Tigre Suivre l’histoire

staarbeel Marisol Grade

En su coche ella llegó, mas de Portoit nunca salió. –Bienvenida a mi hogar, querida Ágatha.


Thriller/Mystère Interdit aux moins de 18 ans.

#muerte #crimen #miedo
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Primero

La peor de las suertes del mundo, sí, era aquella la que a mí me había tocado. Había salido al mediodía, iría a una reunión de trabajo en Fields, sí todo salía como esperaba, lograría un ascenso, sería asesora ejecutiva.

Pensaba en ese título y mi pecho se llenaba de orgullo, había logrado tantas cosas en estos años, terminar mis estudios, conseguir un empleo estable y comenzar una familia con mi querido Rodrigo, nuestro pequeño, de tan solo dos años, se había quedado en casa con él.

Alejando los bellos recuerdos de mi mente, que lograban ponerme aún más nostálgica, me concentré en la situación frente a mis ojos. Mi coche se había averiado; para completar, no tenía ni la más pálida idea de dónde me encontraba.

Ya había anochecido y eso le sumaba demasiada tensión para mi gusto. Cansada de no saber qué hacer y luego de revisar por quinta vez mi celular, el cual no tenía señal, decidí salir del coche y emprender un camino hacia-supongo-un pueblo cercano.

Bajé del coche, lo cerré por las dudas y emprendí mi camino, con el celular en la mano y una botella de agua en la otra. Gran defensa sería esa botella-nótese la ironía del asunto-.

Caminé unos kilómetros que me resultaron eternos, descalza, porque los zapatos me hubieran terminado de matar, se me había terminado el agua y estaba realmente fatigada, cuando comencé a divisar unas luces que parecían cercanas.

Caminé con más avidez, rogando porque alguien pudiera socorrerme, Dios, cómo deseaba un alma buena que me diera agua y un celular para pedir ayuda.

Minutos después, llegué. Era un pequeño grupo de casas, a lo lejos se veía un pequeño salón bastante iluminado, debía ser algún bar o restaurante; emprendí hacia allí mi paso. A lo lejos se veía un cartel que anunciaba el nombre del lugar: "Portoit". Se veían las calles desiertas y silenciosas, algunos focos del alumbrado no funcionaban y eso le daba un aspecto tétrico al lugar, pero aun así, tenía cierto aire que a ella le resultaba embelesador.

Crucé un pequeño callejón y un gatito saltó a mi encuentro, era pequeño, negro y con unos deslumbrantes ojos verdes.

-¿Qué pasa pequeño?, ¿tienes hambre?-Dije sonriendo.

El gato maulló y salió corriendo, algo tiró de mi cabello y una bolsa de tela negra cubrió mi cabeza, empecé a patear y lanzar golpes al aire, hasta que un líquido de extraño aroma, penetró mis fosas nasales.


►►►►


Desperté-lo que supuse-horas después, una habitación oscura y con olor a humedad me dio la bienvenida al infierno terrenal.

Quise tirar de uno de mis brazos, porque sentía un leve hormigueo, pero descubrí que me encontraba amarrada a la cama, mis brazos extendidos estaban apresados en la cabecera de aquella desvencijada cama, mientras mis pies se hallaban apresados entre sí. Mis músculos pedían a gritos ser liberados, ardía la sensación de terror en mi cuerpo. Intenté gritar, más no salió sonido alguno de mis cuerdas vocales.

Me quedé en silencio, intentando percibir algo más que los latidos de mi corazón, que en cualquier momento saldría de mi pecho. Estática, esa fue mi reacción cuando percibí algo más cerca de mi cuerpo, una respiración pesada.

-Hola Bella durmiente-susurró aquella voz ronca.

Aquel tono meloso que había utilizado, me puso todos los vellos de punta, como si con aquella dulzura inexistente intentara calmarme.

-Bienvenida a mi hogar, querida Ágatha-culminó.

Una de sus manos apresó mi pierna y grité, como jamás lo había hecho en mi vida.


►►►►

Horas más tarde me liberó de las ataduras que arrasaban la piel de mis muñecas, dejó un plato de comida en mi regazo y me alentó a comer con un gesto. El plato de fideos con salsa, se veía apetitoso, pero lo que menos deseaba era comer algo.

Mi muñeca izquierda ardía, en algún momento habían plasmado un tatuaje en mi piel, un tigre "decoraba" aquella zona que ahora ardía por el amarre.

Preferí dedicarme a levantar la vista, analicé al muchacho que tenía frente a mí; jamás olvidaría aquel cabello castaño y ojos oscuros como la noche. Su mirada era como la de un depredador y obviamente, yo era su conejillo de indias.

-Será mejor que comas algo, no lo repetiré-ordenó.

Se relamió los labios y supe que no mentía al decir eso. Tomé el tenedor que había en un costado y obedecí, aunque todo tenía un sabor amargo en ese momento.

Me dedicó una última mirada y se alejó a una esquina de la habitación.

-¿Quién eres?-pregunté con temor.

-No te di permiso para hablar-gruñó.

Por fuera me mantenía imperturbable. Pero mi corazón bombeaba a mil por el terror que sentía y él se percató de eso, su mirada transmitía entusiasmo y excitación por algo. O alguien, mejor dicho.

Dejé el plato en una mesita al costado y me corrí al borde de la cama, intenté ponerme de pie cuando él se abalanzó sobre mí.

Busqué gritar, estaba desesperada, pero el shock causó que no saliera ningún sonido de mi garganta. Acercó su nariz a mi cuello e inhalo profundamente. Su mano había comenzado a rozar mi pierna derecha y rápido se había puesto en el borde de la cama, acariciando mi muslo; me transmitió una mirada que puso todos mis vellos de punta, pero no hizo nada de lo que pensé.

Quedé helada al ver que su nariz rozaba mi tobillo derecho y temblé cuando su lengua comenzó a hacer el recorrido hasta mi rodilla y volver a los pies. Aquella acción lo deleitaba, tardé unos segundos hasta que lo comprendí.

Me hallaba en manos de un psicópata.




Marisol

4 Août 2019 23:30:31 1 Rapport Incorporer 1
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Marisol Grade Marisol Grade
Hola @galovargas Realicé los cambios con la finalidad de mejorar la obra, ¡gracias por las sugerencias!
9 Août 2019 10:13:11
~

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