noga Pablo E. Arnau

Aburrido de su vida diaria y monótona, Kyron no desaprovecha la oportunidad que se le presenta de cambiar ese día a día por algo más emocionante y fuera de serie. El único problema ahora es que no previó las consecuencias que conllevaba dar ese salto a lo desconocido sin siquiera pensarlo.


Aventure Tout public.

#interactive #fantasia #ciencia-ficción
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Reliquia.

Todo se basó es una acción, en un momento, en una decisión, ¿cómo podría yo salir de aquí? ¿qué debo elegir? Vivir es bueno, pero en ocasiones elijo morir.
¿A quién se le ocurre una cosa como esa? Siento que sería débil quitarme mi propia vida, también pienso que no estaría dañando a nadie más que a mi, pero luego los recuerdo a ellos y me digo —rayos. Quizás a ellos si les importo y no lo estoy viendo con detenimiento.
En fin, creo yo, son cosas que debo alejar ahora de mí, porque ahora mismo tengo que centrarme en aquella criatura que estaba lastimando a esas personas.
— ¿Me ayudarás?
—Por supuesto que lo haré— alegó mi compañero con mucha seguridad, y acto seguido se lanzó sin precedentes hacia la gran bestia.
Era muy necesario y crucial para nosotros el derrotar a aquella gran criatura sedienta de sangre y carne, y no sé iría así nada más, quería quedar saciado, por lo que devoró a esa gente sin siquiera tenerles compasión.
— ¡Maldito desgraciado! — gritó el ninja mientras se lanzaba con la katana apuntándole directo al pecho.
Casi fue certero, si no hubiese sido porque el grandote no estaba solo. Otras dos criaturas salieron de entre los árboles, parecía que todo estaba planeado, que todo había sido arreglado para acabar con las vidas que se encontraban en aquel pueblo. Pero, aun así, ¿Quién… quien sería capaz de derrotarlos a todos a la vez? Debíamos pensar rápidamente, ya que el riesgo podía aumentar nuevamente.
Mi otro compañero, gran manipulador de arcos y flechas, tomó tres de ellas, les roció aceite y me pidió que las encendiera, dudoso, le pregunté su acaso eso funcionaría
—En efecto— respondió muy seguro —. Ya sé que debo hacer ahora.
—Como digas.
Entonces, algunas de las personas encontradas cerca de nosotros, presenciaron como me convertí en una bestia de dos metros de alto y con un cuerpo robusto, tenia cabeza y rabo de lagarto, incluso mi voz cambió volviéndose más gruesa.
Las miradas de los aldeanos expresaron el terror que sintieron ahí mismo, aunque rápidamente el monje les explicó que no debían preocuparse, ya que era un aliado de suma confianza,
—Es un Draconido, su especie es sumamente leal a sus aliados. No importa la especie. Ellos son los únicos que no te traicionaran— aseguró al final.
— ¡Detrás nuestro! — gritó el arquero para luego hacer un tiro de tres flechas incendiarias.
— ¡Ahora Kyron! — gritó el ninja.
Me lancé sobre la bestia y una feroz lucha se desató entre nosotros. Aunque las fuerzas eran sumamente diferentes, sentí que era más poderoso de lo que me imaginé, mi nivel parecía abismal comparado con el de aquella bestia enemiga.
Pronto el grandulón cedió ante tal poder, y el arquero aprovechó para dar el tiro de gracia. Me alejé rápidamente de ella y las flechas fueron a parar directo a su pecho. Éste se desplomó en seco al piso, levantó una nube de tierra y dejó toda la zona envuelta por un rato.
Sus rugidos cesaron, la lucha acabó y cuando todos se percataron, los cinco por fin habíamos logrado derrotar a la gran bestia.
La gente del pueblo nos alabó, las sonrisas lo demostraban, nos agradecieron por tan riesgosa batalla, nosotros chocamos nuestras manos en señal de victoria, aunque segundos después la alarma sonó y tuve que despertar.
Aquel sueño fue bueno mientras duró, y como siempre, se sintió tan real. Ansiaba tanto que mi vida cambiará a algo como eso, que tenga un poco más de emoción, y no me refería a hacer deportes extremos, me refería a vivir cosas fantásticas e irreales, como hacer magia, invocar espíritus o hacer bolas de fuego, o siquiera poder pelear con criaturas que no se verían en nuestro mundo real.
Eso para mí era ponerle un poco de emoción a la vida, pero jamás ocurriría. Mi vida seguía siendo monótona, trabajar, pagar cuentas, ir al supermercado, regresar a tu casa y dormir para que otro día monótono vuelva a comenzar. Todo era igual. Eso le expresaba a mi abuelo en el cementerio.
Me encontraba delante de su tumba, en silencio y con la mente en blanco, ya ni pensamientos tenía, estaba aburrido de la vida misma. No obstante, algo ocurrió luego de estar arrepintiéndome de seguir con vida. Un anciano, canoso y de piel morena, se acercó lentamente a mi y me notó depresivo, él fue considerado conmigo y se acercó para darme charla.
— ¿Qué ocurre joven? — preguntó con un tono pasivo.
—Nada— dije sin levantar la mirada y sonriendo.
Solo podía notar sus pies y oír su voz rasposa y avejentada por los años. El anciano colocó su mano en mi hombro y me dijo
—Ese hombre crío a un excelente joven.
Incierto, levanté la mirada y al verlo a los ojos sentí algo raro, como si ya lo conociera o lo hubiese visto en alguna otra parte.
— ¿Acaso… lo conozco de algún lado? — le pregunté extrañado y poniéndome de pie para estar a su altura.
—Por supuesto que si— respondió con suma certeza —. Nos hemos visto en muchas veces.
— ¿Dónde?
Pero su respuesta me dejó completamente anonadado, no comprendí nada, el anciano simplemente exclamó
—No dónde… cuándo.
Un crujido se escuchó detrás de mí, me voltee porque captó mi atención, aunque no había nada tras observar todo el lugar.
—Mmm… que extraño. En fin, ¿qué me… decía? — finalicé extrañado porque aquel anciano desapareció misteriosamente, no quedó ni rastros de él, aunque si noté un reloj de pulsera encima de la lápida de mi abuelo.
Era precioso a la vista, plateado con centro negro y números dorados, la maya era de abrojo y de acero con una franja blanca.
Captó mucho mi atención, era de esos que tenía el disco de cronómetro, de los que tenia el anillo que podía girarse por completo, un ave se apareció delante de mi, se posó en la lápida y emitió su agudo sonido, solo sonreí al verlo.
En fin, de curioso le di unas vueltas al disco, era mi costumbre con cada reloj de ese estilo, aunque este parecía más especial, porque al girar unos pocos segundos, me percaté de que algo había cambiado, me di cuenta de eso tras ver la misma ave acercarse y posarse en la lápida y emitir su silbido otra vez
—Deja Vú— susurré.
Podría caber la posibilidad de uno en un millón, que yo… acaso… ¿haya retrocedido el tiempo?

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22 Octobre 2023 16:46 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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