Histoire courte
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Yorleni

Aquí solo se entra o se sale por aire o agua, pero a pesar de saber andar en lancha y en cuadraciclo Yorleni nunca ha salido del pueblo. Balancea su cuerpo arriba y abajo con la lancha para mantener el equilibrio. “Así se debe sentir andar a caballo” piensa con la cara de frente al sol y al viento. Por unos pocos minutos, lo que dura en llegar al pueblo se siente libre, libre de la responsabilidad de sus hijos que su mamá le cuida y que ella nunca ve, libre de la madre que siempre se lo echa en cara y libre de la India que siempre quiere que haga algo.

La lancha va más llena que de costumbre, se siente pesada, se hunde más. Yorleni sale una o dos veces por semana al pueblo a recoger los productos que el chef ordena para la cocina. Su trabajo incluye sacar en esos mismos viajes el producto de la finca. Son paquetes rectangulares como ladrillos envueltos en plástico negro. Aunque Yorleni nunca ha visto el contenido sabe que es lo que se cultiva en los viveros al otro lado de la montaña. Le pagan bien, ella no habla ni pregunta. Y eso mismo hizo hoy cuando vio a la India cargar un bulto extra en la lancha, envuelto en el mismo plástico negro pero extra grande.

No tiene que hacer nada realmente, ni siquiera hablar. Conoce un sitio específico en el manglar donde simplemente debe tirar todo. Queda convenientemente de camino al pueblo y para cuando llega al puerto el ajetreo de recibir las provisiones la hace olvidar todo por completo.

El puerto del pueblo es un caos lleno de puestos y de turistas, es un mercado improvisado, ruidoso y caliente. Los proveedores ya están listos para recibirla antes de que Yorleni apague el motor, la ayudan a amarrar la lancha mientras ella se baja. Siempre los deja solos mientras cargan y ella se va explorar el pueblo, tiene unos 20 minutos.

Con una mirada le indica al supervisor del puerto que la siga, aunque siempre van al mismo callejón él camina detrás de ella. Es un pasillo fresco formado por las paredes de dos casas de dos pisos, se quedan debajo de un alero que les da privacidad y empiezan a besarse. Inmediatamente el hombre busca con sus manos las tetas bajo la blusa de Yorleni. Yorleni le abre el pantalón con una mano y con la otra se corre sus calzones de medio lado para darle paso a la verga sin tener que quitárselos.

El hombre se arrodilla frente a Yorleni que se sigue sosteniendo los calzones de medio lado, sumerge su cara entre sus piernas y lame hasta que encuentra el clítoris. Yorleni abre más las piernas, el hombre la penetra profundo con un solo dedo sin dejar de lamerla. Le encanta el sabor amargo de Yorleni y oírla gemir, no quiere parar y es ella quien lo separa cuando acaba.

Se levanta y cuando la penetra con la verga la agarra por las nalgas y la mira. Tiene la cara manchada por el sol pero es muy bonita, tiene cara de ángel aunque sea una diabla siempre le dicen todos. Cogen rápido y fuerte, de pie. Solo tienen 20 minutos.

“Todas estas cosas traídas hasta aquí desde algún momento particular en el pasado.” Piensa Yorleni mirando al interior de la lancha. Parece un botín de comida de lujo, Yorleni nunca ha probado ni la mitad de las cosas que lleva. Llevar las provisiones hasta la cocina y almacenarlas es agotador, Yorleni le avisa por radio a la asistente de cocina para que esté lista para ayudarla.


@ Hotel Macondo

12 Octobre 2022 13:35:53 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

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