jjeonkim 𝑲𝒉𝒂𝒐𝒔 👑

Un dulce relato de amor, que muestra la belleza y complicidad de una pareja homosexual entre coreanos. En donde Kim Taehyung desea darle una sorpresa a su esposo Jeon Jungkook. Pareja: Kookv. Mpreg. Embarazo masculino, costumbres coreanas. No existe contenido adulto. Historia escrita para participar en el concurso de historias basadas en costumbres coreanas y kdramas.


Fanfiction Groupes/Chanteurs Tout public.

#jungkook #elkdrama #taehyung #kookv #romance #fanfic #btsfanfic
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PARTE ÚNICA

Un fuerte e incipiente aroma a kimchi germinó en el aire, centelleando en forma de partículas suaves hasta anegar por completo los sentidos de Jungkook.


El apartamento entero destilaba fragancia por doquier, algo insólito ya que nadie en casa cocinaba, especialmente su esposo, Taehyung. Quien, además de poseer cierto rechazo hacia los quehaceres domésticos, era un peligro cuando de cocinar se trataba. No en vano la última vez que su castaño encendió una estufa, casi el edificio fue evacuado por una accidental fuga de gas.


Aquél día llovieron furiosas demandas por negligencia y atentados a la salud pública. Por fortuna Jungkook era abogado y pudo demostrar que los sucesos fueron inintencionados, solo un torpe descuido. Como bonus extra, decidieron extremar precauciones y desde entonces su hermosa cocina de lujosos azulejos color dominó, pasó a ser zona restringida para ambos.


Ligeramente preocupado, colocó sus llaves y abrigo en el perchero, caminando hasta el sitio que destilaba tan buen olor. Notando con diversión y ternura que su esposo se encontraba ahí, discutiendo irritado con el "horno que no quería prender"


—¿Cielo? —llamó, estando cerca de la cocina. No obtuvo respuesta, así que lo intentó otra vez— Tae, llegué.


Un ruido salió de la cocina.


— ¿Jungkook? —la voz de Taehyung se escuchó sorprendida y asustada. El pelinegro pudo imaginar la reacción paralizada del castaño sin necesidad de mirarlo.


— ¿Qué haces ahí? —preguntó, esta vez con una mano en la puerta, a nada de empujarla.


— ¡Espera! —bramó con cierta histeria— ¡No vayas a entr...!


Taehyung no termina su oración, algo parecido a una avalancha de objetos cayendo amortiguó su voz. Jungkook por inercia se apresuró a eliminar la puerta que le impedía visualizar lo sucedido ahí dentro, más importante aún: cerciorarse que su esposo no quedara enterrado bajo un montón de trastos metálicos. Afortunadamente, lo que sus ojos encontraron apenas entró a la zona de riesgo estaba lejos de ser una calamidad.


Tal vez por ello la risa estalló sin poder contenerla.


Jungkook conoce a su esposo y sabe que tras aquella personalidad egocéntrica y vanidosa se oculta un ser torpe lleno de dulzura que es capaz de derretirlo hasta los escombros con todas y cada una de sus acciones, como cuando Taehyung no es capaz de alcanzar la ropa en los estantes más altos del closet por las mañanas y Jungkook le mira ponerse de puntitas, saltando para coger su prenda favorita o cuando discuten, pero hace demasiado frio como para que Taehyung duerma lejos de él y termina abrazándolo a mitad de la noche cuando cree que no se da cuenta o bien, cuando se infiltra en la cocina y termina con una nube gigantesca de azúcar glass cubriéndolo de pies a cabeza.


— ¡No te...! —Taehyung intentó exteriorizar su indignación, más, sin embargo, la nube de polvo blanco y brillante a su alrededor le hizo estallar en un ataque de tos.


No obstante, su embobado esposo fue incapaz de parar, pronto el lugar estuvo musicalizado con su escandalosa y nada delicada risa.


— ¡Kookie! —chilló Taehyung, pataleando el suelo con ligereza a manera de berreo— ¡No te rías! —esta vez su tono denotó molestía que se vio apagada en cuanto un quejido más abandonó sus labios— Mis ojos... —talló los mencionados con sus manos.


Aquellas últimas palabras ganaron la atención de Jungkook, quien disminuyó su dosis de diversión, para por fin prestar atención al chico frente a él. Avanzó los únicos cuatro pasos que le separaban del más bajo para auxiliarle y verificar que todo estuviera en orden, bajó la manga de su camisa para limpiar cuidadosamente el rostro emblanquecido de su amado.


— No me toques —Taehyung aún ofendido intentó alejarle.


Jungkook sólo podía derretirse más y más por lo adorable de la escena. Con todo y los débiles empujones del otro continuó su labor, limpiando poco a poco los restos de azúcar en las mejillas de Taehyung. Un rápido vistazo alrededor bastó para detallar el lio existente: harina y leche derramados, huevos rotos y pegajosos sobre la mesa entre un sinfín de etiquetas y trastos sucios.


— ¿Se puede saber qué hacías? —murmuró socarrón— Se supone que el azúcar es para decorar, no para que pelees con ella.


— Idiota —un débil y delicado puño se clavó en su pecho, permaneciendo apoyado ahí.


Largos segundos en silencio transcurrieron hasta que un Taehyung enfurruñado volvió a hablar.


— Y para tu información, ella me atacó a mí.


Jungkook tuvo que morderse los labios fuerte, muy fuerte para no soltarse a reír a carcajadas.


— ¿Ah, sí? —le siguió la corriente— ¿Cómo fue eso?


— Intentaba colocar el paquete en la alacena, pero me asusté en cuanto llegaste y se me cayó.


— ¿Y por qué deberías asustarte? No hacías nada malo ¿O sí? —acunó el rostro de Taehyung, esta vez mirando con ternura la forma en como éste pestañeaba una y otra vez con ojos llorosos intentando eliminar los rastros de azúcar en sus ojos.


Sus pestañas tenían escarcha dulce sobre ellas y Jungkook pensó que era lo más hermoso que sus ojos pudieron ver. Y si a ello sumaba la expresión avergonzada del mayor acompañada de ese encantador mohín en los labios, daba como resultado una dosis letal de Taehyung, porque en momentos como aquél, Jungkook entendía que su esposo hacía daño, mucho daño y no precisamente físico.


— No me has respondido —prosiguió, esta vez levantando el mentón del castaño, obligándolo a sostenerle la mirada, pero Taehyung parecía una secuencia humana de tonos rosas y rojos en sus mejillas hasta que finalmente adoptó un tono permanente de escarlata brillante— ¿Qué hacías, uh?


Algo parecido a un murmullo amorfo floreció de los labios de Taehyung. — ¡Aigo!


— No entendí —molestó el pelinegro, notando con el triple de diversión como su chico se agachaba un poco más según su mirada se volvía más expectante.


— Preparaba una cena coreana y de postre galletas —escupió con sorna, retrocediendo un paso— ¿Contento?


Jungkook no pudo evitarlo, así que bufó.


— ¿Galletas de postre?


— Si, galletas.


— ¿Por qué? —así fue como la diversión se convirtió en confusión.


— Porque el señor lleva semanas quejándose y lloriqueando porque extraña ir a la isla Jeju-do a comer las galletas que hace su mamá —soltó con cierta amargura y sarcasmo— Además...—suspiró con cierta lastima— Quería ser capaz de prepararte algo lindo por una sola vez en mi vida, llevamos casi un año de casados y esperando un bebé, pero jamás te he podido servir ni un mísero café.


— Bueno, pudiste empezar con el café —sacudió la cabellera castaña de su esposo— Es más sencillo y menos peligroso para ti amor, estás embarazado—Jungkook sonrió radiante, intentando controlar el huracán de emociones que ese alegato ocasionó en su pecho, fue un segundo, uno sólo en el que pensó, su corazón estallaría en pedacitos y él saldría flotando como globo de helio hacia el cielo.


— ¿Qué me quisiste decir? —Taehyung entrecerró los ojos nuevamente ofendido. — Soy torpe porque espero un bebé


— No te enojes, amor —sonrió limpiando más del desastre blanquecino— Tú y una cocina no son buena combinación, eso quise decir.


— ¡T-tú! —Tae jadeó incrédulo, señalando a su esposo con ira subiéndole por el cuello— Eres un... eres...¡Malagradecido! ¡Eres un maldito malagradecido, Jeon Jungkook!


— Hey —rió— ¿A dónde vas?


Si, había hecho enojar al mayor gruñón de la casa y lo supo en el instante que lo vio dar media vuelta, dejándolo con la mano extendida.


— Tae, cariño, no te enojes, eso le hace daño al bebé —le siguió.


— Eso me pasa por tonto —gruñía entre pasos, avanzando cada vez más rápido— Estúpido gigante, estúpidas galletas, estúpida azúcar.



— Hey —le detuvo, girándolo de nueva cuenta a su cuerpo, ayudándose de esa esbelta cintura para acercarlo.


— No me toques, estoy enojado —frunció el ceño e intentó alejarse de nueva cuenta.


— De verdad, cielo, detente o vas a matarme —Jungkook siseó divertido, dejando entre ver esas pequeñas arrugas en el borde inferior de su ojo izquierdo, tomando el rostro de su esposo para besar su frente— Eres tan lindo.


— Lindo mis...


La oración colapsó ahí, en ese instante porque Jungkook no quería lidiar con los arrebatos de su esposo o discutir, no, él tenía algo más interesante en mente y precisamente por ello besó aquellos delgados labios que tanto le fascinaban. Encontró cierta renuencia por supuesto, Taehyung era orgulloso cuando se lo proponía, pero entre besos duros e intensos podía hacerlo ceder, porque su amor era tan perfecto que solo ellos lo entendían y, por ende, sabían el punto débil del otro.


— Te quiero, te quiero —suspiró Jungkook entre besos, afianzando posesivamente las caderas del otro hasta que, de un momento a otro, los pies de Taehyung dejaron el suelo.


— Yo te odio —forcejeó un poco más— Ahora bájame.


Aquél era un día lleno de sonrisas, y ese hombrecito en los brazos de Jungkook debía ser un artista, pues su sola presencia cincelaba con colores vivos y brillantes el rostro gris que solía poseer. Ignorando la petición anterior, arrastró a su pareja consigo hasta el sofá más grande de la sala, prensándolo entre los almohadones y su cuerpo.


— Kookie —jadeó— Te lo advierto... —aún si intentó sonar duro, fracasó. Su voz sonaba entrecortada a causa de la vergüenza y sus mejillas resplandecían por el rubor en ellas.


— Tranquilo —robó un pico de los labios contrarios— Sólo pretendo ayudarte a eliminar los rastros de azúcar que pudieron quedar en tu cuerpo —desvió juguetonamente sus labios hasta el cuello de Taehyung haciéndolo temblar al instante.



— Jungkook —le llamó.


— ¿Sí?


Fue cuestión de segundos para que los esbeltos brazos del castaño rodearan el cuello de su esposo.


— Nunca más haré algo lindo para ti.


— Bueno...—Jungkook se pegó más y más a su esposo— Eso podemos discutirlo apenas terminemos esto.


— Estoy lleno de azúcar —replicó.


— Bueno... eso sólo significa algo.


— ¿Qué cosa? —Taehyung poco a poco fue cediendo, siguiendo la corriente.


— Tendrás un sabor dulce.


A tales palabras le siguió un par de risas acompañadas de besos, fue cuestión de segundos para que todo quedara en el olvido, todo, incluso las galletas que anteriormente fueron colocadas en el horno mal encendido. Al final, Jungkook tenía razón: Taehyung y la cocina no congeniaban, esa tarde no sólo arreglarían cuentas pendientes, tal vez y sólo tal vez, también ocasionarían más pequeños desastres en el edificio.


— ¿Me ayudarás a preparar la cena? — Quiso saber Taehyung acomodándose en el pecho de su esposo.


— Claro amor, prepararemos kimchi, jeotgal y doenjang.


— ¿Y también Bap?


— Todo lo que quieras.


— Se me antoja bulgogi, no mejor galbi, las costillas de vaca adobadas son mis favoritas — murmuró Taehyung entusiasmado.


— Amor, olvidaste que día es mañana ¿cierto?


—¡Omo! Es 14 de enero: Día del diario, es donde las parejas se regalan diarios mutuamente, como una forma de empezar bien el año.


— Exacto, tan preocupado por hacerme galletas y el día especial es mañana.


— Todos los días son especiales contigo Kookie y ahora más que nunca, porque seremos padres.


Jungkook entrecerró los ojos — Eso es más especial. — sin dejar de sonreír dijo:— Debemos preparar algo lindo para mañana, voy a comprar caquis secos, canela, jengibre, y piñones para preparar Sujeonggwa.


Taehyung agarra a su esposo del brazo impidiendo su movimiento.


— Cuando bajes a la tienda, me compras ramen picante y sopa de algas, me gusta mucho la del pote, ¡Ah, y pastel de arroz!


Jungkook se echó a reír regresando por un abrazo, Taehyung se acurrucó en los delgados brazos de su esposo, sintiendo como éste dejaba pequeños besos en su frente.


— ¿Me amarás cuando esté gordito? ¿Cómo un oso de peluche relleno de caramelos?


— Te verás más hermoso que nunca, ven te mostraré algo — entrelaza sus dedos con los suyos y lo acerca al gran ventanal que refleja el río Hangang — Puedes ver las hermosas que se reflejan las estrellas en las aguas del río, todas las noches ellas brillan, pero por alguna razón hoy lo hacen más.


—¿Sí?


— Sienten envidia, porque soy dueño de una mejor — Taehyung sintió sus mejillas arder por las palabras de su esposo. — Te amo, amor de mi vida.


— También te amo Kookie, muchísimo — susurró dejando un pequeño roce de sus labios en los de su esposo.







11 Octobre 2023 20:23 12 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

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𝑲𝒉𝒂𝒐𝒔 👑 ↱ Escritora Kookv hasta que la muerte nos separe. V es mi mayor inspiración y Jungkook la suya 🖋💐🌙 ↲

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Kim Mae Kim Mae
Eso se llama sobredosis de dulzura y amor, aaaaahhhh me encantó
January 10, 2024, 04:33
Vale Cerezita Vale Cerezita
Basta son muy lindos los amo demasiado 😭😭💗
January 09, 2024, 06:33
Lía Lopez Lía Lopez
Una dosis de dulzura 😊
January 03, 2024, 01:26
Kariina Sevilla Kariina Sevilla
Aaaaah, necesitaba más de esta historia 🥹🥹
December 28, 2023, 01:26
Jeon Kim Jeon Kim
Dios mío esto está lindisimooooo 😭💝
November 13, 2023, 00:41
siii Fiii siii Fiii
QUE TIERNO FALLECI 😭😭😭😭😭
October 29, 2023, 06:30
Liz Rami Liz Rami
Realmente dulce 💜
October 27, 2023, 16:10
CG Cristina Guzman
Y la estufa? Qué pasó con la estufa? 🤭🤭🤭
October 20, 2023, 17:09
Estrella Jeon Estrella Jeon
QUÉ PRECIOSA HISTORIA 😭😭💗✨💖💕
October 15, 2023, 20:35
ANDREA DOMINGUEZ ANDREA DOMINGUEZ
Que linda historia 😄
October 13, 2023, 00:35
𐤀 ♡ 𐤀 ♡
Ame
October 12, 2023, 03:19
Vincentt Van Gogh Vincentt Van Gogh
HAY ALGO QUE NO HAGAS PERFECTO?
October 12, 2023, 02:13
~