El Sangre de Dragón Suivre l’histoire

K
Khaligor ____


Todo comienza en una pequeña aldea, cuando un bebe aparece en la plaza central. El chico crece y decide partir en un viaje a la capital en busca de su hermano. En vez de su hermano encontrara algo diferente, un ser majestuoso y una oscura y podrida realidad.


Fantaisie Épique Tout public.

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La llegada de la tormenta

Era una noche fría y oscura. Una poderosa tormenta cubría la aldea de Terran situada en las lejanías del reino de Luxia.

De repente, en medio del tupido velo de la noche, se escucha un rugido procedente de la plaza central.


Gorg, un granjero del pueblo decidió acercarse a ver que era lo que producía aquel sonido y su sorpresa no pudo ser mayor al llegar y encontrarse con una cesta, una cesta con un recién nacido que aparentaba no llegar ni a un año de vida.

Gorg cogió la cesta con el niño y la llevó consigo a su choza. Gorg vivía en una choza humilde de paja con su mujer y su hijo. Se trataba de una pareja recién casada, de alrededor de los 26 años de edad, trabajaban las tierras del reino , lo cual les daba para llevar una vida decente pero sin lujos ni gastos innecesarios, así que cuando Zaina, la mujer de Gorg vio llegar a su marido con otro bebe en una cesta, se quedo sin palabras.

-No te preocupes cariño, me lo encontré en la plaza volviendo de la granja y no podía dejarlo allí en medio de la tormenta, moriría...- Dijo agachando la mirada.

-Pero nosotros no podemos hacernos cargo, Gorg , mañana lo llevarás con Krans y que el decida que hacer con el.

-En cuanto acabe la tormenta los llevare! no te preocupes- Exclamó Gorg mientras abrazaba a su mujer, la cual llevaba pálida desde hace 5 minutos a causa de la situación.

Mientras Zaina preparaba algo de cenar, Gorg sacó de la cesta al bebe y se fue a secarlo y cambiarlo de ropa cuando encontró algo que le sorprendió:

-Zaina corre, ven rápido!

-Que pasa? ahora no puedo dejar esto solo.

Gorg fue corriendo hacia su mujer con el bebe en brazos y le enseño algo que no olvidaría jamás.


Los ojos del bebe brillaban con un rojo intenso que ni las llamas más poderosas nacidas del fuego tenian. Los ojos rojos, con llamas brillaban cada vez con mas intensidad, era una sensación sorprendente pues solo viendo el brillo y color de esa mirada daba la sensación de que estaba aumentando la temperatura de la habitación.

Zaina y Gorg no podían dejar de mirar, pero de golpe algo les interrumpió que les devolvió a la tierra, un sonido que volverían a oír mas adelante y que desearían jamás haberlo escuchado por primera vez.



Rápidamente, la joven pareja se dirigió a la ventana para ver de donde provenía semejante sonido. Alzaron la vista hacia el cielo nocturno de Terran pero no consiguieron ver más que oscuridad y estrellas, Thoran, que se había quedado sujetando al joven bebe se percató de que los ojos del chico se habían apagado y volvían a tener ese color negro azabache que lucía cuando apareció por primera vez en casa de su padre.


La joven pareja se volvió decepcionada de la ventana cuando vieron a su hijo mirando fijamente al bebe:

-Raven...- Susurro el joven chico.

-¿Que sucede Thoran?- Le preguntó su padre.

-¡Mira sus ojos!- Exclamó Thoran- Son iguales que los de los cuervos del bosque de Eltrion.

-¡Te dijimos que nunca fueses a ese bosque!- Grito su madre con claras muestras de enfado.- Es muy peligroso.

-No he ido nunca mamá! Pero un día en la biblioteca vi un libro con fotos de el.

Zaina respiró aliviada y su padre hizo una mueca de resignación.

-Bueno, si eso es todo no hay problema, pero no podemos ponerle nombre ya que no se va a quedar con nosotros, le dejaremos esa tarea a sus futuros padres.

Thoran asintió entristecido y le entrego el joven bebe que acababan de encontrar y había embaucado a todos con su mirada a su madre.

-Todos necesitamos un descanso. -Exclamo Gorg- Vayamonos a la cama, mañana llevaremos el niño a Krans , el jefe de la aldea y el sabrá qué hacer.



El día empezó en la humilde aldea de Terran. Gorg se dirigió con paso firme hacia la casa del jefe de la aldea a explicarle la situación. Terran era un pueblo pequeño con pocos habitantes y muy trabajadores. Todos se conocían entre ellos, así que el asombro era máximo cuando veían pasar al joven Gorg con un niño entre sus brazos.

-¿De quien es ese hijo?- Exclamo Dan el bibliotecario- Zaina no ha estado embarazada, ¿acaso es fruto de la magia?- Dijo mientras reía a carcajadas.

Dan es un viejo amigo de la familia. Ronda los 50 años y lleva trabajando en la biblioteca de la aldea como 30 años sin parar.

Gorg fue aprendíz de Dan en su juventud, pero con el paso del tiempo tuvo que dedicarse a la granja, dedicarse a una profesión como librero o escritor es algo al alcance de muy pocos privilegiados, y en la aldea de Terran, no lo ibas a encontrar.

Gorg dibujo una leve sonrisa en su rostro, asintió y siguió caminando hacia su destino. Era mejor no llamar mucho la atención, pues no tenia como dar explicaciones ya que no sabia la procedencia del bebe.

Llegó a la casa de Krans . Para ser la casa del jefe de la aldea era bastante decepcionante. Una estructura de palos y paja se alzaba ante el. Tenía unos pocos mas de decorados afuera de los que iba a tener jamas Gorg en su casa, pero quitando ese detalle, vivían en las mismas condiciones decepcionantes, estaba claro que la aldea no tenía dinero para gastar en lujos innecesarios. No era una visión que sorprendiese a Gorg a estas alturas, pero tampoco lo llenaba de satisfacción.

Pico a la puerta y una voz ronca le respondió:

-¿Quien es?

-Soy yo, Gorg, tengo algo que hablar con usted.

-Oh Gorg, el jovenzuelo que consiguió embaucar a una chica de capital para que viniese a vivir a una aldea pobre como la nuestra. Casi que tengo miedo de hablar contigo y acabar haciendo alguna locura como esa.- Dijo entre risas.


En efecto, pensó Gorg, Zaina era una chica de clase media que vivía en la capital. No tenia que trabajar mucho para vivir y llevaba una vida cómoda y tranquila, no había ninguna razón que no fuese el amor para que esta abandonase su hogar, y contra todo pronostico, decidió venir con Gorg a vivir a esta aldea pobre y destinada a la desaparición.

-Es importante por favor, déjeme pasar.- Dijo Gorg

-Mmm, en ese caso adelante chico.- Afirmó en un tono ya mas sereno y propio de un líder.

Gorg abrió la puerta y entro a la choza. Era tal y como la habría imaginado cualquier persona que la hubiese visto por fuera. Se trataba de un lugar oscuro, puesto que no tenia ventanas, y estaba iluminado solamente por una vela que colgaba del techo la cual estaba a punto de llegar a su fin. También se podían observar estanterías con libros a ambos lados de la habitación, estaba claro que a Krans le gustaba leer, pues lo único que tenia eran esos muebles, una silla una mesa y un sillón viejo hecho de madera y paja que ya estaba contando los días para desmoronarse.

-¿Que te pasa chico?- preguntó Krans sin siquiera mirarle.

-Ayer en medio de la tormenta, escuche un rugido y cuando me dispuse a ver que era encontré esto- Dijo mientras mostraba el bebe a Krans.

-¿De verdad escuchaste un rugido y pensaste que era buena idea? A veces me asombras Gorg ¡JAJAJA!

-Por favor, es importante, nosotros no podemos quedarnos con el, no sabemos que hacer.- El tono de Gorg se volvía desesperado a la vez que cambiaba el rosto de Krans.


Justo antes de que Krans pudiese responder, se escucharon los ruidos de unos caballos llegando a la aldea:

-Kilius, Rey de Luxia, tiene un mensaje para vosotros. Acudid todos aquí ahora mismo.

El tono autoritario de un soldado imperial ponía a la gente en guardia. El rey y sus súbditos no eran bienvenidos en las aldeas de las afueras. Se dedicaban a hundirles con impuestos y demandas inhumanas solo para asegurarse que en la capital viviesen sin ningún problema y sin tener que hacer nada. Aun así la fuerza desmedida del ejercito de la capital, la cual era pagada con los impuestos de la gente pobre, era demasiado grande como para permitir una rebelión así que la gente se veía obligada a obedecer sin rechistar.

-El rey manda un mensaje, acudid todos de inmediato y escuchad- Repitió el guardia.

La plaza se iba llenando, así que el guarda, vestido con una armadura imponente dio paso al orador oficial para que comenzase su discurso.










9 Octobre 2019 09:52:25 0 Rapport Incorporer 2
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