imnotjjk97 Suhyun KT

Habían pasado tres largos años desde que la esposa de Jungkook lo había abandonado; la separación lo había lastimado de una manera que nunca había esperado y para empeorar las cosas, no había estado con una mujer desde que ella se fue. Lo único que le quedaba era su hija Tae. | ADVERTENCIA | Contenido sensible, NO apto para todo público, revisen etiquetas.


#33 in Fanfiction Interdit aux moins de 21 ans.

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¿Por qué la extrañas?

Tres años. Habían pasado tres largos años desde que la esposa de Jungkook lo había abandonado, tres años desde que comenzó a criar solo a su hija Tae. La separación lo había lastimado de una manera que nunca había esperado, había comenzado a beber para compensar, siendo esa la única forma en que podía aliviar el dolor, y para empeorar las cosas, no había estado con una mujer desde que esa perra se fue; había intentado tener citas, pero ya no confiaba en las mujeres, y cada intento de relación terminaba en fracaso. Lo único que le quedaba era su hija.

Desafortunadamente, últimamente había desarrollado una actitud similar a su ex esposa, demonios, incluso se parecía físicamente a su madre, con su complexión delgada y atlética, cabello rubio y ojos azul oscuro.

Esta noche fue otra noche difícil, era el aniversario de la separación y Jungkook acababa de empezar con una botella de Jack cuando Tae regresó de la casa de sus amigos.

Tae, como la mayoría de los adolescentes, estaba algo absorta en sí misma, por lo que no tenía idea de que hoy era el aniversario del día en que su mamá los dejó. Había sido difícil ser criada por su padre desde que tenía 12 años, había muchas cosas que un hombre como Jungkook simplemente... No podía entender, por lo que él y Tae tuvieron una buena cantidad de desacuerdos.

Dicho esto, Tae amaba a su padre, así que cuando lo encontró bebiendo de nuevo, se molestó. Con un resoplido, dejó caer su mochila junto al sofá antes de hundirse en este, doblando sus pies descalzos debajo de ella. Llevaba un top blanco con tirantes finos y una falda más corta con estampado de flores. Un outfit muy lindo, pero que no dejaba mucho a la imaginación; podía ver las finas tiras del sostén blanco que tenía debajo de la parte superior.

— ¿Cómo te va hoy, papá?— Tae aprendió a tener cuidado cuando bebía; no tenía manera de saber si este era su primer sorbo o su segunda botella, lo que sí sabía era que él podría volverse un poco impredecible si fuera aquello último.

No pudo evitar echar un vistazo a su cuerpo mientras caminaba hacia el sofá, no le gustaba que ella usara ropa como esa, su madre se había vestido así y ella era una puta. Suspiró, ya molesto.

—Estoy bien, ¿Cómo está tu amiga? ¿Cómo se llama? ¿Jimena?— Jimin ha sido su mejor amiga durante seis años, por lo que es molesto que él ni siquiera trate de recordar su nombre.

—Es Jimin— Espetó Tae antes de respirar profundamente y bajar la voz, ella no quiere pelear. —Está bien, se rompió la muñeca la semana pasada en un partido de baloncesto, pero el médico dijo que está sanando correctamente… ¿Ya comiste, papá? ¿Quieres que te prepare algo? Yo comí en lo de Jimin. — Como su madre se había ido, Tae sintió que tenía que intervenir y asumir muchos de los roles que su madre había ocupado. Ella hacía la mayor parte de la cocina y la limpieza, incluso la compra de comestibles y las tareas de lavandería. Por lo general no se quejaba, pero de vez en cuando le frustraba no poder estar tan despreocupada como sus amigas. — ¿Qué quieres hacer esta noche?

Su actitud hace que su ira se encienda, agarrando con más fuerza la botella. Luego, la oferta de cocinar su cena ayudó a calmarlo. —Gracias cariño, me vendría bien una buena comida casera hoy. Te diré qué, ¿Por qué no tenemos una noche de cine esta noche? Como solíamos hacer cuando eras pequeño, incluso te dejaré tener un poco de mi Jack.

Tae le dedicó una de las sonrisas que no veía en ella con demasiada frecuencia, genuinamente emocionada y feliz. Le gustaba encontrar excusas para pasar tiempo con él, pero últimamente, con él fuera y bebiendo con tanta frecuencia, había sido cada vez más difícil. No estaba arrastrando las palabras ni nada, por lo que en realidad no debe estar demasiado ebrio.

— ¡Está bien papá!— Dijo, levantándose del sofá, la falda se enganchó sola y le mostró un poco más de sus atléticos y bronceados muslos. Ella estaba en el equipo de atletismo y tenía un cuerpo tonificado del que no se sentía acomplejada, o no lo estaba hasta que sus tetas realmente comenzaron a crecer. — ¡Pero más vale que cumplas con eso!— De vez en cuando la dejaba probar un sorbo, pero nunca antes le había dejado tomar su propio vaso, tal vez lo haga esta vez. Se dirigió a la cocina y comenzó a hervir un poco de agua mientras sacaba otros ingredientes.

Jungkook se encontró mirando su tonificado cuerpo desde atrás. Maldición, ¿Por qué tenía que usar esa mierda? ¿No sabía lo que parecía una pequeña provocadora? Volvió su mirada hacia su vaso, realmente necesitaba dejar de verla así. —Entonces, ¿qué quieres ver, cariño?

— ¿Qué tal “Duro de Matar”? ¿U otra película de acción?— Llamó desde la cocina, dando vueltas. Ella y su padre nunca estaban muy de acuerdo en qué ver, pero si tiene explosiones, por lo general, ambos estarían felices. Sinceramente, a Tae no le gustaban mucho, pero le gustaba hacer feliz a su padre, así que fingía que tenían un poco más en común de lo que realmente tenían. — ¿A menos que tengas algo más en mente? ¿Realmente puedo tomar un vaso de Jack?

¿En serio? ¿Duro de Matar? ¡¿La película en la que la esposa del personaje principal lo dejó y mágicamente volvieron a estar juntos al final y vivieron felices para siempre?! ¡A la mierda con eso! — ¿Hablas en serio? Maldita sea, ¡A veces es como si ni siquiera pensaras! ¿Tienes idea de qué día es hoy?

Tae tardó un tiempo en comprender cuál podría ser el problema con su sugerencia y una vez que se dio cuenta, fue fácil intuir qué día era hoy. Mierda. Salió y colocó suavemente una mano en el brazo de su padre a modo de disculpa. —Lo siento, pá. No estaba pensando. — Dice con sinceridad, apretando su músculo. Posteriormente se inclina y lo abraza, besando su mejilla brevemente. — ¿Qué película quieres ver? ¿Qué tal si eliges esta vez? — No permitiría que se quedara con el tema de su madre, porque las cosas tendían a ponerse feas con bastante rapidez.

La culpa volvió y Jungkook se suavizó. —Oye, lo siento cariño, ya sabes cómo me pongo en esta época del año… Veamos una película de miedo, como “El Resplandor” o algo así. — Él le devolvió el abrazo y luego la dejó volver a cocinar. Tomó otro largo sorbo de su copa. —Oye, tráeme otro vaso, te serviré.

Tae dejó escapar un suspiro que no sabía que estaba conteniendo, tan contenta de no haber hecho explotar a su padre y arruinar la noche. Ella le llevó su vaso y se lo tendió. Su padre sabía que ella era una gallina cuando se trataba de películas de miedo, pero aun así puso los ojos en blanco y aceptó. —Está bien, ¡Pero no puedes burlarte cuando esté escondida debajo de las sábanas gritando! Vamos a la cocina, está casi listo.

Jungkook sonrió, fuera de su arrebato, las cosas empezaban a sentirse como en los viejos tiempos, era agradable tener a alguien que lo atendiera. Se puso de pie, tambaleándose por un segundo antes de encontrar el equilibrio. Agarrando su vaso y la botella, caminó hacia la cocina para unirse a su hija. —Gracias cariño, trataré de no molestarte demasiado.

Ella lo condujo a su asiento en la cabecera de la mesa, antes de ir a la estufa y servir su comida: Bistec a término medio, tal como le gustaba, puré de papas con mantequilla y brócoli asado.

Asimismo sirvió una porción más pequeña para ella; no tenía mucha hambre, pero no quería sentarse a la mesa con él y no comer. Acercó su silla y sonrió. —Espero que les guste, ¡Esta vez no quemé la carne!— Podría decir que estaba en medio de proceso de aprendizaje, con solo quince años no se podía esperar que fuera perfecta, pero de todos modos se perfilaba como una buena esposa de reemplazo.

Le dio un mordisco, estaba delicioso. —Mhm, realmente es un buen corte de carne.­— La miro, y sonrió. A través de sus ojos teñidos de alcohol, vio a una mujer mejor que su esposa, una que realmente lo atendía y lo trataba con respeto. Luego se despertó, recordando que esta era su hija, maldita sea. Volvió a concentrarse en la comida y la acompañó con más Jack; se acordó de llenar el vaso de Tae también.

Ella se sonrojó de orgullo cuando dijo que le gustaba su cocina. No le gustaba cocinar, pero realmente le gustaba cuando su padre disfrutaba lo que ella hacía, valía la pena. —Me alegro de que haya quedado bien. — Tomó un sorbo de su bebida a la par en que intentó no escupirla. Le sirvió tanto esta vez que ya ni siquiera le gustó su sabor, solo el sentimiento de saber que no debía ingerirla.

Cuando Jungkook finalmente terminó con su comida, se reclinó en su silla y se estiró, sumergido en la sensación de ser atendido. Miró a su hija y vio que apenas había tocado su bebida. — ¿Qué pasa cariño? ¿Acaso es demasiado fuerte para ti?— Dijo como si fuera un desafío. — Si no te lo terminas, yo lo haré, no voy a dejar que el buen Jack se desperdicie.

— ¡Papá! Tú tienes el tuyo, ¡Este es mío!— Tae siempre había sido el tipo de niña que mordía el anzuelo, así que tomó un gran trago después, haciendo todo lo posible por no toser, con lágrimas en los ojos por el esfuerzo. — ¡Ves!— Exhaló, tratando de actuar como si no la afectara.

—Me gusta… Me lo voy a terminar. — Se puso de pie y llevó el plato de su padre al fregadero, limpiando la cocina para que su casa quedara bonita y limpia, como a él le gustaba. Ella agarró su vaso. — ¡Vamos!— Incitó a su padre, trotando a la sala y saltando sobre el sofá, sacando la colcha de la parte posterior de la sección. Dio unas palmaditas en el lugar a su lado, donde él siempre se sentaba cuando veían películas. —Recuerda, si grito es tu culpa.

Él se levantó de nuevo, un poco más desequilibrado esta vez, pero por suerte tenía la mesa para sostenerse. —No está mal cariño. Confía en mí, te acostumbras al sabor.— Se dirigió hacia el sofá, dejándose caer pesadamente. Había sido un día largo. Dejó escapar un largo suspiro, luego agarró el control remoto para encender Netflix. A estas alturas, estaba borracho, pero no totalmente perdido; este fue un cambio agradable de cómo solían ser estos días y se sentía realmente bien. Encuentra “El Resplandor” y comienza la película, acomodándose en el sofá junto a su hija. —Solo trata de no gritarme al oído, por favor. — Se rio entre dientes.

Tae tomó el resto de su bebida con una mueca y luego se inclinó, acurrucándose contra él y apoyando la cabeza en su hombro. Tenían sus peleas, pero al final del día era su padre; olía reconfortante, como a pino y humo de leña, lo que le hizo relajarse en él. No tenía muchas ganas de ver la película, probablemente se quedaría dormida a la mitad de todos modos. Realmente, estaba feliz de pasar un momento agradable con su papá.

Jungkook observó a su hija siendo iluminada por el brillo de la televisión… Realmente se parecía a su madre. Levantó su brazo, colocándolo sobre sus hombros, poniéndose más cómodo. Se sentía bien tener a alguien cerca de él otra vez. Su cabeza estaba confusa, y no pudo evitar mirar su cuerpo. Era una niña buena, sabía cómo tratar a su padre, a diferencia de la perra de su madre. Sus dedos trazaron distraídamente la piel de su brazo.

Si miraba hacia abajo, tenía un panorama bastante bueno por la parte superior de la blusa de la quinceañera, su parte superior no tenía mucho escote, pero desde ese ángulo podía ver las partes superiores redondeadas de sus senos y donde se metían en su sostén con relleno.

Con el alcohol dentro de Tae y sin haber comido mucho, los ligeros toques la sensibilizaron ante la presencia de su padre, haciendo que su piel se erizara bajo su atención. Encontró su enfoque patinando de la película a su papá, luego de vuelta a la película. Odiaba los filmes de miedo, por lo que pasó una buena parte de las partes de suspenso con la cabeza escondida en el pecho de su padre, donde no podía ver ni oír lo que estaba pasando.

Cada vez que su hija escondía su rostro, Jungkook aprovechaba para echar un vistazo por debajo de su blusa; no podía evitarlo, la combinación de tener una mujer tan cerca y el alcohol le estaba haciendo perder el control. Se estaba poniendo duro. Su mano acariciaba la tersa piel de la menor con mayor intensidad; ella no se estaba alejando, debía gustarle tal acción.

Por supuesto, ¿Qué buena chica no apreciaría el amor que un padre podría brindar? Después de todo, él la amaba y ella lo amaba. Él se movió ligeramente, girando su cuerpo más hacia el de ella y tomando una de sus manos entre la suya libre. Frotó suavemente su mano suave con la suya áspera, amando la sensación de su piel.

Tae casi se había quedado dormida cuando a través de sus ojos entrecerrados vio a un niño en un triciclo en un pasillo y sangre. Se sobresaltó, apretó la mano de su padre y reprimió un chillido cuando los gemelos aparecieron en el pasillo. — ¡Aah!— Empujó el brazo de su padre— ¡No puedo creer que me hayas hecho ver esto! ¡Dios! ¡¿Por qué es tan espeluznante?!

Esto sacó a Jungkook de su bruma táctil; se enderezó un poco, aclarándose la garganta. —Por eso lo elegí, para poder distraerme de este día de mierda. Han pasado tres años y todavía me duele que nos haya abandonado.— Él acarició ligeramente su brazo, consolándola tanto a ella como a él mismo con el contacto.

Tragó saliva, deseando no haberlo hecho pensar en su madre, pero a veces deseaba que él viera las cosas como ella. —Me alegro de que se fuera, no la necesitamos, ella nunca se preocupó por nosotros de todos modos. — Mencionó elevando la voz por la euforia. —Papá, la odio. No quiero volver a verla nunca más, no sé por qué la echas de menos. — Una parte de ella estaba molesta porque su padre todavía se alcoholizaba pensando en su madre, ¿Por qué se preocupaba tanto por ella?


Jungkook pensó en ello, ¿Por qué la extrañaba? Si se ponía a remembrar su relación, ella siempre había sido una perra. Miró a su hija y, por primera vez, no vio a su ex esposa reflejada, vio a una joven mujer asombrosa que lo amaba más de lo que su esposa lo había hecho jamás, una mujer que lo trató mejor que su esposa, una mujer mucho más hermosa que esa puta. Miró sus ojos suplicantes y lo supo; sabía que ella lo amaba como él la amaba.

Era momento de demostrar su amor.

Él la besó con fuerza, su experimentada lengua adentrándose en su dulce boca.

14 Juillet 2022 03:25:12 2 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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