jessica-rivero-colas1562767593 Jessica Rivero

Maria, siempre pensó que no encajaba en su mundo. La adrenalina era lo único que la hacía sentir viva, pero entonces llego él, Alex. Él, tan orgulloso y frío, no entendía cómo una simple chica podría desestabilizar toda su vida. Amor y adrenalina es algo con lo que jugaran a su favor; pero el orgullo y las mentiras harán que no todo sea tan fácil ¿Podra Alex perdonarla? ¿Dejará todo María para poder ser feliz?


Romance Romance jeune adulte Tout public.

#amor #traicion #engaño #newadult #coches #carreras-clandestinas #carreras-ilegales #doblevida
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Maria

La adrenalina corría por mis venas. Tan solo pensé pisar a tope el acelerador nada más ver la recta que me espera. Kilómetro y medio bajo mis pies, ésta era mi oportunidad.
El reprís hizo pegarme al asiento de mi Mercedes en cuestión de segundos, 120, 150, 180, 200 km/h.

Hacía tiempo que no sentía esta sensación que me llenaba de vida. Ahora era feliz, porque ésta, era yo.

Seis años atrás

- ¡Va! ¡Písale!- le animé- ¡ya es tuyo!

Él me hizo caso. Pisó a fondo, a todo dar, y en cuestión de segundos puso el coche a 230km/h.
El chico del otro coche se acojonó y no adelantó. Tan solo nos bufaba el culo del Jaguar.

- ¡Vas a ganar! ¡La meta está ahí!- grité emocionada al lado de mi novio.

Era la segunda vez que le robaba el coche a su padre para venir aquí.
Nos jugábamos la vida corriendo pero no nos importaba ¿qué era nuestra vida sin esto?
Habíamos nacido en una vida que no nos correspondía; llena de lujos y falsedad.

Lo conocí en el club hace dos años y pensé que sería otro niño de papá. Vestía unos chinos, polo Ralph Lauren y el pelo súper engominado con la raya al lado.
Aún recuerdo nuestra primera conversación.

- Hola tesoro ¿te apetece bailar?
- ¡Claro que me apetece!- respondí- pero no en éste lugar y contigo, ¡estúpido!

¡Puaj! Este tío me daba asco, como todos los tíos del club.

- Algún día suplicaras estar un solo instante conmigo- dijo muy cerca de mi oído a la vez que me cogía por el codo.

Se marchó mirándome de arriba a abajo, con un aire muy diferente a toda esta gente. Él era diferente, ocultaba algo y tenía que descubrirlo.

- ¡¡Has ganado!! ¡Te quiero!- grité emocionada al ver como pasaba con ventaja por la línea de meta.

El tío del BMW pasó rozándonos e hizo volar el retrovisor izquierdo del Jaguar.

- Este hijo de puta se va a enterar.....- amenazó Gonzalo muy cabreado, pisó el acelerador a fondo y en un abrir y cerrar de ojos se puso a su par- ¡Te voy a dejar en ridículo!- gritó mi novio bajando la ventanilla del conductor.

El chico del BMW se echó a reír mientras nos enseñaba el dedo corazón.

- Ya le has ganado; déjalo, el solo se pone en ridículo.
- Voy a volverle a ganar preciosa- nunca me imaginé que esas serían las últimas palabras que lo escucharía decir.

Pisó el acelerador todo lo que pudo. La aguja subía a toda velocidad, pero eso no nos frenaba, nada nos asustaba.
Lo animé como sabía que le gustaba y me sonrió como solo él sabía hacerlo.
Un ruido tremendo me asustó, Gonzalo intentó controlar la desviación del vehículo girando el volante pero no funcionó.
Chocamos. Tan solo pude cerrar los ojos con fuerza al ver como el coche comenzó a dar vueltas de campana sin parar, esperaba que todo pasara rápido.

No recuerdo nada desde ése momento, en el que lo vi por última vez.
Tres semanas más tarde desperté en la habitación de un hospital.
Me asfixiaba, algo obstruida mi garganta que no me dejaba respirar. Palpé muy nerviosa, pero mi madre me inmovilizó a la vez que gritaba llamando a alguien.
Médicos y enfermeros llegaron en un segundo y me sacaron un tubo de la garganta. Me inyectaron algo en un gotero y es cuando me miré los brazos llenos de vías.
A mi derecha había una máquina informando mis constantes vitales y más cosas que no sabría a que se refería.
Sentí algo de alivio al notar la medicación que comenzaba a correr por mis venas, haciéndome caer de nuevo en un sueño profundo.

Mi padre apareció por la puerta haciéndome sentir miedo. Era un hombre muy duro y recto, avergonzado de la hija que le había tocado.
Con la mirada que le echó a mi madre pude saber que la habría prohibido tener un ápice de compasión por mí. Ella bajó la mirada, pero antes de hacerlo pude ver en esos ojos tan verdes como los míos, un gran dolor.

- ¡Mira esto!- gritó él, tirándome varios periódicos.

Tan sólo habían pasado dos días de mi despertar y ya tardaba en darme el sermón.

"Chico de 17 años muere tras un accidente en carreras ilegales"

"Herida de gravedad la única hija de Jesús Del Valle"

"Menor muere tras robarle el coche a su padre para competir en carreras clandestinas"

¡¿Qué?! ¡¿Gonzalo había muerto?!
Mis lágrimas empañaron mi visión por lo que no pude seguir leyendo.

- Me has puesto en ridículo y lo vas a pagar- amenazó mi padre.

Actualidad

- Te ves preciosa mi vida- dijo mi madre mientras me colocaba bien el lacito de mi vestido.
- Gracias mamá- conseguí decir con tristeza.
- Pronto llegará José Miguel, he hablado con su padre y ya vienen de camino.
- Muy bien papá- contesté sin expresión alguna.

Jesús del Valle (mi padre) junto a Francisco González, el padre de mi prometido, eran los socios mayoritarios de una multinacional muy conocida.
José Miguel era el hijo menor y un pijo a más no poder y gracias a dios, súper religioso.
Jamás en mis 22 años de vida había conocido a una familia tan religiosa como la mía.
Iban a misa religiosamente, incluso enferma me obligaban a ir. Y digo obligaban porque mi madre hacía y decía lo que mi padre quería.
Ella era su títere, la manejaba a su antojo y se aprovechaba de ello para tenerme a su merced.

Tras el accidente me llevaron a un internado hasta cumplir 18 años.
Nada más salir, mi padre me dejó muy claro que ni se me ocurriera seguir con mis jueguecito de niña rebelde, ni mucho menos escaparme.
Si lo hacía mi madre sufriría las consecuencias y por esa pobre desgraciada me sacrifiqué en un principio.
Acepté casarme con José Miguel, pero elegiría yo la fecha.
Por suerte; él no me tocaba ni un pelo, llegaría virgen al matrimonio. Pero lo que él no sabía es que yo ya no lo era.

- Buenas noches querida ¿preparada para la cena en el club?- preguntó José Miguel ofreciéndome su brazo.
- Por supuesto- afirmé entrelazando mi brazo con el suyo.

30 Août 2019 11:54:45 1 Rapport Incorporer 0
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Galo Vargas Galo Vargas
Hola Jessica. Somos del equipo de verificación de historias de Inkspired. Para dar verificada la tuya necesitamos que por favor que corrijas ciertos errores de tildes y puntuación a lo largo de la historia. Tan pronto lo hayas hecho, por favor responde a este comentario para darla como verificada. Saludos :)
October 11, 2019, 09:04
~

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