grissuga Griset Rodriguez

Un vampiro ardiente y dominante se toparia con una simple humana dispuesta a entregárselo todo. Su lazo quedaría sellado entre las sábanas rojas fundidas en pasión. La sola imagen de unos labios pecadores fueron el desencadenante de una ardiente noche de lujuria total. Créditos por la portada a @KookGguk ✔Este relato tiene alto contenido sexual y explícito. ✔Lenguaje vulgar y sin censura. ✔Historia original, prohibida su copia, adaptación, distribución o traducción.


Fanfiction Série/ Doramas/Opéras de savon Tout public.

#hot #vampiro #lemon #taehyung #smut #kim #tae #kth #taehyungbts # #taebts #kimtaehyungbts
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BLOODY LIPS|01


Sábanas rojas de seda le dieron la bienvenida a aquella fémina que se despertaba un poco aturdida, su confusión fue aún mayor cuando notó estar completamente desnuda debajo de esas telas. Nina se preguntaba que rayos hacía en esa desconocida habitación, y de como pudo terminar ahí si anoche se hallaba celebrando su título universitario junto a sus amigas.

Miles de ideas rondaron su cabeza, desde una horrorosa violación al haberla drogado en algún momento de la noche anterior hasta un posible secuestro. Por mucho que intentara recordar nada llegaba a su mente. En un rápido movimiento se paró del mullido y suave colchón haciendo que las sábanas se deslizaron de su cuerpo, se miró al espejo que había justo al lado de la cama, sus ojos se abrieron en pánico al distinguir dos puntitos en su cuello con un poco de sangre seca, los mismos que semejaban una mordida, esa sola imagen logró alarmarla más.

¿Qué jodidos pasó anoche? Su cabeza formuló la misma pregunta, pero siguió inspeccionado su cuerpo a ver si no encontraba más mordidas como esa. Un leve ardor se intaló en su entrepierna lo que solo significaba que había mantenido relaciones sexuales o fue brutalmente violada.

La pelinegra prefería mil veces haber tenido sexo consentido que no ser víctima de un abuso sexual. En un intento por calmarse se llevó ambas manos a la cabeza pero el ruido de una puerta siendo abierta la puso en alerta.

Volteó aún con el miedo latente en su pecho, pensando que tal vez se trata del chico con el que pasó la noche, y que de algún modo pueda aclarar todo la maraña de pensamientos que nublaban su control.

Giró en su eje para comprobar de una vez por todas con quién terminó en ese cuarto y al ver tan atractivo sujeto sus piernas flaqueron, un pelinegro salió del baño rodeado por una pequeña nube de vapor, una simple toalla rodeaba su cintura pero Nina no pasó por alto ese leve y prominente pecho marcado del cual se deslizaban innumerables gotas de agua. Al cruzarse ambas miradas todo lo sucedido la noche anterior regresó a su mente de una.

Unas horas antes.

El club "Ambrosía" sería el lugar al que llegaran esas tres jóvenes, Nina se disponía a celebrar con sus amigas el ya haberse graduado de Periodismo sin saber que muchas cosas sucederían en una sola noche.

Con solo entrar al lugar la desbordante energía las contagió al momento. Se dirigieron a la barra para empezar ya su celebración con unos chupitos de entrada. Nada les importaba más que pasarla bien y olvidarse de cualquier pena o dolor.

Han transcurrido dos horas entre constantes bailes y bebidas, las tres jóvenes ya empezaban a sentir el calor de cada trago y como ya se hallaban un poco ebrias.

Nina pudo corroborar que nunca había pasado una noche como esa, a pesar de estar un poco borracha sentía que estaba lo suficientemente lúcida y consiente de sus actos. Resuena Montero en los autoparlantes y de inmediato se deja guiar por la música.

Lo cierto es que la pelinegra protagonista de la fiesta, estaba segura de que podía comerse al mundo de un solo bocado, jamás se había sentido tan libre y alocada en su vida.

Claudia y Sophie se unieron a ella en la pista de baile, sus cuerpos se movían al ritmo de la canción, Nina meneaba sus caderas con sensualidad y pasaba las manos por su silueta hipnotizada por la melodía, y tal vez por una profunda mirada que empezó a seguirla desde que empezó a moverse. La pelinegra percibió esa rara sensación de cuando alguien te observa con fijación y aún sumida en su contoneo buscó el dueño de dicha mirada.

Entre varios cuerpos que se restregaban como si estuvieran en pleno coito, Nina lo encontró. El solo hecho de mirarlo ahí sentado hizo que le faltara el oxígeno y se le acelerara el pulso.

En sus cortos 23 años jamás se había cruzado con semejante hombre, era tan atractivo que se preguntó si su belleza era de este mundo. Lo vio levantarse de su asiento y caminar con paso sigiloso hacia ella, su andar era silencioso e intimidante, parecía una astuta serpiente cuando está a punto de acorralar a un indefenso ratón, así se sintió Nina; diminuta y vulnerable.

Mientras semejante espécimen se acercaba a la pelinegra, esta pudo inspeccionar cada uno de sus rasgos. Su mandíbula era enmarcada y muy varonil, su cabello negro era rizado y abundante, caía en gruesos mechones por toda su frente tapando sus ojos levemente dándole una mirada misteriosa y enigmática. Llevaba ambas manos metidas en los bolsillos de su fino pantalón de vestir, ese gesto lo hacía lucir relajado y elegante al mismo tiempo.

Con cada segundo que pasaba mirándolo la joven se sentía más embelesada hacia ese hombre, una energía electrizante lo rodeaba y atraía como abeja a la miel. Le era imposible de resistir.

Otra de las cosas que llamó su atención fue un ramillete que se dejaba notar en si cuello, parecía un raro tatuaje de ramas que le envolvían.

Terminando la exhaustiva inspección sus ojos calleron en los labios del chico, delgados y malditamente deseables. Nina nunca le gustó mucho el rollo de te-como-la-boca-hasta-sangrar pero al solo mirar los belfos de este pelinegro esa sola idea cruzó su cabeza, y deseó con todas sus fuerzas poder mordérselos hasta hartarse.

Unos labios tan eróticos que se convertirían en su adicción.

La del pelo oscuro estaba tan sumida en sus pensamientos y en las miles de cosas que le gustaría hacerle y que este le haga, que no notó cuando esa figura imponente se paró justo tras ella.

─Buenas noches, bella dama.─ Nina se sobresaltó un poco al escuchar esa voz susurrada en su oído con ese tono grave, se alejó para contemplarlo más de cerca y al momento esa misma electrizadad la recorrió entera.
De igual modo notó como ese sujeto la devoraba con la mirada y como su vista de desviaba a sus piernas y busto.

Ambos empezaron a caminar en círculos, como un baile de apareamiento hasta que sonó en los altavoces 34+35 de Ariana Grande. Se acercaron ansiosos por tener más contacto y el masculino en un repentino impulso tomó a la fémina por la cintura, situando su diestra en su espalda baja. Ese acto la hizo delirar, sentir el tacto de esta justo encima de su trasero le había dejado las piernas de gelatina, las manos de Nina se dirigieron por inercia al pecho de este para tratar de estabilizarse.

Nina casi reprime un gemido que de igual modo escapó de sus labios en un suspiro al notar la dureza de su pecho bajo sus palmas. Palpó sus trabajados pectorales y como estos eran tan duros como el mismo acero. La colonia varonil de este le golpeó de lleno el rostro y se emborrachó más con esta que con todos los tragos que había tomado. Era una rara mezcla de escencias, identificó un tenue aroma a lavanda en conjunto con el fuerte olor a tabaco. Todo en este hombre era exótico y arrasador.

Finalmente sus rostros estaban a tan solo unos centímetros, la pelinegra observó como este se relamía los labios y ese acto ocasionó que sus bragas se humedecieran.

No hacía falta palabras para ellos, con solo su lenguaje corporal y sus miradas entendían a la perfección que la atracción estaba latente entre ambos.

─¿Cómo te llamas, my lady?.─ preguntó ansioso por conocer el nombre de la mujer que llamó toda su atención.

─Nina, me llamo Nina─ respondió encantada ─. ¿Cómo puedo llamarlo a usted?

─Kim Taehyung, pero puedes decirme Tae y por favor tutéame, me parece que entre ambos no hace falta.

─Muy bien Tae, ¿qué te trajo por aquí? ¿Alguna ocasión que celebres o viniste por simple diversión? ─inquirió desbordando curiosidad por saber más de él.

─Solo salí a distraerme un poco ─le contestó, Nina amaba esa voz enronquecida, la hacía imaginar cosas sucias y deseaba llegar a más con Kim─. ¿Qué me dices de ti?

─Ando con mis amigas de fiesta ya que al fin me gradué de la universidad.

─Comprendo, felicidades a ti por ser una diplomada entonces.

Inconscientemente ambos cuerpos se había acercado más y entre estos no existía el menor espacio, Nina subió sus manos ahora situadas en los fuertes brazos al cuello de Taehyung, acariciando todos esos músculos escondidos bajo ese pulcro traje.

Las pupilas de Kim se dilataron al sentir el toque de Nina y trago duro al estar casi al límite de su autocontrol. Lo que anhelaba era empujarla hacia si mismo y devorarle la boca, esa boca perversa que lo estaba incitando a pecar.

Sus cuerpos siguieron danzando al ritmo de esa sensual canción, el ambiente iba subiendo de temperatura. Nina le dio la espalda y meneó sus caderas provocativamente, eso ocasionó que Kim la apretara contra él.

La chica deseaba provocarle, así que aumentó sus movimientos y al momento sintió como el miembro de Tae empezaba a endurecerse.

─Pequeña traviesa, me estás haciendo perder la cabeza, detente si no quieres que te folle aquí mismo ─ le susurró tensando su marcada mandíbula.

Nina sonrió complacida al lograr su cometido.

─Por eso no hay problema, siempre podemos buscar un lugar más privado y hacer cosas malas. ─respondió con todo el descaro que la caracterizaba.

─Muy bien Nina, larguémonos de aquí y portémonos mal─ finalizó.

Su diestra se enlazó con la de Nina y tiró de ella desesperado por tenerla a su disposición. La joven notó su palma un poco fría pero decidió no tomarle mucha importancia, la verdad era que desde antes se había percatado de que su piel era tan helada como un témpano de hielo.

Evadiendo a la multitud de personas se dirigieron hacia las afueras del club, Nina era manejada como si una muñeca de trapo se tratara, Kim la metió en el asiento del copiloto y en un pestañeo ya estaban en plena avenida buscando donde estar solos y disfrutarse de una vez por todas.

No tuvieron que buscar mucho, el imponente Hotel Empire era el más cercano y les quedaba de camino. Tae aparcó y sin perder tiempo la volvió a tomar del brazo para entrar al edificio en apenas segundos. Reservó una suite y apenas entraron al elevador se desató la bestia de su interior.

Sin preámbulos fue empujada contra la pared y la boca del pelinegro atacó la suya, sus labios chocaron ansiosos en una pelea sin pausa por el dominio, chupó el labio inferior de Nina y luego tiró de este con sus dientes ocasionado que se le escape un gemido, la lengua caliente del hombre se deslizó por su cavidad bucal degustando el sabor dulce de la chica.

Las grandes manos del pelinegro subieron levemente el vestido de Nina, repartió sutiles caricias en sus muslos subiendo hasta su trasero.

La piel de la fémina era fuego puro, cada uno de los toques recibidos parecían quemarle. Sus bocas seguían deborándose, entre lamidas y leves mordiscos. Esta lo abrazó y apretó su espalda notando más deliciosos músculos.

El sonido que indica la llegada a su piso los sacó de su pequeña burbuja de deseo, salieron apresurados de este y respiraron alividados al encontrar su habitación como una de las primeras. El mayor abrió la puerta y tiró de Nina hacia dentro.
De inmediato fue acorralada contra dicha puerta, sus bocas volvieron a encontrarse en un beso más hambriento y demandante, la dolorosa erección de Tae fue presionada contra el estómago de ésta y se restregó ansioso. Dirigió sus manos al redondo trasero y lo estrujó ansioso por sentirla más provocando los anhelados gemidos femeninos que tanto quería escuchar.
Estaba maravillado con lo que tocaba, esas curvas delicadas iban a ser su fin.

La susodicha estaba al borde de la locura, esta había tenido varios rollos de una noche pero jamás la habían deseado con esa intensidad, su cuerpo tampoco fue adorado con ese instinto tan rudo y salvaje. Era arrasador el sinfín de sensaciones que le abrumaban.

─Quiero probarte aquí y ahora, Nina. ─demandó jadeante.

Sin esperar su aprobación se arrodilló ante ella y enroscó el vestido en su cintura dejando a la vista una diminuta tanga de encaje rojo. La boca se le secó ante la imagen tan sensual y erótica que tenía en frente, deslizó con parsimonia las braguitas por sus bonitas piernas para luego arrojar la prenda al suelo. La intimidad perfectamente depilada que lo recibió lo hizo morderse el labio, acercó su nariz a sus pliegues húmedos para luego acariciarle el monte de Venus.
Colocó una pierna sobre su hombre y deslizó su lengua desde la hendidura hasta el clítoris probando el dulce néctar del mismísimo paraíso.

Envolvió los labios en su montículo hinchado y lo succionó con ansias de volver a escucharla gemir.
Una de sus manos se situó sobre la pierna alzada y apretó el muslo de esta sacándole un jadeo.

La chica se hallaba al borde, casi podía tocar el orgasmo con los dedos, lo sintió formarse en su vientre bajo. Esa boca siguió devorándola como si fuera el mejor manjar que hubiese probado, la abrió con sus dedos y deslizó su músculo bucal en su entrada follándola, movió su lengua con rapidez llevándola al límite, delicados dedos se escabulleron en su oscura melena, tiró de esta a la vez que gemía sin control.

La lengua se volvió más feroz, quería tomar cada vez más, embistió con esta haciendo que Nina curvara su espalda ante la increíble sensación que le ocasionó. Regresó a mimar su pequeño manojo de placer y al succionar con más ímpetu la pelinegra se liberó en un alarido. Pequeños espasmos le recorrieron el cuerpo ocasionados por el orgasmo que la hizo pedazos.

Tae siguió degustando los restos de su excitación hasta que se levantó y la tomó de ambos muslos para llevarla a la cama, las piernas femeninas se enroscaron en su cintura y de un tirón la arrojó al colchón.

Arrojó la elegante camisa a un rincón y se quitó el cinturón de prisa para así poder quitarse los molestos pantalones. Jaló del tobillo de la chica para tenerla más cerca y le subió el vestido hasta deslizarlo fuera de su anatomía, de inmediato los redondos pechos estuvieron a su disposición. Se acostó encima apoyado en sus codos y tomó el primer seno en sus labios, se encargó del pezón rodeándolo antes con su lengua y mordisqueó con sus dientes, el otro era amasado por una de sus grandes manos.

Nina se retorcía sin parar ante su tacto, empuñaba las sábanas reteniendo los gemidos, no quería ser tan escandalosa pero Tae quería más de ella, así que chupó el montículo con absoluta devoción y de inmediato suspiros salían de los labios ajenos.

─Eres tan dulce, me pasaría la noche adorándote mi reina.
─declaró mirándola a los ojos

─Tae, quiero sentirte dentro de mi.

─Maldición Nina, me vas a volver loco, créeme que quiero ser delicado porque es lo que te mereces pero viéndote así tan inocente, toda sudada y con las mejillas sonrojadas me incitas a hacerte gritar.

─Hazlo, quiero gritar para ti.─ su aprobación fue el detonante, ahora sí no se controlaría.

Kim le abrió las piernas y se situó en medio de ellas.

─Espera...los tacones no me los he quitado.─ añadió la chica.

─Déjatelos, me encantan, quiero follarte con ellos puestos.

Por si fuera poco esa frase hizo que se humedeciera más, lo cierto es que ella estaba más que lista para tomarlo.

La dura y palpitante erección se rozó contra los pliegues brillosos, untándose de esa excitación, y de una estocada se hundió en el calor femenino.

Los dos gimieron de placer, Taehyung se retiró y volvió a entrar de una.

─Joder, que bien me aprietas, eres tan cálida.─ esa manera tan cruda y obscena de hablar la prendía más, sentirlo dentro fue maravilloso, notó las venas que lo enmarcaban y como tocaba rincones que nadie había profanado.

El masculino inició un bamboleo delicioso contoneando sus caderas para llegar más profundo, las paredes internas lo apretaban a la perfección.

Nina lo rodeó con sus piernas y le clavó los tacones en el culo, este acto ocasionó que Kim dejara escapar un gruñido gutural.
Sintió cómo su coño succionaba esa polla descomnunal. Estaba tan húmeda que sus jugos sonaban como un excitante chapoteo junto al choque de las caderas contra su pelvis crearon sonidos que revotaban en las paredes del lugar.

─¿No que ibas a gritar para mí? Quiero escucharte.─ exigió al ritmo de sus estocadas aumentando la intensidad de estas.

─Aah...Tae

Sonrió al escuchar como gimió su nombre, continuó entrando y saliendo de ella pero necesitaba todo. Tomó una de sus piernas que lo apretaba y la pegó al pecho de esta, agarrándola con firmeza tratando de llegar más profundo.

Nuevas sensaciones le recorrieron cada poro, en esa posición llegaba tan adentro que los jadeos placenteros subieron de volumen. Embistió a mayor velocidad haciendo que la cama choque incesantes veces contra la pared, apostaría lo que fuera a que en la habitación de al lado se escuchaba ese ruido, lo cuál le pareció excitante. Serían testigos auditivos de lo que estaba pasando entre esas cuatro paredes.

Su espalda fue rasguñada salvajemente y gruñidos bestiales se deslizaron de sus labios, le encantó la manera en que se aferraba a él y como acribilló su piel con sus brillantes uñas, señal de que estaba disfutando lo que este le hacía.

La joven aún no lograba entender que le había llamado la atención de ella a ese apuesto hombre, no se consideraba una belleza total pero se sintió afortunada de tenerlo moviéndose encima de su cuerpo, tomándola de esa manera tan ardiente. Lo contempló de cerca casi nublada por el placer y notó la piel brillosa del contrario debido al sudor. Llevó una de sus manos a ese tatuaje que le fascinaba y lo acarició con los dedos.

Tae la miró con las pupilas dilatadas, se acercó a su boca y volvió a besarla con ferocidad, su lengua se deslizó en una sutil caricia dentro de la cavidad bucal que lo recibía, le follaba los labios del mismo modo que penetraba su vagina. Mordisqueó los belfos carnosos y tiró una vez más con sus dientes. La chica hizo lo mismo, encajó tan duro los dientes que lo hizo sangrar. Saboreó el sabor metálico de la sangre y se felicitó a sí misma por haber cumplido otra más de sus perversas fantasías.

A Nina le quedaba poco para terminar, no duraría mucho más pero le faltaba algo que la hiciera explotar, pero incluso antes de que la idea fuera formulada por su cabeza sus labios se movieron como si tuvieran vida propia.

─Muérdeme Taehyung, lo necesito.

El contrario no estaba seguro si hacerlo, la verdad es que lo había anhelado pero no quería tentar la suerte. El secreto de este era que el no era una persona común y corriente; era un ser de oscuridad habitante de las sombras, un vampiro.

─No es buena ide...

Lo interrumpió. ─Por favor...estoy cerca.

Esas palabras bastaron. Sin dejar de arremeter en su interior se aproximó a ese apetitoso manjar y pasó la lengua hasta la mandíbula, esparció besos mojados y acarició con su nariz. Sus incisivos se alargaron, los mismos que perforaron la tersa piel, Nina arrugó un poco el ceño al leve dolor de esos colmillos penetrando su epidermis y ese era el insentivo que necesitaba para explotar, al instante sus paredes internas se tensaron alrededor del miembro y se dejo llevar liberándose en un grito.

La deliciosa sangre fue succionada por el mayor, la mejor que había bebido, tomó directamente de su vena palpitante, pero su propio orgasmo lo hizo soltarla, se liberó en espesos chorros de semen derramando cada gota en su interior. Estocadas más pausadas continuaron en lo que terminaba de descargarse y se desplomó sobre ella.

Respiraciones agitadas quedaron en el ambiente, salió lentamente de esta y se acostó mirando al techo tratando de calmarse un poco, la fémina estaba en igual o peores condiciones luego de semejante momento, que por mucho fue el mejor sexo de su vida. Estaba tan cansada que sin darse cuenta calló en los brazos de Morfeo.

Volviendo a la realidad, aún se hallaba Taehyung envuelto en una toalla, mojado y con una leve sonrisa pícara dibujada en el rostro.

Nina calló en cuenta de lo espectacular noche que había pasado, se hubiera lamentado por años si no la hubiese recordado. A pesar de todo lo que habían hecho sus mejillas ahora se sentían calientes.

─¿Estás bien?─ habló finalmente para salir de esa pequeña incomodidad que reinaba ─. ¿Te pasa algo? Estás roja, bueno supongo que recordaste lo que hicimos
─añadió divertido.

─Yo...he.. sí, estoy aún asimilándolo.─ respondió Nina

No sabía que más decir, su cerebro no lograba completar una mísera oración.

─No debes sentirte tímida conmigo, ya nos vimos muy intimamente ayer.─ dijo para tratar que se relajara.

─No es fácil, no suelo acostarme con el primero que se me cruza pero supongo que anoche estaba muy borracha.

─ Aún así recuerdas lo que sucedió. ─afirmó el masculino.

─Sí.

─¿Te arrepientes?─ cuestionó temeroso. Él no se arrepentía de nada pero lamentaría que ella sí lo estuviera.

─No, jamás, lo disfruté mucho y creo que estaba bastante seguro de hacerlo. Me gustó muchísimo. ─ confesó

─Muy bien, me alegra.

Por suerte la tensión había desaparecido con sus declaraciones.

─Yo...debo irme ya. Mis amigas de seguro deben de andar aún preocupadas por mi desaparición y debo pasar a verlas para aclararles donde estuve. ─avisó

─Mhm...no hay problema.

─Perfecto

Rápidamente se vistió ante la atenta mirada de Kim. Se miró una vez más al espejo y se dio cuenta que no podía hacer mucho por su aspecto, se peinó la maraña de pelos con las manos y de reojo observó la mordida que se dejaba ver por el escote de su vestido, recordar como le rogó que la mordiera la hizo sonrojárse de nuevo.

─Espero mantengas en secreto lo que soy.─ mencionó asumiendo que ella era lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que no era humano, incluso en su momento de anoche se lo demostró.

─¿Te refieres a...?─ dejó a medias la pregunta, se percató que sería estúpido mencionarlo.

Era un hecho, ella corroboró sus dudas con lo dicho por Tae y por la prueba evidente en su cuello

─Tranquilo, no diré nada, mis labios están sellados.─ contestó para tranquilizarlo y demostrarle que no pensaba revelar ningún dato.

─Bien ─respiró profundo─. ¿Nos volveremos a ver?

Pensó un poco, no sería tan malo volver a ser poseída de esa forma.

─Tal vez.─ le respondió breve disimulando la emoción en su pecho.

Se despidieron en un cruce de miradas y salió apresurada de esa récamara que había sido testigo de su desenfrenado despliegue de pasión. Iba contando los segundos ansiosa por un segundo encuentro.

Se preguntaba como se volverían a encontrar si no habían intercambiado números ni dado ninguna dirección, supuso que él hallaría el modo de dar con ella. Pero si por obra del destino jamás se volvían a reunir la imagen de esos labios tentadores y manchados de sangre quedarían por siempre grabados en su memoria.

Continuará...
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9 Décembre 2022 03:53 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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A propos de l’auteur

Griset Rodriguez Hola! Cuenta en Wattpad(@GrisetRodriguez) Bienvenidos a mi perfil, aquí encontraran mis historias las cuáles escribo como mucho amor y esfuerzo, tengo cuenta en Wattpad, ahí tengo todas mis historias , las que iré publicando aquí igual y espero que les gusten. I purple you.

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