lucaaosora LucA Ao Sora

¿Heterocromía? ¿Una ciudad que esconde muchos secretos? ¿Una solución que podría detener el caos mundial? ¿Un chico presuntamente inocente? La Cúpula de Seúl parecía un lugar maravilloso para vivir, resultado de la famosa paz global que nació luego de la Tercera Guerra Mundial por el agua. Solo con descubrir que su mundo siempre había sido una mentira oculta tras una falsa utopía, las piezas del juego comenzarán a moverse a paso lento, pero seguro. ►Pareja: ChangLix/MinSung (Stray Kids) ►Futurístico. Cyberpunk. Distopía. ►Escenas de violencia, índole sexual y que pueden herir la susceptibilidad de algunos lectores. Se recomienda discreción. ►Lenguaje y contenido adulto. ►Drama. Fantasía. ©No se permiten copias ni adaptaciones. Todos los derechos reservados.



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Prólogo.

Una helada brisa soplaba sobre su cuerpo, congelando su piel de tal manera que hasta podía sentir sus huesos; el lado izquierdo de su rostro se encontraba sobre el suelo, humedecido por el lodo; con su ojo derecho observaba a su alrededor, sin poder recobrar la razón por completo, e intentaba divisar algo a la lejanía en la penumbra. Sus piernas dolían y, tal vez, era ese mismo dolor el que lo mantenía despierto. Era inconfundible el sabor a sangre que tenía en su boca, también la sensación de ardor en su piel sobre algunas zonas de su cuerpo que indicaba las obvias heridas. No estaba muy seguro de dónde estaba o qué había sucedido, pero sí sabía con exactitud que su condición física no era del todo favorable.

Empezó por mover sus dedos, índice y anular, de la mano que se encontraba tendida en el suelo, frente a su rostro, lastimada, la cual estaba tan cerca de su nariz que hasta los detalles de su piel podía distinguir, incluso con tanta oscuridad. Al inicio no consiguió sentir nada debido al helado clima, sin embargo, en cuanto comenzó a rasgar sus uñas entre la húmeda tierra, las sensaciones llegaron a él en un instante. Frunció un poco su ceño, percibiendo dolor en su rostro también, y tragó saliva, la cual poseía un fuerte sabor a sangre.

Ansió ponerse de pie y, con mucho esfuerzo, luego de varios intentos fallidos, lo logró. Ambas rodillas se encontraban en un estado deplorable, se trataba de un dolor que no había imaginado ni en su peor pesadilla. No pudo erguirse, pero sí comenzar a avanzar de a poco hacia aquella luz a la lejanía, tambaleando y tropezando en el camino.

Una vez dado varios pasos, algo que pesaba sobre sus hombros cayó al suelo. Cuando la extraña curiosidad por saber de qué se trataba invadió su pecho, se dispuso a darse la media vuelta para observar lo que se encontraba detrás. Aquello que había caído de su cuerpo parecía una especie de chaleco. Pudo ver un puente de gran tamaño, bastante deteriorado, derrumbado en varias columnas, y a lo lejos, una nube de humo que se hacía notar, su intuición le decía que era algo consumiéndose en las llamas, ¿tal vez un accidente? ¿Por qué su mente se sentía como una laguna?

Una voz en su interior le decía que debía seguir avanzando hacia la lejana luz, no mirar más atrás, porque aquello que estaba viendo le transmitía claramente peligro; y fue eso lo que hizo. Su cuerpo parecía moverse de forma automática, como si estuviera programado para continuar sin detenerse, incluso a pesar de que su cabeza se sentía a punto de estallar y su consciencia pendía de un hilo débil y desgastado. En cualquier momento podía volver a caer desmayado o al fin muerto, sin fuerza alguna, pero seguía.

Sin embargo, la claridad tan lejana que había visto antes no era otra cosa más que una luz tenue bastante cercana y a punto de apagarse, lo que su mente malinterpretó como una larga distancia. De alguna forma sintió alivio, pudo notar lo que parecía una calle pavimentada de siglos pasados, como solo en los libros había visto, pero esta se veía deteriorada. Entre la penumbra, unas lámparas pequeñas marcaban un camino hacia lo que aparentaba ser una zona habitada. No sabía muy bien si se trataba de la realidad o un sueño, tampoco estaba seguro de si era lo correcto avanzar, pero era su única opción y necesitaba pedir ayuda.

Caminó lo que, para él, fue una eternidad, pero que en realidad fueron un poco más de cien metros; sin embargo, dada su pésima condición física, se trataba de un logro notable. Vislumbró sombras que parecían siluetas, escuchó voces masculinas y fue en ese instante que sus sentidos se agudizaron un poco más, entró en razón por un momento, suficiente como para poder gritar y darse cuenta de que no, definitivamente no estaba soñando. Sin embargo, aquel grito le costó demasiada energía, porque al instante su visión se nubló y tambaleó hasta impactar su hombro contra la pared de una de las construcciones más cercanas de su lado izquierdo. Pensó que estaba a punto de perder la consciencia otra vez, pero, solo con escuchar los pasos de esos desconocidos aproximándose hacia él, sentía fuerzas. Podía oír una conversación que se volvía cada vez más nítida.

—¿Qué es esto?

Fue la voz del individuo más robusto y alto de todos. Ahora que los veía bien, eran cinco jóvenes, tal vez alrededor de los veinte años. Se sintió más a gusto al darse cuenta de que estaba junto a personas de su edad. Trató de sonreírle a quien había hablado, el cual estaba justo delante de él, pero su rostro dolía demasiado, cualquier expresión le era imposible de realizar.

—¿De dónde saliste, niño? —preguntó otro, una voz muy gruesa—. Estos no son lugares para andar a estas horas, ¿acaso te vale mierda el toque de queda?

¿Toque de queda? ¿De qué estaba hablando? No podía entender, solo sentía un creciente dolor de cabeza ante tantas preguntas… Más importante, ¿por qué parecía que les daba igual el estado deplorable en el que se encontraba? Quería creer que se debía a la poca iluminación de la zona, que no podían ver cuán lastimado estaba.

—Miren qué patético se ve —indicó, riéndose—. ¿Tu equipo trató de matarte o vienes a comprar de la blanca para la semana?

Todos carcajearon ante el bromista de su compañero. El joven herido solo se mantuvo callado, intentando comprender.

—Oigan, ¿habían visto a este chico por aquí antes? —otra voz—. Se ve muy bien vestido, hasta parece que es un ciudadano de la Cúpula.

—¿De qué mierda hablas, imbécil? —preguntó el de voz gruesa, soltando carcajadas—. Ninguna de esas ratas podría llegar hasta aquí ni de pura casualidad, tienen el cerebro lavado.

Podía oírlos hablar, mas no lograba entender; para él solo estaban balbuceando incoherencias. Él solo quería ayuda, quería escapar de esa agobiante situación en la que se hallaba, necesitaba ir a un hospital con urgencia. Sin embargo, las palabras no lograban salir de su boca, porque su atención pasó a estar en las manos que ahora hurgueteaban debajo de su camisa. Uno de los hombres que aún no había hablado se dispuso a inspeccionarlo de una manera poco educada, sin siquiera pedir permiso.

Rápidamente, le restó importancia al asunto cuando su cuerpo impactó sobre el suelo de manera brusca, haciendo de su dolor de cabeza algo a punto de estallar. Sus ojos débiles vagaron entre las siluetas a su alrededor, amenazando con cerrarse, casi sintiendo que no tenía el control para moverlos a su antojo, viendo cada vez más borroso y dependiendo ahora de sus sentidos del oído y el tacto.

—¡Miren, tiene la marca de un chip! ¡No parece ser una broma! —anunció aquel que había puesto las manos en su ropa.

—Maldita sea, ¿estás hablando en serio?

Se hizo un largo e incómodo silencio.

—Oigan…, la ropa que lleva puesta debe valer millones en el mercado —opinó otro, como si nada—. ¿Por qué no la vendemos?

Se observaron detenidamente entre ellos por unos segundos, esbozando perversas sonrisas en sus rostros. Los raspones, suciedad y roturas podían ser arreglados con tranquilidad, así que la idea no parecía tan loca.

—Esperen. Tengo una mejor idea… ¿No creen que él valga más que la ropa?

Hubo un pequeño momento de quietud, luego se oyeron muchas risas y gritos de festejo. En la mente del pobre joven herido solo existía la voluntad de vivir.

—Primero deberíamos revisarlo bien, ¿no? —dijo uno—. Hay que asegurarse de que la mercancía tenga valor. Quiero decir, tenemos que aprovechar las oportunidades que nos da esta miserable vida.

Su desesperación y desconcierto no eran suficientes para mantenerlo en alerta, sus fuerzas ya habían desaparecido, lo único que faltaba por desvanecerse era su consciencia, o lo poco que quedaba de ella. Ni siquiera podía descifrar de qué estaban hablando, solo lograba sentir cómo su ropa era despreciablemente arrancada por varios pares de manos desconocidas mientras que las risas se volvían sombrías y las sensaciones agobiantes. Quiso gritarles que se detengan, que se trataba de su ropa, pero estaba tan débil, tan solo podía percibir la manera brusca en la que movían su cuerpo, sin consideración, para llevarse lo único que separaba su piel del gélido clima.

No entendía quién era, dónde estaba, ni cómo había terminado de esa manera. No sabía por qué le había tocado pasar por algo así. No conocía el sufrimiento de esa forma, pero, sobre todo, su mente aún no asimilaba la idea de que seres humanos tan repulsivos pudieran existir en la faz de la Tierra. Tal vez era una mala jugada de su imaginación y en realidad estaba a punto de ser devorado por perros salvajes, aquellos que alguna vez vio en el libro de zoología de su instituto.

Quizás debía usar sus últimas energías para rogar por ayuda; sin embargo, aquel joven ingenuo que creía en la bondad de las personas había perdido toda fe. Ya no era ese Lee Felix cegado por la fe y el compañerismo, ya no tenía esperanzas de salvarse, así que tan solo decidió aceptar aquel desafortunado destino. No podía visualizar su futuro, así que solo cerró sus ojos, respiró profundo y, mientras el aire frío salía por su boca, dejó de escuchar y sentir… La vaga imagen de su padre, lo único que todavía recordaba, también se desvaneció para no retornar a su memoria nunca más.

—¡Oigan, malditos imbéciles!

Fue como un impacto en sus oídos. Sus ojos se abrieron un poco al escuchar aquel grito proveniente de otra nueva y extraña voz, una estridente y rasposa. También llamó su atención el hecho de que las manos ajenas sobre su cuerpo habían desaparecido, su camisa ya no estaba. Se sintió como esa famosa luz en la oscuridad, por lo que volvió a intentar recuperar sus fuerzas, aunque fuera en vano. Tan solo habían logrado quitarle la mitad de su ropa, mas no parecía haberse consumado su objetivo final, del cual tampoco tenía idea; solo estaba seguro de que querían hacer con él algo más espantoso que solo robarle la vestimenta.

Se agitó al sentir fuertes estallidos retumbando en sus oídos y logró mover un poco sus manos hacia sus orejas. Esos sonidos por poco hicieron explotar su cabeza a causa del dolor, el cual creyó que había dejado de sentir por un instante. Unas cuantas voces se podían escuchar, parecían discutir, y los estallidos no paraban. No entendía de qué hablaban y no le interesaba saber, solo quería escapar de allí.

Sin embargo, todo malestar se sintió desaparecer por completo en cuanto unas manos cálidas y gentiles tomaron su cuerpo, cubriendo su torso desnudo con la camisa un poco rota que antes le habían quitado. El tacto llegó hasta su rostro, un dedo pulgar acarició su mejilla, haciendo a un lado el lodo y un poco de su cabello pegado a sus párpados; tratándolo con una amabilidad inesperada. Pensó que tal vez lo estaba imaginando, pero entreabrió sus ojos con lentitud y notó una silueta a pocos centímetros de él, parecía aproximarse cada vez más.

Pudo sentir un cosquilleo en su nariz debido al cabello ajeno, pues, al notarlo tan cerca, se dio cuenta de que esa persona estaba intentando escuchar si aún respiraba, así que, de manera inconsciente soltó un débil suspiro para demostrarle que sí, que estaba con vida. Cuando esa persona, luego de corroborar su estado, alejó su rostro, Felix pudo discernir un llamativo corte con forma de cruz en su ceja derecha, lo que lo llevó a ver esos ojos negros y profundos que, con una mirada curiosa, provocaron un escalofrío en todo su cuerpo. La luz era tan tenue, pero, incluso así, estaba seguro de que había visto cada uno de sus detalles en pocos segundos.

El movimiento realizado por aquel joven desconocido al intentar levantar su espalda del suelo pronto provocó la total pérdida de consciencia que le quedaba. De alguna forma se sentía seguro entre esos fuertes brazos que lo sostenían, sentía que no había nada de qué temer, que ahora se hallaba a salvo. Y sus párpados cayeron en contra de su voluntad, quedándose con la última vaga imagen de esos ojos profundos y unos labios que se movían a la par de unas palabras que nunca llegaron a sus oídos.


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16 Juin 2022 01:41:05 7 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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S❤ Soledad_azul ❤️
Hace poco descubrí está maravillosa historia , y déjame decirte que es increíble...me encanta!!!. 💫🤗🌹
September 19, 2022, 04:36
Dana Martinez Dana Martinez
omg, está increíble, ¿cuando actualizas? ^^
July 24, 2022, 21:11

  • LucA Ao Sora LucA Ao Sora
    Muchas graciaaas ❤️❤️❤️❤️💕💕💕💕 muy prontooooo July 24, 2022, 21:12
Christ Bang Christ Bang
Mi escritora favorita escribiendo algo de Stray kids YA GANE GENTE❤️
June 25, 2022, 20:30

  • LucA Ao Sora LucA Ao Sora
    FAKZGAKXGSXKHWKXBS GRACIAAAAS 🙈✨️🙈✨️🙈✨️🙈💕🙈❤️🙈❤️ June 26, 2022, 02:13
Vanesa TK Vanesa TK
AY YA QUIERO QUE COMIENCE 🔥🔥🔥🔥
June 19, 2022, 19:26

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