dagnave Patricia Figueroa

El amor puede ser relativo y muchas veces se presenta en formas inesperadas.


Récits de vie Tout public.

#historias-de-vida #amor #pet #triste
Histoire courte
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Misú no era el gato más lindo que todos querían tener, era flaco, desmejorado y larguirucho. Su cara de tristeza provocaba desánimo en vez de alegrías y su peculiar forma de caminar desagradaba a la vista. ¿Por qué era yo el dueño de Misú? No fue por decisión propia; la verdad es que pertenecía a mi querida amiga Alexa, que por cuestiones laborales me pidió cuidarlo y yo acepté aun sabiendo que odiaba a los gatos.

La idea de tener la casa llena de pelos y un felino durmiendo en mi cama no me agradaba nada, sin contar que debía limpiar su popó y sus muchos pelos dispersos por toda la casa, razones para rechazar la tediosa tarea, pero acepté, no sé por qué, pero acepté y allí comienza nuestra historia.

Darle comida tres veces al día en porciones limitadas junto con sus vitaminas y su colirio para sus ojos. Pensé “será un trabajo sencillo, el gato dormirá la mayor parte del día y no molestará”, pero lo que no noté es que Misú era particularmente extraño. Maullaba siempre y yo no lo entendía. Lo atribuí a algún particular efecto de su nueva morada, quizás extrañaba a la melosa de Alexa, en fin, no quise darle a esto la mayor de las importancias. Me encargaba de sus necesidades, le daba su comida, mantenía su caja de arena limpia, en el invierno lo mantuve ridículamente abrigado con la ropa que Alexa me dejó, pero seguía molestándome aquel singular maullido ahogado y extremamente agudo para ser de un gato sin fuerzas y viejo. No dejaba de seguirme, se acostaba cerca de mis pantuflas dejándolas llenas de pelo y se quedaba mirándome tan fijo que me ponía particularmente nervioso; era insoportable, me sentía incómodo cerca de él.

Decidí llevarlo al veterinario. Para mi sorpresa estaba bien, no tenía ninguna señal de aparente enfermedad. Claro que el Doctor Sully me dijo que Misú estaba viejo, pero aún le quedaban unos buenos años de vida activa, me recomendó algunos juguetes y que intentara hacer ejercicio con él. Es obvio que pasar rato con aquel feo gato gris de ojos tristes no me gustaba, pero mi misión era cuidar a Misú dos años hasta que Alexa volviera. Hice lo que pude no les miento, para ese momento mi vida giraba en torno al trabajo y salidas ocasionales con los amigos, por lo general le dejaba todo a Misú para su comodidad, pero nada hacía que se callara, solo cuando dormía podía tener mi deseada paz.

Así pasaron 2 años hasta que una mañana Alexa llamó, que horrible sorpresa, se iba a casar con su novio francés y me estaba dejando a Misú permanentemente. Objeté desde el primer momento, pero no pude hacer nada, Alexa colgó la llamada y me agradeció, se escuchaba tan feliz que no pude decirle más, mientras ella tendría su vida perfecta y soñada yo tendría que quedarme con su horroroso gato.

Unos días después Misú cambió totalmente, parecía triste era como si supiera que Alexa lo había abandonado, por días no comió, no anduvo siguiéndome por la casa, pero lo que más me preocupaba era que había dejado de maullar, lo que un día me pareció irritante ahora me hacía falta. Lo llevé con el Doctor Sully y me dijo que Misú estaba envejeciendo y que de ahora en adelante solo dormiría, comería cuando sintiera la necesidad y algún día descansaría del mundo humano. Quizás crean que esa noticia me alegró porque me desharía de mi tormento, sin embargo, no fue así. Me quedé sumergido en un sentimiento de culpa, yo había cuidado de aquel gato por dos años pero la verdad es que nunca le había prestado atención, recordé que por las mañanas Misú me seguía hasta la cocina, me miraba con sus grandes ojos azules y esperaba cerca de su plato su desayuno, al irme al trabajo me seguía hasta la puerta y me maullaba como despidiéndose, siempre con ojos tristes y brillosos, al llegar a casa era lo primero que veía al abrir la puerta y cuando me sentaba en el sofá era él quien me hacía compañía siempre cerca de mí. Cómo pude ser tan tonto, este gato me había estado cuidando y yo nunca le había prestado la suficiente atención sí, me sentí culpable, ahora Misú estaba cansado ya no tenía fuerzas para nada ahora era él quien quería dormir.

Me propuse darle, aunque fuera una pequeña parte de lo que él me dio. En las mañanas le alimentaba y le daba de beber, antes de irme a trabajar lo dejaba acostado cerca de su arenero para que no tuviera que hacer esfuerzo alguno, en los días fríos y lluviosos lo calentaba y en días de tormentas lo dejaba dormir conmigo. Aún en esos días, en los que me parecía, eran quejumbrosos para él, podía sentir su leve ronroneo y de vez en cuando hacía pequeños esfuerzos para mirarme y maullarme como si me dijera “Gracias por amarme”. La verdad yo no lo había amado nunca, yo nunca lo quise, mi intención era cuidarlo y regresarlo, no era la de apegarme emocionalmente. Claro que no pude hacerlo, al final me gustaba su compañía ya me había acostumbrado a él y a su ronroneo constante.

Una noche después de comer lo recosté en mis piernas y lo acaricié hasta quedarse dormido. Esa noche decidí llevarlo conmigo a la cama y pude sentir un lento jadeo, sus vagos esfuerzos por mantenerse despierto y sus frustrados intentos por levantar la cabeza, se notaba que ya no podía más, incluso su ronroneo se había apagado. Fue en ese preciso instante que una lagrima clara, salada y amarga corrió por mi mejilla, no tuve más que decirle, así que le agradecí entre sollozos y le pedí irse en paz. Dio un último suspiro con sus ojos aun abiertos y entonces pasó lo que me temía, se había ido, ya no quedaban más respiraciones pausadas ni ronroneos débiles, simplemente Misú había muerto. Ya no sufriría más y estaría en paz.

No lo creerán, pero lo lloré amargamente. Entendí que Misú me agradecía días tras días por cuidarlo, que se despedía todas las mañanas y me recibía todas las tardes, que su maullido no era insatisfacción, era su forma de hablarme y pedirme un poquito de cariño, me arrepentí de no habérselo dado antes, de haber rechazado el amor en su más pura expresión. Él me había enseñado que no se necesitaba de mucho para ser amado y que a veces el amor no es siempre retribuido, que cuando amas no es solo para ti, sino para hacer feliz a quien lo recibe, que es capaz de soportar desilusiones, que sufre en silencio y que perdona. Misú me mostró el verdadero significado del amor y al final pude deducir que, aunque al principio yo no lo había amado, él si me había amado a mí.

1 Août 2022 14:00:04 3 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

A propos de l’auteur

Patricia Figueroa "La escritura es un mundo de posibilidades infinitas"

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CV Claudio E. Vives
Hola, muy linda historia. Me gusto mucho.
September 29, 2022, 13:49
RJ Reartes Juana
Me encanto en serio una muy linda historia corta pero linda... Te felicito por esta historia muy bella la verdad
August 12, 2022, 15:00

  • Patricia Figueroa Patricia Figueroa
    Hola. muchas gracias, me alegra que te haya gustado. August 12, 2022, 15:26
~