Mi Loca Encantadora Suivre l’histoire

alebpena Ale Pena

Ella era una loca soñadora. Él no creía en el amor. El amor con su magia logró encantarlos. Julieta siempre ha creído en el amor eterno, su sueño es una familia numerosa viviendo en una casa con un jardín enorme. David a pesar de trabajar directamente con el amor nunca ha creído en este. Julieta tiene una relación cómoda con la que cree poder alcanzar sus sueños. David está a punto de casarse con una mujer con la que no comparte nada en común. Julieta es la organizadora de bodas encargada de realizar la boda David y su novia, David al conocerla empieza a creer en lo que siempre se ha negado, el amor. Pero un amor que empieza con verdades disfrazadas, mentiras y engaños no puede llegar muy lejos. ¿Podrá David recuperar la confianza de Julieta? ¿Julieta será capaz de perdonar a David?


Romance Contemporain Interdit aux moins de 18 ans.

#258 #bodas #contemporáneo #instalove
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Prológo

¡Hola! 
Entre las modificaciones que hice a la historia fue agregar prólogo de la serie y de la historia, no sabía cómo publicarlos, así que como son cortitos lo haré dos en uno.

Espero les gusten, no olviden votar y comentar así como seguirme en mis redes sociales AleBPena y AlePenaEscritorr


*****

La magia del amor

David


Me encuentro con Bruno, Dereck, Bennet, Carla, y Mónica, en el jardín de la vivienda de mis padres o como les gusta llamarla, la casa familiar. Tenemos una especie de fiesta privada, estamos celebrando que Mon terminó la carrera de Derecho y Carla de contabilidad.

Bruno es mi primo, evidentemente, nos conocemos de toda la vida. Además, como nuestros padres son muy unidos, somos como hermanos teniendo padres diferentes. Mi papá, Víctor Sanders y Bruno Sanders, el papá de mi primo. ―sí, mi tío fue tan cursi como para ponerle su nombre a su hijo. ―Son hermanos, mi mamá, Virginia y mi tía Penélope, no tienen ningún lazo sanguíneo. Ni se conocen de antes de casarse con su respectivo esposo, pero se llevan tan bien que a vista de cualquiera podrían ser hermanas o primas.

Hablar sobre Bruno es más complicado de lo que parece. Es buena gente, pero cuando lo conoces da la impresión de que es el peor de los idiotas, incluso cualquiera podría asegurar que le pagan por serlo. Mi primo y yo somos como agua y aceite en algunos aspectos, y en otros somos tan parecidos. Por ejemplo, a Bruno le encanta todo lo relacionado con la empresa familiar, para él, el futuro no va más allá de hacerse cargo de esta, cosa que le agradezco, ya que, para mí es todo lo contrario.

No logro entender como a él, mi papá y mi tío, les puede apasionar tanto, algo que a mí me aburre. Sin embargo, soy bien correspondido, porque ellos tampoco entienden, cómo toda mi vida laboral es escribir. Aunque, no porque no me comprendan quiere decir que no me apoyen. Bueno, mi padre lo hace más por obligación que por gusto. En dos semanas publico mi primer libro, y fue gracias a un contacto de él, que lo haré con una editorial importante, pero quién lo obligó a contactarnos fue mi madre.

A Dereck lo conocimos cuando, él y Bruno iniciaron la carrera. Nos cayó bien, a pesar de ser un lento y lo agregamos a la familia de inmediato. En estos momentos, el empieza a trabajar en la empresa de mi padre y mi tío. Debo confesar que eso es un poco gracias a Bruno, pero no tiene demasiada importancia. Bennet al igual que Bruno es financiero. La única diferencia, es que él no se hará cargo de una importante empresa dedicada al embalaje. Sino de una franquicia de bares que hay en diversos puntos del país. Él y Carla tienen una relación muy estable y en medio año estarán casándose.

Mon fue la última que conocimos. Eso fue gracias a Dereck, aunque ella tardó más en aceptarnos. Sobre todo, a mi primo. La imbecilidad de Bruno tuvo mucho que ver, con que ella no quisiera estar cerca de nosotros al principio. Aun en estos momentos, ella no tiene una relación muy cercana con Bruno, solo se toleran.

Dereck y Mónica se demuestran su amor con caricias y besos en el camastro, que está a la orilla de la alberca. Cerca de ellos se encuentran Bennet y Clara haciendo lo propio. Mi primo tiene una cubeta en mano y estoy seguro de lo que hará. Llena el recipiente con agua de la alberca y se dirige sigiloso a donde se encuentran las parejas, lo veo levantar la cubeta.

―¡Dejen de estar de calientes! ―agrega al mismo tiempo que les voltea el agua encima. Por más que lo intento no puedo evitar reírme.

―¡Idiota! ―refunfuña Dereck.

―Aún sigo sin entender que no hayas madurado. ―gruñe Mónica a Bruno. La rubia tiene un serio problema con la madurez de mi primo.

―Mónica tiene razón, debes madurar. ―intervengo con sarcasmo.

―Mira quién lo dice. ―agrega mordaz, Carla.

―No sé cuál de los dos es más infantil. ―refunfuña Mónica.

―Mon, tranquila. No gastes tus energías con estos dos. Llegará el día en el que se enamoren, y sabrán lo que es bueno. ―agrega Dereck.

―Eso sí que es muy divertido. ―indico entre risas.

―Imposible de que suceda. ―secunda mi primo.

―¡Cínico! ―grita Mónica viéndome a los ojos.

―Oye, oye. Él que te hizo enojar está allá. ―señalo a Bruno. Dereck le coloca una toalla a la espalda a Mónica, antes de abrazarla por la cintura, retira su cabello de la cara y se acerca a su oído. Estoy seguro de que le dijo alguna cursilería, pero eso no importa, lo importante es que es una excelente escena para replicar en alguna de mis novelas.

―Sí, pero tú eres el que escribes novelas románticas. ―enfatiza. Es cierto, se me olvido aclarar que soy escritor de romance, y no creo en el amor.

Ya sé, ya sé, soy un cínico. Bueno, para ser exactos no es que no crea 100% en el amor, de alguna forma supongo que lo hago. Es decir, mis papás están enamorados, viven felices y podría decir que cada día se aman más, pero no a todos le sucede así. La propia Mónica es testigo de ello. Sus padres no tenían una relación idílica, pero tampoco soy tan imbécil como para recordárselo, cuando sé el daño que eso le ha causado. Mon y yo somos grandes amigos, es como una hermana pequeña para mí. Sé que el sentimiento es mutuo, aunque a D no le agrade la idea.

―Tal vez, algún día con ayuda de la magia crea en el amor, y reconozca que existe. ―respondo. Evito añadir que la magia no existe, por lo que es poco viable que eso suceda.

―Haberlo dicho antes. ―agrega Bennet. Carla pone los ojos en blanco. ―Mañana mismo busco una médium para que te haga el favorcito.

―Si crees que va a funcionar. ―lo reto.

―A diferencia de David, yo sí creo que el amor existe. Lo único que me falta es una morena que me hechice con la mirada y me seduzca con sus labios para que caiga rendido a sus pies.

―El problema contigo no es que una mujer te seduzca ―sentencia Carla―. Sino las otras diez que estarán atrás haciendo fila para tomar su turno. ―zanja. Es cierto. De los dos que estamos solteros, mi primo es el que más mujeres tiene delirando por él.

―¿Qué puedo decir? Soy la debilidad de las mujeres. ―responde con un poco de ego.

―No te preocupes ―añade Dereck, acariciando la mejilla de su novia―. Estos dos terminaran más perdidos de lo que yo estoy por ti, te lo prometo. ―sentencia antes de besarla. Y sí, ahí tengo otra escena para una de mis novelas.

―Estoy de acuerdo. ―secunda Bennet, mientras abraza a su novia por la espalda.

Básicamente, este es el tipo de charlas que tenemos. Ellos cuatro tratando de convencernos que el amor es lo más maravilloso del mundo, y nosotros seguros de que no es algo que queramos.


****



Soñando



Julieta

Mi nombre es Julieta, mi papá me dice July y tengo siete años. También tengo una hermana, ella tiene 12 años, pero en unas semanas será su cumpleaños y tendrá una fiesta hermosa, para mi cumpleaños todavía falta mucho. A veces nos vestimos con la misma ropa y parecemos gemelas, pero mamá dice que en el interior somos muy diferentes, y por eso debemos respetar las decisiones de la otra. Yo no estoy muy segura de que quiere decir con eso. Ella dio un ejemplo de que a mí me gusta el rosa buganvilla y a ella el azul turquesa, entonces yo no puedo obligarla a que le guste el rosa, ni ella para que a mí me guste el azul. También dice que debo seguir queriéndola porque, aunque a ella no le guste lo mismo que a mí, seguimos siendo personas.

La casa donde vivimos tiene un jardín muy grande con pasto y muchas flores, pero las que más me gustan son unas color rosa y rojo que papá cuida mucho. En el jardín hay dos columpios y es aquí dónde estamos. Elena está sentada en el suyo, se mece despacio, y yo lo hago muy fuerte.

―Elena ―la llamo mientras me elevo en el aire. Me gusta estar en el columpio con mi hermana, cuando llego muy alto siento que puedo tocar el cielo.

―¿Qué? ―pregunta.

―Ayer tuve un sueño. ―le digo emocionada.

―Yo tengo sueños todos los días. ―responde con una sonrisa.

―Lo sé. Yo también sueño todos los días, pero este es especial.

―Ah, ¿sí? ¿Por qué?

―Soñé que me casaba. ―explico.

―¿Y viste al valiente? ―se burla, pero papá me ha dicho que no le haga caso.

―No, solo vi que su cabello es rubio, pero eso no es lo importante.

―¿No? ¿Entonces qué es lo importante?

―Lo que en verdad importa es que vi como es mi vestido y mi boda.

―¿No es importante el novio en una boda?

―Claro que sí, boba. Sin un novio no puede haber una boda, pero es más importante la fiesta y el vestido.

―¿No importa si es feo? ―sigue preguntando y hace una cara extraña.

―¡Ash! Nena, puedes ser muy rara, pero lo importante es que ya sé que quiero ser de grande.

―¿Eso tiene alguna relación con tu sueño?

―Sino, no te lo estaría contando.

―¿Qué quieres ser de grande?

―Quiero ayudar a que todas las que se casen tengan una boda tan bonita como la mía.

―¿Cuándo te casaste?

―En mi sueño, Nena. ¡Te estoy diciendo! ―me paro de mi columpio y pongo mis brazos en mi cintura, como cuando mi mamá dice que haga algo y no obedezco.

―Eso no cuenta, Julieta. Fue un sueño, no es una realidad.

―Si lo hace, porque todo era lindo.

―Menos el novio.

―¡Eso no es cierto!

―Dijiste que no lo viste.

―Pero eso no quiere decir que sea feo. ―golpeo mi pie contra el suelo antes de darme la vuelta.

―Ya, July. ¿Cómo era tu boda?

―No quieres saber.

―Sí quiero, solo me gusta hacerte enojar. ―dice riendo.

―No es gracioso.

―Lo es.

―No te voy a contar nada.

―Lo harás, porque quieres contarme sino ya hubieras entrado a la casa.

―Yo estaba más grande…

―Por supuesto, no te puedes casar siendo una niña.

―¿No?

―No y si alguien quiere que lo hagas es malo.

―No sabía eso.

―Yo lo sé, porque papá me lo dijo.

―Le preguntaste a él por qué es malo. ―Elena niega con la cabeza.

―¿Qué más hay con tu sueño?

―Cierto, casi lo olvidé. Era en un jardín más grande que el de papá. Muy grande había muchas flores, como las de papi.

―Camelias.

―Sí, camelias. A mí me gustan mucho esas flores y llevaba un ramo en mis manos.

―¿Eso es todo?

―No, también estaba gordita, y llevaba un listón rosa en mi barriga y tu un vestido rosa.

―Pero yo odio el rosa.

―Eso no importa, porque es mi boda. Cuando me case tú llevaras un vestido rosa, y cuando te cases yo llevaré un azul.

―No lo sé.

―Es un buen trato, Nena. A ti te gusta el azul y a mí no, yo llevaría azul a tu boda, y tu rosa a la mía.

―Pero yo no me quiero casar.

―¿Por qué no, Nena?

―No es para mí, yo mejor quiero trabajar.

―Eso es aburrido. ―respondo. Mi papá también trabaja y solo lo veo en las noches cuando llega a casa, no quiero que pase lo mismo con mi hermana.

―No es aburrido ―protesta―. Pero no importa, ¿qué más había en tu sueño?

―Estaba mi mamá, papá, tú y otras personas que no conozco, pero yo era muy feliz. ¿Sabes, Nena?

―¿Qué?

―Quiero ser tan feliz como en mi sueño, y quiero que tú también seas muy feliz como yo lo seré. ―digo. Escucho reír a alguien atrás de mí, me volteó y veo a mi papá sonriendo. Él se llama Joaquín, y yo lo quiero mucho porque siempre que me prepara el desayuno, me da pan tostado con cajeta.

―Mis hijas favoritas ―esas somos, Elena y yo―. No importa que es lo que sueñen, ni que sus sueños sean tan diferentes entre sí. Lo que en verdad importa, es que luchen por eso que tanto desean, y que las dos se apoyen siempre.

―Papá tiene razón. ―asegura Elena, pero yo no estoy tan segura.

―Nena se va a aburrir, yo lo sé.

―July, si tu hermana se llega a aburrir. Ella tendrá que lidiar las consecuencias de ello, porque tomó la decisión. En ese caso tú solo deberás apoyarla, sin recordarle que no estuviste de acuerdo. ―agrega―. ¿Entendido?

Las dos decimos sí con la cabeza, no entiendo mucho eso de apoyarla. ¿Por qué debo darle pollo a Nena cuando no le gusta? Pero, sé que sin importar lo que ella haga siempre la voy a querer porque es mi hermana. Incluso, aunque a veces me haga enojar y tenga ganas de pegarle, la quiero.

3 Février 2019 02:32:47 0 Rapport Incorporer 1
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