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one.

advertencias: boypussy, dirtytalk, squirt,, sobreestimulación, boytits, taehyung!top, jimin!bottom, smut.


jimin rubio ; 1.60 cm ; 25 años

taehyung ; 1.82 ; 17 años


quiero aclarar que las faltas ortográficas en los gemidos es a propósito. ah, chicos, esto es ficción, no tengo nada en contra de la religión y la iglesia, dicho esto, a darle.



...


El olor a vainilla mezclado con ron estaba siendo depositado entre los costados de aquel pequeño cuello que era abrazado por un collar con un dije de una santa cruz. Esos gruesos labios se estiraron en una sonrisa admirando como el gloss los hacía relucir aún más deseables. Oh, y si íbamos analizando hacia abajo podíamos observar como la pequeña falda que traía apenas llegaba a cubrir la mitad de sus gruesos muslos.


Esas medias más ajustadas que las bragas que utilizaba hacían aún peor irresistible no querer amasar sus gorditas piernas. Hoy iba a divertirse como siempre lo hacía, los sábados era su día favorito, en el que podía salir y regresar mañana al amanecer. Mientras que su santísima madre los fines de semana iba a clamar al templo él sólo estaba en la pista de baile restregandole el puto culo a un macho.


De entre tantos chicos Jimin fue uno de los pocos que nació con una especial característica, que al principio lo hizo sentirse un anormal pero vaya... cuando un día lleno de curiosidad se probó nunca más se sintió mal. El chico de cabellos rubios había nacido con una rosada, y apretada vagina junto a unos labios gorditos que la hacían más placentera. Sin embargo, cuando a sus diecisiete años experimentó el sexo con su profesor se filosofía... joder.


¿Así de bien se sentían también las chicas al ser folladas? Le encantaba que le masajearan su clítoris mientras lo follaban como un perro, y aún peor, venirse a chorros mientras lo seguían embistiendo. Era la puta locura, y todos los fines de semana él terminaba abriéndose a otro pecador anónimo por ahí.


Revolvió sus cabellos acomodando un mechón por detrás de su perforada oreja para salir de su habitación dirigiéndose hacia la salida de la casa. Fue resonando sus botitas de charol y llamando la atención de su progenitora cuando pasó de largo sin más. — ¿Cariño, a dónde vas? Hoy hay culto, te había... — Ella tan dulce y él tan hijo de puta que la interrumpe. — ¿Crees que ir ahí me cambiará mis pensamientos? Dios, mamá.


Rodó los ojos riendo suavemente para llevarse uno de sus dedos y con provocación mordisquearselo. — Si el creador me crió con una vagina lo ideal es usarla, ¿no? — Le mostró esa jodida sonrisita sin importarle la forma en que la adulta lo miró con decepción. El rubio sólo se dió la vuelta y suspirando se marchó. ¿Qué carajos creía su madre? Él ya no iba a asistir más a ese lugar que cuando entró por primera vez lo miraron como un bichito extraño.


Mientras mascaba un chicle de cereza iba caminando por la avenida, se tomaría un autobús directo a su destino. Eran alrededor de las 20pm, y como era invierno ya las estrellas adornaban el cielo azul marino. Sus ojitos color miel estaban entretenidos en su teléfono hasta que sintió unos pasos que venían en la dirección contraria, alzó su vista y, ugh. — ¡Jimin, cuánto tiempo! ¿Cómo estás?


El hijo del pastor. Sí, Kim Taehyung. Ese morocho de cabellos castaños era uno de los que tocaba en la iglesia, con aquellos largos y delgados dedos que poseía le quedaban perfectos para acomodarse en los trastes de la guitarra. Era un poco lindo para qué mentir y esa inocente sonrisa que le estaba regalando lo hacía derretirse. — Ah... hola, Taehyung. Estoy bien, gracias por preguntar. — Guardó su teléfono y le entregó una dulce sonrisa, notando como este acomodaba el cuello de su camisa y controlaba la hora en su reloj.


Qué delicioso. Pantalones negros ajustados, una perfecta camisa para romper y un aura tan varonil con esa elegancia. — ¿Te espero en la iglesia entonces? Estoy un poco atrasado. — Se rascó la nuca en señal de nerviosismo mostrándose realmente adorable provocando que el rubio riera ligeramente para negar con su cabecita. Su pequeña mano tomó con rápidez el cuello de su camisa para jalarlo hacia él y, respirarle en el oído.


— ¿Piensas que podría ir así a la iglesia, tonto? — Susurró con diversión mordiéndole el lóbulo de su oreja. — Le calentaría la puta polla hasta a tu papi, nene. Mira... — Se alejó para mostrarse frente a él y desabrochar la pequeña campera de cuero que traía, dejando a la vista de repente como dos grandes pechos salieron a flote cubiertos sólo por un crop top negro. Le sonrió mordiéndose el labio como un niño. — ¿Por qué mejor no me acompañas a un lugar mejor o...


Colocó sus manitos en los bordes de su faldita para moverse inocentemente. — me dejarás ir así solito? Sólo por esta vez. — Le realizó un puchero que finalmente lo convenció cuando vió que esos finos labios entreabiertos se relamieron un par de veces. Estaba aún más nervioso y cómo no si traía seguramente hoy una palabra para la asamblea. Miró su reloj y luego a esos ojos mieles que lo endulzaron por completo.


— A-Ah... no le cuentes a mi papá, p-por favor. — Pidió como si fuese un adolescente suplicándole con la mirada de un cachorro haciendo que Jimin le sonriera y le acariciara el pecho negando. Sólo se volteó y con su dedo índice lo llamó como si fuera una clase de perro para que lo siguiera por detrás. Sacó esa gruesa lengua para pasarsela por los labios. Hah... por la mierda, había hecho caer al hijito santito del pastor.


Realmente amaría los sábados a partir de ahora.


...


La música de los chicos de The Weeknd resonaba por fuera, gente realizando filas por acceder a las puertas de la perdición, y las luces del infierno que incitaban a almas pecadoras frotarse entre ellas. Unas temblorosas manos trataban de mantenerse sobre la grande cadera del hijo de la hermana Park de la iglesia. ¿En dónde se encontraba?


Había sido toda su vida un prodigioso muchacho de calificaciones altas, sobresaliente, apuesto y cortejeado por miles de hermanos de la asamblea por su gran devoción a la fé. El chico ideal de tantas hermanitas, pero, ¿quién diría que terminaría en una discoteca nocturna totalmente infernal? Cuerpos contra cuerpos, sudor y jadeos, tensión por el aire y la sensualidad personificada en el cuerpo que tenía en frente.


— N-No puedo, me quiero ir... — El menor murmuró cuando al levantar su mirada al costado observó como un par de chicas estaban besándose con tanto atrevimiento que parecía que sus lenguas querían asesinarse. Eso le hizo tragar saliva sacando las manos del cuerpo del mayor. Jimin al escucharlo rodó los ojos para voltearse y mirarlo a la cara. — ¿Por qué, hm? Estabas agarrándome tan bien...


Era como estar enseñándole al papa que mire a una desnuda mujer, mierda que Taehyung había sido terriblemente disciplinado por su puto padre. A pesar de su timidez se atrevió a abrazarle del cuello, poniéndose de puntitas y alzando redondo culo. Besó su mejilla con ternura. — ¿Nunca sentiste placer, pequeño? — Le habló en su oído mirando como adelante de ellos había otra pareja bailando pegados. El chico golpeaba su pelvis contra el culo de la chica.


— ¿P-Placer? Papá dice que eso se encuentra en el estudio de las escrituras... — Joder, este chico estaba mojándole las bragas con tan solo su santo comportamiento. Se rió con dulzura lamiéndole la oreja tan descuidada provocandole que se estremeciera. — ¿Sí? Yo te mostraré otro placer más delicioso, nene. — Dejó de abrazar su cuello para tomar ambas de sus manos y dejarlas en sus glúteos por debajo de la falda. El sobresalto que pegó Kim lo hizo sonreír ladinamente.


Apoyó sus pequeñas manos en el fuerte pecho del más alto mirándole embobado. — ¿Te gusta, pequeño? — El rostro de Kim lo miró sonrojado apretando sus labios para desviar la mirada. Era evidente, no alejó sus manos del contrario. — Tócame más, si mueves tus dedos un poquito hacia... — Involuntariamente sus delgados dedos se deslizaron hacia abajo el centro; su vagina. — ¡ah! — El cuerpito de Park se contrajo cerrando sus ojitos ante el contacto, pudo sentir como sus bragas se humedecieron ligeramente.


— Y-Yo... perdón, se sentía húmeda... ¿estuve mal? — Preguntó con esos ojitos preocupados como si realmente no lo hubiese hecho a propósito. El otro jadea bajito mirándolo y meneando sus caderas en un vaivén lento queriendo sentir de nuevo sus dedos. — ¿Ah? Claro que no... — Sonríe medio atontado para empujarlo hacia atrás lo suficiente para que le suelte el trasero. Se peina los cabellos acomodando una de sus medias bajas y, tomándole del mentón para robarle un beso.


Un beso totalmente torpe e inexperto de parte del castaño que sólo trató de moverlos para seguir la brutal velocidad en que Jimin movía su lengua dentro de su boca. No podía respirar, las fosas nasales se le empezaban de secar de tanto tiempo respirar por ellas hasta que su boca fue liberada. — Qué boquita tan tonta. — Comentó el mayor relamiendo sus labios mientras contemplaba como el contrario estaba jadeando con los ojos llorosos.


— Enseñaré a esa santurrona boquita a comerme la boca y también el puto coño. — Sonrió juguetón lamiéndole la comisura del labio y posteriormente tomarle del brazo para ir hacia los sanitarios.



...



Más de diez veces había pasado por ese baño con distintos hombres, pero nunca había estado con un chico religioso hasta las bolas. Le prendía tanto que en su muñeca llevara una pulsera con una cruz pero que su boca ahora esté chupando con torpeza su gordita vaginita. Así es, lo había hecho entrar en uno de los cubículos del baño donde le indicó a Kim que se arrodillara frente a inodoro mientras que él se sentaba sobre la tapa de este.


Su maldito cuello junto a su nuca eran apretadas por las piernas del mayor que lo asfixiaban contra su concha. Sus manitos apretaban los bordes del inodoro mientras admiraba como las manos del alto apretaban con fuerza sus muslos, oh, mierda. Se veía tan adorable queriendo respirar. — Ah... ¿querías respirar? Lo siento. — Habló gimiendo con una sonrisita liberandolo finalmente, dejando sus piernas aún abiertas entre tanto que relamía su boca.


Se la había chupado tan terriblemente mal que eso sólo lo excitó, la forma en que su nerviosa lengua se quería mover para todos lados y sus delgados labios comían con morbo su vulva. Lo había dejado con los belfos hinchados y pudo darse cuenta de aquello cuando lo vió jadear agitado mientras le miraba la misma jodida vagina. — E-Es... pegajosa, pero... — Se relamió los labios queriendo que no se notase que sus mejillas estaban más coloradas que unos pequeños tomates. — me g-gustó el sabor.




5 Octobre 2023 04:45 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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