mymemoriesdied_ Vodka ♡

Jungkook no suele ser despistado; su trabajo depende de que no lo sea, pero en una noche donde el cansancio y agotamiento por el mismo juegan en su contra, toma el tren equivocado a casa y termina yendo a un lugar de la ciudad que no conoce. Mientras espera el último tren para regresar a su casa en lo que creía era una desolada estación, conoce a Taehyung, un extraño chico que adora observar el vaivén de los trenes en la noche. Con cosas jamás contadas y copos de nieve danzando sobre ellos, ¿qué llegará a pasar? ・❀ Short fic: 8 capítulos. ・❀ Angst leve. ・❀ Romance. ・❀ Fluff ・❀ Historias de la vida. ・❀ Historia original/ No copies ni adaptes. VODKA.


Fanfiction Tout public.

#romance #taekook #kookv #kooktae
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Capítulo I: Jungkook

A través de la ventana del vagón, más allá de su propio reflejo en el frío vidrio, podía ver claramente las resplandecientes luces de la ciudad viajando rápido. Eran como un montón de estrellas fugaces que no iban tan rápido como todo el mundo decía que estas iban. Suspirando, miró el colorido y brillante parque de diversiones, sus ojos clavándose inevitablemente en la gran y giratoria noria que seguía a la vista a pesar del recorrido del tren, brotando en muchos colores. Miró la hora en su reloj y este le indicaba que eran pasadas las once, se arregló el chaleco, abrigándose más a la vez que se masajeaba un poco los tensos músculos en su cuello, liberando un suspiro cargado de agotamiento.

Siempre salía tan tarde del trabajo y tan cansado, que lo único que quería hacer era llegar al fin a casa y descansar merecidamente hasta el día siguiente. La vida en Tokyo era tan movida y agotadora…

Miró a la mujer frente a él que parecía dormir plácidamente en su asiento y la envidió un poco, sólo esperaba que la señora no llegara a perder su parada.

Observó a su alrededor, a las pocas personas que allí estaban, la mayoría con su atención en sus teléfonos o periódicos y revistas. Jungkook pensaba que realmente se perdían de mucho con no fijarse unos cuantos minutos en el paisaje afuera. Esa era una de las cosas por las cuales le gustaba regresar a casa en tren; sentía que gran parte de su estrés y mal ánimo disminuía una vez que subía a este y se dedicaba a contemplar el paisaje. Con eso lograba llegar a casa totalmente tranquilo, como si los días dificultosos en el trabajo no fuesen la gran cosa. Era mucho mejor de esa forma que tener que conducir y perderse de todo por mantener la vista enfocada hacia el frente y los retrovisores para evitar accidentes.

El cielo afuera estaba plagado de estrellas que no hacían más que decorar aún más hermosamente la noche y la silenciosa ciudad afuera. La campana que anunciaba a los pasajeros que la estación estaba cerca comenzó a sonar más temprano de lo que Jungkook esperaba, ¿ya había llegado? Sentía un deje de desilusión en su interior, no recordaba que su estación quedara tan cerca, pero sólo podía culpar a su desconcentración; era cierto aquello de que el tiempo corre más rápido mientras estás entretenido.

Pronto la velocidad del tren empezó a disminuir y las somnolientas personas en el vagón comenzaron a ponerse de pie, tomando sus pertenecías para por fin regresar a sus hogares junto a sus familias luego de un largo día. Jungkook no recordaba la última vez que sintió esa calidez de ser recibido en casa por algún ser querido. Después de todo vivía solo y era soltero.

—Shinjuku última parada —anunció la voz, y Jungkook frunció el ceño, ¿Shinjuku? Su estación quedaba más adelante… ¿Se había equivocado de tren? —. Última parada —repitió la voz.

El tren se detuvo y las puertas se abrieron, las pocas personas fueron saliendo con tranquilidad, y luego de eso él salió con su maletín en mano. Exhaló una vez afuera, sintiendo el frío calar en sus huesos y miró el humo blanco salir de su boca. Nieve comenzó a caer sobre él y se dijo que la situación no era la gran cosa después de todo. Fue hasta la cabina de información y supo que quedaba un solo que iba en dirección a su estación, y que tendría que esperarlo alrededor de una hora.

Luego de agradecer la atención, dio unas cuantas vueltas en el lugar ojeando las pocas tiendas que permanecían abiertas a esa hora. Se sentía tan molido que creía que a causa de eso había estado tan despistado como para tomar el tren equivocado porque él no era una persona despistada, su trabajo dependía de que no lo fuera. Los minutos pasaban con una lentitud abrazadora que no ayudaba en nada al inminente frío que no dejaba de aumentar, su paciencia agotándose de a poco con la espera de su tren. El eco de sus pisadas al caminar retumbaba en el silencioso y desolado lugar con sequedad, quizá debía buscar algún lugar donde sentarse para estar un poco menos inquieto, así que eso hizo. Fue hasta la parte de la estación donde el encargado de la información le había señalado que estaban los asientos de espera.

Al llegar allí, se sorprendió de encontrarse con un chico castaño sentado en uno de los asientos, aparentemente dormido. “Aparentemente”, puesto que podría tratarse de algún delincuente que simplemente fingía dormir para esperar que alguien se acercara hacia él ciegamente. Con recelo se aproximó, teniendo cuidado de no hacer ruido. Jungkook no tendía a ser paranoico, pero tampoco le iba ser tan confiado. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, a una distancia que él predecía “segura”, pudo comprobar que realmente el sujeto sí estaba dormido. Pequeñas y suaves ondas de cabellos castaños caían sobre su rostro, rozando sus pestañas, su boca entre abierta liberando algunos ronquidos bajos, en sus piernas llevaba un bolso café que mantenía abrazado como si de una almohada se tratara.

Se preguntaba si quizá debía despertarlo y preguntarle si todo estaba bien, pues pudo haberse quedado dormido esperando un tren que ya había partido.

Una parte suya decía que no debía meterse en vida y problemas ajenos, pero siempre estaba aquel lado suyo que estaba dispuesto a ayudar a cualquiera que lo necesitara.

El desconocido se movió entre sueños, poniendo un poco nervioso a Jungkook de que despertara y se tomara mal su presencia allí. Para su fortuna, el chico siguió durmiendo tranquilo, sólo que esta vez un mechón de su cabello estaba su boca. Le pareció un poco gracioso, así que estiró su mano antes de que siquiera registrara que era lo que estaba haciendo, y apartó la tira de cabellos de la boca del chico, sus nudillos rozando contra la suave piel de la mejilla de este, sorprendiéndose.

Estaba helado, y ahora que se percataba, este no estaba ni remotamente vestido adecuadamente para el frío clima de esa noche.

—Parece que tenemos otro chico despistado aquí —musitó. Lo contempló por un momento, y sacó la billetera de su abrigo para quitarse este por completo, dejó su maletín un rato en el suelo y con cuidado arropó al castaño y adormilado chico. Tomó sus cosas, fue a una de las tiendas de la estación, y compró un poco de chocolate caliente para ambos.

“¿Qué estoy haciendo?”, el pensamiento cruzó por su mente un instante mientras regresaba junto al desconocido, ¿dónde había quedado ese Jungkook que decía no ser tan confiado? Sus debate interno quedó en segundo plano cuando al llegar, notó que el chico miraba a su alrededor con extrañeza, frotando sus ojos una vez que miró su chaleco encima cuyo. Al parecer escuchó sus pasos al caminar porque su mirada se fijó en él de golpe. Empezó a sentirse nervioso de la reacción que estaba teniendo ese chico, pero ya era demasiado tarde como para arrepentirse de sus actos cuando ya estaba en frente de él, sosteniendo dos vasos de chocolate caliente mientras llevaba su maletín debajo de su brazo.

Atinó a darle una tímida sonrisa.

—Hey…

El castaño parpadeó hacia él, confundido.

—Hola —Su voz sonó profunda, pensaba que por el sueño—, lo siento, ¿te conozco?

Por instinto, Jungkook empezó a morder el interior de su mejilla. El chico lo miraba con el cejo fruncido, como receloso, desconfiado, cosa que era de esperarse. Si fuera él, y de la nada despierta es una estación casi vacía, con un abrigo que no es suyo encima y un total extraño caminando hacia él sosteniendo alguna bebida, sería simplemente escalofriante.

—No, no nos conocemos. Soy Jeon Jungkook —se presentó torpemente, y como reflejo estiró su brazo derecho, olvidando por un momento que sostenía el chocolate caliente. Agradeció que su movimiento no fuese tan brusco, o lo habría derramado sobre los pies del chico—. Yo… Estoy esperando el último tren de esta noche. Tomé el equivocado y terminé aquí.

El chico estornudó ruidosamente y miró el abrigo sobre él, luego miró a Jungkook de nuevo—. ¿Esto es tuyo?

Jungkook asintió, pensando en ese estornudo tan divertido—. Parecías tener frío. Perdón, quizá no debía tomarme la libertad de hacer eso— La mirada del chico sobre él le hacía sentir terriblemente tonto.

—Es cierto que no debiste hacerlo —espetó el castaño, mirándole a los ojos fijamente, antes de bostezar y bajar su mirada hacia la prenda ropa—, pero te lo agradezco, un gesto como este sólo me hace feliz. Eres amable —dijo con una sonrisa, y Jungkook se encontró contemplando esa inesperada sonrisa. Era realmente agradable de ver, refrescante.

— ¿Te importa si espero sentado junto a ti? El tren no tarda en llegar de todos modos.

—Seguro, no hay problema.

Le ofreció una vez más el chocolate caliente y este lo aceptó con una sonrisa tranquila. Finalmente Jungkook tomó asiento a su lado, dejando su maletín abajo mientras disfrutaba de la cálida bebida.

Miró de reojo al chico, y este se ya se veía un poco más despierto que antes. La punta de su nariz y mejillas estaban sonrosadas, lucía de su misma edad o quizá un poco mayor, pero había algo en su aspecto que le hacía lucir bastante juvenil. De pronto fue consciente de sí mismo, no era como si fuese un viejo de treinta años, no llegaba a los veinticinco todavía sólo que, cuando se miraba en el espejo no lucía tan resplandeciente como este chico. Quizá se debía a la forma tan formal en que suele vestir.

Bebieron el chocolate caliente en silencio, mirando los copos de nieve caer sobre las vacías líneas del tren, una pequeña ventisca sopló a través de ellos, provocando diminutos remolinos de nieve. Estaba fascinado, era una vista de ensueño. Algo que a pesar de ser frío –por estar hablando de nieve-, le hacía sentir cómodo y cálido con sólo admirarlo. Eran ese tipo de cosas, ese tipo de momentos en los que sólo te dedicas a observar y vivir, que hacen latir le corazón de Jungkook fuertemente, eran esas pequeñas cosas que él apreciaba porque le hacían sentir que la vida y la ignorancia no eran tan malas después de todo.

—Entonces, tomaste el tren equivocado y ahora estás aquí, ¿de dónde eres?—. Miró al castaño y este ya le observaba con curiosidad, su vaso vacío descansaba entre sus manos sobre el chaleco—. Oh, disculpa. Esto es tuyo —le entregó su chaleco—, gracias—. Jungkook dudó un poco sobre si tomarlo de vuelta, pero terminó haciéndolo.

—Fue debido al cansancio —comenzó a explicar—. Vivo en Shibuja, pero trabajo en Shinagawa —el chico silbó, el pelinegro entendió a que se debía a la distancia que debía recorrer cada día. Se encogió de hombros para restarle importancia, y se colocó su chaleco—. No suelo ser tan despistado, pero supongo que el “siempre hay una primera vez para todo” aplica aquí.

—Es normal perderse, aunque no lo creas. Nos pasa a todo el mundo, todo el tiempo, aunque en formas muy distintas —el estruendoso ruido de un tren a toda velocidad desde el carril contrario interrumpió por un momento. Jungkook no pudo dejar de ver al desconocido, quien tuvo su mirada fija en el tren hasta que este desapareció, dejando detrás nubes de polvo y nieve. —Yo… creo que estoy un poco perdido ahora —rió suavemente.

— ¿Te equivocaste de tren también? ¿Por eso estás aquí? —Inquirió el pelinegro con bastante curiosidad, sería mucha coincidencia que les haya pasado lo mismo.

Se sintió un poco decepcionado cuando el chico negó, riendo un poco más.

—No exactamente. No estoy perdido de esa forma. Es más como cuando te pierdes en tu propia mente, en tu propia piel y ser, vagando entre tus recuerdos y pensamientos, sentires, ideas de un futuro y ese tipo de cosas, hasta que no sabes dónde estás parado, ni hacía donde te dirigías —Apretó sus manos, dejando salir aire de sus pulmones—. Estoy aquí porque me perdí en mis pensamientos, supongo.

Jungkook miró hacia el frente, analizando las palabras del castaño, luego miró sus propias manos. Dejarse llevar de esa forma en la que él hablaba, se escuchaba un poco imprudente, pero no diría eso, no lo sentía adecuado. Más allá de eso, parecía ser un estado de inconciencia.

—Y una vez que te percataste de que estabas aquí sin siquiera saber cómo llegaste, algo debió provocar que te mantuvieras aquí, ¿cierto? —El castaño le miró con su ceño fruncido, animando a Jungkook a tragar pesado antes de que, lentamente, el chico asintiera a sus palabras. Quizá no le había analizado bien—. Lo siento, ¿estoy siendo un poco entrometido?

— ¡Para nada! Es más, siento que realmente estás entendiendo las idioteces que estoy soltando —dijo riendo—. Además, no es como si odiara conversar con alguien, independientemente de que seamos desconocidos. Tu curiosidad no es problema para mi, también soy curioso.

—No somos tan desconocidos, después de todo yo ya te dije mi nombre. —Las palabras salieron de Jungkook suavemente y con diversión, no podía arrastrar sus ojos fuera del rostro del castaño a su lado. La cara de confusión que este le dio a Jungkook, hizo que la sonrisa en su rostro de agrandara. Al parecer aún seguía muy dormido para cuando le había dicho su nombre.

Cuando pareció caer en cuenta de su despiste, el castaño se sonrojó, frotando la punta de su nariz—. Oh, sí. Lo siento, qué torpe —estiró su mano tímidamente. —Soy Taehyung, Kim Taehyung.

—Un placer, Taehyung —manteniendo su sonrisa, estrechó su mano con la de Taehyung. Sintió su temperatura y la felicidad se drenó de su rostro—. ¿Estás bien? Sigues helado, puedo prestarte mi abrigo hasta que me vaya si deseas.

Negó—. Descuida, Jungkook. Estoy bien con el frío. Me gusta.

—Quizá te guste, pero puedes enfermarte si no te cuidas bien. Deberías abrigarte más —dijo mirando de nuevo su ropa. Parecía una abuelita preocupada por su nieto.

—De hecho, traía una chaqueta, pero se la di a alguien que la necesitaba más que yo —sonrió—. Una buena acción provoca otra buena acción, ¿no crees?

— ¿Por qué lo dices? —Tenía total sentido lo que decía. Podía asemejarlo a la ley de causa y efecto, pero no entendía qué papel jugaba en la conversación.

—Ayudé a alguien y alguien me ayudó a mí. Eso me da un poco de esperanza, de que no todo está perdido —lo miró—. Es bonito hacer algo sin la intención de recibir, pero terminar siendo recompensando de todos modos, es algo bueno. Sólo eso.

El pelinegro creía que quizá esta se trataba de la primera vez que ese chico hacía algo sin esperar recibir otra cosa a cambio de su acción, y por como el chico había dicho aquello, tenía el presentimiento de que recibió algo bueno de todos modos, cuando no lo esperaba.

—No sé realmente como debe sentirse, pero algo así debe ser bueno, por como lo explicas.

—Y aún mejor es cuando haces algo bueno, y esperas una acción positiva de alguien más hacia ti y pasa, ¿no crees?

—Definitivamente —estuvo de acuerdo—, cuando hacemos cosas buenas también esperamos cosas buenas la mayoría de las veces.

Una sonrisa, y luego la mirada de Taehyung cayó hacía las vías del tren—. Por eso estoy aquí.

— ¿Esperando algún tipo de compensación
?

—Sí, pero no cualquiera, sino una hacia mí mismo —rió—. No sé si me estoy explicando bien…

—Lo entiendo, de hecho. Como darte un premio a ti mismo, un consuelo o algo así, ¿podría ser?

—Sí… Exactamente.

Pero de qué.

Se quedaron en silencio un momento, y la campana de anuncio de la llegada de un tren resonó en la estación. La nieve seguía cayendo y la oscuridad de la noche parecía hacerse más profunda. Él último tren de esa noche hizo su parada para ir hacia su último destino.

—Ya es hora de irme —musitó Taehyung, poniéndose de pie y tomando su bolso entre sus brazos, abrazándolo como cuando dormía.

Jungkook le imitó y se colocó de pie—. ¿Estabas esperando este último tren también? —Sentía que su boca sólo servía para hacer preguntas estúpidas. Se acomodó mejor su chaleco y tomó su maletín.

—Sí —contestó con una sonrisa el castaño.

—Entonces ambos vamos en la misma dirección.

Entonces ambos podremos hablar un poco más.

Entonces el castaño rió, sacudiendo su cabeza. Empezó a caminar hacia el tren con un Jungkook confundido casi pisándole los talones hasta estar a su lado. El castaño parecía caminar con un poco de dificultad—. Yo sólo vine a ver los trenes, nunca me subo en ellos. Es lo que siempre hago, en realidad. Verlos.

Jungkook encarnó una ceja, el fantasma de una sonrisa en su rostro. Era un pasatiempo extraño, pero él no era quien para juzgar.

—Comprendo. Aunque por lo que vi hace minutos, tú no parecía estar haciendo bien tu trabajo —se frotó la nariz y sintió a Taehyung golpear su hombro mientras reía tímidamente.

—Es que verlos desde aquí es muy aburrido… Es la primera vez que vengo acá, acostumbro a observarlos desde una pequeña colina cerca del complejo de apartamentos donde vivo. Es mucho mejor desde allá —Jungkook ingresó al tren, dándose la vuelta y deteniéndose frente a la puerta, frente a Taehyung—. Quizá pienses que es algo extraño… Por dios, claro que sí ¿no? ¿Quién dices que le gusta simplemente mirar los trenes desde lejos? Tal vez es mucho mejor estar dentro de uno y mirar el paisaje afuera —lo cual exactamente pensaba Jungkook, pero una vez más, no dijo nada y se limitó a esperar que el chico terminara—, pero es que… Siento que eso me da un poco de paz. De nuevo; extraño, lo sé, pero se me hace como fascinante el ponerme a pensar en las personas que están dentro de los vagones. Cada una siendo su propio protagonista en un mundo distinto, con sueños y preocupaciones distintas, con diferentes formas de ver la realidad y de hasta fantasear. Cada una de esas personas manteniendo su mente ocupada en sus propias cosas, mientras que están ese… Muy bajo grupo que parecen olvidarse de todo, desconectándose de su realidad para simplemente girar un poco su cabeza y mirar el mundo afuera de los vagones. El mundo en donde yo me encuentro encima de unas desoladas colinas donde la fría noche y la nieve de vez en cuando son compañía —Un silencio se instaló por un instante, la voz de Taehyung un tanto agitada—. Extraño, ¿verdad? Soy muy extraño.

“Para nada”.

Pensaba Jungkook.

“Eres fascinante, Taehyung”.

—Si prefieres hacerlo desde aquel lugar donde te encuentras en tu mundo, ¿por qué decidiste venir hasta acá? —fue su pregunta.

Campanas comenzaron a sonar, advirtiendo que las puertas del vagón empezarían a cerrarse. Taehyung tenía un poco de nieve en su castaño cabello y hombros, su nariz y pómulos un poco rosado aún. También temblaba un poco debido al frío. O eso pensó Jungkook en ese momento.

El pelinegro quería apartar esa nieva sobre él y darle un abrazo.

—Digamos que quise dar un paso distinto.

Jungkook no pudo decir nada más cuando las puertas se cerraron frente a él, y el tren comenzó a avanzar en su recorrido. Sus ojos miraban la figura de Taehyung alejándose fuera del cristal.

Había sido extraño. Había sido interesante y él se había sentido cómodo.

—Kim Taehyung…

Le gustaría volverlo a ver.

.

.

.

RE-SUBIENDO.


13 Juin 2023 00:10 1 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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PR Perla Rubí
Cada que leo una historia tuya se siente como si fuera el destino el que los une de alguna u otra forma y eso es hermoso ♡
September 27, 2023, 21:50
~

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