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viviana-toledo-de-la-fuente522 Viviana Toledo De la Fuente

En un mundo tan incierto, lo único cierto son los hilos. Esos invisibles, pero importantes hilos. Los hilos que nos unen a todos, los hilos que los separaron a ellos.


Histoire courte Tout public.

#amor #amigos
Histoire courte
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Tan simple como un error

Para mi mejor amigo,


Cierto día, una mujer adulta se paseaba por el parque, guiada por la dulce brisa del verano y el sonido de los niños riendo. Como era de esperarse, se sentó en la misma banca de siempre, remembrando momentos pasados, observando a dos niños que aparentan ser mejores amigos.

Esa mujer estaba llena de recuerdos y experiencias que no dudaba en compartir. Se rumoreaba que contaba las historias más melancólicas, que hacían llorar hasta al más amargado. Pero lo que despertaba la curiosidad de todos, es que las historias que narraba, tenían una pizca de su esencia, un toque real. Séase un amor platónico, un sueño olvidado, una decepción... ¿Quién pensaría que tan bella mujer hubiera sufrido tanto?

Esta vez, los pequeños le recordaron a su mejor amigo, al que una vez tuvo. Ensombrecida por esa triste memoria, llamó a los niños.

Una nena, de no más de nueve años, portando una radiante sonrisa y un vestido de holanes se colocó en frente de ella sin dudarlo, y le hizo señas al chico para que se acercara. Él obedeció sin muchos ánimos, y ambos se sentaron debajo de la señora.

-Probablemente no entiendan para que los llamé; me gustaría contarles una historia. Una acerca de dos mejores amigos, como ustedes- ambos sonrieron cuando la mujer hizo mención de su amistad, al parecer su ojo cansado por el paso de los años seguía funcionando.

Sin esperar un segundo más, inicio con su magia, se inclinó hacia ellos y empezó a relatar la historia más bella que alguien pudiera contar:


¿Alguna vez han escuchado la antigua leyenda que cuenta que todos estamos conectados por hilos? No creo eso, no puedo aceptar que estemos destinados a estar con alguien.

Creo que nosotros somos esos llamados "hilos", nosotros tenemos el poder de decidir con quién estar. Cada uno tiene su propio estilo de hilar, propios colores, técnicas. Las relaciones son obras de arte, y nuestro conjunto de herramientas va cambiando, es por eso que los vínculos se deterioran.

Basada en esa idea, esta es la historia de una muchacha y un joven. Dos personas que por azares se unieron, y comenzaron a trabajar. Al principio no tenían idea de que iban a tejer algo grande, mucha fue su sorpresa cuando admiraron su trabajo y mayor cuando terminó.

Juntos trabajaron años, dedicaron su tiempo a tejer un delicado mantel, uno resistente, un mantel al cual llamar suyo. Algo podían asegurar, y es que el camino no fue fácil, pero eso no significó imposible.

"El fruto de la paciencia es dulce" definitivamente, ese mantel era la prueba de ello. Conforme el tiempo pasaba, el paño se reforzaba cada vez más, o eso creían... hasta que llego él.

Él fue el primero en tener la oportunidad de destrozar a la muchacha, y primeriza en este tipo de dolor, no tardó en consumirla. Cambió sus herramientas, a unas más sombrías, sin dar explicación alguna.

Sus delicados y alegres hilos se tornaron en algo forzado y doloroso, eso sólo consiguió arruinar su trabajo. Sin embargo, su compañero no lo tomó en cuenta, le compartió el brillo de su hilo, incluso la animó.

¿Y qué hizo ella? Lo ignoró. Continuó con sus afligidos trenzados, y lo que obtuvo por parte de su compañero fue comprensión. Una comprensión tan pura...


Una comprensión que ella no apreciaba.

Una comprensión que más tarde extrañó.


La joven no quería compañía en ese momento, mucho menos compasión, ni siquiera podía soportar la palabra "amor" en esos momentos. Quería llorar, llorar la pérdida de alguien vivo. Porque, uno de los peores tipos de dolor, es lamentar perder a alguien que sigue ahí, pero no es aquel que conocías. Alguien que luce igual a la persona que recordabas, que incluso suena igual... pero no es aquel que conociste.

Fue así como poco a poco la muchacha se alejó de su mejor amigo, dejando su obra a medias. Algo destinado a ser grande... desperdiciado. Por una persona egoísta.


Por una persona cegada por el dolor.

Y la ceguera ocasionada por el dolor es el peor tipo de mal.


El chico no se rindió tan fácil, al contrario, dio una gran batalla por recuperar algo tan preciado. Desgraciadamente, hacer entrar en razón a alguien consumido por el dolor es mucho más difícil de lo que aparenta. Se dio por vencido cuando comenzó a ver los efectos de la aflicción en su amiga. La dejaron irreconocible. No era la misma chica gentil que había conocido y apreciaba.

Él también comenzó a sentir dolor.

La muchacha vagó ella sola por un tiempo, hasta que encontró a alguien que "podía" curarla. Iniciaron el mismo proceso, pero nunca lograron un mantel con la naturalidad que tenía el anterior. Eso no los detuvo, ambos ignoraron las inmensas fallas que tenía su relación. Eventualmente llegó el día, en el que el tapete se quebró. ¡Qué lástima fue darse cuenta de que su milagro era una pantomima!

Un simple engaño para cubrir la razón trasfondo.

Una cosa tan inocente causó tantos estragos.

Eso no la detuvo. Volvió a intentarlo... sin éxito alguno. Se derrumbó. Permaneció rendida por un tiempo que ni ella fue consciente de. Levantó su mirada, y volvió a admirar lo que se había perdido, al parecer volvió a encontrar la luz que tanto había anhelado.

Tanto tiempo escondida había causado que olvidara el sentimiento de los dulces rayos de sol golpeándole la cara, de la suave brisa del viento... se percató de que había olvidado cómo era sentir.

Admirando cada pequeño aspecto cual niña curiosa, comenzó a caminar de nuevo. Con un paso lento pero firme, comenzó a recolectar lo que quedaba de ella. Era una muñeca rota, intentando desesperadamente volver a brillar como lo había hecho una vez. Pero no sabía que los intentos eran nulos. Cuando te rompen el corazón en mil pedazos, sólo quedan novecientos noventa y nueve.

Fue entonces, cuando lo encontró. Enfrente de ella, estaba su primer compañero, su mejor amigo...

Tejiendo con alguien más.

Respiro profundo y no dejo que sus sentimientos la nublaran de nuevo, se acercó lentamente, temiendo lo que se aproximaba a pasos agigantados. Se detuvo un momento y observó la conexión que ambos tenían. La conexión que un día tuvo con él.

¿Qué le había sucedido?

¿En qué momento se convirtió en lo que es ahora?

Se miraba a sí misma con asco. No podía evitarlo. Había abandonado a su mejor amigo, y no se había percatado de ello hasta ahora. ¿Cómo podía alguien ser tan tonto?

Alejo sus dudas, y dio un paso adelante. Dispuesta a enmendar su error. Se disculpó, y para su sorpresa él no estaba enfadado. Él la entendía. Estaba de acuerdo en continuar lo que habían abandonado, y la muchacha estaba tan alegre... que no cuestionó las consecuencias que sus acciones traerían.

Los primeros días, todo parecía marchar bien. Al parecer se las estaban apañando para devolverle el esplendor a su trapo. Desgraciadamente, se percató de sus fallas más rápido de lo que esperaba.

Ni mil disculpas, mil lágrimas, mil palabras, mil bromas, risas... podrían arreglar su deshilachado trabajo. Había tantos huecos, que por más parches que le colocaran funcionaba. Tantos huecos en tan precioso trabajo. Causados por ella. La culpa era solamente de ella.

Por sus egoístas acciones; destruyó a lo que más amaba. Destruyó a la persona que más quería. Destruyó a la persona que la hacía sonreír. Destruyó a aquel que la apoyaba. Destruyó su trabajo...

Destruyó a su mejor amigo.

Se destruyó a sí misma en el proceso.

En cuestión de meses, su radiante mantel fue reducido a escombros. Todo por ella. Todo fue su culpa. Y a pesar de que ambos lo saben, a pesar de que él sabe que ella llora por las noches, a pesar de que él observa su destruido trabajo... él sigue sonriendo. Me sigue queriendo, me sigue apoyando, me sigue escuchando... sigue estando ahí.

En este punto de la historia, la señora esta cegada por las lágrimas, observando sus manos con repugnancia. Esa fue la historia más real que ella ha contado. Fue la primera historia que desencadenó una vorágine.

Se levantó lentamente del asiento mirando a los dos amigos. El niño estaba consolando a la pequeña, que no logró contener su llanto.

Cuando estaba a punto de irse, escuchó la chillona voz de la niña y se giró.

-¿Vivieron felices por siempre?- preguntó entre sollozos.

La señora conectó sus ojos con los de la pequeña y murmuró.

-Está es la realidad querida, no todos los enamorados son novios... algunos sólo son amigos- con eso dicho, abandonó el recinto.


La verdad, es que tenía muchas razones para ignorarte, y la principal era que te amaba...

29 Mars 2018 04:19:51 0 Rapport Incorporer 0
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