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El límite entre "gustar" y "querer" parece muy claro, sobre todo cuando hay acuerdos de por medio. La cosa y el problema es que en el corazón no se manda y tus acuerdos y tu historia le importan una mierda cuando aparece la persona correcta...


Fanfiction Érotique Interdit aux moins de 21 ans.

#yoonmin
Histoire courte
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Única parte

Hay un chico en la universidad que me está enloqueciendo.

Min Yoongi apareció de repente en mi clase optativa y, siendo el tercer semestre, me pareció extraño no haberlo visto antes, yo conocía a todo el mundo. Luego entendí por qué.

— Si... estoy estudiando la maestría... compartimos clases optativas — respondió cuando le pregunté, la segunda clase que lo vi.

— Y... ¿esta es la única clase optativa que tomarás? — pregunté insistente sin saber muy bien la razón.

— No... debo tomar otra el próximo semestre... — dijo enseguida y recuerdo haber pensado lo genial que era su voz grave.

— ¿Cuál tomarás? — continué y solo hasta ese momento, el chico notó el interrogatorio del que estaba siendo víctima. La comisura izquierda de su labio se alzó en una media sonrisa y yo me mordí el interior de la mejilla para contenerme.

– Aún no lo sé — soltó despacio sin dejar de sonreír, para después guardar su libreta y tomar su portafolio — te avisaré en cuanto lo sepa.

Terminó, para despedirse con un ademán y salir del salón.

El tipo no era un galán ¿me explico? No tenía rasgos sobresalientes, una presencia imponente y varonil, o músculos impresionantes, pero tenía algo...

Tenía un lindo y negro cabello largo que se acomodaba pasando sus dedos entre él continuamente. Parecía un príncipe despeinado y asiático, porque, además, su piel era tan clara que te hacía pensar que había tenido una persona sosteniendo una sombrilla para él durante toda su vida. Los labios delgados, la nariz recta y perfecta y los ojos rasgados, todo culminaba en un rostro muy lindo y una sonrisa preciosa.

Eso, aderezado con una personalidad introvertida pero enigmática, una voz gruesa y profunda y una mirada tímida, resultaba en el espécimen perfecto para mi próxima conquista. Nunca había besado a un hombre así y ahora tenía muchas ganas de hacerlo. Así que comencé a trabajarlo.

— Hey, ¡hyung! Guardé este asiento para ti... — era una de mis líneas típicas para empezar la conversación y asegurarme de estar a su lado en clase. Él me miraba, repetía esa pequeña sonrisa y luego caminaba en mi dirección, viéndose obligado a aceptar.

Luego él venía y yo podía sentir su fragancia amaderada y floral, inevitablemente me acercaba y él, al notarlo, volvía a sonreír.

"¿Hasta cuando vas a coquetearme tan descaradamente?"

Me escribió un día a través de un retazo de papel, mientras el profesor explicaba métricas sencillas al mismo insulso que no lograba entenderlas.

"¿Soy muy obvio? Solo quiero conocerte..."

Le escribí de regreso conteniendo una sonrisa, sin mirarlo, pero sintiendo la cara caliente.

"¿Enserio? ¿Qué quieres saber? Estoy aburrido y responderé lo que quieras..."

Me pregunté si debía tomar la oportunidad por cerca de dos segundos. Luego escribí con desfachatez, pues obviamente aprovecharía cualquier oportunidad que él me ofreciera.

"Bien, no mucho en realidad:
Edad?
Orientación sexual?
Estado civil?
Te van las relaciones sin compromiso?"

Luego lo escuché atragantarse con su saliva al leer mi mensaje y reprimí la risa. Lo sentí mirarme, pero yo no era tan valiente para mirarlo de regreso. Me devolvió el papel doblado y ya muy arrugado y yo tuve que contenerme nuevamente para no abrirlo pareciendo desesperado.

"Bien, no mucho en realidad:
Edad? 25
Orientación sexual? Homo
Estado civil? Tengo novio
Te van las relaciones sin compromiso? No
Decepcionado?"

La respuesta era afirmativa, por supuesto, pero no le escribí de regreso. Hice con el papelito una pelota y la lancé al bote de basura encestando de una ante su mirada atenta. Acto seguido, arranque otro retazo de hoja de mi cuaderno para pasarle un nuevo mensaje.

"5560662227
Para cuando cambies de opinión"

Lo escuché reír al leer aquello, música para mis oídos, aunque luego, al salir del salón, lo vi arrugar el papel con mi número y tirarlo en la basura al pasar junto a ella. No pude más que sentirme idiota después de eso y la semana siguiente, cuando lo vi bajar del auto de un tipo guapo y sonriente, también me sentí pequeño. Zanjé el asunto de tajo.

Seguro era un mocoso para él, uno insulso y lanzado que le había tirado los perros apenas le había visto y que no se comparaba con su novio que tenía un auto y una sonrisa bella.

Así que deje de intentar. Claro que ahora me avergonzaba verlo, pero más bien hacía como que no existía y así era menos incómodo estar en su presencia. Aun así, a veces la incomodidad era inevitable.

Cuando tenia que pasar al pizarrón y hablar frente a clase, cuando me lo topaba de frente y me veía obligado a saludarlo y, sobre todo, cuando se giraba a mirarme, para encontrarme mirándolo. Lo idiota no le quitaba lo guapo, debo decirlo y, mas aún, mientras mas lo miraba, mas me gustaba. Nunca nadie me había dado corte así, tal vez en ello residía mi obsesión creciente por él.

Solo quería que terminara el semestre. Dejar de verlo seria la solución perfecta a mi problema, pronto lo olvidaría y podría buscar a mi siguiente víctima, tal vez me haría de un novio esta vez.

Entonces mis deseos se hicieron realidad, el semestre terminó y no volvimos a hablarnos, él comenzó a sentarse al fondo del auditorio en las últimas clases y así ya no fui capaz de verlo, por lo que muchas veces olvidaba incluso que estaba ahí. Pero luego, ese último día de clases, por la tarde, un mensaje me sorprendió.

MY: Así que... ya no te interesa la próxima optativa que tomaré?

J: Quién eres?

Me hice el interesante... obviamente sabía quien era.

MY: Vamos a ver... me coqueteas medio semestre, te pegas a mi en las clases, me interrogas, me das tu teléfono de manera muy lanzada y ahora ¿no sabes quien soy?

J: Hyung, perdona, nunca me escribiste y asumí que no habías guardado mi número.
J: Bueno... seamos honestos, no lo asumí, te vi tirar mi número a la basura.

MY: No lo necesitaba... lo memoricé.

¿Qué? ¿Qué era esto? ¿Se me permitía emocionarme? No, no se me permitía, el tipo aun tenía un gran problema.

J: ¿Sabes? No me van los chicos con novios...

MY: ¿Es por eso que dejaste de hablarme? ¿No podíamos ser si quiera amigos?

J: No me gustabas para una amistad, hyung. Y, de hecho, no he cambiado de opinión respecto a eso.

MY: Yo si...
Me dijiste que te escribiera cuando cambiara de opinión y heme aquí.

J: No tengo claro sobre qué has cambiado de opinión...

MY: Sobre las relaciones sin compromiso

Mierda, sentí una erección en mis pantalones solo de leer eso. ¿Qué había pasado? ¿Y el novio con la sonrisa brillante? No, ese no era mi asunto, no debía importarme un carajo. Ahora estábamos en la misma página, ambos deseábamos al otro, pero solo por un rato, lo cual me venía bien... necesitaba sacar el deseo por Min Yoongi de mi sistema y así poder avanzar sin pensar en él.

J: Ven a la fiesta de fin de cursos esta noche... será en la fabulosa casa de mi amigo Tae.

MY: ¿Fiesta universitaria?

J: Vamos... te prometo que será muy apremiante...

MY: Bueno... supongo que puedo pasarme un rato...

Y así, mi día que pintaba bueno antes de eso, pasó a ser emocionante, no esperaba que las cosas cambiaran de esa forma y ahora por fin iba a tener al chico que había deseado durante todo un semestre.

Me exfolié el cuerpo, me puse un hidratante perfumado de trigo y miel y omití el perfume por esta vez... odiaba cuando el cuerpo de los demás sabía a alcohol. Me vestí suelto, sencillo, un suéter enorme que me quedaba tan holgado que algún hombro se asomaba siempre y que además era fácil de quitar, y unos pantalones ajustados, esos con los que mi trasero se veía genial. Botas, algunos accesorios y eso era todo.

Peiné mi cabello de manera casual para que luciera sedoso y pudiera acomodarlo con mis dedos al coquetear. Me imaginé frente suyo, mientras él apartaba el cabello de mis ojos para luego besarme...

Aún imaginando el momento, terminé poniendome mi brillo labial favorito sabor Coca Cola y salí sin poder esperar más. Me sulfuraba por estar con Min Yoongi y sin notarlo, llegué temprano a una fiesta por primera vez.

El lugar empezó a animarse una hora después de que yo había llegado a casa de Tae y, aunque en realidad no esperaba que el hombre llegara temprano, no podía apartar la mirada de la puerta, esperando verlo llegar y saciar mis ansias finalmente. Pero luego, cuando dos horas después el susodicho aún no aparecía, mis esperanzas yacían en la basura y mi fiesta de fin de semestre estaba arruinada.

Dejé mi puesto de vigilancia en el sillón frente a la entrada y me dirigí a la cocina a servirme un trago bien cargado de soju y cerveza. No había tomado ni una copa hasta ese momento porque odiaba el aliento alcohólico al besar a alguien, pero qué mierda, no podría aguantar la decepción de la noche sin una buena copa de soju en ese momento.

Tomé mi vaso rojo y salí a la piscina después de eso. La casa de Tae estaba en lo alto de una colina y, tras la piscina llena hasta el tope, podías mirar a la ciudad y todas sus luces nocturnas. La vista era hermosa, pero no podía evitar sentirme melancólico al mirarla en ese momento.

Era triste... era triste que la felicidad de mis noches dependiera de la conquista en turno. No era la primera vez que mi noche se arruinaba por alguien más y las fiestas... si... eran divertidas, pero empezaba a cansarme de ellas. La euforia inicial era, casi siempre, el mejor punto de la noche, de ahí en más todo caía en picada con la gente emborrachándose, haciendo y diciendo estupideces y arruinando el lugar.

Empezaba a cuestionarme el sinsentido de mi vida social cuando una mano quitó de la mía el vaso con el trago.

— Eres difícil de encontrar, Park Jimin.

Y sentí la piel de mi nuca erizarse. Era él, era su voz y su perfume amaderado, era su presencia en el ambiente que de la nada, tornaba lo gris en rosa, brillante, excitante.

— Y tú eres sumamente impuntual... — dije, aun sin mirarlo, porque estaba tan feliz con su presencia, que incluso sentía que podría llorar.

— Tuve un altercado... estoy aquí de milagro.

Y esa frase fue suficiente para no poder aguantar más y girarme a verlo. Vestía todo de negro, una chamarra de cuero y un beanie que me dejaba concentrarme en su frente y sus lindos ojos.

— ¿Enserio? — empecé alternando mi mirada entre sus ojos y su boca, ya moría de ganas por besarlo tras esos 15 segundos de mirarlo y saber que finalmente si había venido por mí — ¿qué tipo de altercado?

— Uno... con mi ex — respondió dudoso y a mi se me esfumó la excitación tan rápido como me había llegado. Ahora la preocupación era la que empezaba a embargarme.

— ¿Uno de esos penosos? — pregunté metiendo mis manos en los bolsillos de mi pantalón, ya sin mirarlo — o quizas uno de reconciliación...

— Yo no soy de esos, Park — dijo, y el tono de su voz me obligó a mirarlo, él me miraba atento, aunque no sabría si con pena o con deseo.

— ¿De cuáles?

— De los que miran atrás y se arrepienten de sus decisiones.

Escuchar eso me hizo erizar el resto del cuerpo, ¿qué tenía la voz de ese hombre que me hacía reaccionar así? Me gustaba, demasiado, pero era muy seguro que yo también le gustaba a él... estaba aquí, tras pelear con su ex.

— Te arrepentiste sobre las relaciones sin compromiso...

La mirada atenta se acompañó de una media sonrisa después de eso.

— Si, tienes razón... hay ciertas excepciones.

— ¿Excepciones? ¿Cuál es la excepción en esta ocasión?

— Tú— dijo enseguida, sin él más mínimo titubeo — debes ser tú.

Y hasta ahí llegó mi autocontrol.

Tomé el vaso de sus manos y lo tiré en la piscina después de eso, luego tomé su mano derecha para guiarlo a la habitación de huéspedes. Yo conocía muy bien esta casa y el chico simplemente se dejó arrastrar por los pasillos de ella.

Al llegar fui al grano, ya dentro de la habitación cerré la puerta con seguro y me abalancé a su boca sin poder aguantarlo más. Sus labios suaves y delgados me recibieron sorprendidos y se movieron torpes frente a mi deseo frenético, donde lo mismo chupaba, succionaba y mordía.

Le tomé por el cuello con ambas manos para atraerlo más y el hizo lo mismo con mi cintura, como para contenerme. Con lo que él no contaba era con que yo me incendiara al más mínimo tacto suyo.

Aun devorándole la boca lo pegué contra la pared y ahí mis manos viajaron por su cuerpo, obviamente, hasta el bulto en su pantalón, el cual comencé a sobar repetidamente.

— J-Jimin — profirió apenas, pero yo no atendí, concentrado en sus labios y lo grande que se sentía el paquete debajo.

Inevitablemente le desabotoné el pantalón y metí la mano en su bóxer, sorprendiéndome por el elemento y por la seguida y repentina separación que ocasionó el contrario enseguida,

— Jimin, para, joder ¿por qué no me escuchas? — soltó apenas, con la respiración entre cortada.

— Hyung... lo siento, pero... — dije, acercándome nuevamente a su boca, muy despacio, pero el hombre me detuvo en seco.

— Nece-necesitas tranquilizarte Park — dijo entre jadeos — te aseguro que no puedo hacer esto...

Y el líbido se me bajó hasta los talones nuevamente.

— ¿Qué pasa? — pregunté desanimado. Me estaba muriendo de deseo por él y él, sencillamente, no podía...

— No lo sé... no puedo concentrarme, supongo que el encuentro con Hoseok me dejó confundido y...

— ¿Tu ex? — pareció reaccionar al oírme preguntar eso. Me miró y sencillamente asintió.

— Perdona — fue todo lo que dijo y yo, derrotado, hice lo que cualquier buena persona haría: lo escuché.

Nos sentamos en la mullida cama y le pedí que me contara toda la situación. Llevaban 10 años de relación a sus cortos 25, se conocían de toda la vida, mejores amigos que luego se hicieron novios... muy lindo todo, pero también limitante.

— Él sentía que no conocía nada de la vida por estar siempre con la misma persona, quería experimentar diferentes cosas, probar otras bocas... ¡yo que se! — me contó con enojo — y me propuso abrir nuestra relación.

— Dios, es un genio, mira que proponerle eso a alguien que no le van las relaciones sin compromiso...

Y el pálido me miró y sonrió sincero.

— Es increíble que tú lo entiendas tras solo una plática...

— Tampoco seas tan duro con él, seguro quería que empezaras a considerarlo... — dije, sabio para todos menos para mi mismo.

— Si, tal vez, pero ya había algo mal con nuestra relación ¿sabes? Ya no nos emocionábamos al vernos, ya no sentía las mariposas con sus detalles o palabras y los te amos ya salían como cualquier otra palabra... en particular hubo algo que me hizo dudar sobre lo que teníamos...

— Ok hyung, creo que es natural sentirse así después de tantos años de relación, el enamoramiento se acabó, ya no hay hormonas que los emocionen y ya no hay sorpresas... pero les quedan sus vivencias, el saber que tienes alguien que te entiende y te quiere tal cual eres, esa confianza de saber que puedes ser tu mismo con esa persona... El amor, más que un sentimiento, es una decisión en ese punto.

— Hablas como si tuvieras mucha experiencia en el area... — dijo bajo, mirándome entre sus largas pestañas.

— No la tengo, no en carne propia, solo tengo unos padres muy locos y muy enamorados tras mil años de estar juntos... supongo que por eso evito las relaciones serias... me da miedo lo que sigue después de la emoción de la primera vez y todo lo que se tiene que hacer por una relación.

Yoongi me miró con atención después de decir eso, nos quedamos en silencio y la tensión era tanta que podía cortarse con tijeras en ese momento.

— No me preguntaste qué era lo que más me había hecho dudar de mi relación con Hoseok, Jimin...

— ¿Y qué fue? — pregunté obediente.

— Tu, la excepción.

Mi corazón latió desbocado al oír aquello. Aparté la mirada de la suya y traté de actuar tranquilo.

— Te gusté enseguida ¿no?

Su linda risa se dejó oír de nuevo.

— No, no enseguida... pero después de que me abordaste y dejaste tan claras tus intenciones, me sorprendí ansioso por verte los días que iba a esa clase que compartíamos...

¿Qué era ese sentimiento en el estómago?

— ¿Sentiste que estabas siendo infiel con los sentimientos? — pregunté volviendo a mirarlo, quería ver su cara, pero esta no me dijo mucho.

— Más que eso... sentí tristeza de ya no sentir eso por Hoseok...

— Y ahí terminaron — intenté completar la historia.

— No... terminamos recién hace una semana... cuando me pidió abrir la relación y le dije que prefería que termináramos.

¿Qué? ¿Tan poco? Así que yo estaba siendo ese clavo que intentaba sacar al viejo y grande clavo de 10 años...

— ¿Por qué discutieron hoy? — indagué, sumamente interesado en la respuesta.

— Él... estaba arrepentido y quería que volviéramos.

— ¿Y por qué no aceptaste?

— Porque me descubrí ansioso de terminar esa discusión y venir aquí, contigo.

Sentí la cara caliente y todo mi cuerpo ablandarse, además de que el sentimiento de caída libre en el estómago no se iba y además se intensificaba. ¿Cómo es que deseaba venir a verme, pero a la hora de la hora sencillamente "no podía"?

— Jimin yo tengo muy claro que esto será de una noche y ya... no debes preocuparte de que deposite mis sentimientos en ti...

— Hyung... hace 15 minutos me demostraste que no puedes depositar NADA en mi...

Y rió, fuerte y en silencio, mientras yo era un cocktail de emociones y me preguntaba cómo actuar.

— Es que... Dios... fuiste tan repentino y al grano que ni siquiera me diste tiempo de reaccionar... — su mano viajó a mi hombro desnudo y, con solo un dedo, comenzó a delinearlo lentamente — a mi... me atraes bastante y.… quiero experimentar el estar con alguien más de manera plena, no a las prisas y sin sentido.

Sus palabras combinadas con la energía que su toque en mi hombro estaba produciendo, me tenían paralizado. Solo quería seguir sintiendo aquello, pero en cambio, él me hizo sentir más.

— Quiero besarte a mis anchas — dijo mas bajo, casi en un susurro, mientras acercaba su boca a besar el mismo hombro que momentos antes había estado acariciando. Luego, dejando un camino de besos húmedos, fue subiendo lentamente desde ahí, hasta mi cuello, hasta la línea de mi quijada y el lóbulo de mi oreja — Dios... hueles tan bien, eres tan suave — dijo en mi oído y yo me derretí ahí mismo.

Luego continuó el camino de besos tras mi nuca y se puso de pie para después sentarse tras de mi y continuar sus besos húmedos allí. Sentí sus manos en mi torso luego de eso, tan frías que quemaban y me ponían la piel de gallina por ahí por donde pasaban, ya que emprendieron un camino lento y ligero por todo mi pecho, delineando mis músculos, mis pezones y luego sacándome el suéter por fin.

Yo no había notado en que momento había cerrado los ojos, pero tampoco quería abrirlos, porque no necesitaba ver. Solo quería seguir sintiendo sus dedos que subían y bajaban por todo mi pecho mientras sus besos continuaban repartiéndose entre mi nuca y las partes altas de mi espalda. De vez en cuando, podía sentir su respiración tibia sobre mi piel y no podía evitar erizarme... nunca había sentido tanto, con tan sencillos hechos.

De un momento a otro, las caricias de sus manos comenzaron a concentrarse en los huesos que bajaban desde mi cintura hasta mi pelvis, tentándome y haciéndome desear que tocara mi entrepierna. Felizmente, sentí sus dedos ágiles desabotonar mi pantalón y sus manos viajar dentro de mi bóxer, con lo que no pude evitar que un gemido saliera de mi boca.

— Tu voz es tan linda... — dijo grave en mi oído y yo me sentí libre, parecía que todo en mi le gustaba. Su forma de acariciarme y darse gusto con cada parte de mi cuerpo, me hacían sentir perfecto y deseable, tan cómodo como nunca me había sentido en la intimidad.

Yo quería ser suyo para siempre, suyo y de nadie más... cualquier otra caricia que no fuera de él, se sentiría extraña en mi cuerpo a partir de ahora, todo mi ser estaba lleno de él y me encantaba ese sentimiento.

Mientras sostenía mi miembro con ambas manos, sus pulgares se posicionaron en la punta de mi glande, haciendo pequeños círculos y haciéndome querer morir en ese mismo instante.

— Aaah... hyung — dije en un gemido.

— ¿Te gusta? — preguntó de nuevo en mi oído, para después lamer el lóbulo de mi oreja y hacerme casi alcanzar el extasis con tan sencillos actos.

— V-Voy a.… voy a venirme hyung — proferí apenas y él, tomando eso como una señal, comenzó a masturbarme, tomando firmemente mi miembro y subiendo y bajando su mano de manera rítmica y más rápida cada vez, a través de él.

— Dios... eres precioso — soltó sin dejar su labor, entre mis suspiros, haciendo que el sentimiento de caída libre volviera a sentirse en mi estómago y evitando que resistiera un momento más.

Hilos de semen cayeron sobre mi pecho y yo contuve el grito de placer por llegar al clímax. No podía creerlo, había tenido la mejor experiencia sexual de mi vida, y solo me habían hecho una paja.

Cuando mi respiración se normalizó y abrí por fin los ojos, miré al frente y el desastre que era yo. Torso desnudó, pantalones abiertos, mi falo fuera de mis bóxers y el torso lleno de semen. Me puse de pie enseguida, fui al baño y tomé un poco de papel para limpiarme.

— Jimin... no huyas... — escuché su voz proveniente de la habitación, poniéndome nervioso sin razón aparente.

— Solo quería acomodarme un poco, estaba hecho un desastre — dije, saliendo del baño y encontrándome a ese hombre precioso sentado en la cama y esperando por mi. Una imagen para enmarcarse...

— ¿Acomodarte qué? Estabas bien...

— Claro, lo dice el chico vestido como monja... — bromeé y Yoongi sonrió amplio para luego sacarse la chaqueta, los tennis y el beanie, liberando su cabello despeinado.

Algo me poseyó al verlo acomodarse la oscura melena con los dedos.

Caminé hacia el pie de la cama y ahí le di la espalda para bajar mi pantalón mostrándole el trasero descaradamente. Lo vi ponerse serio y luego caminé en su dirección.

— Déjame ayudarte — dije desabrochándole el pantalón despacio, sin mirarlo y me gustó notar lo cooperativo que estaba ahora, pues, a diferencia de la primera vez que lo había intentado, ahora no estaba deteniéndome.

Le saqué el pantalón y luego lo miré sentado en la cama, recargado en sus manos extendidas tras su espalda, con las piernas estiradas y abiertas, mirándome expectante, esperando por mí.

Los bóxers se pegaban a sus piernas gruesas y las mangas cortas de su playera dejaban ver unos brazos grandes y fuertes. Su piel era toda de un blanco brillante y terso, como seda... digna del mas perfecto príncipe asiático.

— Me gustas mucho hyung — dije sin pensarlo en realidad, vanagloriándome por causar esa sonrisa que volvía a mostrarme en ese momento y que me ponía a flotar, alto en el cielo.

Me subí sobre su regazo ante su mirada atenta, abrazándolo por la espalda, sosteniéndome de allí mientras él volvía a llevar sus manos a mi cintura. Luego me acerqué a su boca despacio para tentarlo, me detuve a un milímetro de sus labios, con nuestras narices rozándose y nuestras miradas conectadas.

Sentí su aliento que era dulce y delicioso y entonces recordé que el mío debía apestar a alcohol y me alejé. Me gustó notar la decepción en su rostro, él quería que lo besara y claro que lo haría.

Posé mis labios sobre su cuello blanco, aspirando su aroma delicioso y alternando besos con lamidas ligeras y chupones invisibles.

Sentía su manzana de Adán subir y bajar de manera pesada cuando pasaba saliva y, sintiéndome más y más excitado ante eso, empecé con movimientos pélvicos sobre su miembro, haciéndolo jadear.

Me encantaba. Era prácticamente un poema lo que estaba pasando en esa habitación esa noche. Yoongi era suave y dulce sin dejar de ser varonil, con sus brazos llenos de venas apretándose sobre mi cuerpo, y sus manos viajando de mi cintura a mis nalgas con cada uno de mis movimientos sobre su miembro. Jadeando su delicioso aliento sobre mi piel y siendo tan activo como pasivo en este juego que jugábamos ambos.

Luego, cuando sentí su miembro lo suficientemente duro, me enderecé sobre mis rodillas ante su mirada de sorpresa. Le dejé un beso en la comisura de los labios y luego bajé a frotar su miembro con mi lengua, aun sobre el bóxer.

Sus gemidos, que más bien parecían gruñidos por su voz gruesa, me tenían a mil. Pero quería torturarlo un poco, quería que rogara por mi, así como yo había rogado por él.

Pase mi lengua una y otra vez sobre la tela de su ropa interior y poco a poco fue apareciendo una ligera mancha preseminal.

— Aagh... Jimin — gruñó bajo y esa fue mi señal.

Sin poder evitar sonreír, lo miré y nuevamente me vanaglorié por su expresión de deseo. Era perfecta, su boca entreabierta, sus cejas presionadas sobre sus ojos y su entrecejo arrugado, lo único que quería ver en ese momento.

Liberé su falo bajando ligeramente el bóxer e inmediatamente lo pegué a mis labios. Lo lamí de arriba a abajo varias veces y luego me concentré en la punta, lamiéndola entre mis labios mientras bombeaba el resto del miembro con mis manos.

— Mierda, agggh, Jimin — eran algunas de las maldiciones que Yoongi estaba soltando en ese momento. Su voz y sus quejidos eran tan sexys y me ponían de tal forma que no pude evitar tocarme también.

Bajé mi bóxer y me masturbé despacio, luego él lo notó y se estiró para ayudarme con eso. Aproveché entonces para engullir su miembro completo con lo que los quejidos de Yoongi aumentaron.

Luego lo sentí quitarme el bóxer por completo y, con un dedo húmedo, empezar a tentar mi entrada. Cada acción suya me excitaba más y cuando creía que no era posible estar más caliente, el tipo va y carga mi cuerpo para que pudiéramos hacer un 69, yo aun devorando su polla mientras él alternaba lamidas y dedos en mi entrada.

Estaba a nada de venirme nuevamente, hasta que Yoongi se detuvo y me bajó nuevamente a su regazo.

— Jimin Dios... muero por follarte ahora mismo... ¿puedo? — preguntó y yo no entendí su repentina educación... aunque el hecho de que dijera que moría por follarme me había terminado de matar.

Sin vacilaciones metí su miembro en mi entrada y ambos gemimos levemente, él con placer y yo con un doloroso arrepentimiento por meterlo tan bruscamente, él era grande y pareció notar mi aflicción.

— Hey, tranquilo, vayamos despacio — susurro casi en mi boca y eso fue todo lo que yo deseaba escuchar.

Claro que no estábamos llendo despacio cuando sentía su polla en la garganta, pero mierda, por primera vez sentía que quería eso. Que me tocara así, de esa forma tan calma y cuidadosa en que lo hacía y que el momento durara mucho, para siempre de ser posible.

Nuevamente me tomó por la cintura y yo sentí que sus manos encajaban ahí demasiado bien, así como mis brazos tras su cuello y nuestras miradas conectadas. Con su ayuda, empecé a meter y sacar su miembro de mi de manera muy lenta, en un balanceo calmó que se sentía demasiado bien y demasiado íntimo cuando lo hacías mirando al contrario a los ojos.

— Quiero besarte — susurró nuevamente sobre mi boca y yo, sin saber que hacer, solo lo miré.

Comenzó a acercarse despacio y yo no entendía como eso se sentía más íntimo que nada en mi puta vida. Con un simple beso el sexo comenzó a sentirse como hacer el amor, solo nuestros labios presionándose entre sí, eso era todo, pero yo experimentaba una caída libre en el estómago, una que iba desde la estratosfera hasta el planeta Tierra.

Luego nuestros labios empezaron a deslizarse entre los contrarios, presionándose y luego entreabriéndose para dejar a los otros labios entrar. Mordisqueos inocentes y caricias lentas sobre la espalda contraria... todo eso, más el hecho de que él se siguiera moviendo dentro de mi, me hicieron perder la cuenta de los suspiros que proferí.

Pero inevitablemente el ritmo fue aumentando su velocidad, ambos lo deseábamos, más y más del otro cada vez.

No pude evitar gemir aun besándolo, con su boca haciendo eco de mi voz y mis alaridos muriendo en su garganta. Lo sentí sonreír, abrí los ojos aun en el beso y lo atrapé mirándome.

Así que nos quedamos así varios segundos, mirándonos fijamente, besándonos y apuntó de llegar al clímax mientras yo saltaba sobre su polla. Pero luego, cuando estaba punto de gritar, me giro para recostarme sobre las almohadas, despegó nuestro beso y se puso sobre mi para follarme con fuerza y mayor velocidad.

Tomó mi mano, entrelazó sus dedos entre los míos y situó el agarre sobre mi cabeza como su punto de apoyo. Yo no podía más...

— T-Termino hyung — dije muy agudo y él apresuró el paso, agachándose a pegar nuestros labios nuevamente.

Yo agradecí el acto, los necesitaba y ahora podía terminar de la mejor forma posible. Solté el último gritito en su boca y él abrió la suya mientras se dejaba ir dentro mío.

Jadeó un par de veces después de eso, mientras yo intentaba relajar mi respiración, luego se tiró a mi lado sin salir de mi.

— Dios... eso fue...

— Bueno, muy bueno — le interrumpí con modestia, porque ese había sido, sin lugar a duda, el mejor sexo de mi vida.

Me giré para mirarlo y él yacía, aun jadeando y con los ojos cerrados sobre la muy desecha cama. Mis dedos no pudieron evitar viajar a su cara y delinear sus facciones preciosas.

Quería decirle mil cosas, pero a la vez no tenía palabras para él. No sabía qué sentía, solo sabía que quería estar a su lado y verlo así, todo el tiempo posible.

Cuando su respiración se hizo acompasada él abrió los ojos también y me miró profundo y serio, sin decir nada. Metió su brazo debajo de mi cuerpo y me atrajo hacia él para abrazarme en su pecho.

— Espero que no te moleste acurrucarte— dijo con una voz rasposa deliciosa y Dios... ¿cómo podría molestarme eso? Él me rodeaba con ambos brazos y mierda, yo sentí que encajábamos a la perfección, ese parecía ser el lugar en el mundo para mi.

— No me molesta — dije sencillo, apretándome contra él, cerrando los ojos y terminando así una noche excelsa.

Al día siguiente me despertó su movimiento. Al parecer habíamos amanecido aún abrazados, lo cual era raro, yo solía moverme mucho por la noche.

— Buenos días — dije tallandome los ojos para dejar de ver borroso y escuché una risita en mi dirección.

— Buenos días Jiminie — dijo su voz en un tono amigable.

— ¿Jiminie? Veo que me tomaste cariño... — solté burlón, amando el nuevo mote en secreto y logrando enfocarlo por fin.

— Jajaja, no te preocupes, tenía claro el acuerdo antes de hacer esto... no compromisos — dijo así nada más, mientras se abrochaba el pantalón tras los bóxers, rompiendo algo dentro de mi, aunque yo no sabía exactamente qué.

— Bueno, menos mal — respondí intentando parecer despreocupado — ¿te vas ya?

— Si ammm... no esperaba pasar la noche fuera y tengo un perrito que debe estar muriendo en este momento.

— Dios claro, ve, apresúrate — dije poniéndome de pie y dirigiéndome al baño para que no notara mi decepción — gracias por anoche.

Terminé y luego me encerré en el baño, sintiendo ganas de llorar. Me metí a la regadera enseguida y no escuché si se había despedido de mi o no, pero al salir, él ya no estaba y esa habitación nunca se había sentido tan enorme como ahora se sentía.

Me tiré en la cama que ahora estaba mágicamente hecha y de repente noté algo en el tocador que no estaba antes, una nota en un retazo de papel.

"Inscribiré historia del arte para mi siguiente optativa, espero verte ahí.

-MYG"

Y mi corazón se sintió lleno nuevamente. Tomé la nota, la pegué contra mi pecho y comencé a pegar saltos sobre la cama hasta que llegó Tae a saltar conmigo y preguntarme qué me pasaba.

Le dije que no estaba seguro, pero que creía que lo que me estaba pasando era el amor, finalmente. Él le atribuyó todo a una muy buena cogida, incapaz de creer que el Park Jimin promiscuo que conocía se hubiera enamorado. Yo no lo desmentí, después de todo no sabía qué era lo que sentía en realidad, después de todo, nunca me había enamorado antes.

Pero luego, no pude dejar de pensar en él y evocar esa noche juntos. Quise escribirle durante todo el verano, pero el orgullo me ganaba ¿por qué no escribía él?

No tenía claro si estaba enamorado, pero si que solo lo quería a él. Hablar con él, ver su sonrisa preciosa, reír con él y por supuesto, ser follado por él. Besar sus labios delgados y tomar su mano con fuerza mientras se empuja dentro mío. Pero además quería preguntarle qué pensaba él de mi y de todo lo demás.

Me descubrí preguntándome qué tipo de música le gustaría mientras yo escuchaba a Foster the people, si le gustaría la pasta cuando comía espaguetis y un montón de cosas así.

Ninguna persona había despertado tanto en mi y yo no podía esperar por verlo otra vez. Claramente inscribí la optativa que él inscribiría y empecé a contar los días para volver a clases, como nunca había hecho.

También empecé a perderme algunas fiestas... ya no me apetecía salir de noche todos los fines de semana y, cuando Tae lo notó, me interrogó.

— Jimin no estarás enamorado realmente ¿o sí?

— Yo... yo no lo sé Tae, solo se que quiero verlo solo a él... tal vez cuando lo vea lo sepa y podamos hablar y...

— No estarás hablando del tipo que trajiste a mi fiesta ¿verdad? El que se fue temprano al otro día... dime que no te refieres a él...

Un mal sentimiento me invadió en ese momento.

— ¿P-Por qué? — pregunté dudoso.

— Porque lo he visto Jimin, mas de una vez, en Peaches, y con tipos diferentes cada vez...

Y así se me cayó el teatrito del amor. Yo llevaba todo el verano pensando en un tipo que no me correspondía. Peor aun, había caído por alguien con el que ya había establecido no compromisos, no sentimientos, no nada...

Corrí a pedir me cambiaran de clase el viernes antes de que terminaran la vacaciones y obviamente no fue posible.

¿Cómo iba a mirarlo ahora? O cómo sin pasar vergüenza, sin imaginarme un futuro con él o patéticamente desear tomar su mano.

Debía ignorarlo un semestre, eso sería todo y luego no volvería a verlo más. Solo debía soportarlo un semestre y luego podría olvidarlo.

Mi primer amor fallido... seguramente mucha gente había pasado por una situación así... otra experiencia más para crecer o una mierda así, así debía de ver el penoso suceso.

Y con eso en mente, llegue a nuestra clase el lunes siguiente. No lo vi por ningún lado al entrar al salón y me senté al frente, donde sabía que él no se sentaba nunca. Luego fingí no verlo llegar tarde, con el mismo beanie que usaba esa última noche y unos pantalones ajustados que le quedaban la mar de bien.

— ¡Jimin! — me llamó al finalizar la clase y yo, guardando mis cosas de manera veloz, le sonreí despreocupado.

— Hola hyung — saludé y el me miró con ojos brillantes.

— Inscribiste la optativa... — dijo bajo y con una sonrisa de lado, de esas que le encantaba hacer.

— Si... bueno, quería inscribirla desde antes y coincidió que tú también lo harías entonces pensé que esta debía ser...

— Ya... — dijo bajo y yo asentí.

— Ahora debo irme hyung, tengo clase del otro lado del campus... nos vemos el miércoles — terminé despidiéndome mientras agitaba mi mano y salía corriendo de ahí.

Algo así fue nuestra situación las primeras dos semanas, con algunas variaciones. Él me hacía la plática muchas veces y yo, como podía me zafaba. Luego me preguntaba que haría el fin y me inventaba planes, yo no iba a mantenerlo a mi lado como amigo, ni que estuviera loco.

Pero tras esas dos semanas él empezó a llegar más temprano que yo, gritandome al verme:

— ¡Hey, Jiminie! Te guardé un asiento... — con lo que me veía obligado a sentarme a su lado en clase y ponerme en peligro nuevamente.

Y así volvimos a platicar... Primero de cosas superficiales, las clases, su tesis, mis ensayos, etc. Luego platicamos de nosotros, por iniciativa suya.

Ese viernes usaba el suéter de la muerte, ese con el que se me asomaba un hombro y con él cuál Yoongi me había besado, comenzando toda nuestra bella y sexual danza.

Me senté a su lado como ya era costumbre y él me miró fijo.

— ¿Cómo haces para estar tan suave Jimin? — me dijo mirando mi hombro desnudo y yo me estremecí, aunque lo disimulé, por supuesto.

—¿Cómo sabes que lo estoy? No me has tocado...

— Oh, si que lo he hecho... y podría apostar a que sigues igual de suave... tu piel se ve... tersa — dijo y yo solo me le quedé mirando, tenso — ¿Qué? ¿No podemos hablar sobre esa noche? Necesito saberlo Jimin, porque estoy cansado de fingir que no pasó... — explotó, paralisandome por un momento.

— Podemos... claro que podemos... es solo que...

— ¿Te arrepientes? — preguntó con un dejo de preocupación que me hizo dudar.

— Claro que no hyung...

— ¿Entonces de qué se trata?

— Nada, nada... solo no estaba seguro de si podíamos hablar de eso... si lo incomodaba o algo...

— Pfff... Dios Jimin... Solo... solo no hagamos como si nunca hubiera sucedido ¿de acuerdo?

— Si... está bien.

Terminé, y ahí volvimos a acercarnos. En contra de todas mis precauciones y todo lo que me dije que no haría. Platicar con él era fácil, interesante y sumamente placentero.

Se que pasaron clases enteras en las que no puse atención por pasarme recados con él sobre la forma en que me exfoliaba el cuerpo y cosas estupidas de ese tipo.

Y luego también empezó a enviarme mensajes por la noche, usando como pretexto cualquier estupidez.

MY: Jimin, hay algo que no puedo sacarme de la cabeza todavía...
¿Qué perfume usas?

J: Normalmente? Uso CK one, por qué?

MY: No, estoy muy seguro de que no era ningún Calvin Klein...

J: Hablas... de esa noche?
Ammm... esa noche no usaba perfume.
Bueno, solo una crema hidratante con aroma.

MY: Claro... eso debe ser... era sutil pero delicioso y me enloqueció...
¿Cuál era? ¿Me acompañarás a comprarla?

J: Qué? No! Para qué la quieres? 😨

MY: Me gusta ese aroma... es todo... acompáñame ¿si? Te invito una malteada...

J: Mmm...
Con papas fritas?

MY: Por supuesto...

J: Esta bien, vamos el viernes después de clase...

MY: Genial... gracias Jimin ❤️

Y así empezamos a salir.

Y aunque estaba cayendo en todas esas conductas en las que dije que no caería, no me importaba, porque estaba feliz. Aprovecharía lo máximo posible mientras pudiera y lloraría después, esa era la nueva filosofía.

Así averigüé que le gustaba todo tipo de música en tanto fuera buena; que amaba la pasta, aunque la evitaba porque subía de peso y; más aun, que me había ido a espiar a algunas de mis clases, que amaba mi canto.

Min Yoongi era un sueño, el hyung del que cualquier muchachito insulso se enamoraría. Solo bastaba que el se abriera un poco más y que te dejara entrar, eso era suficiente para rendirte a sus pies...

Él era el mejor prospecto para mi primer amor fallido y me enorgullecía de eso.

Fuimos de compras y luego a comer, también hicimos tarea juntos y asistimos al festival de la universidad... cada semana había una nueva buena excusa y el semestre seguía corriendo sin que lo notáramos.

MY: Jiminie, mentiste...

Escribió un viernes en la tarde en el que no habíamos hecho planes.

J: Ok, puede que sea cierto, pero en mi defensa diré que fui amenazado

MY: Jajaja... que tonto... ¿si quiera sabes de que hablo?

J: No 😛✌️

MY: La crema hidratante...
No huele como tu en mí.

Me quedé en shock por varios minutos, luego le respondí.

J: Bueno, eso es lógico, el ph de todas las personas es distinto y todos los productos actúan diferente sobre cada persona...

MY: Mierda...
¿Entonces cómo haré para saciar esta necesidad que creaste en mi, Park?
Hazte responsable.

J: De qué hablas hyung?

MY: Tu olor Jimin...
Dame una sudadera sucia o algo

J: Que? No! Cómo puede pedirme eso?

MY: Bueno... puedes darme un abrazo de vez en cuando...

J: Jajajaja
Sabe si quiera lo que está diciendo?

MY: No... solo se qué es lo que necesito. Así que se un buen dongsaeng y abrázame de vez en cuando ¿quieres?
Adiós

Reí con ternura después de leer aquello... lo iba a extrañar horrores cuando ya no estuviera, pero lo aprovecharía mientras lo tuviera.

J: Con gusto, hyung.

Respondí rendido, pero pensando mejor toda la situación.

Por lo que sabía y lo que me había dicho Tae, el hombre estaba disfrutando su soltería después de 10 años con la misma persona, lo cual estaba bien, muy bien de hecho.

Lo más probable era que no quisiera embarcarse en una relación prontamente, de hecho, él había mencionado no cambiar sus decisiones y no mirar atras y era ahí donde residía mi problema. Yo quería todo lo contrario, ser suyo y que el él fuera mío, monogamia por primera vez en mi vida, solo con él, mientras él me tenía anotado en su lista de "relaciones sin compromiso".

Pero luego... él se esforzaba en profundizar nuestra relación, me pedía abrazos y me decía que le gustaba mi aroma. ¿Qué carajos era eso? ¿Flirteo? ¿Quería que fuéramos amigos con derechos? Y más aún... ¿yo quería eso?

No... yo no estaría bien sabiendo de él con alguien más. Debía tantear el terreno, conocer sus intenciones y, de ser necesario, ponerle un alto. Era genial que disfrutara de su soltería, pero no tenía que pisotear mi corazón en el proceso, así que me propuse buscar la ocasión para hablarle. Obviamente la ocasión no llegó.

La semana siguiente fuimos a una exposición juntos. Teníamos tarea respecto a ella y me pareció el panorama perfecto para averiguar lo que quería.

Lo miré sentado frente a una pintura enorme de Escher, mirándola y regresando a anotar cosas en su cuaderno, acomodándose las gafas que solo usaba para leer y luciendo increíblemente guapo, varonil y tierno a la vez, como si eso fuera posible.

Decidí no contenerme y lo abracé por atrás, acomodando mi cara en su cuello para ver qué era lo que escribía. Él pozo su mano sobre la mía en cuanto me sintió.

— ¿Qué haces? — pregunté.

— ¿Ya no soy tu hyung? ¿Mmmm? Niñato... — respondió fingiendo molestia.

— Es verdad — dije riendo, pegando mi nariz a su cuello y sintiéndolo estremecerse ante el tacto — ¿qué haces hyung?

— No sé, ya lo olvidé... ¿qué haces tú?

— Te doy el abrazo del mes — dije y él me soltó enseguida para ponerse de pie y mirarme de frente.

— ¿Del mes? Merezco un mejor abrazo entonces... — soltó, para luego acercarse a mi sin titubear y abrazarme por la cintura. Metió su cabeza en mi cuello y lo sentí aspirar muy profundamente.

Lo abracé también y lo sentí suspirar.

— Podría considerar hacerlo dos veces por mes... — susurre en su oído.

— Mierda Jimin... ¿cómo es que es tan difícil acercarse a ti?

Me despegué sin soltarlo completamente, mirándolo de frente.

— Literalmente no podríamos estar más cerca de lo que estamos ahora...

— Claro que podemos — dijo serio, mirando mi boca, agitando mi corazón.

— ¿Cómo? — pregunté bajito y él me miró dos segundos, para después darme un beso rápido, pero no tan inocente.

— Así — terminó y luego me soltó, tomo sus cosas y caminó hacia la salida.

En cuanto reaccioné corrí a alcanzarlo, él ya estaba fuera del museo, pero seguía caminando sin destino aparente. Lo alcancé en un parque cercano, con el sol poniéndose tras él.

— ¿Qué fue eso Min Yoongi? — pregunté con molestia por haberlo seguido como idiota por tanto tiempo, llamándolo por su nombre por primera vez.

— Un beso Jimin, solo eso, no tienes que enloquecer, demonios...

¿Solo eso? ¿Cómo podía ser tan... tan... tan hijo de puta?

— Mira Yoongi, está bien, me encanta que ahora seas libre y quieras dar rienda suelta a tu soltería y todo eso... ¡esta perfecto! pero eso no te da derecho a jugar conmigo ¿de acuerdo? No voy a ser tu amigo con derechos y no voy a estar a tu disposición en tus horas de clase ¿me entiendes? Ve y se libre con todos los que quieras, pero a mi déjame en paz.

Él me miró con cara de confusión, aunque era evidente que también se estaba exaltando.

— Es que... Dios... ¡eres incomprensible! Dime qué quieres de mi y eso haré, joder. Me dijiste que no querías compromisos y ok... es difícil, pero lo intento y ahora... ¿ahora me vienes con esto? Solo dime qué quieres Park Jimin y si ni por asomo me quieres a mi está bien... solo dilo mierda...

— Ah ¿enserio? ¿Es tan fácil? ¿Me darás lo que quiero sin chistar? — pregunté sabiendo que, posiblemente, después de esto no habría más.

— Si... lo intentaré — dijo dudoso y con cara de preocupación, pero firme, mirándome significativamente.

— Te quiero a ti — dije cerrando los ojos, rindiéndome y sacando todo por fin, traicionando mis planes y solo soltando todo mi sentir.

Él, aun con confusión, me miró con los ojos muy abiertos y brillantes.

— ¿A.… mi?

— Si. A ti, solo para mi.

— Jimin, pero...

— ¡Para mi! — le interrumpí — ¡en una relación! ¡MONOGAMIA! Y se... yo se que eso no es lo que quieres, yo se que por fin eres libre después de tanto y que estás disfrutando de eso... ¡no intentes mentirme! — dije ante la expresión de sorpresa que puso con mis palabras —Te vieron en peaches más de una vez... se que ese es tu mood ahora pero yo... mierda... no puedo... no quiero... una noche a contigo bastó para que ya no quisiera amantes vacíos... para qué quiera más, una relación con alguien... contigo — lo miré en ese momento y lucia derrotado, con los brazos caídos y la mirada confusa, más brillante que antes — quiero abrazos por la noche después de hacer el amor, quiero besos tiernos a todas horas y quiero ser un idiota enamorado por una vez en mi vida, demonios... quiero... que me quieras lento, Min Yoongi, que te quedes conmigo y que seas solo mío... yo... yo ya soy tuyo.

Y entonces rió, a carcajadas, como nunca lo había visto reír, odioso. Me di la vuelta y me dispuse a salir de ahí.

— Jimin, espera, por favor — dijo tomándome del brazo, obligándome a detenerme.

— Se que soy gracioso, Yoongi, pero no me gusta que se burlen cuando me abro y digo lo que siento...

— Perdón... perdona Jimin, no es la intención burlarme de tus sentimientos... es solo que es tan ridiculo...

—¿QUÉ ES RIDICULO? —grité con lágrimas en los ojos de puro coraje.

— ¡La situación! ¡Nosotros! Ya no lo sé... Solo... solo ven, siéntate y tranquilízate un momento... por favor...

Rogó, para luego llevarme a una banca y sentarme ahí, frente a él.

— Jimin yo... yo me siento igual — dijo y ahí, efectivamente, no entendí — Desde que te conocí un millón de sentimientos nuevos han aflorado en mi y me hicieron cuestionarme la relación que tenía... vacía a lado de esto que tengo contigo, que ni siquiera tiene nombre... — mi corazón se aceleraba tanto que sentía que se me saldría del pecho — Y te juro que no te mentí, yo creí que podría estar contigo sin sentir nada, sin compromisos, pero mierda... esa noche contigo me arruinó... nunca me había sentido así, yo... creí que era la emoción inicial de estar con alguien que no fuera Hoseok y, la verdad, durante el verano salí y me dediqué a experimentar, a verificar si eran los encuentros furtivos los que me habían enamorado o si eras tú...

Y las lágrimas salieron involuntarias en ese momento, incontrolables y sin razón aparente.

— Mierda — proferí tapándome los ojos para que no me viera, no entendía mis sentimientos y odiaba no poder ocultarlos o controlarlos.

— Dios... Jimin... yo... yo creí que seguías con la idea de tener una relación sin compromisos y me propuse enamorarte... es lo único que he hecho este semestre, idear formas de llegar a ti... de hacerte querer intentarlo... y Dios... se que es idiota de mi parte, salir de una relación seria para intentar tener otra en cuestión de meses pero hay algo... algo me dice que esta vez será diferente... con Hoseok era todo costumbre... como un hábito pero contigo... tu... es como si fueras mi primer amor...

El llanto se hizo más fuerte al escuchar aquello. ¿Qué me pasaba? Me estaban diciendo justo lo que quería escuchar ¿por qué parecía que me estaban anunciando la muerte de mi madre?

— Jimin no llores — dijo el susodicho acercándose a mi, levantando mi barbilla para vernos a los ojos — ¡está bien! Somos idiotas, pero está bien... quererte lento... eso es todo lo que yo quiero...

— Yo, yo lo sé — respondí con la voz ahogada — es solo que no puedo controlarlo... estoy... muy aliviado...

Y entonces su linda sonrisa se dejó ver para mi otra vez.

— Dios... eres tan lindo... — soltó con adoración, acariciando mi mejilla con el dorso de sus dedos — solo ver tu sonrisa todos los días hizo que me diera gusto venir a clase... me encontré deseando venir a clase y no entendía por qué...

— Pero me rechazabas — respondí dolido, haciendo un puchero y volviéndome malcriado — creías que era muy lanzado y te causaba gracia...

— Bueno, pues yo me río y tú lloras... creo que podemos lidiar con eso... yo estoy dispuesto si te quedas conmigo...

— ¿Serás mi novio? — presioné, necesitaba las cosas claras, necesitaba el título para saber por donde seguir.

— Lo haré... Lo que significará que seremos exclusivos... ¿Estás de acuerdo?

— Lo estoy... Es la razón de mi llanto, carajo —dije con molestia para ser callado por un beso seguido a eso.

Min Yoongi no volvió a compartir ninguna clase conmigo después de eso, pues ya no hizo falta. Nuestra relación empezó ese viernes de museo y continuó más lenta que un caracol, lenta pero segura, asegurandonos de atesorar cada momento y obviando el hecho de que habíamos empezado alrevés, por el momento culminante en cada relación....

Aún me vuelve loco y, aunque ya han pasado años, sigo sin confiarme, el conocerlo fue la misma reafirmación de que nada es para siempre. Día con día elijo amarlo y seguir con nuestro camino lento, porque él está a mi lado tomando las mismas decisiones y porque y aun siento su piel erizarse con un beso lento.

Él corazón puede ser ingenuo, pero no es idiota y él mio me mostró el mejor modo de apreciar la vida... reduciendo la velocidad, llendo despacio.

19 Mai 2023 00:00 11 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

A propos de l’auteur

Lea Min Escribo desde mi visión sesgada y mi corazón cliché. A veces salen cosas lindas. Intento de escritora, estudiante eterna, feminista en boceto y ARMY hasta el fin. Dame una oportunidad... puede que nos amemos.

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SC Selena Carrillo
Que lindoo tooooo!!!! Amé
February 15, 2024, 02:48
Lizbeth Rangel Lizbeth Rangel
Dios mioooo, fue la historia corta más linda y perfecta que pude leer jamás, me enamoré de esto, amo acá
February 06, 2024, 21:18
Melina Pineda Melina Pineda
Simplemente me encanto mucho la historia fue interesante y conmovedora y porque no decir una bonita lección de vida
October 21, 2023, 18:38
CB Carmen Bobadilla
Muchas gracias por escribir está historia. Hace tiempo que no lloraba jajaj tal vez sea porque me sentí reflejada en los personajes, sentí cada emoción. Escribes hermoso sigue así 😸
July 05, 2023, 02:54
NM Nabi Mx
Me encantó, voy a leer tus demás obras 💜
June 14, 2023, 13:28

  • Lea Min Lea Min
    Te agradezco 🥰 June 14, 2023, 15:11
SB Sandra Bertoni
Me convertí en tu fan ahora. Me encanta como escribis y voy a seguir esperando más historias tuyas
June 10, 2023, 10:58
Cristal Quintana Cristal Quintana
Hermosa 💜💜💜
May 24, 2023, 15:07
Marce✨ Marce✨
AYYYYYYYYY! ES MUY HERMOSA!!!!! Gracias por escribir algo tan perfecto!!!!!🥰🥰🥰😭😭😭
May 22, 2023, 03:52
Alma Púrpura Alma Púrpura
P.R.E.C.I.O.S.A.........
May 21, 2023, 23:53
Carolina Acevedo Carolina Acevedo
Es hermoso lo que escribes! Deseo ver más historias tuyas que me sigan tocando el corazon!!
May 20, 2023, 03:01
~