noga Pablo E. Arnau

En un mundo gobernado por los muertos, en el cual ya no existe nada, un joven determinado enseña a las personas que el desafío de sobrevivir está a punto de comenzar. Día a día descubre que el mundo que conocía cambió radical y permanentemente; por lo que, la responsabilidad de proteger a sus seres queridos será de él, pero deberá estar preparado para las sorpresas que le tiene este apocalipsis, pues, ya nada es como lo recuerda. Descubre la predecesora de "Novatos en la Supervivencia"


Post-apocalyptique Tout public.
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CAPÍTULO UNO.

<Yo lo conocía, trabajamos juntos durante ocho meses en un proyecto que se supone salvaría vidas; íbamos bien, no había margen de error. Todo por lo que trabajé… ya no sabía que más hacer.

Días, horas, semanas, ¿y para qué? ¿Para que esos idiotas se llevaran todo nuestro trabajo? Se los advertí, pero no quisieron escucharme; en cambio, me dijeron que mi tiempo se había acabado. Pensé entonces <quizás estaba listo para utilizarse>… supongo que me equivoqué; nada resultó cómo había planeado… todo fue mi culpa.


25 de febrero, año 2017.

18:45 p.m.


Me levanté ya despabilado, fui a la cocina y allí en la cafetera noté que había un poco de café, así que tomé un poco de agua, la vertí dentro y luego la encendí.

—Buenos días ―exclamó Max con mucho cansancio.

Al verlo, noté que sus ojos estaban medio rojos, solté una pequeña risa y le exclamé con un buen sentido.

— ¿Cuántas drogas fumaste anoche?

—Oh, por Dios, no pude dormir bien.

—Se nota.

Max me comentó que no se sentía muy bien y que quizás por eso no iba a poder ir a trabajar, le pregunté si tenía fiebre y respondió que podría ser un dolor de estómago

—Quédate y así descansarás un poco, yo me tengo que ir; nos vemos luego y descansa.

—Sí, como digas… adiós.

Pasé el resto del día en el trabajo, al menos allí me podía sentir mejor. Creo que el trabajo era lo único que me distraía de todo lo demás. Pero algo pasó, una llamada del banco llegó a mi oficina, era un aviso de cierre, me pedían el dinero que supuestamente estaba debiendo, todo se colmó para mí. Adiós a mi familia y adiós a mi negocio, ya no sabía que más hacer. Fue un golpe demasiado fuerte el tema de cerrar mi negocio < ¿Eso era lo que mantenía al mundo con vida? Plata, plata, plata, plata.> Dios mío, no puedo creer hasta dónde llega este mundo.


22:45 p.m.


Llegó la hora de cerrar, aunque no definitivamente, era hora de ir a casa y dormir un poco, necesitaba descansar mi mente por todo lo que viví hoy, pero como si fuera poco, una llamada aparece en mi teléfono

—Oye soy Cusack…

Me dice un poco agitado y con una respiración desaforada

— ¿Qué… ocurre?

—Ven rápido, se lo quieren llevar.

Al instante en que me dijo eso, corrí tanto como pude. El sitio estaba lejos, pero eso no me impidió el ir hasta allí a pie. Llegué al sitio en donde pasaba pocas horas trabajando con un científico, tardé una hora casi, pero lo conseguí. Al estar delante del lugar me encontré con un auto negro, con vidrios polarizados, y con una estampa al costado, tenía un símbolo que parecía del gobierno. Entro al lugar y allí veo a cinco hombres de traje

—Hola muchacho ―exclamó un hombre de aspecto clásico.

— ¿Qué hacen aquí?

Ellos preguntan si nos habían dicho algo sobre ellos, pero al parecer por la pregunta que Cusack hizo, no estábamos enterados de nada

—Nosotros somos los directores del establecimiento…

— ¿Cómo?

—Así es, y estamos aquí para llevarnos el proyecto.

Yo me les acerqué y enfurecido, les dije que no se podían llevar nada, les dije que ese no había sido el acuerdo, y que me prometieron más tiempo

—No nos puedes faltar el respeto de esa manera.

Cusack los mira y les dice que no podían utilizarlo, que era demasiado peligroso para el mundo, ellos preguntaron en qué sentido sería peligroso, a lo que les respondí con frías palabras

—Todos podrían morir.

Ellos me miran de manera extraña, me preguntaron cómo podía llegar a ser eso posible, les dije que no tenía idea, pero les aseguré que eso pasaría de todas formas

—Bueno…

Dice este hombre con una pequeña sonrisa en su rostro, a lo que seguido expresó que ellos me avisarían cuando eso ocurriera, y suelta una risa malvada, no creí que me llevaran al punto que no quería. Cusack y yo nos los quedamos viendo mientras ellos se alejaban, Cusack me pedía que los detuviera, pero no podía moverme, estaba paralizado por la situación, pero no los dejé ir tan fácilmente

—Ahora vuelvo.

Me dirigí a una pequeña oficina, me acerqué a la mesa, abrí el cajón y de allí saqué lo que nadie imaginó.

—Ese muchacho piensa que nos puede controlar…

—Hay que llamar a Lloyd.

— ¡Oigan! ―les grité molesto―. Solo porque son los directores, ¿creen que pueden llegar así nada más y llevarse el antídoto?

—Oye ¿Qué te hemos dicho?

Y sin previo aviso, saqué una pistola y les apunté directo a la cabeza

—No lo repetiré. ¡Devuélvanlo ahora!

—Escucha infeliz, nadie nos apunta con un arma y nos amenaza.

—No, detente.

Nunca esperé hacerlo, pero la ira que había dentro mío era demasiado, desgraciadamente le disparé a uno de ellos

—Maldito ¿Qué has hecho?

Ellos se iban hacia su auto, pero yo me puse en su camino

—Nadie se va. No hasta que me entreguen el antídoto.

Todos estábamos alterados, pero sin darnos cuenta algo ocurrió

— ¡NOOO!

— ¡Cusack no! No dejaré que se vayan.

— ¡¡No, cuidado!!

Giré mi vista hacia la derecha, y todo lo que vi eran dos luces brillantes que venían hacia mí a toda velocidad, seguido de esto sentí un gran impacto, di algunas vueltas en el aire, y al caer me di la cabeza contra el pavimento, el golpe fue tal que me dejó inconsciente.


Puedo recordar que abrí los ojos a los pocos minutos, al hacerlo, observé a mi alrededor y noté que me veía en un lugar donde todo brillaba en una intensa luz blanca; allí había mucha niebla, la cual cubría todo el lugar, pero solo llegaba hasta mis rodillas. Comencé a caminar porque no entendía nada, ni siquiera sabía en donde estaba, si era seguro que estaba confundido y trataba de encontrar alguna explicación. De pronto apareció un hombre de hermoso rostro y una dulce sonrisa en sus labios que daba seguridad y paz, aunque no terminaba de entender todo aquello, y le pregunté

— ¿Qué hago aquí? ¿qué es este lugar?

Las palabras rebotaban de tal manera que hacían eco en todo el sitio.

—No es tu hora aún.

— ¿De qué hablas?

—De entre muchos fuiste escogido, tú serás el salvador, serás el protector, el cuidador y el sanador, pero… solo por fe, sabrás qué hacer.

Vi a esta persona darse la vuelta y comenzar a alejarse, se detuvo en el momento en que le pregunté que se suponía que tenía que hacer, a lo que me respondió

—Vuelve, y cuídalos… ellos serán tu familia ahora.

Este comenzó a alejarse, inmediatamente le pregunté.

— ¿Quiénes… quiénes?

12 Février 2024 16:51 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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