A Topping Of Passion Suivre l’histoire

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¿Existe una regla que diga que no te puedes enamorar por primera vez por segunda ocasión? Y… ¿de la misma persona? Susu Magus es una chef que tras años de esfuerzos se ha convertido en la dueña de un elegante y exclusivo restaurante. Pero aunque es una experta en los negocios del medio culinario, es toda una despistada y completa novata en temas del amor. Sin que ella lo note, Steven su sommelier y Raphael su barista están enamorados de ella, quienes a su vez tienen tras de ellos a varias empleadas del restaurante así como a numerosas clientas. Steven y Raphael tienen una tregua para no hacer ningún movimiento con Susu hasta que ella sea quien note a alguno de los dos primero, pero todo cambia cuando aparece Abel, el nuevo empleado que tomará el puesto de Chef Ejecutivo, que además resulta ser el primer amor de Susu, a quien ella ya había olvidado así como la promesa que hizo con él, pero Abel se encargará de que Susu cumpla con lo prometido sin importar que tenga que poner de cabeza el mundo de todos en el restaurante.


Romance Romance jeune adulte Tout public.

#café #vino #chef #barista #restaurante #amistad #romance #drama
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Prólogo: Dulce Ingenuidad

Ella no es una soñadora.

En el ámbito laboral es una persona de metas.

En las cuestiones personales es alguien muy sensata.

Sin embargo, cuando se trata de sentimientos, es un caso perdido.

De todas formas, hay algo que no puede evitar ni controlar, y eso es precisamente tener un ocasional sueño cuando duerme.

Es un sueño muy simple, es ella misma siendo una adolescente delante de una cocina y a punto de comenzar a trabajar, tiene una gran sonrisa en su rostro y sus ojos parecen mirar a alguien, eso es todo.

De vez en vez, ella tiene ese mismo sueño, y siempre que está cerca de empezar a cocinar, ella despierta.

Hoy de nuevo, ese sueño vuela por su mente dormida, pero también de nuevo, no llega a tocar un solo utensilio.

Eso no importa, los sueños son solo sueños, lo que si tiene valor es lo que se hace en el mundo real, ese es el credo de Susu Magus, una mujer que a sus 29 años de edad es la dueña de un exitoso y popular restaurante.

Levantarse de la cama, arreglarse y salir a dirigir su restaurante es la vida de Susu,

- Muy bien todos, hoy tenemos reservaciones completas, ya saben qué hacer –

En el área del salón-restaurante, un total de 19 personas se encuentran presentes, hombres y mujeres de diferentes edades, los más jóvenes son un chico y una chica de probablemente unos 15 años, y los más grandes lucen en sus 40 años o un poco más.

Pero sin duda destacan cuatro personas.

Una por supuesto es Susu, no solo por ser la jefa, tener un muy buen aspecto siempre es motivo de atención, lo mismo sucede con la persona a su lado, una mujer de nombre Raquel, ambas son sin duda las más guapas del establecimiento.

Las otras dos personas son dos hombres en sus treintas.

Uno tiene un aire refinado, como de príncipe, su nombre es Steven. El otro luce imponente, no de una manera negativa, más bien del tipo que desborda un aura de masculinidad, su nombre es Raphael.

Un día más de trabajo termina, Susu está en su oficina revisando cuentas, notas, facturas y todo ese tipo de cosas, entonces el ruido de una discusión interrumpe su concentración por lo que decide salir a ver qué sucede,

- ¿Qué se supone que haces Raphael? –

- Le llevo algo de beber a Susu –

- ¿Creí que teníamos un acuerdo? –

- Por supuesto, ¿cuál es el problema Steven? –

Ambos hombres están enfrentando sus miradas, sus alturas son similares, sin embargo, se puede notar bastante diferencia en sus cuerpos.

Aun con su uniforme puesto, se puede ver a simple vista que Raphael posee un cuerpo forjado de acero, incluso al estar debajo de su camisa blanca, sus músculos son una vista innegable. Eso más su barba y su cabello corto, así como sus ojos negros de mirada fuerte le dan toda una presencia de hombre rudo.

Por el otro lado, Steven tiene una figura más delgada, pero su postura recta como de caballero, sumada a su rubia cabellera peinada elegantemente y a sus ojos azules de fría expresión, hacen que luzca intimidante,

- ¿Qué cuál es el problema? -, Steven sin quitar su vista de los ojos de Raphael señala hacia la charola que Raphael está sosteniendo, - ¿Me podrías explicar qué se supone qué es eso? –

- Puede que seas el sommelier y solo te dediques a beber vino, pero creo que hasta tú eres capaz de reconocer un cappuccino italiano cuando ves uno –

- Muy gracioso, pero sabes perfectamente que no me refiero al café, sino a lo que hiciste con él –

Al mismo tiempo, los dos abandonan su duelo de miradas y fijan sus ojos en la taza de café que Raphael lleva en la charola, es un cappuccino que tiene dibujado un bonito corazón en la superficie,

- Soy un barista, fue simplemente algo que hice de manera automática, no fue a propósito –

- Está bien, ¿por qué no vas y haces otro café de manera “automática” que no tenga corazones u otra cosa por el estilo? –

Los ánimos entre los dos se hacen cada vez más hostiles, por supuesto esta situación no va a pasar desapercibida para los demás empleados.

En primera línea el grupo de 6 meseras que están limpiando las mesas y los pisos abandonan sus tareas, el grupo se divide entonces en tres facciones, dos miran encantadas y con anhelo a Steven, de la misma forma dos miran a Raphael, las dos restantes miran a uno y al otro en rápidos intervalos, sin embargo es casi un hecho que en la imaginación de éstas últimas una escena muy diferente (y totalmente incorrecta) a las de las cuatro primeras se lleva a cabo.

De la cocina salen otras 9 personas, por supuesto también debido a haber abandonado sus deberes. La más joven del grupo, una chica castaña de 14 años de nombre Marcy, se adelanta al frente de todo el grupo,

- ¡Me pregunto si esta vez alguno de los dos dará el primer paso! -, Marcy habla con mucha emoción pero cuidando que su voz no sea muy alta, solo las personas a su alrededor pueden escucharla, - ¿será Steven o Raphael?, ¡esto es tan romántico! –

- ¿Esto es lo que los jóvenes de hoy consideran romántico? -, la que habla con ligero tono de decepción es una mujer de 45 años llamada Emi, - Tener a dos hombres peleándose por ti debe ser toda una molestia, Susu hace bien en ignorar a esos dos –

- Ya hacía varios días que no discutían -, esta vez quien toma la palabra es un hombre de expresión afable, su nombre es Braulio y con sus 50 años es la persona de más edad en el restaurante, - ser joven es muy bueno –

Casi todos los empleados están allí, en el centro Raphael y Steven en una batalla de voluntades, sin que lo noten, todos los demás alrededor de ellos a manera de espectadores.

La visión de esos dos hombres uno frente al otro es casi hechizante, como si una invisible presión causara que no les puedan quitar los ojos de encima.

Raphael con su cuerpo fornido y varonil da la impresión de ser un feroz e imponente león, no te puedes descuidar frente a él.

Steven con su impecable y elegante porte da la sensación de ser un majestuoso y letal halcón, bajar la guardia delante de él un solo segundo es peligroso.

Un duelo entre un león y un halcón, entonces una sola voz rompe la tensa atmósfera y también destruye la fantasía,

- Todos… ¿Qué se supone que están haciendo? –

Las diecisiete personas presentes voltean a ver a la dueña de esa voz, ojos color café claro, cabello castaño oscuro ondulado, es la propietaria del lugar, es la jefa de todos ellos,

- Bueno lo que pasa es que yo iba a… -, Raphael comienza a tratar de dar una explicación, pero esa aura de hombre fuerte ya no existe, ahora es como un niño que trata de inventar excusas, - iba a…, todo es culpa de él –

Raphael sin decir apropiadamente nada, solo apunta con su dedo hacia Steven,

- ¡¿Q-qué?! Si no fuera porque tú estabas a punto de… –

En ese preciso instante, la única persona que no está presente, hasta ese momento, de alguna manera aparece sin que la hayan notado, ella es Raquel, una pelirroja de ojos verdes de 29 años,

- Hola a todos, yo tomaré esto -, con una maliciosa sonrisa, Raquel se acerca a Raphael, de la charola que él sostiene, con su mano ella toma el plato que tiene la taza encima, - Muchas gracias, ahora pueden continuar con lo suyo –

Raphael pone una expresión que parece decir “oye eso no es para ti”, en contraste, el rostro de Steven denota que está pensando en algo como “bien hecho”.

Raquel desaparece de la escena llevándose la manzana de la discordia, o más bien dicho el café de la discordia.

Al esfumarse la causa de la discusión y el alboroto, todo queda en silencio. Raphael y Steven ya no tienen motivo para seguir peleando, los demás pierden interés, pero ahora tienen un problema diferente,

- ¿Y bien? –

Susu cruza sus brazos y levanta una ceja. La estatura de Susu es un poco menor que la de esos dos hombres que están delante de ella, pero ante la mirada seria con la que ella los mira, la ilusión de que Steven y Raphael se hacen pequeños comienza a formarse en la imaginación de las seis meseras y los nueve cocineros que miran a esos tres en el centro.

Ante la jefa, el feroz león se convierte en un pequeño gatito, el letal halcón se transforma en un inofensivo canario,

- Ya les he dicho que si tienen cosas que resolver, háganlo al terminar sus deberes -, Susu comienza a regañarlos mientras los demás ponen sonrisas burlonas en sus rostros, - sé que son buenos amigos y eso causa que tengan discusiones, solo traten de controlarse –

- Sí jefa-, Raphael contesta con tono de arrepentimiento.

- Yes boss-, Steven responde cabizbajo.

Ambos hombres se quedan mirando al suelo, Susu al ver que entendieron lo que les dijo da la vuelta y comienza a caminar de regreso a su oficina, pero antes de dar su segundo paso, se detiene y gira su cabeza, con expresión vacía y sin mirar a nadie en específico solo dice una frase,

- Todos a trabajar –

La voz fría con que Susu deja esas palabras les manda un fuerte escalofrío a las diecisiete personas presentes, entonces, las meseras se apresuran a continuar con sus labores de limpieza, los cocineros regresan en estampida a la cocina y por último Steven y Raphael se separan para seguir con sus deberes finales del día.

Susu exhala dentro de su oficina, Raquel está con ella,

- Esos dos son excelentes en sus trabajos y son buenos amigos, así que no entiendo porque tienen que pelearse tan seguido, ¿así son todas las amistades entre hombres? –

- No soy hombre, así que tampoco lo sé, pero lo que sí te puedo decir es que las razones por las que dos amigos se pelean suelen ser muy pocas, o más bien dicho solo una –

Raquel, mira la taza de café que tiene en su mano, observa el corazón dibujado a base de café espresso y espuma de leche y le da un buen sorbo, la sonrisa en su cara parece decir “está delicioso”,

- ¿Ah sí? -, Susu le envía una mirada furtiva a Raquel, como de desconfianza, - ya que parece que sabes del tema entonces dime, ¿tú por qué crees que Raphael y Steven se la pasan discutiendo? –

- Bueno, tal vez se la pasan peleando porque ambos están enamorados de ti, y para que su amistad no se vea afectada decidieron no declarar sus sentimientos hasta que seas tú quien se fije en alguno de los dos –

Sin titubear y de manera directa, Raquel suelta no una bomba, sino un misil nuclear, hay unos segundos de silencio, entonces Susu es quien lo rompe con una pequeña risa divertida,

- Jajaja, ¿tienes idea de lo loco que se oye eso amiga?, ¡wow!, por favor no vayas a decir algo así cuando algún empleado esté cerca, ¿que les gusto a Raphael y Steven y además tienen un tipo de “pacto de caballeros”?, jaja ¿cómo si esas cosas pasaran? –

- Tienes razón, como podría pasar algo así… –

Raquel ante el comportamiento incrédulo y cínico de Susu rueda los ojos hacia un lado mientras le da otro sorbo a la taza de café, decidida a mejor cambiar la conversación a temas de trabajo, Raquel arregla su postura y le habla a Susu en tono serio,

- De lo que hemos estado hablando, ¿ya tomaste una decisión? –

- Sobre contratar un Chef Ejecutivo… -, Susu le da una última ojeada a todos los documentos que está revisando, luego levanta su vista hacia Raquel y sigue con su respuesta, - las cosas siguen yendo muy bien, así que aunque creo que no es muy necesario… -

- Yo soy la hostess, y también te ayudo con la administración, pero tú además de llevar la carga de todo el lugar también te encargas de la cocina, necesitas alguien que dirija la cocina, debes disminuir el peso de tus responsabilidades, eres la dueña y jefa de este lugar, si continuas trabajando a este ritmo tu salud física y mental corre peligro –

- Sí…, pero necesitamos encontrar a alguien de confianza, y por supuesto que tenga las habilidades necesarias para el puesto –

- Puede que esto lo diga yo misma, pero este restaurante tiene cada vez más fama y prestigio, no sería nada extraño que chefs reconocidos encuentren la oportunidad de trabajar contigo bastante atractiva –

- ¿Y cuál es tu idea? –

- Primero poner un pequeño anuncio en la página web, después podemos empezar a hacer ofertas, conozco varias personas que podría interesarles, por supuesto todos son excelentes y están a la altura, no tendrás quejas –

- Bueno, tomemos el asunto con calma, no es como si tuviera que contratar a alguien mañana mismo, pon el anuncio, y ya buscaremos a alguien que sea adecuado para trabajar con nosotros –

- Está hecho –

Susu y Raquel acaban su conversación, y luego de un rato, los deberes de todos los empleados del restaurante han finalizado. Ese día termina y viene el siguiente, desde que comienza su servicio, hasta que es la hora de cerrar de nuevo, “MAGUS”, el restaurante dirigido por Susu Magus, atiende de manera excelsa y satisfactoria a cada uno de sus clientes de principio a fin.

Como es costumbre al terminar cada día, Susu está en su oficina, sin tocar a la puerta, Raquel entra con una expresión un tanto desconcertada,

- Susu, hay alguien que te busca… -

- ¿Es un cliente o algún patrocinador? –

- No estoy segura…, porque no vienes a ver de qué se trata –

- Está bien, veamos de quien se trata –

Susu y Raquel salen de la oficina dirigiéndose hacia el área del salón-restaurante, al llegar Susu puede ver a alguien de pie en la entrada, más específicamente en el recibidor. Es un hombre en sus treintas, viste ropa del tipo que es cómoda para viajar, chamarra gruesa, pants deportivos además de usar gorra, en su mano derecha lleva una bolsa de viaje.

Antes de que Susu pueda llegar por sí misma al recibidor, el “extraño” suelta su bolsa de viaje como si le estorbara, y comienza a caminar hacia adelante, cada vez más rápido, hasta que ya está frente a Susu,

- ¡¡Susu!!, ¡¡no puedo creerlo, después de 15 años por fin estamos aquí los dos juntos!! –

Sin darle tiempo para reaccionar, el sujeto toma a Susu de la cintura entre sus brazos dándole un gran y afectuoso abrazo mientras le da una vuelta entera, en ese instante, una copa que está siendo pulida entre las manos de un hombre de aspecto fornido se quiebra, también, justo delante de un hombre con porte encantador se escucha el sonido de una botella de vino cayendo al piso.

31 Juillet 2019 10:29:40 0 Rapport Incorporer 0
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