mirusha Jennifer Font

Irska es la última hechizera que aún permanece viva, a dedicado toda su vida en destruir a los demonios que acosan a la sociedad, pero un día un ser conocido como el necromante surgió para cambiar por completo su vida.


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Un nuevo compañero

—¡No lo necesito! —exclamó Irska con una mueca de disgusto, era demasiado orgullosa y llevaba demasiados años trabajando sola como para aceptar tener un nuevo compañero, justo ahora que estaba tan cerca de cerrar todos los portales que conectaban el mundo humano del inframundo, portales que eran utilizados por los demonios para llegar hasta la humanidad.

Irska era la última hechicera que quedaba, tenía doscientos sesenta y dos años y había dedicado prácticamente toda su vida a encerrar demonios en el inframundo y trabajó sola desde que su familiar y compañero felino, en consecuencia de una de sus batallas, perdiera su habilidad de regenerarse.

—No has dejado que termine de hablar —dijo la reina felina dando un profundo suspiro. Tenía alrededor de quinientos años, sin embargo seguía dotada de mocerío, su piel se encontraba cubierta de un corto y suave cabello blanco, su cuerpo a pesar de poseer una contextura humana, terminaba en largos metatarsos de cortas falanges, como cualquier otro felino, y al igual que estos en su rostro habitaban abundantes vibrisas, bajo sus redondos y penetrantes ojos.

Los Skogkatt eran una raza felina a la cual la reina Bastet pertenecía, estos tenían la habilidad de utilizar magia, sin embargo a diferencia de los humanos no eran capaces de crear su propia energía vital, por lo que se nutrían de la energía humana que obtenían a través de los gatos o también llamados familiares. Estos eran el puente entre los Skogkatt y los humanos, dotando a los últimos de magia para poder enfrentarse a los demonios y a cambio recibiendo la energía liberada en cada batalla. Estos gatos también tenían la habilidad de tomar forma humana, para interactuar mejor con estos.

—Sé que esto lo estás haciendo por haber perdido una batalla contra el Necromante ¿Ya no confías en mí? —replicó la mujer de ojos marrón. Se sentía dolida de la decisión que la reina intentaba tomar por ella, sobre todo después de que, sin ayuda de nadie lograra cerrar la mayoría de los portales, no obstante a la reina Bastet le preocupaba que la joven fuera tan terca en aceptar ayuda y olvidara que era mitad humana. No quería que continuara sola desde que en su última batalla contra un demonio llamado el Necromante, casi pierde la vida al dejarse llevar por sus sentimientos y sus pensamientos, los cuales fueron manipulados por ese demonio.

El Necromante era un ser que había aparecido hace muy poco tiempo, por lo cual no se tenía mucha información sobre este. Se creía que era un demonio, pero a diferencia del resto poseía un alma felina, lo cual era totalmente inusual, además jamás mostraba su rostro por lo que tampoco se sabía si era hombre o mujer.

Finalmente luego de dimes y diretes, entre los cuales Bastet la amenazó con obligar a su familiar a asistirla en batalla, Irska terminó por aceptar la petición de la reina, no iba a permitir que su fiel amigo y familiar perdiera la vida por su terquedad. Los familiares utilizaban su forma felina para poder traspasar las heridas que sus maestros adquirían en batalla, ya que a diferencia de los humanos tenían un gran poder de regeneración, sin embargo este había perdido la habilidad de transformarse en gato, quedando siempre atrapado en su forma humana.

—Primero debes saber que no se trata de un familiar, no de nacimiento al menos —explicó Bastet, en realidad se trataba de un humano que hace cientos de años vendió su alma a una bruja, la cual introdujo dentro de su cuerpo el alma de un demonio. Siendo gobernado por este, asesinó a miles de personas, por lo tanto Bastet envío a su más fuerte hechicera a asesinarlo, pero ella no logró hacerlo, puesto que en el último momento la humanidad de ese ser resurgió haciendo que ella dudara, sin embargo ya estaba lo suficientemente debilitado para llevarlo al inframundo y ser encerrado. Cientos de años después Karim, hermano de Bastet utilizó el alma felina que otro demonio había poseído hace años y la traslado al cuerpo de este para que recuperara el control.

Los familiares además, tenían la capacidad de absorber la energía maligna que despedían los demonios, energía que fortalecía a ese ser, pero que se debilitaba al ser retirada por el felino, de esa forma el mitad humano logró tener el control total de su cuerpo. Con un alma felina en su interior ahora tenía la capacidad de utilizar magia y servir como familiar.

—Todo esto me parece muy extraño, dejas a un demonio así vivo, y además quieres que trabaje con él ¿Qué es lo que no me estás diciendo?

—Eres muy perspicaz. Lamentó esto, pero no puedo decir nada más por ahora, tuve mis razones en su momento para solo encerrarlo y ahora veo que fue una buena decisión, ya que podemos usarlo como familiar. Solo te pido por favor que en esta ocasión confíes en mí —dijo la reina y la envió al inframundo antes de que la mujer de cabello negro pudiera replicar. Bastet solía ser una mujer reservada, hablaba lo justo y necesario, eso era algo que realmente molestaba a Irska, quien sentía que la felina no tenía la suficiente confianza hacia ella, aun así creía en su buen juicio, puesto que nunca le había fallado.

—¡Que gusto de verte! —exclamó Karim y le propició un fuerte abrazo, no había tenido noticias de ella desde su último altercado con el Necromante, por lo que estaba realmente feliz por su encuentro—. ¿Te sucede algo? No te ves muy contenta.

—No estoy de acuerdo con la decisión que Bastet tomó, no necesito ni quiero un nuevo compañero —contestó cabizbaja.

—Ya veo. No comparto su decisión, pero la entiendo, ella solo quiere velar por tu seguridad, ambos nos sentimos impotentes de solo ver desde lejos sin poder brindarte apoyo —dijo el felino con serenidad, mientras se sentaba alrededor de una pequeña mesa puesta bajo un frondoso sauce, e instó a la chica a tomar asiento junto a él. Este vivía en un hermoso lugar. A su alrededor abundaba la vegetación; flores, pasto, arbustos y por su puesto árboles, este era el único lugar del inframundo que contaba con tal belleza y eso era posible gracias a la magia utilizada por Karim.

El deber del guardián felino era mantener en custodia las almas de los demonios que habían sido devueltos al inframundo luego de que su cuerpo humano fuese destruido y evitar que puedan escapar hacia el mundo humano nuevamente. A pesar de tener una labor tan desagradable, él era un ser muy amable y apacible.

—Lo sé, es solo que me cuesta aceptarlo y no puedo confiar en un demonio que asesinó a tantas personas—contestó Irska con disgusto, aun así entendía el sentir de ambos. Debía ser realmente difícil pasar toda su vida sin poder dejar sus respectivos puestos. Karim no podía abandonar el inframundo debido a que no debía bajar la guardia y que el alma de su padre, el rey Aslam despertara, si eso llegase a suceder la vida de todos estaría en peligro. Por otro lado Bastet tampoco podía dejar su reino, aunque el porqué de aquello aún no lo sabía.

—Disculpen, traigo el té —interrumpió la sirvienta, dejándolo en la mesa y retirándose inmediatamente. Irska no entendía como aquel amable felino podía confiar y mantener tan cerca a un demonio como ese, no pensaba que todos fueran malvados, de hecho conocía a algunos que jamás habían atacado a un humano y por esta razón jamás los enfrentó, pero si un demonio se hallaba en el inframundo era porque no había hecho nada bueno con su vida.

Pasaron un momento conversando mientras disfrutaban de un delicado té de flores, finalmente el enojo de la joven mujer cedió y quiso conocer a quien fuese su nuevo familiar.

—Está por ahí —dijo el felino, apuntando con su pulgar detrás del sauce. El chico se encontraba a solo centímetros de ellos leyendo un libro plácidamente, Irska sintió vergüenza por un momento al pensar que este había escuchado todo lo que estaban hablando, pero rápidamente tomó la compostura, mientras colocaba su espalda recta y cruzaba sus brazos intentando imponer respeto, le preguntó su nombre.

—Elian y ya se me informó que realizaré trabajo de un familiar, así que podemos cerrar el contrato —contestó motivado. Había pasado más de doscientos años cautivo en aquel lugar, donde para él fue todo oscuridad al estar encerrado dentro de la conciencia de su demonio, así que estaba en parte contento de tener una oportunidad de volver al mundo humano aunque tuviera que poner su vida en peligro a costa de eso.

—¿Estás dispuesto a arriesgar tu vida por alguien a quien ni siquiera conoces?

—Morir es mejor que pasar una eternidad encerrado en este lugar —contestó con firmeza y seriedad.

Irska colocó su mano izquierda en el correspondiente de Elian y con su mano derecha invocó un hechizo sobre el pecho de él, a la altura de su corazón, este soltó un gemido al sentir como un intenso calor quemaba su pecho y entendió que el contrato había sido sellado, al ver como un brazalete dorado se formó en una de sus muñecas.

—Jamás te quites ese brazalete —le indicó la mujer de cabello azabache, se despidió de Karim con un fuerte abrazo y sin mirar al chico a la cara le ordenó seguirla, no le agradaba la motivación que mostraba el demonio por salir de aquel lugar y creía que no merecía ese gesto. Colocó su mano sobre su hombro y ambos viajaron hasta su casa. Elian notó la actitud de esta hacia él, sin embargo prefirió ignorar la situación.

—¿Qué... qué hace él aquí? —preguntó la familiar de Irska con voz temblorosa mientras dejaba caer unos platos que disponía a colocar en la mesa. Aquel mitad demonio que llegaba con la hermosa y esbelta mujer era el causante de la muerte de la primera maestra de Yuu, por lo que al recodar la situación, de sus ojos comenzaron a desbordar incontrolables lágrimas, pero pronto las secó y comenzó a atacar a Elian demostrando el gran rencor que sentía, este estaba desconcertado, no sabía como responder ante la situación y solo esquivaba los ataques de mujer, no recordaba con claridad lo que había sucedido cientos de años atrás antes de ser encerrado en el inframundo, sin embargo a pesar de no ser consciente de los asesinatos que causó si estaba al tanto de ellos y sentía una gran culpa que quería redimir, por lo que terminó cediendo a sus ataques y se dejó lastimar.

—¡Detente Yuu! —gritó Irska y esta inmediatamente se detuvo, a pesar de no tener la intención de hacerlo, no quería desobedecer a su maestra, pero no entendía por qué esta se encontraba defendiendo al demonio, mas luego le explicó la situación, aunque la mujer de cabello castaño no estaba de acuerdo con ello, no tenía más alternativa que tragarse su rabia y su dolor para aceptar lo impuesto por su reina, después de todo quien era ella para contrariar una orden suya.

Elian se inclinó frente a Yuu solicitando su perdón con humildad y le indicó que podía golpearlo hasta que se cansara si eso la hacía sentir mejor, quería buscar una forma de reconfortar a aquella triste mujer, pero al ver aquel gesto, esta se desplomó hacia el suelo envuelta en llanto. Irska se acercó hasta ella para secar sus lágrimas, pero Yuu se levantó impidiendo esta acción y se fue a su habitación.

Ese día terminó en completo silencio. Los días posteriores fueron igual, sin embargo una mañana Kail solicitó ver a Irska con urgencia en su casa.

Kail era el tataratataranieto de Irska, a pesar de que esta corto todo contacto con su familia luego de la muerte de su hijo hace ya cientos de años, decidió hacerse cargo de él luego de que sus padres murieran a causa de un demonio que no alcanzó a detener y con su ayuda montaron una tienda de pócimas y favores para los humanos que se vieran envueltos en las mentiras que los demonios inventaban para apoderarse de sus cuerpos.

—¿Qué ocurrió? —dijo Irska luego de recorrer toda la casa en busca Kail, quien se encontraba dándose un baño de tina. Salió rápidamente y se dirigió hasta ella para darle un fuerte abrazo, pero esta lo paró en seco al ver que se le acercaba desnudo

—¿Por qué eres tan fría conmigo abuela, hace más de un mes que no nos vemos y es así como me tratas? —A pesar de tener 25 años portaba una personalidad un tanto infantil y muy alegre, aunque siempre estaba preocupado por la seguridad de Irska.

—Hemos pasado más tiempo que eso sin vernos, pero está bien lo siento —respondió Irska con despreocupación blanqueando sus ojos, luego tomó asiento y le pregunto: ¿Para qué me has llamado?

Kail infló sus cachetes al oír la tan desmotivada disculpa de su querida abuela, ya sabía lo desatendida que era con su propia vida y seguramente ya había olvidado lo malherida que llegó hace poco más de un mes y lo aterrado que este estaba al verla llegar en un estado tan deplorable, por lo que simplemente dejo pasar la situación. —Y ¿Quién es él? —preguntó extrañado de ver llegar a Irska con un hombre, desde que se conocieron jamás la vio involucrarse en alguna relación amorosa ni tener más amigos aparte de Yuu.

—Mi nuevo familiar —contestó contándole la situación. Kail tampoco estaba de acuerdo en que se viera involucrada con un demonio asesino, pero luego de discutir un momento con Irska, terminó por aceptar la situación. Elian se sentía abatido por la conversación que estos estaban teniendo en su presencia, hablaban de él con desazón, como si este no estuviera presente en ese lugar, sin embargo entendía cuál era su posición, por lo que solo apretó fuertemente sus puños, convenciéndose de que esa situación pasaría cuando les demostrara que podían confiar en él.

En esta ocasión una señora desesperada por encontrar a su marido perdido solicitaba verla, situación que le causó extrañeza a Kail cuando escuchó que el lugar donde desapareció era el desierto prohibido, zona donde habitaban una serie de demonios de bajo rango, pero que para el ser humano común era muy peligroso. Irska se percató de inmediato que aquella mujer era un demonio en cuerpo humano, mas prefirió seguirle el juego e ir hasta el lugar donde esta seguramente había montado una trampa, esa situación le servía para poner a prueba a su nuevo familiar y después de todo no significaba ningún peligro para ella interiorizarse en el lugar donde vivían demonios de tan poco poder.

Los demonios se clasificaban según su fuerza, sus habilidades y la capacidad de sobrevivir sin un cuerpo humano. Los demonios de bajo rango utilizaban engaños y ofrecían regalos a los humanos a cambio de que estos cedieran sus cuerpos, sin cumplir luego con parte de sus tratos, de esa forma les era muy fácil apoderarse de ellos y alimentarse de su alma, sin embargo no tenían la energía suficiente para mantener un cuerpo humano con vida, pronto esos cuerpos comenzaban a descomponerse y necesitaban saltar a otro.

Al llegar a la entrada de aquella ciudad en ruinas en medio del desierto, Irska notó que algo no andaba bien, el lugar se veía completamente vacío y en calma. «Estamos cerca del territorio del Necromante» pensó y dudo por un momento si debía continuar y ver lo que ese demonio tenía planeado o si lo mejor era matarla y salir de ese lugar lo antes posible, aún mantenía en su cuerpo las cicatrices de esa última gran batalla y en su mente lo pavoroso que fue. Decidió colocar un círculo de transportación antes de seguir adentrándose al lugar, sin que el demonio se percata y a pesar de la incertidumbre que sentía decidió adentrarse en el lugar.

—Mantén los ojos bien abiertos —susurró hacia Elian quien no entendía nada de lo que acontecía.

Al llegar al centro de la ciudad, el demonio se detuvo, comenzó a reír a carcajadas mientras decía: No puedo creer que haya sido tan fácil traerte hasta este lugar —sin embargo en ese mismo instante Irska la asesino.

—Ya sabía a lo que venía —contestó mirando a su alrededor. Tal como pensaba había ido a parar directo a una trampa, cientos de demonios comenzaron a aparecer en las alturas, de entre lo que quedaba de los edificios destruidos, todos con arcos en manos apuntaron a su dirección, Irska inmediatamente puso un escudo para protegerse de esa emboscada. Los hechiceros podían utilizar su magia para crear barreras que impidieran la entrada de un ataque, pero a medida que estos la impactaban, la barrera iba desvaneciéndose, pero Irska inventó una barrera especial que no solo impedía el golpe de un ataque, sino que destruía al segundo el arma que colisionara con esta. No obstante esta vez no funcionó, una de las flechas alcanzó a Elian, quien inmediatamente al ver lo que los demonios estaban dispuestos a hacer, tomo la mano de Irska para refugiarla bajo los restos de algún edificio, esta acción dejó desconcertada a la mujer de pálida piel, quien al momento de sentir la calidez de la mano del mitad demonio sintió una presión en su pecho, por un segundo le hizo recordar al hombre del cual estuvo enamorada hace cientos de años y que había fallecido el día en que el hijo de ambos nació. Su cuerpo se paralizó unos minutos, mientras su mente divagaba en sentimientos del pasado, mas pronto recobró la percepción del tiempo, miró al chico alto de cabello rojo como el fuego, quien a duras penas iba destruyendo con fuego las flechas que intentaban alcanzarlos y fue hasta él, volvió a poner la barrera mientras le ordenaba a Elian correr, las flechas seguían atravesándola, sin embargo perdían su velocidad, lo que les ayudaba a tener el tiempo de destruirlas. Estaban próximos a llegar al círculo de transportación cuando sin que ninguno se percatara una daga atravesó la barrera.

—¡Agh! —Gritó Irska cayendo al suelo, «¿Por qué duele tanto?» pensaba y trató de enderezarse lo más rápido que pudo retirando la daga y lanzándola lejos.

—¿Estás bien? —pregunto Elian preocupado, era su primera misión y ya había fallado al permitir que aquella mujer saliera herida, lo cual lo hacía sentir exasperado.

—No es momento para hablar —respondió tomándolo del brazo y saltando al círculo de transportación que estaba a solo unos centímetros de ellos, volviendo con seguridad a la casa de Kail.

23 Novembre 2022 15:50:03 10 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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