bluexici KOKOMO !

Cuando Kim Taehyung conoce a Jeon Jungkook en la escuela de actuación, las chispas vuelan. Pero una destinada elección para ser Romeo y Julieta lo cambia todo. Como los personajes que están interpretando, el romance entre ambos parece destinado. Hasta que él rompe su corazón y traiciona su confianza. Ahora, el chico rompecorazones está de vuelta en su vida y sacudiendo su mundo. Un toque a la vez. Elegidos nuevamente como los enamorados protagonistas principales, son forzados a enfrentarse a los desgarradores recuerdos y grandes problemas en su secreta relación universitaria. Pero también descubren que las personas que se frotan entre sí, sin evitarlo crean las mejores chispas. Antes de empezar a leer: • Contiene escenas sexuales. • Las características no son exactamente iguales a las de los chicos en la vida real. • Tengan en cuenta que es una historia hetero, así que de repente TH tendrá papeles de actuación de mujeres (como Julieta). → La historia no es mía, es una ADAPTACIÓN. Créditos a su autor. • SEGUNDA PARTE EN MI PERFIL COMO "LOVE AGAIN".


Fanfiction Groupes/Chanteurs Déconseillé aux moins de 13 ans.

#kookv #taehyung #jungkook #gay
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Juntos de nuevo, demasiado pronto


“¡Oh, naturaleza! ¿Para qué reservabas el infierno cuando albergaste el espíritu de un demonio en el paraíso mortal de un cuerpo tan encantador? ¿Volumen contentivo de tan vil materia fue jamás tan bellamente encuadernado?


—Julieta describiendo a Romeo.

Romeo y Julieta, por William Shakespeare.




Me apresuro por la acera llena de gente, y un sudor nervioso ha estallado en todos mis lugares pocos glamorosos.

Oigo la voz de mi madre en mi cabeza: “Una persona exitosa no suda, Taehyung. Ella brilla”.

En ese caso, mamá, estoy brillando como un cerdo.

Me digo a mí mismo que estoy “brillando” porque voy retrasado. No a causa de él.

Conrad, mi compañero de piso/entrenador vida, está convencido de que nunca lo he superado, pero eso es una mierda.

Lo he más que superado.

Lo he superado desde hace mucho tiempo.

Me escabullo a través del camino, esquivando el imparable tráfico de Nueva York. Algunos taxistas me maldicen en varios idiomas. Alegremente les muestro mi dedo medio, porque estoy bastante seguro de que mostrar el dedo significa “vete a la mierda” por todo el mundo.

Echo un vistazo a mi reloj cuando entro al teatro y me dirijo a la sala de ensayo.

Maldita sea.

Cinco minutos tarde.

Casi puedo ver la mirada de diversión en su estúpido rostro, y estoy horrorizado de que antes de que haya incluso puesto un pie en la sala, tengo la imperiosa necesidad de darle una bofetada.

Me detengo en la puerta.

Puedo hacerlo. Puedo verlo y no desmoronarme.

Sí puedo.

Suspiro y presiono mi frente contra la pared.

¿A quién diablos estoy engañando?

Sí, claro, puedo hacer una obra apasionada con mi ex-amor, quien me rompió el corazón, no una vez, sino dos veces. No hay problema.

Golpeo mi cabeza contra la pared. Si hubiera una Nación de Gente Estúpida, yo sería su rey.

Respiro hondo y exhalo lentamente.

Cuando mi agente llamó con la noticia de mi gran oportunidad en Broadway, debería haber sabido que habría condiciones. Ella habló maravillas conmigo sobre el actor masculino que también fue elegido. Jeon Jungkook —el actual “Chico del Momento" del mundo del teatro. Muy talentoso. Ganador de premios. Adorado por fanáticas gritando. Hermoso como el infierno.

Por supuesto, ella no sabía nada de nuestra historia. ¿Por qué iba a hacerlo? Nunca hablo de él. De hecho, me alejo cuando otras personas mencionan su nombre. Era más fácil hacerle frente cuando él se encontraba en el otro lado del mundo, pero ahora está de vuelta manchando mi trabajo de ensueño con su presencia.

Típico.

Bastardo.

Poner mi cara de póquer no va a ser fácil, pero tengo que hacerlo.

Saco una toallita y reviso mi reflejo. Maldita sea, estoy más brillante que el Edificio Chrysler.

Con la toallita seco mi frente y retoco mis labios con bálsamo, mientras me pregunto si le pareceré diferente después de todos estos años. Mi cabello castaño que solía tener en la universidad, ahora se encuentra de un color rojizo. Mi cara es un poco más delgada, pero supongo que soy básicamente el mismo. Labios decentes. Buena estructura ósea. Ojos avellana.

Guardo las cosas en el bolso, molesto de que incluso estoy contemplando verme bien para él. ¿No he aprendido nada?

Cierro mis ojos y pienso en todas las formas en que él me hirió. Sus estúpidas razones. Sus excusas de mierda.

La amargura me inunda, y suspiro de alivio. Ese es el aislamiento que necesito. Trae mi enojo a la superficie. Lo envuelvo a mí alrededor como hierro y tomo consuelo en el agresivo fuego lento.

Puedo hacerlo.

Abro la puerta y entro. Antes de siquiera verlo, puedo sentirlo observándome. Me resisto a buscarlo porque eso es lo que quiero hacer, y una cosa que he aprendido con Jeon Jungkook, es apartar mis instintos naturales. Seguir mi instinto es cómo las cosas se arruinaron entre nosotros. Me dijo que podía tener algo de él, cuando en realidad él no me ofreció nada.

Me dirijo a la recepción de producción donde nuestro director, Marco Fiori, está teniendo una discusión con nuestros productores, Hoyeon y Jungjae. De pie junto a ellos está un rostro familiar —nuestra directora de escena, la hermana de Jungkook, Chaewon.

Jungkook y Chaewon son un paquete. Él tiene escrito en su contrato que ella maneja todos los espectáculos en que trabaja, lo que me desconcierta, considerando que pelean como perros y gatos.

Yo diría que Chaewon es su manta de seguridad, pero, por supuesto, ¿por qué necesitaría uno? Él no necesita a nadie ni nada, ¿verdad? Él es intocable. Es jodidamente irrompible.

Chaewon señala un modelo a escala del set que utilizaremos, a medida que habla sobre la mecánica del escenario. Los productores escuchan y asienten.

No tengo ningún problema con Chae. Ella es una fantástica directora de escena, y hemos trabajado antes. De hecho, hace un millón de años solíamos ser buenos amigos. Antes, cuando todavía pensaba que su hermano nació de una madre humana y no fue engendrado directamente del culo de Satanás.

Ella eleva su mirada cuando me acerco.

—Lo sé, lo sé —digo mientras dejo caer mi bolso en una silla—. Lo siento.

—Está bien —dice Marco—. Todavía estamos hablando detalles de la producción. Cálmate, toma un café. Empezaremos pronto.

—Genial. —Busco en mi bolso por mis suministros de ensayo.

—Hola, tú —dice Chaewon y me sonríe cálidamente.

—Hola, Chaewon.

Por un momento, mi cólera es atenuada por una oleada de nostalgia, y me doy cuenta de lo mucho que la he echado de menos. Ella es tan diferente de su hermano. Bajita a su altura. Redondeada a su angular. Y, sin embargo, volverla a ver me recuerda por qué no hemos hablado por años. Siempre la asociaré con él.

Demasiados malos recuerdos.

Cuando saco mi botella de agua, mi bolso se resbala del asiento y cae ruidosamente sobre el piso. Todo el mundo se detiene para mirar. Rechino mis dientes cuando escucho una risita.

Jódete, Jungkook. Ni siquiera voy a mirarte.

Levanto el bolso y lo lanzo de vuelta a la silla. La risita sucede de nuevo, y juro por el Dios Todopoderoso del Homicidio Justificable, que voy a matarlo con mis propias manos.

A pesar de que se encuentra al otro lado de la habitación, él bien podría estar justo a mi lado, porque su voz vibra a través de mis huesos.

Necesito un cigarrillo.

Echo un vistazo a Marco, resplandeciente en su corbata mientras ostentosamente describe la obra. Esto es todo culpa suya. Él es el que quería que Jeon y yo hiciéramos este proyecto. Me convencí de que sería un gran paso en mi carrera, pero en realidad va a ser el último show que haga, porque si el idiota riendo en la esquina no se calla, tendré una ataque de ira asesina en cualquier segundo y seré encerrado de por vida.

Afortunadamente, la risa se detiene, pero todavía puedo sentir su mirada intensa en mi piel.

Lo ignoro y busco en mi bolso. Tengo mis cigarrillos, pero mi encendedor no está en ninguna parte. En serio tengo que limpiar este bolso. Jesús, ¿hay algo que no tenga aquí? Goma de mascar, toallitas, analgésicos, entradas de cine viejas, una pequeña botella de perfume, llaves, una figura de acción de una sola pierna… ¿qué demonios?

—¿Perdone, Sr. Kim?

Subo la mirada para ver a un lindo muchacho afroamericano sosteniendo lo que huele sospechosamente como mi favorito café macchiato de judías verde.

—Vaya, se ve estresado —dice con la cantidad justa de preocupación para impedir que arranque sus oídos con mis dientes—. Soy Cody. El pasante de producción. ¿Café?

—Hola, Cody —digo mientras miro el vaso de cartón—. ¿Qué tienes ahí, chico?

—Un doble expreso de macchiato de judías verdes con moka y crema extra.

Asiento, impresionado.

—Eso es lo que me imaginé. Es mi favorito.

—Lo sé. Me aseguré de familiarizarme con los gustos y disgustos de usted y del sr. Jeon, para poder anticiparme a sus necesidades y facilitar un entorno de ensayo agradable.

¿Un entorno de ensayo agradable? ¿Conmigo y Jeon? Oh, pobre niño iluso.

Tomo el café de él y lo olfateo mientras sigo cavando en el Tardis de Basura.

—¿De verdad? ¿Dónde carajos está mi encendedor?

—Sí, señor. —Saca un encendedor de su bolsillo y me lo da con una sonrisa locamente linda.

Suspiro y dejo caer mi cabeza hacia atrás.

Dulce Jesús, el chico ha sido enviado por Dios mismo.

Tomo el encendedor y resisto las ganas de abrazarlo. Conrad dice que puedo ser un poco demasiado sentimental. En realidad, su término es jodidamente sentimental, pero lo modifico para sentirme mejor.

Le sonrío al chico en su lugar.

—Cody, espero que no lo tomes a mal, porque sé que apenas nos conocimos, pero… creo que te amo.

Se ríe y baja su cabeza.

—Si quiere salir para fumar, la buscaré cuando estén listos para comenzar.

Si él no pareciera como de dieciséis años, probablemente lo besaría. Con lengua.

—Eres es una estrella de rock, Cody.

Veo una forma oscura en mi visión periférica, encorvándose en una silla en el lado opuesto de la habitación, así que echo mis hombros hacia atrás y camino como si no me importara. El calor de su mirada me sigue hasta que llego a la escalera, luego me entumezco. Me digo a mí mismo que no extraño la quemadura.

Las escaleras son empinadas y oscuras, y conducen a un callejón detrás del teatro. Incluso antes de que la puerta se cierre detrás de mí, tengo un cigarrillo encendido en mi boca. Cuando me recuesto contra los fríos ladrillos, inhalo y elevo mi mirada a la fina capa de cielo visible entre los edificios. La nicotina hace poco para calmar mis nervios. Estoy bastante seguro de que nada menos que sedantes de grado hospitalario van a ayudar hoy.

Termino mi cigarrillo y me dirijo de nuevo a la puerta del escenario, pero antes de que pueda agarrar el mango, se abre, y el detonante de todos mis problemas de ira sale. Sus vaqueros oscuros lo abrazan de una manera que realmente no debería estar notando. Sus ojos son los mismos que recuerdo. Negros, fascinantes. Espesas pestañas oscuras. Intensidad para quemar. Sin embargo, todo lo demás…

Oh, Señor, lo olvidé. Me obligué a mí mismo a recobrar el control.

Incluso ahora, él es el hombre más apuesto que he visto en mi vida. No, eso no es correcto. Apuesto no le hace justicia. Los actores de novelas son apuestos, pero de una manera completamente predecible, aburrido. Jeon es… cautivante. Como una rara pantera exótica; igual parte de belleza y poder. Enigmático sin siquiera intentarlo.

Odio cuán bien se ve. Fuertes cejas fruncidas. Mandíbula afilada. Lindos labios. Su cabello oscuro es más corto de lo que estaba la última vez que lo vi, y lo hace parecer más maduro. Y más alto, si eso es posible. Él siempre se alzaba sobre mí. Su gran metro noventa. Y yendo por el ancho de sus hombros, se ha estado ejercitando desde la universidad. No es uno de esos chicos robustos, es delgado con una clara definición muscular por debajo de su camiseta oscura.

La sangre se apresura a mis mejillas, y quiero darme una bofetada por la

reacción. Tiene confianza en sí mismo para aparecer luciendo más atractivo que nunca. Imbécil.

—Hola —dice, como si no hubiera pasado los últimos tres años soñando con darle un puñetazo en su hermoso, bastardo rostro.

—Hola, Jungkook.

Me mira, y como de costumbre, siento la vibración de él en la médula de mis huesos.

—Luces bien, Taehyung.

—También tú.

—Tu cabello es rojo.

—Lo es.

Da un paso hacia adelante y no me gusta la forma en que me mira. Evaluando y aprobando. Hambriento. Me atrae en contra de mi voluntad, como si él fuera papel matamoscas, y todo dentro de mí está zumbando y tratando de liberarse.

—Ha pasado mucho tiempo.

—¿En serio? No me di cuenta. —Estoy tratando de sonar aburrido a más no poder. No quiero que sepa lo que me está haciendo. No se merece esta reacción. Más importante aún, yo tampoco.

—¿Cómo has estado? —pregunta.

—He estado bien. —Respuesta automática. No significa nada. He estado todo menos bien.

Su mirada se queda en mí, y tengo muchas ganas de estar en otro lugar, porque en este momento se ve como lo hacía antes, y me duele recordar.

—¿Y tú? —pregunto con cortesía, mis nudillos blancos—. ¿Cómo has estado?

—Estoy… bien.

Hay algo en su tono. Algo enterrado. Ha dejado lo suficiente asomarse como para ponerme curioso, pero no quiero cavar para encontrar más, porque sé que es lo que quiere.

—Vaya, eso es increíble, Jungkook —digo con la cantidad justa de alegría para molestarlo—. Es bueno saberlo.

Mira al suelo y se pasa una mano por su cabello. Su postura se tensa en la forma familiar del idiota que conozco tan bien.

—Bueno, allí está —dice—. Tres años, y eso es todo lo que tienes que decirme. Por supuesto.

Mi estómago rueda.

No, idiota, eso no es todo lo que tengo que decir, pero, ¿cuál es el punto? Todo se ha dicho antes, y hablar en círculos no es mi idea de un buen rato.

—Sip, eso es todo —digo con alegría, y paso más allá de él. Abro la puerta y bajo por las escaleras, ignorando el cosquilleo en mi piel donde nos tocamos.

Hay un ahogado “Joder” antes de que lo escuche apresurarse tras de mí. Trato de escapar, pero agarra mi brazo antes de que llegue a la parte inferior.

—Taehyung, espera.

Me da vuelta para enfrentarlo, y espero que se presione contra mí. Para arruinarme con su piel y olor como ha hecho tantas veces antes. Pero no lo hace. Solo se queda ahí, y todo el aire de la estrecha y oscura escalera es tan grueso como el algodón. Me siento claustrofóbico, pero no se lo dejaré ver. Sin debilidad. Él me enseñó eso.

—Escucha, Taehyung —dice, y no me gusta admitir que he extrañado oírlo decir mi nombre tan jodidamente mucho—. ¿Crees que podríamos dejar toda nuestra mierda atrás y empezar de nuevo? Realmente quiero hacerlo. Pensé que también tú.

Su expresión está llena de sinceridad, pero la he visto antes. Cada vez que confiaba, terminaba con mi corazón arrancado.

—¿Quieres empezar de nuevo? —digo—. Oh, por supuesto. No hay problema. ¿Por qué no pensé en eso?

—No tiene por qué ser así.

La implicación es que estoy siendo irrazonable. Si no estuviera tan enojado, me reiría.

—Entonces, ¿cómo debería ser, eh? —pregunto, mis palabras como ácido—. Por favor, dime. Después de todo, eres el que siempre toma las decisiones acerca de nuestra relación. ¿Cómo quieres ponerlo esta vez? ¿Amigos? ¿Amigos que follan? ¿Enemigos? Oh, espera, ya lo sé. ¿Por qué no tomas el papel del pedazo de mierda que me rompió el corazón, y yo seré quien no quiere tener nada que ver con él fuera de la sala de ensayo? ¿Cómo sería?

Su mandíbula se tensa. Está enojado. Bien. Puedo lidiar con el enojo.

Se frota sus ojos y exhala. Espero que grite, pero no lo hace. En cambio, dice en voz baja—: Nada de lo que dije en mis correos electrónicos significó nada para ti, ¿verdad? Pensé que tal vez podríamos al menos ser capaces de hablar sobre lo que pasó. ¿Acaso los leíste?

—Por supuesto que los leí —digo—. Simplemente no me los creí. Quiero decir, solo hay una cantidad de veces que puedo tragar mierda antes de que desprecie el sabor. ¿Cuál es la frase? Si me engañas una vez, la culpa es tuya. Si me engañas dos veces…

—No te estoy engañando esta vez. O a mí mismo. En el pasado, hice lo que tenía que hacer, por los dos.

—¿Estas bromeando? ¿Realmente esperas que te agradezca por lo que hiciste?

—No —dice, su voz llena de frustración—. Por supuesto que no. Solo quiero…

—¿Quieres otra oportunidad para arruinarme? ¿Cuán estúpido crees que soy?

Niega.

—Quiero que las cosas sean diferentes. Si quieres que me disculpe, lo haré hasta que pierda mi maldita voz. Solo quiero que las cosas estén bien entre nosotros. Háblame. Ayúdame a solucionar esto.

—No puedes.

—Taehyung…

—¡No, Jungkook! No esta vez. Nunca más.

Se inclina hacia delante. Está cerca. Demasiado cerca. Huele como solía hacerlo, y no puedo pensar. Quiero alejarlo para poder aclarar mi mente. O golpearlo con mis puños hasta que comprenda que no he sido verdaderamente feliz en años, y es todo culpa suya. Quiero hacer tantas cosas, pero lo único que hago es estar allí, odiando lo impotente que todavía puede hacerme sentir.

Su respiración es tan desigual como la mía. Su cuerpo igual de tenso. Incluso después de todo lo que hemos pasado, nuestra atracción todavía nos tortura. Como en los viejos tiempos.

Gracias a Dios la puerta en la parte inferior de la escalera se abre. Observo para ver a Cody mirándonos con una expresión confusa.

—Hola, ¿está todo bien?

Jeon se aleja de mí y se pasa los dedos por su cabello.

Exhalo una respiración entrecortada y superficial.

—Todo está bien, Cody.

Todo bien.

—De acuerdo, entonces —dice alegremente—. Solo quiero hacerles saber que estamos a punto de comenzar.

Desaparece, y somos solo Jungkook y yo de nuevo. Ah, y la mierdosa carga de equipaje que llevamos.

—Estamos aquí para hacer un trabajo —digo, mi voz dura—. Simplemente hagámoslo.

Su ceño se frunce y su mandíbula se tensa, y por un segundo pienso que no va a dejarlo así, pero dice—: Si eso es lo que realmente quieres.

Empujo una vaga sensación de decepción.

—Lo es.

Asiente, y sin decir una palabra más, se dirige a las escaleras y sale por la puerta.

Me tomo un momento para componerme. Mi cara está caliente, mi corazón late con fuerza, y casi me río cuando pienso que ya me ha alterado, y ni siquiera hemos comenzado los ensayos. Las próximas cuatro semanas van a apestar.

Me enderezo y me dirijo de nuevo a la sala de ensayo. Para el momento en que agarro mi guión y agua, solo hay una silla en la mesa de producción, y, por supuesto, es junto a Jeon. La arrastro tan lejos de él como puedo y me hundo en el incómodo plástico.

—¿Todo bien? —Marco levanta sus cejas.

—Sip. Bien —digo con una sonrisa, y es como si estuviera de vuelta en el primer año de la escuela de arte dramático, diciendo lo que otros quieren escuchar para que estén felices, incluso si yo no lo estoy. Actúo mi papel.

—Entonces, vamos a empezar por el principio, ¿de acuerdo? —dice Marco.

Hay ruido de papel cuando todo el mundo abre sus guiones.

Qué buena idea. Todas las buenas historias tienen que empezar en alguna parte. ¿Por qué esta debería ser diferente?


🦋


PERSONAJES

Kim Taehyung


Jeon Jungkook


Park Jimin


Irene


Jeon Chaewon


Krystal Jung


Jennie Kim

Park Chanyeol


Kai


Somi


Vanessa (Yeeun)


Yugyeom