noga Pablo E. Arnau

En esta ocasión Paul debe obtener los archivos que se le pidió, pero a su vez busca ayuda para recatar a su esposa. Aunque una revelación lo deja pasmado y no sabe como reaccionar.


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La información.

Me desperté al día siguiente, estaba recostado en el sillón cuando un mensaje apareció en mi teléfono, este decía que ya era el momento de actuar, salí de mi casa y me dirigí a mi vehículo, una vez dentro, llega otro mensaje, esta vez decía que en la guantera había algo que me iba a ayudar, al mirar noté que había un arma, no me lo podía creer, hacía mucho tiempo que no usaba una.
En fin, al llegar a la estación vi una gran cantidad de oficiales, comencé a ponerme nervioso, ya que algunos me vieron de manera muy sospechosa, me dirigí hacia la sala de archivos y comencé la búsqueda, allí encontré tres carpetas de las cuales se hablaba de asesinatos, secuestros y robos, los nombres que aparecían allí eran los siguientes:

Lance Robert.
John Lambert.
Owen McGregor.
Ethan Sanders.

Y muchos más. Al parecer este sujeto quería limpiar esos nombres recuperando estos archivos, una vez hecho todo esto, le dije por mensaje que los obtuve, pero justo antes de que pueda salir, unos oficiales entraron a la sala
—Oye. Se supone que no debes estar aquí. ¿Quién eres?
Me asusté, no podía ni mencionar ni una sola palabra, hasta que uno de ellos se dio la vuelta y habló por el radio diciendo que tenían a un posible intruso en la estación, aunque antes de que siga hablando no tuve más alternativa que dispararles, me dolió tanto tener que hacer eso, pero no me dejaron de otra.
Otros oficiales entraron apresuradamente, ahí mismo se armó la locura, al escuchar los disparos las alarmas comenzaron a sonar, escuché los gritos de varios oficiales que me decían que me rindiera, o abrirían fuego.
Entré en pánico, rápidamente me dispuse a buscar una salida, logré encontrar una ventana por la cual pude salir perfectamente, pero la policía estaba incluso hasta afuera del edificio, una vez que lo conseguí, comencé a correr, estos me dispararon con todos sus motivos, en ese momento pensé <obviamente que lo harían, si acababa de asesinar a dos policías>.
Aquel sujeto me envió un mensaje de audio, en este me avisaba que había dejado un vehículo de escape, me dio los números de la matrícula y el modelo, lo bueno para mí fue que se encontraba a la vuelta. Era un auto negro y parecía nuevo de lo impecable que se lo veía, me subí y comencé a conducir, este tenía una pantalla de 9 pulgadas, de la cual se podía atender las llamadas, ya me parecía que por alguna razón me lo habían entregado, aquel sujeto me hizo una video llamada, era para mostrarme a Rose
—Te ganaste un premio Paul. Puedes hablarle— finalizó, luego se alejó de la pantalla.
Allí estaba, tan hermosa como siempre —Hola mi amor. ¿Estas bien? ¿Te lastimaron?
—Ayúdame— dijo sollozando del miedo —. Por favor, sácame de aquí.
Estaba muy asustada y quería que vaya de inmediato por ella, le expliqué que se quedara tranquila, que esto iba a acabar muy pronto.
Antes de cortar, este hombre me dijo que debía entregarle esos archivos personalmente, eso me pareció muy justo, ya que tenía tantas ansias de asesinarlo por lo que me estaba haciendo.
La noche llegó de pronto y había logrado perder a la policía, este hombre me dijo a donde debía ir para poder recuperar a Rose y entregarle los archivos, pero yo tenía otros planes, decidí pedir algo de refuerzo y llamar a los amigos de Henry.
El que lideraba ese grupo se llamaba Adam, detrás de le seguían como 10 hombres más, al conocerlo me dijo que Henry ya le había comentado lo que estaba ocurriendo, eso me alivió y me ahorró el tiempo de explicarle todo a este hombre, lo único que quería era a mi mujer, lo demás no me importaba.
Una vez arreglado todo, nos dirigimos hacia donde aquel extraño me pidió. Era detrás de un galpón abandonado, en el puerto y a mitad de la noche, el suelo mojado por la llovizna y el frío no me ayudaban de mucho.
Tras llegar vimos a seis camionetas, a los costados se encontraban otros sujetos, eran muchos hombres para una cosa. Finalmente me llega la llamada definitiva, era ese sujeto que me estuvo guiando toda la mañana, me dijo que yo era un descarado, al parecer se dio cuenta de que no estaba solo, le dije que al menos tenía lo que quería, los archivos eran más importantes para él que cualquier otra cosa.
Uno de ellos se encargó de sacar a Rose de una de las camionetas, pero no la querían soltar, no hasta que yo les entregara esos papeles, este trato no llegaba a ningún lado, así que les dije que si no me entregaban a Rose los disparos comenzarían a fluir, al parecer eso no les importó, y mucho menos a este sujeto.
—Si haces eso. Puedes ir despidiéndote de tu esposa.
—Dispara— le dije a Adam con mucha seguridad.
Y pronto una lluvia de casquillos comenzó a llegar.
Ambos bandos hicieron guerra de un momento a otro, yo les disparé a todos, solo le di a tres de ellos, hasta que vi que un hombre salió de una de las camionetas, ahí mismo me di cuenta de que era aquel sujeto que les daba órdenes a todos, y era con quien estuve hablando todo este tiempo.
Me dispuse a seguirlo, no llegó muy lejos, quedó atrapado entre la espada y la pared, le dije que se diera la vuelta y que me hiciera frente, ya que jamás le perdonaría lo que me hizo, atacarme a mi es una cosa, pero meterse con mi familia es otra,
—Quedarás decepcionado.
— ¿Por qué?

Este se dio la vuelta, se quitó la capucha descubriendo su rostro al fin, aunque quedé impactado como él dijo, no lo podía creer, la persona que se encontraba detrás de todo esto era nada más ni nada menos que… Henry.

14 Novembre 2023 10:59 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

A propos de l’auteur

Pablo E. Arnau No seré un gran novelista, no seré un estupendo literario, pero de algo estoy seguro, se siente tan bien darle vida a lo que se esconde dentro de mí mente

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