thescarypark S P A R K ♡

❝ La llegada de Kim a la casa de los Jeon cambia muchas cosas, incluso, la convivencia entre hermanos, ¿no? ❞. ║▌│█║▌│ █║▌│█│║▌║©2018 • ──── ✾ O. S. │ │ │ │ │ ✦ TaeHyung top !! │ ✦ Leer bajo tu responsabilidad. ✦ Todos los derechos de autor me pertenecen. Queda en total prohibición su copia y/o adaptación. Cualquier parecido en *exceso* será denunciado.


Fanfiction LGBT+ Interdit aux moins de 21 ans.

#vkook #taekook #scarypark
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♡ ÚNICO ♡


Invierno, el frío que JungKook tanto odiaba estaba picando su nariz de forma molesta. Rápidamente adentró sus manos a los bolsillos de su buzo, y tomó una gran bocanada de aire, tomando valor, tomando energía y alentándose a sí mismo para soportar de nuevo, lo mismo de siempre, un consuelo de ella acompañado de un abrazo.


Su mirada se volvió vaga, la tristeza le pegó duro, bruto, lo azotó al igual que el viento helado, tembló y calidez encontró cuando estuvo adentro.


— ¡Kookie! — Su hermana saltó del sofá, alegre y sonriente como siempre. — Pensé que volvías mañana. — Dijo nerviosa, ya que éste le había dicho que quizás se iba a quedar durmiendo en la casa de su amigo, menuda sorpresa se pegó.


JungKook se relamió los labios y se sacó el abrigo, apoyándolo en el respaldo del sillón grande. Rápidamente la abrazó, acariciándole con una intensa necesidad los cabellos.


— ¿Qué pasa? — Preguntó preocupada. Él no dijo nada, tan solo dejó un beso en su frente.


— Me despidieron. — Soltó después de un rato. — Estaban cortos de plata y no alcanzaba para pagar a todo el personal. — Ella alzó su mirada e hizo una mueca.


— Bueno, no importa, — Trató de sacar la tensión, abrazándolo con fuerza. — veremos qué hacer.


La puerta se abrió y luego se cerró.


— JiSoo. — TaeHyung apareció con dos bolsas, poniéndolas arriba de la mesa, a JungKook se le heló la sangre. Y rápidamente miró a su hermana, quien soltó una risa nerviosa. — Oh...


— TaeHyung. — Ella pareció nerviosa. — El es mi hermano. — Jisoo empujó suavemente al castaño, hasta quedar frente al nombrado, pero en ningún momento quitó su expresión de desaprobación delante del desconocido, aún mantenía sus cejas fruncidas y sus brazos cruzados.


— TaeHyung. — El rubio ceniza alzó su brazo, extendiendo la mano con el fin de estrecharla, JungKook la miró y luego viajó sus ojos al rostro de éste, centrándose en la extraña boca que aportaba, una sonrisa rectangular que nunca había visto en ningún lado. JiSoo le pisó fuertemente el pie derecho y JungKook soltó un chillido, estrechando la mano con TaeHyung con aprobación en un movimiento frenético pero corto.


— JungKook; Jeon JungKook. — Soltó en quejido, mientras su hermana le tiraba fuertemente de la oreja.


— Se respetuoso con tus mayores. — Soltándole la oreja miró a TaeHyung, quien la miraba con sorpresa. — Y vos, gracias. — Agradeció agarrando las bolsas y fundiéndose en la cocina.


JungKook y TaeHyung se quedaron mirando, sin saber qué decir o qué hacer.


— ¿Así que cuando yo no estoy vos sos el amante? — Cuestionó JungKook con gracia, riendo, TaeHyung lo miró y rió también pero algo incómodo por el extraño chiste.


— Puede que sí.


Los días pasaron y a JungKook no le molestaba convivir con el invasor, de hecho, éste le había ayudado a conseguir trabajo y a ponerse en forma. Pagaban la renta entre los tres y se turnaban para cocinar y cada mes se daban el gusto de comer comida hecha, por lo cual hacían un pequeño sorteo.


— Mierda. — Gruñó ella. — Es la cuarta vez que pago yo. — JungKook escondió el papel bajo su manga y sonrió, era la segunda vez que le tocaba a él, pero TaeHyung le había enseñado un pequeño truco tramposo.


Ellos chocaron el puño.


— ¿Qué hacen? — Preguntó ella entrando a la casa, exhausta, cansada después de tanto trabajo. Su hermano se encontraba sentado arriba de TaeHyung, haciéndole cosquillas. — Oigan, bobos. — Ella se acercó y ambos hombres se miraron, como si se comunicaran con la mente y rápidamente la atacaron, Jisoo gritaba como loca, riéndose a carcajadas descontroladas, y cuando sintió el aire y la estabilidad de su cuerpo volver, se sorprendió al encontrarse sola tirada en el piso, mientras esos dos caminaban por el pasillo.


Se sintió sola de nuevo.


Y ahí iba el problema, quizás para ellos todo estaba bien, pero para JiSoo no, se sentía la tercer rueda, la sumergida, la que estaba de más, la dejada de lado, y no es que quisiera ser el centro de atención, no, nada por el estilo, simplemente estaba acostumbrada a la compañía de su hermano sobreprotector y al calor y cariño de TaeHyung, y ahora éstos depositaban ambas cosas entre ellos dos nomás: JungKook estaba continuamente pendiente de si TaeHyung comía, si TaeHyung quería algo, que si sentía frío o calor, dándole las comodidades, llevándole cobijas, hielos, ibuprofenos, siempre para salvarle la vida antes de que se enfermase; y TaeHyung no se quedaba atrás, éste se la pasaba encima de JungKook, preguntándole como le fue el día en el trabajo, yéndolo a buscar cuando se hacía muy de noche (cosa que por ella hacia de vez en cuando), buscándole charla y abrazándolo en las noches de películas de terror que hacían cada sábado. El café, oh... ¿Cómo olvidar el café caliente que le preparaba JungKook cada mañana como si ya supiera hasta cuánta azúcar debía ponerle? Mientras que a ella se lo daba con la azucarera porque no sabía si le gustaba amargo o dulce. Eso literalmente comenzaba a irritarle, ¿qué hay de ella? JiSoo también quería atención, afecto y dedicación.


— Amor, nos vamos a comprar, ya venimos. — Informó su novio, saliendo junto a su hermano, ella se quedó boca abierta, ni siquiera consideró el invitarla para acompañarlos, y eso le estaba jodiendo la cabeza.


De vuelta sola en casa, TaeHyung había salido con JungKook y sus amigos, y ella debía conformarse con un helado que le compraron. No se quejaba, le habían traído de sus gustos favoritos: crema del cielo, frutilla a la crema y café.


— Hey, me llevo a tu novio un rato. — JungKook avisó, poniéndose su abrigo, ella lo miró desconectada.


— ¡Pero si recién llego!


— Prometo devolvertelo.


— Y yo volver sano y no calvo. — TaeHyung tomó sus mejillas, dándole un pequeño beso antes de irse; de irse con JungKook, de nuevo.

Dejándola sola.


JiSoo se sintió fría, se sintió vacía, TaeHyung se había ido al baño hace una hora y todavía no había vuelto. ¿Saben que es lo peor? Ella sabía perfectamente que él no estaba allí, en el baño; él estaba en la habitación de JungKook, estaba segura, porque había escuchado la puerta del baño abrirse y cerrarse, al igual que la puerta de la habitación de al lado.


Entonces lloró, lloró en silencio, parecía que su relación estaba por debajo de JungKook o, lo que sea que fuera eso. Ardió de tristeza, de impotencia, de dolor; apretó sus labios y rechinó sus dientes.


JungKook sintió un peso al lado, unas manos envolver su cuerpo y una respiración pesada azotar su nuca. Cerró sus ojos de nuevo y se dejó besar, dejó que el mayor paseara su cuello con sus belfos, lo dejó depositar sus manos por su cadera y acariciar sus piernas.


— Hyung...


— Sshhh... — Lo calló, aferrándose más a su cuerpo, dejando su frente y nariz tocar la piel del otro, como si eso le sacara todo el estrés acumulado. — Sólo duerme. — Le exigió suave.


El menor suspiró cansado, desganado. Tenía que sacarlo ¡Claro que tenía que sacarlo! Debería gritarle por lo poco hombre que se estaba comportando; Sin embargo, nada salía, no importaba cuántas veces abriera la boca para decir algo, simplemente no podía o, mejor dicho, no quería. Porque se sentía feliz de tener calor después de tanto frío, porque se sentía cómodo entre sus brazos, porque se sentía protegido, mimado, cuidado y amado, se sentía en casa.


Y eso era motivo para angustiarse. Estaba aguantándose las ganas de llorar por lo que estaba sintiendo, estaba sintiendo felicidad, como si TaeHyung fuera su cálido y acogedor hogar, tan perfecto para el sensible y solitario JungKook.


A la mañana siguiente, raramente nada cambió, ellos habían hecho como si nada por naturaleza, los cafés sobre la mesa, las miradas cómplices y amistosas. Ellos estaban tan sumergidos en su burbuja que nunca notaron el tornado que se había formado en las entrañas de JiSoo, quien se había tomado el café rápido y se había ido a correr.


Era su forma de lidiar con sus penas o quizás despojarse del estrés o simplemente gastar energía y de paso, ponerse en forma. Quién sabía; quizás un poco de todo.


JungKook se encontraba lavando las tazas como era de costumbre, TaeHyung apoyó su mentón en su hombro y le abrazó por atrás.


— ¿Pasa algo?


— No. — Dijo dulce, dándole seguridad, acariciándole la oreja con su suave y profunda voz. — Déjame mimarte un rato. — Pidió. Y JungKook no se negó. No se negó a los labios del mayor sobre su oído, ni a sus besos depositados a lo largo de su cuello, la manera en que éste le tomaba de las caderas le comenzaba hormiguear el cuerpo.


JungKook se giró, parando la situación, ¡carajo! ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué lo seguía permitiendo?

— Detente. — Dijo con rapidez, enfrentándolo. Aún estaban a tiempo. Aún lo estaba. — JiSoo... — Su voz era ronca y baja, casi que le costaba hablar. — No se merece nada de ésto. Y yo, — La intensa mirada lo estremeció, una mirada intensa, dura. — no voy a ser hipócrita: me gustas, pero yo... — Paró, tratando de buscar las palabras. — No soy exactamente de ese lado. — Informó, sintiendo su cara arder. Por Dios, a él le gustaban las mujeres, las amaba sin una pizca de exageración. Pero tampoco iba a negar que nada le pasaba, de algún modo, TaeHyung provocaba un extraño e irrazonable afecto en él. Y JungKook no era ese tipo de persona que juzgara; eso había sido uno de sus puntos fuertes hasta ahora; dónde no supo ponerle límites, ni a TaeHyung, ni a la situación, ni a él mismo. — Me gustas mucho, TaeHyung. — Soltó después de varios segundos eternos, dónde no se quitaban los ojos de encima. Había intensidad, ganas y deseo. — Pero no es-


TaeHyung se abalanzó hacia delante y tomó la cabeza ajena, girando un poco la suya, apresando los labios del menor, comiéndole la boca, rompiéndole las excusas, matándolo de golpe, dándole la gota que rebalsaría el vaso, dándole el disparo.


Un beso hambriento, necesitado.


Mierda.


Hambrientos por comerse, felices porque si. Se morían por probarse hace tiempo, y simplemente ya no podían aguantarse las ganas, ya no podían callar. Y JungKook lo odió, odió a Kim TaeHyung por la simple razón de atraerle de ésta forma tan intensa, tan caliente y tan absorbente, lo odió por muchas cosas, pero lo odió más cuando se atrevió a tocarle de esa forma tan descarada e íntima, apretándole los muslos y el culo con fuerza, como un salvaje, como el animal que era; lo odió cuando se atrevió a besarle tan intenso, tan profundo y bruto. Lo odió por responder sus miradas cómplices y seguirle el juego, por sus toques, por sus cuidados y por la atención que le daba. Lo odió por enamorarlo, por hacerle volar la cabeza a mil con aquella sonrisa rectangular; lo odió en el primer instante que lo vió entrar por la puerta de su casa con dos bolsas de comida. Pero más que nada, lo odió por ser el novio de su hermana.


— ¡Dios mío! — JiSoo gritó espantada desde la puerta de la cocina, su botella de agua cayó al suelo. Ambos hombres se separaron de golpe y JungKook se dió cuenta que estaba sentado sobre la mesada, con TaeHyung entre sus piernas y las manos grandes y finas de éste en sus muslos.


La culpa lo invadió en segundos, lo azotó como aquel viento helado de aquella noche de invierno.


Entonces, nada pasó, nada cambió.


JungKook miraba a la pareja acostada en el sofá grande y él sentado en el individual, los tres se encontraban mirando una película de terror como era de costumbre, algo que hacían todos los sábados. Pero ésta vez, nada fué cálido. JungKook se sintió solo: se sintió vacío, un toque frío acariciándole la existencia.


Si hermana gritó espantada, tapando su rostro con ambas manos. En otro momento, eso le hubiera parecido tierno y reconfortante. No había mejor gusto para JungKook que verla feliz; ahora... JungKook apretó los labios, tratando de centrar sus ojos a la pantalla.


— No exageres, no dá tanto miedo. — Dijo TaeHyung en broma, riendo mientras la abrazaba por la espalda y la acercaba más a su cuerpo, apoyando su mentón en el hombro de JiSoo. A JungKook le faltó el aire y sintió unas tremendas ganas de empujarla y tomar su lugar; rápidamente se espantó por el pensamiento fuera de lugar.


¿Qué carajos pasaba con él?


— ¿Que vas a cocinar? — Le preguntó TaeHyung, JungKook no dijo nada, no podía hablar, de repente, el aire pareció insuficiente para sus pulmones. — JungKook...


— No lo sé. — Su voz sonó filosa pero débil. Hubo un gran silencio y después de grandes minutos, sintió como el mayor envolvía sus brazos alrededor de su cintura y se aferraba a su cuerpo. A JungKook se le escapó una lágrima, quizás algunas. Dejó de ordenar los cubiertos, apoyando sus manos sobre el borde de la mesada, como si ese fuera su sostén para no quebrar, como si no estuviera ya quebrado. Sintió los labios del mayor sobre su cuello y luego tan solo humedad, humedad sobre su hombro, al menos no estaba llorando solo.


De nuevo, se sintió acompañado.


La puerta se abrió, JungKook apretó los labios y contuvo su respiración mientras sentía los brazos de TaeHyung de nuevo envolverlo, la sensación era familiar, todo lo era. JungKook apoyó su cuerpo en la estufa del cuerpo ajeno, acariciando la mano del otro bajo las cobijas.


— No puedo soportarlo... — Confesó en susurro, sincero y devastado. — Trato, TaeHyung, te juro que trato, pero no puedo. Te veo con ella y me siento jodidamente la peor escoria, — Una lágrima brotó. — y siento que ésto me está jodiendo la cabeza. — Se giró y lo miró, TaeHyung le acarició la mejilla y JungKook le acarició los labios con los dedos temblorosos. — Te odio. Realmente lo hago, — Le dió un pequeño beso. — me siento... Me siento otra persona, me siento un egoísta, un hijo de puta, porque es mi hermana, y porque estoy locamente enganchado con vos, y veo que la abrazas y la besas y... Tengo unas tremendas ganas de que la sueltes. Qué solo me mires a mi. — Soltó roto y a TaeHyung le mató el alma verlo tan destruido. Lo besó de nuevo, una y otra vez, le despojó de todo, y se hundió, se hundió lentamente y dolorosamente.


— También te odio. — Susurró sobre su oído, mientras veía a JungKook desarmarse bajo él.
















Scarypark; ay, no saben lo que amo éste OS.🤧

Espero que les haya gustado y no olviden dejarmelo saber con una estrellita y/o comentario; motiva mucho.⭐

25 Septembre 2023 22:16 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

A propos de l’auteur

S P A R K ♡ 𖥔 𝗔𝗥𝗧 𖬺 num 𝟸𝟸 - taekook.𝗍𝗑𝗍 ⤺ ♡ 巜 𝗉𝗈𝖾𝗌𝗂𝖾 𝗥𝗘𝗗 ♡ ✱ girl crazy ▄▀▄▀

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