tano-nava1568428618 Tano Nava

Drake W. Réquiem es un guerrero maldito, guardián en la cacería de monstruos, carga con una promesa en medio de una guerra entre la tecnología avanzada y la magia milenaria, donde cuatro credos se disputan por la supremacía de un continente al borde de un nuevo Armagedón. Su vida cambiará de rumbo abruptamente al conocer a una misteriosa mujer de alas negras, llevándolo a lo que hay más allá de la guerra santa.


Fantaisie Interdit aux moins de 18 ans. © Tano

#accion #tragedia #295 #258 #381 #332 #371 #385 #402 #32816 #acciòn
3
4.2k VUES
En cours - Nouveau chapitre Tous les 10 jours
temps de lecture
AA Partager

Prologo

En la profundidad de un bosque, bajo un cielo gris cerca del atardecer, en los caminos entre los árboles, una joven vestida con una capucha roja y una gorda maleta en sus hombros, deambulaba bajo la protección de su escolta, una mujer de la raza de los elfos, vestida en una capa verde cubriendo una coraza pectoral y un parche en el ojo derecho.

—Creo que puedo moverme por mi cuenta desde aquí, Risha… —dijo la joven en voz áspera al inclinar la cabeza por encima del hombro.

—Su padre me ha solicitado cuidar de usted en todo momento, princesa Liliana —respondió la mujer elfo en faz gélida—. Es cuestión de tiempo para que los Templarios vuelvan. Debemos regresar cuanto antes a las caravanas.

—Para entonces, habré regresado de hacer mis necesidades y estaremos de vuelta en la fortaleza, solo necesito un minuto a solas… —insistió la joven—. La caravana de mi padre no debe estar lejos; solo necesito un minuto.

—Bien… pero tenga cuidado… —concluyó Risha.

La frialdad de la escolta produjo un gélido escalofrío en la columna de Liliana, por lo que no pudo aguantar otro segundo y se alejó a paso veloz sin mirar atrás. No podía encarar la mirada gélida de Risha, quien la veía perderse entre las líneas de los árboles.

«Si la mato aquí y ahora… nadie sabría lo que pasó. Podría fingir que fue un Templario francotirador, o una bestia demoníaca», escrutó la mujer, con su mirada absorta en como Liliana se alejaba.

Risha observaba a los lados, y efectivamente estaban completamente solas. Con un único hechizo, podría sofocarla con sus enredaderas o envenenarla con sus hongos, y todo habría acabado. La mujer elfo se llevaría el único consuelo, de que posiblemente salvaría miles de vidas, únicamente con extinguir a la hija de sus señores. Pero era demasiado cobarde como para atreverse, tal como sus camaradas, ninguno osaba lastimar a Liliana. Antes de que la mujer pudiese darse cuenta, la joven de la caperuza roja ya se había alejado de su vista.

En la soledad de los campos, Liliana vagaba aparentemente sin rumbo hasta toparse con un roble en donde decidió botar su maleta y entonces se sentó en la hierba, bajo la copa del árbol. Tras soltar un suspiro, la joven sacó de la maleta un frasco y se dispuso a recolectar unas hierbas de los alrededores.

Mintió acerca de querer ir al baño, únicamente deseaba un momento a solas; lejos de la caravana en la que podía escuchar los susurros de los elfos, enanos y hombres bestia que la seguían, según para proteger sus espaldas, “¿Es ella a la que llaman la monstruosidad?” “¡Si! Es la hija de la reina de corazones y el rey brujo. En ella alberga el estigma, es una maldita” ¿Cómo dos seres tan magnánimos, pudieron concebir una aberración así?

Las manos enguantadas de la joven temblaban, y acabó resbalándosele el frasco con hierbas, que estaba recolectando. Una mezcla de rabia y frustración anidaba en su pecho.

—Ojalá arranquen la lengua a cada uno de ustedes, cabrones… —espetó al contener un alarido, al posar sus manos sobre su angustiado corazón, como si quisiera contenerlo en sus entrañas.

De repente, una extraña sensación consumió su cuerpo, un escalofrío escalando por su columna y la hizo girarse al pasto alto. Un miedo asaltó su espíritu al ser invadida por una fuerza invisible llamándola. Simplemente, algo atrás de esos matorrales la atraía de forma irresistible.

Algo en el interior de Liliana gritaba que diera marcha atrás y huyera de vuelta a la caravana en búsqueda de su padre; sin embargo, ya estaba abriéndose paso dentro de los altos plantíos. Su cuerpo se movía solo, como si aquella atracción prometiera resolver todos sus problemas.

Al apartar el matorral con la mano, llegó a un paraje húmedo en el que se divisaba una negra ciénaga de juncos susurrantes, apenas iluminada por el orbe agonizante del día, impulsada por una vaga curiosidad.

La joven siguió caminando hasta llegar a la orilla del pantano pestilente en donde dicha fuerza se concentraba. Miró a sus alrededores, no descubriendo a otro ser vivo, pero algo andaba mal. No había sonido de naturaleza alguna, ni el cantar de las aves, tampoco el zumbar de los insectos, solo el sonido de las plantas al ser movidas por los vientos.

El corazón de la chica se agitó al ser sus sentidos acribillados, por un fuerte hedor a podredumbre proveniente de las aguas turbias, impulsándola a mirar a ese lugar. Entonces notó unos bultos flotantes a lo lejos. Extrañada, la joven agudizó la mirada y la tenue luz del atardecer la hizo captar con horror una mano cercenada aun recubierta en un guantelete oxidado.

Liliana ahogó un quejido al descubrir múltiples cuerpos mutilados flotantes en el agua; piernas, torsos, cabezas con un yelmo. Muchos de los que creía pequeños islotes o rocas, en realidad eran restos despedazados de seres humanos.

Con los ojos abiertos al máximo, se tapó la boca con la mano mientras sentía las náuseas subir por su garganta. No pudiendo aguantar, acabó vaciando sus entrañas en el suelo. Con las manos sobre sus rodillas, entre tosidos, a continuación escuchó el movimiento del agua lodosa por un objeto a punto de emerger de las profundidades, a pocos metros de la orilla.

En un vago intento por huir, la chica se dio la vuelta, pero el pánico la hizo toparse con una rama saliente, interrumpiendo su ritmo y acabó de cara contra el fango. En un jadeo agonizante por el dolor, Liliana se puso de pie solo para encarar a la silueta oscura emergiendo del agua. Aquel ser llevaba la coraza pectoral con la cruz roja grabada en el pecho y la joven comprendió que se trataba de un soldado Templario.

Entonces la mujer levantó el rostro, aspirando con fuerza el aire y sucedió lo imposible. Las extremidades se estiraron, en un traqueteo de huesos rompiéndose hasta proporciones inhumanas, con el rostro cubierto en largos cabellos negros, sucios por el lodo.

Liliana antes de que pudiera salir frenéticamente del pantano, se dio cuenta que la entidad se detuvo a pocos metros de ella. De alguna forma, la joven no se sintió amenazada por aquella aberración que aparentemente no pretendía lastimarla o evitar que se fuera. La entidad se había quedado inmóvil como una estatua, frente a la princesa desvalida.

El miedo poco a poco se desvanecía en la joven, embelesada en un trance hipnótico. El bamboleo de su corazón se relajó, al igual que todo impulso de escapar, ignorante de la cacofonía de alaridos descarriados, sumados a disparos de rifles y los rugidos embravecidos de las bestias.

En ese instante Liliana pudo comprenderlo. Esa entidad fue la que la estuvo llamando, carente de toda maldad, en silenciosas promesas de encajar, de ser libre de su prisión.

Un viento gélido acarició a la joven, levantándose los cortinajes de su capa, y bajó de golpe la capucha, mostrando su rostro blanquecino de ojos verdes y cabello dorado hasta la nuca.

La criatura ofreció su enorme mano a la chica, invitándola a ir con ella y al estar por rozar sus dedos en el gesto perdido de la joven, sus ojos se tornaron completamente negros como el abismo.

De repente, una sombra surgió de espaldas de la joven, una entidad de larga capa negra que se movía como las alas de una criatura de la noche, apartó a la chica y de su mano surgió un rayo de luz dorada, atravesando de lado a lado el torso de la abominable criatura. Aquella monstruosidad cayó al suelo agonizante y los cabellos negros comenzaron a serpentear cuales tentáculos, mostrando un rostro similar a un pescado humanizado de brillantes ojos amarillentos.

—P-padre…

Liliana reconoció al hombre sombrío antes de dejarse llevar por la inconsciencia, y hubiese caído al suelo de no ser por el brazo hábil de su salvador que la sostuvo.

La criatura agonizante se retorcía en el suelo de dolor y entre gemidos soltaba frases en una lengua oscura y muerta. Pero el brujo pudo comprender algunas de las palabras que decía la entidad, lo que llevó su alma a caer hasta sus pies.

—Nuestra madre exige lo que le han robado. La Diosa ya viene por ustedes.

En su ira, el hombre volvió a disparar un nuevo rayo de energía arcana, justo en la cabeza de la criatura, la cual voló en pedazos.

—Liliana… —murmuró el nombre de su hija al cargarla entre brazos—, no dejaré que te lleven.

El hombre de la capa volvió a las caravanas en las que su hija viajaba, descubriendo que fueron atacados por bestias. Risha le informó que fue interceptada por varias criaturas, por lo que no pudo ir a ayudarla y se disculpó con su señor.

En el campamento, el resto de soldados que escoltaban a la princesa fueron encontrados muertos, a todos les habían arrancado la quijada con todo y lengua.

—¿Nos han encontrado, maestro Zagreo? —preguntó Risha a su señor, quien se hallaba cargando a su hija inconsciente, mientras los inhumanos cargaban cubetas llenas de agua para apagar el fuego.

Las manos de Zagreo comenzaron a temblar descontroladamente, como si hubiese visto un fantasma y el recordatorio que tarde o temprano pagaría por sus crímenes anidaba en mayor fuerza en su mente, pero los miedos que lo aquejaban no eran por el peligro que corría su vida. Temía que sus pecados alcanzaran a su hija.

—Avisen a todos los tenientes que se preparen —ordenó Zagreo—, mantengan a la amante del rey escarlata encerrada y llamen a los demás tenientes o directamente a su majestad o a mí si hay indicios de algún infectado.

Al declarar ese último decreto, el brujo se dio la vuelta, llevándose dubitativo a su hija inconsciente. Al pasar al lado de Risha, esta última lo detuvo con una última sentencia.

—Se nos ha informado que un ejército masivo se prepara para marchar desde la capital y van a contratar a un equipo de elite de guardianes. Nuestra rebelión ha rendido frutos, nos están tomando como una amenaza.

—Entonces todos ellos conocerán el infierno —exclamó el brujo con frialdad.

21 Février 2021 03:00:16 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
0
À suivre… Nouveau chapitre Tous les 10 jours.

A propos de l’auteur

Commentez quelque chose

Publier!
Il n’y a aucun commentaire pour le moment. Soyez le premier à donner votre avis!
~