ffcc666 Fivic Corgan

¿El amor tiene género? Esto lo tendrán que demostrar los protagonistas de ésta historia... Emiliano un joven de veintidós años recién egresado de la universidad y que por azares del destino es llevado a The happiness, el hotel más famoso de la ciudad, donde conocerá a Vladimir, el chef del hotel, quién es una persona bastante orgullosa y engreída, y a Julián, el segundo hijo y heredero de The happiness, Emiliano tendrá que sobrellevar la situación de cada minuto con el orgulloso Vladimir para poder permanecer dentro del hotel, ¿Será capaz de lograrlo?. ¿Qué pasará con estos encuentros fortuitos que el destino tiene preparado para estás tres personas?, que hacer cuando un sólo lugar se convierte en el centro del universo... hacer que me ames una historia que estará llena de amor, un amor no tan común, pero que es único. —Quiero estar contigo hasta el final de mi vida y hacer que me ames en cada segundo de ella... —Entonces creo que he domado a la bestia…


LGBT+ Interdit aux moins de 18 ans.

#comida #amor #amigos #familia #boyslove #chicoxchico #lgbt
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EMPEZAR CON EL PIE IZQUIERDO


Los días en la Universidad habían terminado, ahora era tiempo de conseguir un trabajo formal, Emiliano estaba feliz por haber logrado su meta, pero ahora tenía que abrir los ojos a la realidad, habían pasado varios días desde que empezó a enviar su información a todos los lugares donde pudiesen contratarlo, pero no era raro que lo rechazaran en todas las entrevistas debido a su edad, para todos era demasiado joven, un día vagando por las redes sociales se encontró con un anuncio que llamó mucho su atención, sin siquiera pensarlo dos veces, tomó rápidamente el móvil y marcó aquel número del anuncio, del otro lado respondió una voz muy agradable, la cual atendió amablemente su llamada, hablaron por más de diez minutos y él escuchaba atentamente cada palabra, al final de la charla la persona lo citó al día siguiente para evaluar su desempeño.
Al llegar el día de la cita salió muy temprano de casa y se dirigió a la dirección indicada, al llegar pudo observar lo llamativo que era el lugar, entonces siguió adelante saludó al guardia de la entrada, preguntándole por la señorita del día anterior y éste le indicó unas escaleras al final del pasillo, subió rápidamente por ellas y al llegar preguntó a una persona donde quedaba la oficina de la Srita. Amanda López, la persona le indicó la oficina de la derecha, entonces él se apresuró hacia ese señalamiento y tocó a la puerta.
—¡Hola!— dijo Emiliano con un poco de timidez.
—Hola, adelante, toma asiento—contestó amablemente Amanda.
Conversaron por un largo tiempo, mientras la señorita Amanda revisaba con cuidado cada uno de los documentos, al término de revisar los papeles dio un pequeño suspiro y dijo.
—Estás contratado, bienvenido a “THE HAPPINESS “ (el lugar donde todo puede suceder) , uno de los mejores hoteles de la Ciudad de México — dio a conocer Amanda.
La felicidad se notaba en el rostro de Emiliano , no podía evitarlo, estaba muy feliz de haber conseguido ese trabajo, era lo que buscaba, ese era el impulso que necesitaba, él era huérfano y vivía con su tía Ana y sus dos primos, Aarón de veinticinco y Carolina de veintidós años, su madre había fallecido en un accidente automovilístico cuando él era pequeño, de su padre no sabía nada, pues el los abandono cuando el apenas era un recién nacido, después de escuchar estas palabras, salió de aquel lugar, no sin antes agradecerle a la persona, salió disparado del lugar y tomó un taxi hasta casa, se colocó los auriculares y escuchaba una y otra vez la misma canción =ACROSS THE OCEANS = de New Empire.
Llegó a casa e inmediatamente contó todo a su tía Ana, estaba tan feliz que olvidó que sus primos le esperaban en el parque para divertirse un rato, desde que eran pequeños hacían siempre lo mismo cada día, sus primos regresaron a casa y al abrir la puerta se encontraron con Emiliano.
— Te esperamos por un largo tiempo y nunca apareciste — dijo Aarón fulminándole con la mirada.
— Lo siento chicos, estaba tan feliz que olvidé reunirme con ustedes— se limitó a responder Emiliano.
Al escuchar esto Carolina sólo frunció el entrecejo y dijo,
— Bueno la próxima vez que nos hagas esperar, enserio te golpearé hermanito — todos echaron a reír al escuchar esto, su madre los llamó entonces a la mesa para que cenaran antes de irse a la cama, al dirigirse a su recámara Emiliano ladeó la mirada hacia su tía y dijo un poco cabizbajo,
—Mamá, crees que mamá estaría feliz en estos momentos tanto como yo lo estoy, aunque siendo sincero siempre le echo de menos y extraño sus cantos al anochecer mientras me dejaba dormir en sus brazos.
—Tú madre, mi hermana era una gran mujer, y en estos momentos estaría igual de eufórica que tú hijo mío, también la extraño, pero sabes que siempre estaré aquí para apoyarte como ella lo hubiese echo — dijo su tía mientras aparecía una sonrisa en su rostro.
—Ahora estoy mucho mejor, gracias mamá, gracias por quedarte a mi lado cuando mamá se fue — dijo Emiliano bajando unos escalones para abrazar a Ana y besarle la mejilla mientras sonreían.
Después subió rápidamente a su habitación y se echó a dormir, pero no conseguía hacerlo, se quedó mirando al techo imaginando como sería el día siguiente en aquel lugar, su nerviosismo era tanto que decidió leer algo, así que durante unos minutos hojeo uno de los libros de Pablo Neruda, 20 poemas de amor y una canción desesperada, que era uno de sus escritos favoritos, al terminar un poco de la lectura se quedó profundamente dormido con el libro entre las manos.
Al día siguiente su madre tuvo que despertarle muy temprano, para que no llegara tarde a su primer día de trabajo, gritando desde fuera de su habitación, Emiliano al escuchar a su madre, salió rápidamente de la cama y se dirigió al baño para ducharse, salió a prisa para tomar el desayuno que su madre había dejado en la mesa, lo devoró todo en un segundo, estaba tan feliz que no le importaba atragantarse con el, sólo escuchó, lo que su madre le dijo desde la cocina.
—Come más despacio jovencito, que no queremos que termines en el hospital en tu primer día de trabajo.
Fuera de la casa ya le esperaba Aarón en el auto para acompañarlo hasta el trabajo,
—Hermano porque tardas tanto— dijo Aarón saliendo del auto.
—Lo siento hermano, pero mamá me hizo tomar el desayuno antes de irme — dijo Emiliano con una sonrisa en el rostro.
—Bueno, está bien, vamos ya, que llegaremos tarde por tu culpa —
Los dos subieron al auto, para después dirigirse al hotel.
— Hemos llegado a su destino señor Emiliano — dijo Aarón de forma burlona cuando se estacionaba frente al hotel.
—¿Señor?, deja de burlarte de mí, "hermano" — respondió Emiliano de forma irritada.
—Está bien hermanito, no olvides que pasaré por ti más tarde, buena suerte en tu primer día.
—Está bien, hasta luego — dijo Emiliano bajando del auto.
—No dejes a nadie molestarte, y si lo hacen sólo debes llamarme— dijo Aarón desde el auto para después marcharse.
Ahí estaba, en el lugar donde muchas cosas estaban por pasar, se quedó un momento fuera del lugar, cuando vio en la entrada a una señorita, era la señorita López, Amanda la que platicaba con él un día anterior.
—Hola Emiliano, ¿cómo estás?.
—Hola señorita Amanda — saludó Emiliano.
—Nada de señorita, llámame Amanda, está bien— dijo Amanda con una mirada socarrona,
—Está bien, como usted ordene señorita Amanda, perdón, como tú digas Amanda —respondió Emiliano con un gesto de timidez.
—Bien!, empezaremos por mostrarte el lugar, y en el camino te diré cuales serán tus funciones como mi asistente personal — Asintió Amanda con autoridad.
Emiliano escuchó detenidamente cada una de las indicaciones , mientras inspeccionaba todo el lugar, llegaron hasta la oficina de Amanda y ésta le mostró la que sería suya,
—Serás mi asistente, sé que esto es raro, pero te contraté porque me has caído bien —dijo Amanda con un gesto de simpatía,
Emiliano sólo se limitó a mostrar una sonrisa como muestra de agradecimiento. Emiliano estaba adaptándose muy bien a este entorno y a su raro puesto, como él lo pensaba, no sería tan difícil aprender ciertas cosas después de todo, estaba tan concentrado arreglando unos papeles que no escucho que Amanda le llamaba,
—Emil, Emil, Emil, Emiliano te estoy hablando — gritó fuertemente, haciendo que Emiliano reaccionara enseguida y se dirigió a la oficina rápidamente.
—Disculpa Amanda, no te he escuchado — se disculpó Emiliano.
—No te preocupes Emil, te hablé, para decirte que he recibido una llamada de directivos —Emiliano asintió con la cabeza a cada palabra y Amanda continuó.
—Me han dicho que tengo que mandarte cierto tiempo al área de cocina, para que te familiarices con esa área del hotel y con las personas con las cuales tendrás contacto —.
Emiliano mostró una cara de asombro ante tal situación y después de unos segundos pronunció unas palabras.
—¿Qué es lo que haré?, yo realmente no se cocinar muy bien, así que si me pides que haga eso, seguramente terminaré por incendiar ese lugar — dijo Emiliano con una cara de incredulidad, haciendo que Amanda sonriera por un momento, él realmente no sabía cocinar, entonces como sobreviviría dentro de un entorno como una cocina, apenas había aprendido lo poco que su madre le había enseñado, seguramente dentro no le iría nada bien.
—Emil, ¿en qué estás pensando? — escuchó decir a Amanda, mientras ésta le miraba detenidamente.
—Disculpa Amanda, pero realmente estoy perplejo, ante lo que has ordenado — al escuchar esto Amanda sonrío nuevamente.
—No te preocupes Emil, sobrevivirás ahí dentro, sólo no dejes que alguien más te haga sentir irrelevante, porque seguramente a alguien no le gustará que entres ahí — dijo ella con una sonrisa de aliento.
—Está bien Amanda, aunque lo último que has dicho realmente no me da esperanzas de salir vivo de ese lugar — respondió Emiliano.
Amanda se dirigió al estante donde estaban los uniformes y le dio uno para que se cambiase.
—Toma, usarás éste uniforme ahora, no te preocupes estarás de regreso en cuatro semanas.
—¡Espera! , cuando dijiste, que nadie me hiciera sentir irrelevante, es porque hay alguien que
no es feliz consigo mismo ahí dentro ¿cierto?, y al cual seguramente no le gustan los extraños, he visto películas de ese tipo, y a veces el chef de un lugar así es realmente desagradable — dijo Emiliano con cara de incrédulo.
—Tal vez es verdad, pero creo que eres una persona fuerte y podrás congeniar con él — dijo Amanda, con una sonrisa el rostro.
—Enserio espero que no sea tan gruñón como en las películas —dijo Emiliano.
Emiliano dejo de hablar y se dirigió al baño, cambió rápidamente de vestimenta, salió del baño y Amanda ya lo esperaba afuera,
—Vaya que te queda muy bien ese uniforme Emil, la filipina te sienta muy bien —dijo Amanda de forma burlona.
Emiliano sólo asintió con un gesto de desagrado.
Caminaron rápidamente por el pasillo, que les separaba del área de servicio al comensal, llegaron a la cocina y Amanda habló.
—Hola, muy buenos días chicos, ¿cómo están?.
Todos respondieron al unísono
—Hola Amanda —.
—¿Dónde se encuentra Vladimir? — dijo Amanda al no ver a la persona que buscaba, en ese momento al escuchar ese nombre, Emiliano no pudo mostrar una cara diferente, que no fuera una de miedo y desagrado, de pronto alguien salió por una de las puertas que estaban al fondo de la cocina, ese era Vladimir.
—Hola Amanda, mi querida Amanda, ¿Qué te trae por aquí?— dijo Vladimir mostrándose de forma sarcástica.
Amanda al ver esto, le correspondió de igual manera.
—Hola Vladimir, mi querido Vlad — contraatacó con un gesto de burla. Era notorio que Amanda y
Vladimir no llevaban una buena relación laboral y no pensar en su vida personal, simplemente ellos dos se detestaban, simplemente su odio era recíproco,
—Entonces dime querida Amanda, a que debo el honor de tu visita, estoy ansioso por saber que te trae por aquí — dijo Vladimir en su tono sarcástico,
—Sólo vine para presentarles a Emiliano, mi asistente — al escuchar esto todos echaron a reír, excepto Vladimir que ya sabía hacia donde iba todo.
—¿Tú asistente?, ¿Y por qué lo traes aquí?, si es tu asistente debería estar en la puerta de tu oficina, no en mi cocina — dijo Vladimir con un gesto de enojo.
Al escuchar esto todos se volvieron serios, y Emiliano sólo pensaba en lo desagradable y estúpido que le parecía la persona frente a él, como se atreve a decir que debería estar en la puerta, acaso se podía ser más idiota, se repetía Emiliano una y otra vez.
—Vladimir, él estará en la cocina durante cuatro semanas, son órdenes de más arriba querido, a las cuales ni tu, ni yo, podemos refutar— respondió ella con un gesto de burla.
—Así que él estará a tu cargo y al de todos ustedes , en estas cuatro semanas, deben mostrarle como funciona todo dentro de, estamos de acuerdo — terminó Amanda con un gesto de autoridad.
—Me retiro entonces, está bien, Emiliano que tengas buen día, puedes acercarte a cualquiera de los chicos de aquí, ellos son incluso más amables que el chef Vladimir — dijo Amanda al retirarse.
Emiliano sólo asintió con la mirada, mientras pensaba que ahora el parecía estar en medio de una rivalidad y gran guerra, en ese momento Vladimir pasó a su lado casi golpeándolo para perseguir a Amanda por el pasillo.
Cuando Amanda caminaba hacia su oficina, alguien le tiró del brazo e hizo que volteara rápidamente.
—Ahora que pasa Vladimir, porque haces esto —dijo un poco alterada.
—¿Es enserio? Me dejarás a tú “asistente” en mi cocina, por lo menos ¿sabe hervir agua, te lo advierto no estoy dispuesto a cambiar pañales a un novato, y mucho menos a enseñarle lo más mínimo— atacó Vladimir gritando de una forma grotesca.
—Y yo te lo advierto, no hagas nada que cause mal a esta persona, porque estaré de su lado, como alguna vez lo estuve del tuyo, así que ahora este más claro Vladimir — contraatacó Amanda gritando de la misma forma.
En la cocina Emiliano sólo se quedó parado al centro de ella, pensando en que rayos le estaban metiendo éstas personas que discutían en el pasillo, estaba casi congelado por esa situación, sólo quería que el día terminara.
—Hola joven asistente — escucho decir a alguien.
—Hola — contestó Emiliano un poco desanimado.
—Yo soy Karla —dijo la mujer a su lado, era una mujer de unos veintiocho años, 1.65 cm de estatura, el pelo teñido de rojo y muy simpática.
—Bueno, supongo que mi nombre ya lo sabes, puesto que en estos momentos parece un arma de guerra — contestó Emiliano.
—Sí, te llamas Emiliano, tienes veintitrés años y eres el asistente y amigo de la señorita Amanda — dijo una voz al fondo.
Emiliano volteó la mirada y vio a un chico un poco regordete, de tez clara, 1.72 de estatura y de unos veinticinco años, era gracioso en su personalidad, eso era lo que pensaba Emiliano.
—Tú, ¿cómo te llamas?— Preguntó Emiliano
—Soy Ernesto, mucho gusto, señor asistente — dijo ésta persona de forma burlona, Emiliano sólo hizo un gesto de enojo y sonrió.
Estaban tan atentos a sus bromas que no vieron venir a Vladimir,
—Pero que diablos están haciendo ahí, acaso no tienen trabajo, si los señores gustan les puedo traer alguna bebida o tal vez gusten que les preparé algo de comer — gritó enojado y sarcásticamente.
—Lo sentimos chef— dijeron Karla y Ernesto al unísono, y se retiraron inmediatamente cada uno a lo suyo, Emiliano se quedó observando fijamente a Vladimir, cuando de pronto éste empezó a moverse hacia donde estaba él.
—No me importa quién seas, de donde vienes, o si Amanda te protege, a partir de hoy, te haré la vida imposible — dijo éste en forma enojada y susurrándole al oído, Emiliano sintió como un frío recorría todo su cuerpo al escuchar esto, pero no dejaría que esta persona tan cretina le intimidara y le respondió de la misma forma.
—Sinceramente no me importa lo que usted haga, pero si usted cree que me asustaré tan rápido y querré salir corriendo de aquí, debo decir que se equivoca, a sí que lo siento mucho, aunque mi presencia aquí le moleste, supongo que no hay nada que yo pueda hacer — dijo burlonamente Emiliano y alejándose un poco de Vladimir.
—Tienes razón, no hay nada que pueda hacer, excepto una cosa, hacer que tu estancia aquí se vuelva realmente desagradable, y si quieres agradecerle a alguien, puedes ir a llorar con Amanda — dijo Vladimir dando un paso adelante y arrinconando a Emiliano contra una de las mesas.
—Enserio que usted debe entender que realmente no me asusta, vine a este lugar a trabajar no a caerle bien a una persona tan hostil como usted, así que tenga por seguro que lo que usted haga, yo se lo devolveré dos veces — dijo Emiliano de forma segura.
Vladimir sólo sonrió con desagrado y contraatacando le respondió.
—Realmente tu personalidad me agrada, enserio eres divertido, así que espero que mantengas esa actitud por mucho tiempo pequeño asistente, o por lo menos el tiempo que tendrás que soportarme, así que espero que no termines como todos los demás que han intentado hacerse los héroes —.
Al escuchar esto todos quedaron sorprendidos y sin decir una sola palabra del asunto sólo miraban mientras Vladimir dio la vuelta para dirigirse a su oficina, mientras Emiliano ladeaba los ojos de un lado a otro con nerviosismo y molestia.


7 Janvier 2020 16:27:17 0 Rapport Incorporer 0
À suivre… Nouveau chapitre Tous les dimanches.

A propos de l’auteur

Fivic Corgan Hola. Me llamo Fivic Corgan soy originario del estado de Oaxaca, un maravilloso estado al sur de la Ciudad de México, soy un chico al cual le apasiona leer y escribir, me encanta viajar a diferentes lugares a través de los libros, así como también me encanta llevarlos a otros mundos.

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