MI PRIMERA VEZ Suivre l’histoire

javier-camacho1534887857 Javier Camacho

Es la historia de una chica que en su ingenuidad empieza a sentir sensaciones sexuales por primera vez, hasta que el destino la cruza con un joven, quien satisface sus deseos....


Histoire courte Interdit aux moins de 18 ans.

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Histoire courte
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Un día común, hacia una temperatura perturbadora. En mi casa todos caminaban como locos buscando una excusa para salir y ventilarse un poco, yo algo distraída solo esperaba en mi cama, pensando en ese chico guapo que hace días me visitaba, bueno era genial siempre traía algo rico que comer y mi mama, al ver que nunca salía con nadie tenía una leve sospecha que me gustaban las mujeres.

El día se hacía eterno y mis pensamientos por el chico se hacían intensos, me llenaban de sensaciones indescriptibles y pensamientos algo obscenos, Simplemente esperaba volverlo a ver.

Las cosas lucían algo extrañas, creo que en mi interior quería estar con él, aun sin saber que era por mi falta de experiencia, mis deseos íntimos de sentir su piel aumentaban a medida que imaginaba a es flaco sobre mí.

Mi madre mirándome me hacía preguntas repetidamente - ¿Qué tienes?,- ¿Qué sientes? “te veo extraña”, yo algo tímida decía - Hace calor, y sonreía fingidamente mientras esperaba que todos salieran a la iglesia…

¡Sí! mi familia es Cristiana, devota a la palabra del señor, eso hacía que mis ganas y deseos se reprimieran más, pues todos estaban pendientes de mí, la niña de la casa, esa que todavía no puede pensar por sí sola y muchos menos desear un hombre.

Durante unas horas del día miraba mi teléfono, pensaba en escribirle, aunque las palabras eran cortas y mi cerebro se entumecía cuando pensaba en él, durante las horas de la tarde creía que el joven, ese serio y encantador, quería algo similar a mí, aunque este era muy formal y sentía algo de pena y miedo en que el reaccionara de otra manera.

Por fin llegaron las 5 de la tarde hora de la iglesia, todos en, mi casa se alisaban rápidamente usando sus mejores galas para ir a la oración, esa que nos aparta de nuestros pecados, mi mente planeaba la idea de que estaba enferma y no podía ir, pero en el fondo de la casa se escucha el grito de mi madre “HORA DE ALISTARSE”…. Mi nombre se pronunciaba una y otra vez hasta que con algo de valor pude decirle que me sentía mal de la cabeza, si fingí estar enferma para verme con ese chico que pasaba a saludarme después del trabajo. Y como si el destino estuviese ligado a ese sentimiento, mi madre por primera vez me deja faltar a la iglesia… Sentía una alegría inmensa, pero no podía demostrarlo, la mentira me asechaba, pasaron tan solo unos minutos cuando el auto viejo se encendió, era la señal de que quedaba sola, una casa, vacía, un sofá, una cama no sabía dónde podía pasar, de repente un mensaje hace retumbar mi corazón, el celular encendía su punto de luz y yo con algo de pánico revisaba, si era de él, me decía coloquialmente “ que Haces, puedo visitarte?”, simplemente me sentí aturdida y respondí con algo de gracia “ya llegaste?” él me dijo jocosamente “voy en camino”, vivíamos cerca y sabía que él no tardaría en llegar, entonces corrí al baño e hice lo que todas mi amigas comentaban en horas de clase “ depilar, cepillar, untar de crema” en general son cosas que a los hombres les gusta decían todas, aun en mi inocencia tome esos concejos y me prepare, pensé en ponerme mi mejor ropa interior y algo provocativo, pero no quería ser indecente, solo quería gustarle un poco más e incitarlo a que se atreviese a más conmigo, acepto que su forma de tratarme dulce me fascinaba, pero quería que fuese algo más salvaje, se arrojara sobre y me deseara tanto que me hiciese correr con solo tocarme, eran tantas las cosas en que pensaba que mis nervios crecieron.

Al fin llegó el momento, su motocicleta se escuchó llegar y mi corazón latía tan rápido que entumecía mis palabras, solo abrí la puerta y espere a que el pasara, al vernos sentí que él quería algo más, el venia listo y eso me gustaba, después de unos segundos de silencio, le ofrecí algo de tomar, “un vaso de agua “ me pidió con una voz entre cortada, él se sentó en el sofá y en mi cabeza solo pensaba creo que el sofá será el lugar perfecto, corrí rápidamente y le di el vaso con agua solo teníamos una hora antes de que todos llegara era el tiempo de la misa, el sonrió y me decía cosas lindas, me gustaba pero no era lo que esperaba dentro de mí, entonces decidí tomar la iniciativa y le dije que se veía muy bien, el sonrió y con doble sentido me dijo tú también, aunque te verías mejor sin nada, mi corazón se estremeció de emoción y le dije en diversión te puedo mostrar un poco más él se levantó del sofá y perdiendo su timidez, te ayudo quiero hacerlo, yo algo asustada pero llena de sensaciones y emociones vi que estaba a punto de experimentar todo lo que mis compañeras del salón comentaba, el solo me quitaba cada prenda con una ternura increíble, de repente un beso apasionado transformo mis temores en deseo y sentí que mi cuerpo se derretía, no dudaba que era lo que quería, de repente sentí sus manos algo tibias dentro de mi ropa interior tocándome de una forma inquietante, suave y temerosa.

Me gustaba todo eso que sentía, entonces me atreví a tocar su miembro, estaba duro, eso me excitaba, no sabía cómo hacerlo así que me deje llevar y siguiendo su juego terminamos desnudos sobre el sofá. Fue mágico yo estaba sobre el algo húmeda y sin experiencia alguna me senté sobre él, fue extraño me dolió un poco ese momento pero conforme pasaban los segundos se empezaba a sentir sensaciones increíbles dentro de mí, no quería parar, él se veía algo agitado, el calor del día hacia que sudáramos más de lo normal, y nuestros cuerpos juntaban al igual que nuestras almas, es difícil describir todo lo de ese momento, fue corto pero inexplicable, quería repetirlo, pero el tiempo estaba en nuestra contra, corrimos los dos sonriendo hacia mi habitación desnudos y con la ropa en la mano, nos vestíamos con alegría en nuestro rostro, y en todo ese momento pensaba, si es mi primera vez, fue mágica como un cuento de hadas, y quería gritarlo pero debía esperar, no podía hacerlo pues la gente en este pequeño infierno podía hablar más de la cuenta.

No habíamos acabado de vestirnos cuando todos llegaron, nos miraban de arriba abajo, pero no podían decir nada todo se veía muy normal…. Y aunque todos actuaban normal, yo solo podía pensar que tuve mi primera vez.

22 Août 2018 00:00:04 0 Rapport Incorporer 0
La fin

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