leonardo-nin73 Leonardo Nin

En un edificio donde todos no paran de hacer escándalos, se encuentra un joven con Síndrome de Asperger, el cual ha tenido que soportar el escandaloso entorno en donde está habitando, pero... todo tiene un giro violento, cuando éste escucha el grito de una mujer al otro lado del muro, cuando accede al inmueble de la persona, todo girará en torno a sobrevivir, pero sobre todo, salvar a la mujer que se encuentra en peligro. ¿Podrá salvarla? ¿Qué pasará al final de esto? ADVERTENCIA: CONTENIDO GRÁFICO.


#19 in Horreur Interdit aux moins de 21 ans. © Derechos reservados por Leonardo Nin

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El ruido que dejó traumatizado a más de uno

En el apartamento 500, del edificio, “Bulla total”. Se encuentra Camilo Urdaneta, un joven con Síndrome de Asperger de 23 años, él en su habitación, no puede evitar escuchar la música de rock a todo volumen de su amigo Franco Resler de 25 años, al otro lado del muro. Es por ello que el joven lo llamó a su teléfono.

—Aló. —respondió Franco.

—Franco hola, ¿puedes bajarle un poco a la música? Mañana me toca salir temprano.

—Por favor Camilo, sabes que no eres el único que pasas por estos escándalos, así que… por favor déjame tranquilo.

—Escúchame, recuérdame bien. ¿Por qué accedí a este edificio dónde todos los habitantes escuchan cualquier cosa en altos volúmenes como si fueran sordos? —Preguntó el joven con enfado.

—¿Acaso lo olvidaste? Déjame decirte bien por qué te mudaste acá. Fue hace 3 años cuando tú buscabas un lugar para mudarte aparte. Te recomendé este sitio porque eran económicos los apartamentos, también porque el edificio donde tú quería estar, era demasiado caro. El único defecto de aquí, es que todos hacemos escándalos, incluso yo, solo trato de decirte, que no me culpes a mí por este hueco interminable de contaminación sónica. Fuiste tú quien accediste a mudarte aquí.

Camilo respiró y exhaló para finalizar.

—Pues Franco tienes razón, pero… bájale un poquito, de todos modos usaré mis tapones para evitar las músicas y películas a todo volumen de los demás. ¿Puedes escucharme con lo que te acabo de hablar pana?

—Si Camilo, bajaré la música por un poquito nada más, suerte para mañana y con tus metas que vayas a realizar pues. Chao.

—Chao Franco, gracias por escucharme.

Camilo cerró la llamada y se coloca con delicadeza unos tapones en sus oídos para acostarse en el colchón y así alcanzar el sueño.

En otra noche más, Camilo, después de ver la película. (El hombre invisible), se prepara para dormir, él escuchó un pequeño grito de una mujer, seguido de la palabra “auxilio”, proveniente del apartamento de Franco. Él llegó allí, poniendo unos alambres a la cerradura de la puerta, lo cual funciona y entra al inmueble, se dirige a una recámara que está al lado de otra habitación, enciende la luz, pero se aterroriza cuando observa en una camilla, a una muchacha amarrada en tobillos y muñecas. Él la conoce por su nombre de Kimberly Vázquez de 24 años, porque era su compañera en la universidad. Camilo también observa a dos hombres y una mujer, con signos de tortura, despellejados y desnudos, aparte de estar destripados en el suelo, aún así, él trata de desatarla, la chica le dice.

—Gracias por venir, no sabía que vivías en este edificio.

—Tranquila, lo importante es que ya estarás a salvo.

Kimberly grita cuando Franco aparece por detrás de Camilo poniendo un trapo en su boca, éste cae en el suelo mareado, diciendo.

—No me hagas nada Franco y a la chica déjala salir, sé que tu pasado traumático es en parte lo que te motiva para realizar tus crímenes, pero no nos hagas daño.

—¿Por qué te haría daño? Eres el único amigo sincero que me queda.

Camilo perdió el poco conocimiento que tenía.

Franco aprovecha y coloca el mismo paño sobre la faz de la joven y tenerla inconsciente para desamarrarla, cargarla y así salir del sitio, una vez en el estacionamiento, éste la envuelve por completo con bastante cinta adhesiva en todo su cuerpo imposibilitándola de cualquier movimiento y para empeorar más la situación de la mujer, él pone una cadena sobre su tobillo izquierdo, la cual amarra asegurándola con un candado, sobre un tubo de metal apegado de la pared dentro de su camioneta tipo Van, Kimberly despertó horrorizada al encontrarse en el estado tan feo y vulnerable en cómo se encuentra ella misma, para poder visualizar también a otra joven que está en el vehículo amarrada en las mismas condiciones al igual que la muchacha.

Franco teniendo una sonrisa perversa, entra por completo dentro del auto, para despertar a la otra mujer que quedó durmiendo, retorciendo la mejilla izquierda de ésta, provocando un despertar lleno de dolor por parte de la joven, la cual empezó a gritar fuerte, pero para nada porque no hay nadie en dicho estacionamiento que pueda escuchar su desesperado llamado. Él dice a ambas.

—Kimberly… tú eres una terrible adicta a las apuestas en casinos y todo eso, pero la mujer aquí presente, es mucho peor, trafica con drogas y fármacos vencidos que vende de formas clandestina, pero me encargaré de ustedes ahora.

Éste busca en su cintura un cuchillo, pero no lo tiene, creyendo él que si lo tenía, para evitar cualquier cosa, amarra la boca de ambas con unos retazos de tela que había cerca de él y así evitar que ellas pidan auxilio.

Entretanto:

Camilo está apenas despertándose, sintiéndose mareado y con ese olor a muerte de los cadáveres que habitan en el cuarto, incorporándose para estar de pie, se da cuenta rápido cuando aparece Franco, éste aunque no quiera, rápidamente cierra la puerta asegurándola desde adentro aunque eso implique soportar más el pútrido olor que reina ahí.

—¡Abre la puerta ya Camilo! —Gritó Franco tratando de abrir el postigo.

—¡Suelta a Kimberly ahora! —Responde aquel joven.

—¿Sabes? Quédate mejor ahí dentro, evitas problemas así. —añade Franco asegurando la portezuela por fuera.

El tipo va rápido a la cocina, donde guarda en el inmenso bolsillo de su chaqueta un cuchillo de carnicero de al menos 20 CM y se lleva consigo una cava para hielo pequeña, para finalizar, apaga todas las luces de la sala de estar y una vez haber salido del apartamento, cierra la puerta con llave, pegándole una fuerte patada al picaporte fijado en el rodete y así quede incrustado el pedazo de metal para que nadie abra la portezuela desde el exterior.

Camilo al saber que ya el terrible hombre se ha ido, quita el cerrojo y los seguros que había puesto en la puerta, pero rápido descubre que por el lado de afuera está asegurado, el joven no tiene de otra que agarrar un tubo grueso de metal que está tirado en el piso y golpear varias veces la cerraja para tumbarla en general y escapar del tétrico lugar.

Desesperado y enfurecido, realiza lo mismo también con la portezuela principal, aunque es muy difícil hacer tumbar todo el sistema de esa cerradura en particular, por ser la más reforzada aunque sigue dándole golpes.

Franco abre la puerta del auto y entra, dejando la caja que lleva a un lado, rápidamente éste saca el arma blanca que tenía guardada, generando temor y miedo en ambas mujeres, violentamente agarra por el cabello a la joven desconocida, mientras prepara el grabador de sonido de su celular, fijando el filo del instrumento en la cara de la mujer. Para añadir.

—Quiero que grites muy fuerte, quiero oír tu sufrimiento.

Kimberly es la que empezó hacer escándalo, luego ambas cuando Franco velozmente clava y saca varias veces el cuchillo en la barriga de aquella muchacha en rápida velocidad, haciendo en pocos segundos un charco de sangre dentro del carro, cayendo del rojizo liquido en el agresor y en la misma Kimberly, arrojando el resultado de vísceras y tripas que salen del cuerpo de la víctima. Pero el sadismo del sujeto aún no se ha acabado, éste continuó punzando el arma en la cara de una asesinada joven para acabarla facialmente, acabado cualquier reconocimiento facial, se dispone en cortar el cuero cabelludo de la mujer, deslizando el filo de su faca lentamente hasta llegar a la capa interna, profundiza más en el corte y va por la capa del medio que es la aracnoidea, para finalizar en terminar de llegar hasta la capa denominada “duramadre”. Para así pasar hasta el cerebro y extraerlo, haciendo un gran reguero del líquido carmesí, mientras éste coloca el importante órgano en la cava que había llevado, entretanto Kimberly llora bastante, aterrorizada, su mente lo único que hace es estar en shock, sabiendo ella que es la siguiente.

Camilo rompe todo el trinquete, saliendo rápido de ahí y yéndose a su vivienda, una vez haber entrado, él primero respira hondo para calmarse, puesto que está cubierto de sudor por la lucha en tumbar anteriormente aquella cerradura, calmado y con la mente fría, se dirige rápido en buscar un cuchillo en la zona gastronómica, pero no consigue nada, «no hay tiempo para perder», pensó, corrió a su recámara para sacar debajo de su colchón un mazo para carnes.

Caminando rumbo a las escaleras del escandaloso edificio, donde todos siguen con su música, como si nada hubiera pasado, Camilo consigue por el pasillo a un hombre, de característica obeso, él le dice mientras el hombre lo mira con asombro por su agitación.

—¡Llame ya a la policía! ¡Es un asunto de vida o muerte y una mujer corre peligro!

Dicho esto, el sujeto saca su móvil y llama a las autoridades, mientras Camilo baja los escalones frenético.

Mientras tanto:

Franco fuera de su transporte, está respirando aire fresco, sintiéndose feliz y con una sádica sonrisa después en realizar el crimen, pero aún se siente insatisfecho, para no volver entrar, procede en sujetar por los hombros a una traumatizada Kimberly, dejando la cabeza de ésta por fuera del vehículo y el resto del físico en el auto. Él le dice a ella.

—Jamás pensé en quitar un cerebro, pero… se sintió bien, además, lo hice con fines comerciales, al igual que haré con el tuyo jajajaja.

Añadió el comentario para agacharse, retirarle la mordaza y besarla a la fuerza. Para volver a ponerle la tela y decirle mientras coloca el filo de su arma blanca en la mejilla derecha.

—Quiero que tus gritos superen lo de aquella víctima.

Kimberly, perdida, asustada y creyendo que no saldrá de esto, no tiene de otra si no cerrar sus ojos, hasta que una voz conocida dice.

—¡Franco!

Franco voltea a ver, descubriendo que la persona es Camilo, quien le pega un fuerte golpe en su cara con el mazo tirándolo al suelo, sorprendido de haber hecho tal hazaña, el hombre solo observa aquel que creía su amigo con una mirada llena de rabia y odio, en el caso de Camilo, solo lo ve con profunda frialdad, pegándole una fuerte patada a su semblante y dejándolo inconsciente.

El joven no pierde el tiempo, agarra el cuchillo que el otro tipo tenía hace rato, dejando el mazo en el suelo y quita en definitivo la mordaza de su amiga.

—Gracias Camilo. —añade ella llorando de alegría.

—Tranquila, era necesario hacerlo.

—Agarra sus llaves, mi tobillo está amarrado en el tubo que ves dentro del auto.

Camilo toma el llavero del sujeto y entra a dicho vehículo, sólo para quedar asombrado y espantado de ver tanta sangre de la otra mujer asesinada, éste se baja del transporte diciendo con la ropa machada de linfa.

—Necesito llevar esta Van a la policía para que ellos te quiten la cadena.

—¡Estás loco! Pensarán que eres tú.

—No lo creo, no sé conducir muy bien pero haré el intento.

—¡Empieza a conducir ahora, por favor!

Camilo se dirige hacia la puerta de dicho auto, la cual abre para acceder, rápidamente coloca el picaporte que cree él es el correcto. Un grito se escucha de aquella joven, cuando éste se da cuenta, sorpresivamente Franco abre la portezuela de su transporte, el joven trató de clavarle el cuchillo, pero Franco logra quitárselo de la mano y lo saca de un solo tirón del vehículo. Poniendo a Camilo sobre la camioneta, sujetando con la mano izquierda su cuello y con la otra sosteniendo el arma blanca, Camilo le dice viéndolo a su cara ensangrentada por los golpes.

—Solo te ataqué por defensa, no por maldad.

Al terminar de decir la última palabra, Camilo responde con un puñetazo en su cara, rápidamente forcejea contra él para quitarle el chuzo, pero el tipo igual lo agarra por el cabello y choca su frente contra la Van varias veces hasta dejarlo medio inconsciente, para posteriormente arrastrarlo hasta el lugar en donde lo había enfrentado anteriormente y así aquella mujer sea testigo de los hechos violentos.

Kimberly no deja de hacer escándalo, mientras observa cuando el peligroso sujeto guarda el cuchillo en su chaqueta, después de lanzar de forma violenta al suelo a un mareado Camilo, cuando éste agarra su mano derecha con la tentativa de romperle el dedo meñique, aquel joven manteniendo aún algo de fuerza añade.

—Franco, por favor, yo no soy el enemigo. Yo nunca te he hecho nada y la mujer que tiene en tu auto tampoco. Pero si tanto tienes deseos de lastimar a alguien, lastímame a mí y déjala libre.

—Es cierto, tú nunca fuiste el enemigo, —replicó Franco soltando su mano, seguido de una dura patada al estómago del hombre para decir con una pequeña lágrima que escurre por la mejilla derecha de él—. Pero te entrometiste en algo que nunca y jamás era asunto tuyo. Eso es algo difícil de perdonar Camilo.

Kimberly sigue gritando.

—¿¡Tú nunca te vas a callar!? —Grita rabioso el tipo.

Él se acerca hasta ella agarrándola por su cabeza y chocándola contra el piso del auto, haciendo que Camilo grite, mientras el violento hombre cierra la puerta completa de su furgoneta, pero antes de irse le dice a un Camilo retorciéndose de un dolor infernal por el encontronazo causado por el propio Franco.

—Cuando acabe de esto te transferiré a tu cuenta bancaría suficiente dinero para que pagues los exámenes médicos, porque te lo pedirán.

Agregó eso para montarse en la Van y conducir, mientras aquel muchacho apenas y a último momento, escucha a los lejos las sirenas policiales venir.

3 semanas después:

Camilo está en la sala principal, en casa de sus padres. Escuchando el noticiero, el cual anuncia por medio de un periodista.

—Franco Resler, es culpable de cometer 30 homicidios, 25 en mujeres y 5 en hombres, cuyo método era en torturarlos con golpes, después despellejarlos, desnudarlos y destriparlos, todo eso lo hacía, mientras escuchaba en altos volúmenes música de rock en su apartamento del edificio “Bulla total”. Hasta su novia. Quedó impresionada con lo que ocurrió, otra cosa que mantuvo a los investigadores pensativos, es que el asesino, dejó a 2 sobrevivientes, un chico, junto con una chica, que tenía en una camilla de tortura. Muchas de las víctimas, eran ladrones, algunas otras drogadictas más traficantes de drogas y algunas pocas adictas a las apuestas, incluyendo la mujer sobreviviente, que por razones desconocidas, no se sabe por qué la dejó viva junto con aquel muchacho, también el señor Franco, es alguien que se mantiene en forma, dándole facilidad en transportar los cadáveres y tirarlos en basureros de forma cómoda y más rápido, aparte que anda en un vehículo tipo Van, por ahora no se sabe dónde esté Franco, pero si continua su búsqueda en cualquier parte.

Camilo deja de escuchar la noticia y recuerda esa noche en que creía escuchar música.

El joven mientras se pone sus tapones, al otro lado del muro. Estaba Franco, golpeando a una víctima femenina y hace lo mismo con un tipo, para después desnudarlo junto con la mujer, el joven amarra las muñecas de la muchacha que escupe muchas cantidades de linfa y pone al sujeto a la camilla, amarrándoles los tobillos y muñecas, procede en agarrar de la mesa, un cuchillo, el cual clava en el hombre provocando a que grite del dolor, haciendo un corte vertical, desde el pecho hacía abajo, abriendo la barriga y destripándolo, hasta que todos los órganos estén fuera, repite el mismo procedimiento con la mujer, dejando el suelo y los alrededores todo lleno de sangre e intestinos.

Camilo cierra y abre los ojos para volver a la realidad, aún así, él dice en sus pensamientos. «Gracias Franco por escucharme y dejarme vivir junto con Kimberly, aunque tu problema psicológico causado por la familia que tuviste sea grave, te agradezco por escuchar, aunque quedé con un trauma, ahora ando alerta ante cualquier señal extraña, creo que los otros vecinos del edificio también recuerdan parte de esos sonidos, que enmascaraban un horror horrible en particular. Siendo. El ruido que dejó traumatizado a más de uno».

Una llamada interrumpió su pensamiento, aunque igual la responde.

—Aló.

—Aló, ¿Camilo?

—Si. ¿Con quién hablo?

—Con Kimberly. ¿Cómo estás? Es que cambié de número telefónico.

—Ohh, disculpa, —añade él aliviado—. Estoy bien, ¿cómo estás tú chama?

—Con pesadillas, aún me cuesta seguir durmiendo, cada vez que trato, siempre sueño en que estoy atrapada en ese terrible auto.

—Lamento de verdad que pasaras por ello. Nunca imaginé eso de Franco. Creo que nadie puede imaginarse que el amigo que conociste y llevas tratando desde el 3 año de secundaria se transformaría en un asesino en serie tan sádico. Pero necesito saberlo. ¿Qué hiciste para que te perdonara?

Kimberly, sentada en el sofá cama de su hogar, recuerda exactamente lo que pasó en esa terrible noche.

Franco conduce hasta estacionarse en un bosque, abrió la puerta de su camioneta y quita el candado y la cadena que tiene atrapada a la joven, para agarrarla por los hombros y ponerla sobre el piso, teniendo la punta de su cuchillo en su semblante preguntándole.

—Necesito saber por qué alguien como Camilo muestra tanto interés por una persona como tú, ¿qué rayos eres en su vida? ¿De dónde lo conoces? ¡Explícate!

—Yo conozco a Camilo desde que iniciamos la universidad, fui su primera relación amorosa para él, en vista que le costaba mucho tratar de hablar con una mujer, en fin, duramos 3 años y luego él me traicionó con otra mujer y yo hice lo mismo con un compañero del plantel, pero… igual quedamos como amigos, nunca él me odió ni yo a él, pero hace 1 año, hemos perdido comunicación, ni siquiera por el Facebook hablábamos, es increíble, pero cuando lo volví a ver, fue en esta posición vulnerable en la que me sometiste, por ello él se alteró mucho, hasta incluso quería dar su vida por mí… porque cuando nos volvemos a ver, es de esta manera tan frenética, esa es la razón por la cual él reaccionó así, ni siquiera sabía que tú y él se trataban, no tenía idea en lo absoluto.

—Durante todo estos años que llevo tratando a Camilo, jamás lo vi reaccionar de esa manera, nunca pensé que se enfrentaría conmigo para salvarte, pero… considerando tu explicación haré esto, porque no permitiré que los porrazos que recibió quede en vano. —Franco corta todo el plástico adhesivo para liberar totalmente a la mujer y decirle—. Si lo ves, dile que me perdone, nunca de verdad creí que lo golpearía así, pero lo lamento.

Franco se monta en su vehículo y se va lejos, mientras ella quedó muy pensativa y feliz de estar viva.

—Wuao. Nunca pensé que así fue que te dejó ir. —añade Camilo asombrado.

—Hasta me sorprendo de ese radical cambio, Una pregunta, ¿si lo perdonaste o lo has considerado?

—Claro que lo perdono, yo no guardo rencor, porque eso es auto-envenenarse ¿entiendes? Además, no justifico sus crímenes, pero él necesita mucha ayuda, el trauma desarrollado por la familia que tuvo, es algo que marcó esa conducta que ha desarrollado y reveló de la manera más tétrica. También tengo otra pregunta para ti. ¿Sigues en el vicio de las apuestas?

—No, admito que desde ese rapto y el frenesí de pensar que nunca iba a salir a salvo, positivamente hablando, ayudó a que nunca quisiera entrar a un casino, sobretodo si existen personas como Franco que caza a ludópatas, pero cuéntame, ¿por qué él es así según tú?

—Ven aquí para explicártelo.

—Okey. Allí nos vemos. Chao y gracias por siempre estar ahí para mí.

—Jajajaja, tranquila, —añade Camilo—. Sabes que siempre te querré, no importa lo que haya pasado, siempre serás la primera mujer que amo.

—Lo mismo pienso, un beso enorme.

—También un beso enorme para ti.

En una cabaña alejada de la ciudad y cualquier civilización, dentro de ella se encuentra atados en unas camillas por separado, un hombre y en otra una mujer, ambos amarrados en muñecas y tobillos y amordazados, mientras aparece Franco con una cierra circular para hablarles.

—Traficar pornografía infantil es algo muy arriesgado en esta época, pero, sigue siendo igual de aberrante. Por ello después de torturarlos y acabarlos, venderé sus cerebros, claro, más adelante hasta pienso eliminar uno a uno del grupo en donde estoy ahora pues. Por favor, quiero oírlos gritar muy fuerte. —añade lo último él con una macabra sonrisa dejando la grabadora lista.

A los lejos del terreno de dicha vivienda se escucha el sonido de la mortal máquina, junto con aquellos gritos gratificantes, que necesita escuchar Franco para satisfacer su sadismo patológico.

31 Octobre 2022 23:03:46 9 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
5
La fin

A propos de l’auteur

Leonardo Nin ¿Si te gusta esta historia? Entra a mi perfil en donde encontrarás algunas que de seguro te gustarán, escribo horror y erótico, gracias por leer y dedicar tu tiempo en mis obras, con likes, comentarios y reseñas, también aprecio mucho si las siguen, aparte de seguirme en Instagram @leonardonin73, agradecería eso, mando un gran saludo. Desde Venezuela. Tanto para los que me han apoyado y para los que dedican su tiempo en mis obras.

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Marco Campos Marco Campos
Interesante y buen trabajo.
December 09, 2022, 01:29

  • Leonardo Nin Leonardo Nin
    Gracias por tu comentario, lo aprecio bastante, que bueno que te haya fascinado el cuento. December 09, 2022, 02:49
Eduardo Quezada Eduardo Quezada
Uff que buena portada
November 12, 2022, 07:10

  • Leonardo Nin Leonardo Nin
    Verdad que sí? Gracias amigo, quedó acorde de la historia en particular. November 12, 2022, 07:15
Leonardo Nin Leonardo Nin
Muchísimas gracias por tu comentario, muy motivador y demasiado feliz estoy por crear el impacto que describe la historia, la idea principal de este relato, es impactar y que te haga pensar acerca de lo que pueda pasar, cuando de la manera menos pensada hay que enfrentarse a un asesino en serie y que este asesino tenga un razonamiento a lo último instante sobre su propio accionar en particular. Muchas gracias amigo!
November 01, 2022, 01:08
Eduardo Quezada Eduardo Quezada
Intrigante, emocionante y muy bueno. Nunca dejes de escribir
November 01, 2022, 00:18
~