado del sendero, impaciente por querer dejar atrás ese lugar.

—¡Ja! No disfrutas del trabajo —replicó él liberándose del objeto de las manos y siguiéndome a mis espaldas.

—Y tú lo disfrutas demasiado —respondí cortante.

—Al menos esta vez logramos terminar nuestro encargo antes del tiempo asignado, el Maestro estará complacido —empezó a reírse desenfrenadamente, como si esas palabras hubieran desencadenado algún gozo en él. Al ver que yo no reaccionaba ante sus tonterías, aceleró el paso y se puso a mi lado—. Vamos, Trade, ¿vas a decirme que no te emociona ver la reacción del Consejo Mágico cuando se enteren de lo que hicimos? ¡Lloverán ofertas por nuestras cabezas hasta el final del año! Apuesto a que cuando volvamos seremos la envidia de todos en el gremio.

No me sorprende tal comentario viniendo de alguien que solo sentía éxtasis después de una masacre.

Ignoré sus palabras y continué mi camino en silencio. De repente sentí una leve señal de vida cerca de nosotros. Me detuve y arrugando la frente, busqué a quién nos espiaba de entre las sombras. Una figura pequeña y delgada dio un paso hacia mí, se tambaleaba con pasos torpes hacia los lados, reacia a caer al suelo. Se trataba de un joven. No parecía tener más de quince años. Su cabello y el resto del cuerpo estaban cubiertos con cenizas y su ropa estaba desgarrada hasta tal punto que casi parecía estar desnudo. El niño se detuvo frente a nosotros y me contempló con unos enormes ojos brillantes.

—Vaya, ¿qué tenemos aquí?, un sobreviviente... —soltó mi compañero dando un paso hacia él.

La pequeña criatura no retrocedió, en su lugar observé como sus manos empezaban a temblar sin control alguno. Mis sentidos reaccionaron. Percibí como el calor de su cuerpo empezaba a aumentar y como las palpitaciones de su corazón se agitaban con desenfreno.

Así que este niño todavía puede...

—¿Por qué? —soltó el niño entre sollozos pese a estar presa del pánico—. Ustedes... ustedes hicieron esto. ¿Por qué?

—Que pregunta tan estúpida —respondió el hombre frente a él y sentí como un hilo peligroso se asomaba en sus ojos—. Los niños siempre son una maldita molestia. Haré esto rápido... —enmarcó una sonrisa que exigía sangre, al mismo tiempo percibía como su pulso se aceleraba—. ¿Cuánto crees que aumentará el valor por mi cabeza si el Consejo encuentra el cadáver destrozado de un niño junto a nuestro mensaje?

—No hagas nada innecesario —intervine antes de que se precipitara—. Nuestras ordenes ya fueron cumplidas.

—Como si eso me importará —replicó. Alzó sus manos y mientras las elevaba, estas comenzaron a tomar una forma bestial: los huesos de los dedos se fueron haciendo más grandes, de los nudillos empezó a brotar un oscuro vello marrón, las uñas se alargaron hasta el punto de ser tan afiladas que sabía que podían llegar a atravesar el metal—. No temas, Trade, me aseguraré de que sepan que fui yo —se lamió los labios y dio otro paso hacia su siguiente víctima—. Al final, todo el mundo reconoce un trabajo del Chacal.

La pequeña e indefensa criatura vio a través de sus intenciones, pero le fue imposible retroceder, había quedado paralizado por el miedo. Miré a mi compañero. Cualquier cosa que intentara decir para detenerlo sería en vano. La sed de sangre ya se había apoderado de su cuerpo y no iba a desistir de sus planes hasta tener sus manos cubiertas con la carne de su presa.

Suspiré de mala gana y elevando una mano hacía el hombre, hice arder su ropa antes de que pudiera dar otro paso hacia el niño.

—¡Pero qué mierda haces! —soltó sorpresivo. Retrocedió consternado y se pasó las manos por el cuerpo en un intento por apagar las llamas.

Aproveché el momento.

—Vete de aquí —le dije al niño, este me miró temeroso, pero no hizo caso alguno a mis órdenes—. No te daré otra oportunidad.

Esas palabras parecieron sacar al niño de su trance, ya que parpadeó sorprendido.

—U-Ustedes hicieron esto... —tartamudeó entre dientes—. Mi padre, mi madre... ¿Por qué?

Que molestia.

—¡Si no te vas ahora te incineraré al lado de sus cuerpos para que así puedas estar con ellos! —fue mi última advertencia y levantando mi mano, de entre mis dedos, lancé una pequeña braza de fuego que golpeó uno de sus hombros desnudos. El niño cayó al piso y soltó un grito ahogado de dolor—. Bajo mis manos tu muerte será menos agonizante; eso puedo prometértelo.

El niño se retorció en el suelo y con el rostro hundido en la tierra me fulminó con sus ojos llenos de ira.

—¡Los odio! —exhaló con un grito que provino de lo más profundo de su garganta. Delgadas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

—Lárgate. No volveré a repetirlo.

Me contempló una última vez y levantándose con dificultad, se alejó corriendo por entre la densa oscuridad. Me quedé por un breve instante examinando el lugar por el que había desaparecido.

No entiendo porque hice lo que hice. Tener piedad por las personas era algo que dejé de hacer hace mucho tiempo. Da igual, si tiene suerte, nuestros caminos no volverán a cruzarse de nuevo.

—¡Trade! —gritó el idiota a mis espaldas—. ¡Desgraciado! ¡Quítame tus malditas llamas de encima!

Me giré y observé la escena casi divertido. Chacal continuaba ardiendo por todas partes y se arrastraba por el suelo en un inútil esfuerzo por extinguir mis llamas. Jamás lo conseguiría. Había utilizado una gran potencia de fuego y ni aun así con eso lograba matarlo. No entendía cómo funciona, pero su extraña magia lo protegía y no dejaba que mi fuego traspasase del todo su piel. Chasqueé mis dedos ordenando a las llamas que desaparecieran de su cuerpo. Al verse liberado, Chacal soltó un gruñido y de un saltó se puso de pie. Arrojó al suelo la chaqueta roja que cargaba puesta y que ahora se encontraba toda chamuscada, después de confirmar lo arruinada que había quedo su prenda, me lanzó un mirada de severidad.

Resoplé. Dirigí mi mano hacia uno de los bolsillos de mi abrigo y saqué una pequeña bolsa con monedas.

—Para que no te quejes —le dije arrojándola a sus manos.

Vació su contenido en la palma y asintió satisfecho.

—Esa era mi presa... —comentó, mientras se guardaba la bolsa en uno de los bolsillos.

—Lamento si no comparto tu deseo ferviente por abrir y destripar cuerpos.

—Claro, tú disfrutas más del olor a carne y hueso calcinado, ¿no es así?

No respondí. ¿Para qué hacerlo? Cualquiera que hubiera sido mi respuesta no importaba.

Nos pusimos de nuevo en marcha y mientras nos alejábamos, su incansable voz sonó de nuevo.

—No entiendo por qué el Maestro nos ordenó quemar un pueblo tan insignificante como este —comenzó a decir—. Masalia tiene ciudades mucho más importantes que esta mierda de lugar. Hubiera preferido ir a Prista, Velvia o incluso Amagata..., aunque sea allí, habría tenido gente con la que me hubiera podido divertir. Aquí solo había patéticos humanos, ni siquiera un solo mago con el que pudiera jugar. ¡Esto, es un desperdicio de mi presencia! Ninguna de estas basuras me sirvió de calentamiento y luego tú...

—¿Cuándo llegará el intermediario? —pregunté impaciente por dejar de escuchar sus quejas.

—Yo qué sé... El Maestro dijo que nos encontraríamos con él a las afueras del pueblo después de completar nuestra misión.

Fue tal y como dijo. En cuanto pisamos los restos de la empalizada que rodeaba la aldea sentí la presencia de alguien que nos esperaba cerca del bosque. Nos detuvimos y a los pocos segundos una figura encapuchada de la cabeza hasta los pies se nos acercó con sigilo. Tenía una respiración peculiar y su ritmo cardíaco era más lento de lo que estaba acostumbrado a escuchar.

—Excelente trabajo —nos dijo con voz suave y pausada—. No esperaba menos de ustedes.

—Silent Farce siempre cumple con lo que promete —soltó mi compañero orgulloso de sus acciones.

Señaló a sus espaldas y ambos miraron con gran placer los restos del extinto pueblo de los que aún continuaba saliendo humo.

—¡Espléndido! —susurró el hombre y deslizando una mano bajo su traje, sacó una pequeña y abultada bolsa—. Consideren su trabajo terminado.

Chacal contuvo una risa eufórica entre dientes.

—Esto va a hacer muy feliz al Maestro —soltó él tomando la bolsa e inspeccionando su contenido—. ¿Crees que llegue a notar si faltan una o dos monedas? Sí… lo más probable es que me estrangularía con un dedo si se llegase a enterar.

Ignoré sus tonterías y continué mirando con fijación al hombre.

—Caballeros, nada de esto ha ocurrido —dijo, para luego empezar a retirarse con lentitud.

El hombre dio dos pasos y al momento de dar el tercero; envié mis llamas a que le cortaran el camino.

—No estoy de humor para juegos, anciano —intervine molesto de que me hicieran esperar.

—¿Anciano? —expresó Chacal con sorpresa.

—Tal y como esperaba del afamado Hacedor de Cenizas. Tus sentidos son verdaderamente agudos —soltó emulando una sonrisa nerviosa.

Al ver que yo no me inmutaba, el viejo empezó a carcajearse y metiendo su mano por entre una manga, sacó un diminuto pergamino que se encontraba enrollado.

—Esto es para ti —me dijo.

Tomé el rollo y lo guardé con velocidad en un bolsillo de la chaqueta. Deshice la pantalla de fuego, y cuando volví la vista hacía el frente, la figura del viejo había desaparecido.

No importa. Ya tenía lo que quería.

Sentí la mirada curiosa de Chacal sobre mi hombro.

—¿Ese fue el pago por tu llamas en esta ocasión? —soltó él arqueando una ceja de inconformidad—. Hombre, siendo tú, consideraría empezar a cobrar al menos un ojo de la cara por cada encargo. O un brazo si prefieres.

Le di la espalda, ignorando su comentario y me puse a andar. Nos alejamos sin que nadie notara que estuvimos allí y muy pronto, dejamos atrás las cenizas de un pueblo sucumbido por las llamas, mis llamas.

Escuché el sonido de un rayo a lo lejos y a los pocos minutos una débil agua comenzó a caer sobre nosotros.

—Vaya hora para que empiece a llover —se quejó Chacal extendiendo una mano—. Suerte que terminamos a tiempo. Hubiera sido humillante el tener que retirarnos con la excusa de que tu magia es débil bajo la lluvia. ¡Ah, mierda! —se golpeó la frente—. ¡El agua lavará gran parte de todo mi hermoso esfuerzo! Quedaré como un mediocre frente al Consejo Mágico. ¡Maldita sea! Y yo que quería presumirle al resto en cuanto saliera en los periódicos. Ya sé. La próxima debería de...

Ya no ponía atención a sus palabras.

Cerré los ojos y escuché el sonido de la lluvia que se evaporaba al contacto con mi piel.

Es una pena, con este cuerpo no puedo sentir el frío de las delgadas gotas que caen sobre mi rostro.




¡Bienvenidos!

Gracias por acompañarme en esta nueva obra.


Creada desde el corazón para ustedes.


Si has llegado hasta aquí y te gustó lo que has leído, te invito a que le des una mirada, eso te lo agradecería de todo corazón.


─━─∞◆∞─━─

Muchísimas Gracias a todos por leer.

─━─∞◆∞─━─



9 Décembre 2019 23:31:57 9 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Publier!
Sathma Vargas Sathma Vargas
La descripción para la ambientación me parece muy bien narrado, así como la construcción de la personalidad de los personajes a través de sus acciones. Hay errores de puntuación casi invisibles, pero siento que es un trabajo muy limpio y bien estructurado, nos das un probada de este universo, nos presentan a los personajes, un propósito desconocido y siento que lo has hecho espléndido enganchando a los lectores. Me da mucha curiosidad conocer más los propósitos de Trade, gracias!
Sebastián Pulido Sebastián Pulido
Exelente trabajo!
October 30, 2022, 22:55
Romy Riq Romy Riq
te elegí al azar y me gusto, muy bien narrado, ojala llegue a ese nivel!!
April 09, 2021, 06:22

  • Valentina Muguerza Valentina Muguerza
    Muchas Gracias por la oportunidad y me alegra un montón que la hayas disfrutado :D April 18, 2022, 04:29
Franklin Cosme Franklin Cosme
Tía!!! xD ¿Qué haces acá??!!! (por fis, no digas que es por lo mismo que yo)
December 13, 2019, 18:17

  • Valentina Muguerza Valentina Muguerza
    ¡Hey! Es que aquí hay un publico diferente. Simplemente quería tener opiniones diferentes y siento que está comunidad es mas "formal" No sé, es diferente :3 December 15, 2019, 19:42
Lina Hookings Lina Hookings
Me encanto!!
December 13, 2019, 05:26

  • Valentina Muguerza Valentina Muguerza
    ¡Muchas Gracias! Me alegra que lo hayas disfrutado :3 December 15, 2019, 19:43
~

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