lucaaosora LucA Ao Sora

Park Jimin, un joven de veinte años y peculiar cabello rosa, aparenta ser un chico inocente y tierno, pero detrás de esa máscara oculta sus traumas y una insaciable sed de venganza que acabarán por arrinconarlo hacia el límite de su cordura. Dentro del Dragón Dorado, la mafia que el gobierno coreano calificó como “en extremo peligrosa”, Jimin moverá las piezas y atará cabos hasta encontrar al asesino de su madre, mientras que, al mismo tiempo, descubrirá lo que es tocar fondo de la manera más cruel y despiadada, sumiéndose en un éxtasis de frenéticas emociones y eufóricos sentimientos que llegarán a enceguecer sus convicciones y ablandar su corazón tras conocer a ese joven de ojos felinos, Suga. ¿Un Park en el Dragón Dorado…? No, no es una broma. Él solo llegó para tomar las riendas de su propio destino y cambiar la historia que con sangre fue marcada décadas atrás, dándole un inesperado giro de ciento ochenta grados a lo que alguna vez se declaró inquebrantable. HISTORIA DISPONIBLE EN FÍSICO BAJO LA EDITORIAL SHINKA. ►SE ADVIERTEN ESCENAS DE VIOLENCIA, DE ÍNDOLE SEXUAL, GROTESCAS Y TEMAS DELICADOS. SE RECOMIENDA DISCRECIÓN.◄ ©No se permiten copias ni adaptaciones. Todos los derechos reservados. Obra registrada.



#73 in Fanfiction #81 in Groupes/Chanteurs Interdit aux moins de 18 ans. © Todos los derechos reservados.

#seokjin #namjoon #taehyung #hoseok #jungkook #hopev #vhope #yoongi-x-jimin #taekook #v #j-hope #jin #rm #kim-seokjin #kim-namjoon #jung-hoseok #kookv #vkook #kim-taehyung #Jimin-x-Yoongi #yoongi #agust-d #suga #jeon-jungkook #lgbt #bts #min-yoongi #jimin #park-jimin #yoonmin #Pinky-Hair-Boy
369
31.1mille VUES
Terminé
temps de lecture
AA Partager

Capítulo 1. (Primer Arco)

INICIO DEL PRIMER ARCO.


Allí estaba él, huyendo del sonido de las sirenas que parecía aproximarse cada vez más. Las luces rojas y azules podían distinguirse todavía, pero corría lo más rápido que su cuerpo le permitía, que no era tanto, porque su estúpida pierna había decidido ser la receptora de una bala. Está bien, lo había rozado nada más, pero el dolor era insoportable. La frustración era tan grande, solo había sido parte de una misión común, donde, junto con otros, allanaron la gigante mansión de uno de los hombres más ricos del país, nada del otro mundo, en busca de un objeto especial. Por supuesto, también se llevaron dinero y joyas para aparentar un robo común. Sin embargo, todo lo que podía salir mal, salió. Se había separado de su grupo en un callejón bifurcado, prefirió confiarle el material robado a su fiel compañero de cabello naranja, quien, sin duda, llegaría a su destino sano y salvo.

Mientras se escondía detrás de una pared en la fría noche, percibiendo un apestoso olor a residuos fermentados, se replanteaba qué mierda estaba haciendo con su vida y por qué la muerte no le había ganado aquella vez. Estaba exhausto, podía sentir su final a la vuelta de la esquina, sabía que no tenía salida y se maldijo a sí mismo por haber decidido tomar la ruta equivocada, porque sí, se podían oír los pasos de otro grupo de policías acercándose hacia su ubicación. Suspiró, notando su corazón agitado y el sudor en su espalda congelándose, tenía algunos pares de hebras de su platinado cabello adheridos a su también húmeda frente y párpados superiores.

Reposó sobre la pared y se dispuso a tomar el arma que llevaba escondida en su pantalón, tratando de asimilar la ridícula idea de morir a manos de esas ratas del gobierno, porque no, arrestarlo no era una opción para ellos y tan solo le quedaba una insignificante bala sin usar. ¿De verdad así terminaría su tan extraordinaria vida?, ¿así de absurda sería su muerte?

Un sonido llamó su atención por completo, parecían pasos muy cerca de él, así que dirigió su vista hacia el fondo del callejón, buscando entre la penumbra el motivo de su inquietud; tal vez era una rata o un gato, ni siquiera sabía por qué le daba importancia a eso y no a su inminente muerte. Sin embargo, sus pensamientos se nublaron al notar que una cabellera de color rosa sobresalía por detrás de un gran contenedor de basura y se movía de a poco. ¿Qué demonios estaba sucediendo? ¿Acaso ya estaba muerto o veía alucinaciones producto de un grave estado estupefaciente? Su sorpresa fue mayor al ver que se trataba de un jovencito que, como si nada y de casualidad, se asomó para observarlo.

—¿Estás herido?

Su voz se escuchó muy tenue, pero aun así pudo comprender sus palabras. Se trataba de un tono delicado, suave y atrayente. A juzgar por su forma de hablar, no parecía estar a la defensiva o tener algún tipo de mala intención.

—¿Quién eres? —le preguntó.

—Ven conmigo, te ayudaré.

Bueno, la opción de estar alucinando ya no parecía tan descabellada. Aquel joven de cabello rosado no solo se veía sospechosamente tranquilo, sino que también estaba vestido como un niño pequeño: una remera blanca con rayas negras horizontales que llegaba a cubrir hasta sus muslos; un abrigo de color cian con capucha, cerdoso y esponjoso a la vista, que tapaba casi por completo sus manos, dejando solo las puntas de tres dedos visibles; y la frutilla del postre fue un jean ancho de color celeste con algunas grandes manchas blancas, como salpicaduras, cortado de forma irregular por encima de sus rodillas y roto, dejando expuesta la piel canela de sus piernas hasta los tobillos, en los que se podía apreciar unos calcetines cortos que parecían de algodón blanco y su calzado, el cual era simple y de color azul como sus pantalones.

Perfecto, de pronto y como por arte de magia tenía dos opciones muy claras ahora: ir junto a ese desconocido con apariencia de lunático hacia quién sabe qué lugar, o quedarse ahí a esperar pacientemente su muerte. No lo pensó dos veces, así que avanzó un poco hacia ese jovencito hasta tomar su mano, notando que le indicaba el camino con su mirada para ir detrás del contenedor de basura. En dicho instante, se dio cuenta de que había una especie de agujero en la pared. Parecía una ruta improvisada que conectaba con el callejón de al lado, en la cual ingresó sin dudarlo después de que el otro lo hiciera. Ambos se quedaron allí por un instante, escuchando las voces de los policías expresar descontento ante la “falsa alarma”; a uno de ellos se le oía más frustrado, parecía estar seguro de que había seguido a alguien hasta ese sitio. La luz de la calle del otro lado de ese pasaje iluminaba lo suficiente, así que no fue muy difícil salir de ahí y escapar lo más lejos posible. A medida que la distancia entre los policías y ellos se acrecentaba, el sonido de las patrullas disminuía.

En cuanto los ruidos cesaron por completo, se relajaron para caminar a paso lento. No puso objeción alguna en que el joven de cabello rosado marcara la ruta, tan solo decidió seguirle el paso, tal vez sabía de algún sitio más seguro. O eso es lo que quería pensar. Había bajado la guardia.

—¿Qué hacías allí? —preguntó con verdadera curiosidad mientras era guiado—. ¿Por qué me ayudaste a escapar?

Fue vergonzoso, pero se dejó tomar de la mano debido a que le era difícil caminar bien con el roce de bala en su pierna izquierda. Ambos iban por una extensa y solitaria calle, parecía incluso un escenario lúgubre debido a la tenue iluminación. Y, de repente, el joven de cabello platinado se dio cuenta de que aquel camino ya lo había transitado antes. Era exactamente la ruta que había tomado junto a sus otros compañeros para dirigirse a la mansión que robaron. La zona de casas lujosas, de familias adineradas. Algo no estaba bien, el otro chico no le respondía y sus nervios iban en aumento sabiendo que tenía un arma con una sola bala para defenderse. Si seguían avanzando por esa calle, gradualmente llegarían a la misma residencia donde probablemente habría decenas de policías. Entonces, ¿eso era una maldita trampa?

—La verdad es que los estuve siguiendo —le respondió por fin.

—¿Qué…?

—Que los estuve siguiendo —repitió.

Oh, no podía estar más confundido de lo que ya lo estaba después de oírle decir aquello.

—¿"Los"? —se extrañó.

—Así es... —respondió, soltando una risita—. A ti y a tus amigos. Se metieron a mi casa a robar, creo que sabes a cuál me refiero, así que comencé a seguirlos por si iban a alguna guarida y afortunadamente te encontré.

El de cabello platinado se soltó de manera brusca del agarre ajeno, impidiéndole continuar con su diálogo, y se echó a correr hacia el lado contrario…, o, bueno, eso intentó, porque se cayó al suelo inevitablemente debido a su dolor en la pierna. Se dio la vuelta con rapidez para observar a ese loco de nuevo, pensando en frío y tratando de buscarle un sentido a las cosas. No podía ser posible, estaba mintiendo, nadie haría algo así, ¿o sí? Pero, esperen…, de ser verdad, ¿cómo podía decirle eso tan a la ligera?, ¡¿en qué maldito mundo la idea de seguir a los delincuentes que robaron en tu casa y ayudarlos es algo normal?!

—¡Estás bromeando, maldito lunático!

Ese extraño jovencito lo observó con curiosidad y eso solo lo ponía más nervioso. Estaba casi en completa soledad, en compañía de un posible extraño niño rico, en medio de la tan silenciosa calle, y no escuchar ni siquiera las sirenas de la policía a la lejanía le parecía tan improbable como una lluvia de café expreso. Estaba casi seguro de que era una trampa, pero su mente ya no podía formular más preguntas.

Ese joven de cabello rosa y apariencia inocente avanzó los pocos pasos que él había dado antes para alejarse, luego se inclinó y le sonrió con picardía, tendiéndole la mano para que volviera a pararse. Claro, con su herida en la pierna mucho no podía hacer. Que ni pensara en correr, de todas formas, lo atraparían.

—¡Tú eres...! —lo señaló—. ¡Maldición, me vas a entregar!

—¿Qué? —ladeó su cabeza con inocencia—. ¡Oh, claro que no! Quiero ayudarte, estás herido. No tengo otras intenciones.

Luego de decir eso, ese lunático de cabello rosa expresó en su rostro desconcierto ante sus propias palabras… ¿En realidad sí tenía otras intenciones?

—Está más que claro que no iré contigo, imbécil. No puedes engañarme.

El jovencito carcajeó con ímpetu ante esa respuesta, como si fuera en verdad gracioso lo que estaba sucediendo, y aquella risa provocó un eco en toda la solitaria calle. Su forma de actuar, a pesar de su apariencia tierna, parecía bastante tétrica. Algunas luces parpadeaban y el frío, que había comenzado a llenar el ambiente, de a poco les congelaba hasta los huesos. El amanecer se percibía demasiado lejano en ese momento.

—Bien, ¿a dónde podrías ir con esa herida? —preguntó con picardía.

Sí, un maldito niño rico definitivamente.

Claro que no podía ir a ninguna parte así. Estaba jugando, se estaba divirtiendo al ponerlo en un aprieto. Observó a ese extraño de arriba abajo, recibiendo la imagen de un aspecto ingenuo, pero que era una completa mentira, porque con esa sonrisa victoriosa en su rostro se jactaba de tener el control de la situación. Resignado, chasqueó su lengua en forma de queja y frunció su ceño, tomando de mala gana la mano ajena de nuevo. Él lo ayudó a ponerse de pie otra vez para continuar con su camino; no estaba seguro de qué hacer, pero por el momento le seguiría el juego, después de todo, su única bala ahora parecía su salida más probable.

—Por cierto, soy Park Jimin… ¿y tú?

Lo observó con notoria molestia al escuchar ese nombre.

—¿Me viste la cara de idiota o qué? —espetó.

—¡Sí soy! ¡En serio! —exclamó.

—Si lo que me dices es verdad y acabo de entrar a tu casa a robar… —dijo como si fuera algo obvio—, entonces, por lógica sé que eres uno de los Park, imbécil. No tengo tres años.

—Pero no sabías cuál de los cinco soy —dijo, sonriendo hasta que sus ojos se cerraran.

—Me importa una mierda.

Jimin seguía observándolo con intensidad, como si estuviera esperando algo, por lo que el joven de cabello platinado hizo un gesto con su rostro, insinuándole que hable.

—Tu nombre —insistió.

—Ah… Soy Suga —respondió, restándole importancia.

—¿Suga? ¿Sin apellido? —se extrañó—. Parece más un apodo.

—Es obvio —rodó los ojos—. Soy solo Suga, niñito.

—Oh, no soy un niñito. Tengo veinte años.

Suga observó a Jimin de arriba abajo y soltó un “ja”.

—Mentalmente dudo que tengas veinte —se burló—. Yo tengo veinticuatro.

Al instante, luego de soltar aquello, se dio cuenta de que había acabado de confesarle su edad y su apodo como si nada al hijo de uno de los jefes de la organización a la que tanto… Bueno, cómo sea, demasiada información. Eso le extrañó en verdad, se quedó un momento pensando en qué era lo que ese chico, Park Jimin, tenía como para hacerle bajar la guardia de tal manera, pero dejó de darle mucha importancia, porque de seguro terminaría disparando su última bala en esa cabeza de pelo rosado.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos al notar que ese tal Jimin había detenido su paso para darse la vuelta con una expresión de sorpresa, parecía apenado incluso. No supo interpretar el motivo, solo lo vio inclinándose en forma de disculpa hacia él. ¿Qué rayos estaba pasando ahora?

—Lo siento, hyung, no sabía eso. Lo trataré con respeto entonces.

Suga se mantuvo unos segundos en puro silencio, procesando la información. Era un poco difícil tratar de encontrarle el sentido común a lo que sucedía, porque las acciones ajenas eran significativamente impredecibles, pero de alguna manera, Jimin parecía estar hablando en serio, por lo que no pudo evitar soltar una risa ante lo absurdo de la situación. Fue bastante peculiar, durante ese pequeño instante su desconfianza desapareció, siendo reemplazada por una inusual simpatía. No lo entendió, pero en cuanto se percató de que era una sonrisa esbozada por sus labios aquello que en sus mejillas le molestaba, de inmediato sus sentidos regresaron y volvió a mostrar su semblante serio. Confundido, viendo con mayor recelo a aquel jovencito que se erguía frente a él, esperaba poder descubrir sus verdaderas intenciones.

El trayecto no fue demasiado largo, pero sí silencioso. En todo el recorrido las sirenas de los policías no se hicieron escuchar jamás y la tranquilidad reinó las calles, de alguna forma aquel chico de pelo rosa decía la verdad. Suga comenzó a relajarse más y seguirle el paso sin hacer ninguna pregunta.

Sonrió, sintiéndose humillado. La mansión se veía igual de imponente que cuando había estado momentos antes, estaban a solo pasos de la gran entrada. Sin embargo, Jimin decidió guiarlo hacia la entrada trasera, por donde ingresaba la servidumbre todos los lunes.

—Realmente eligieron bien el día, no había nadie más en casa aparte de mí —dijo—. Los empleados tampoco están por toda la semana.

—Debo estar alucinando o tal vez me morí.

Jimin carcajeó, abriéndole la puerta para que ingresara, por lo que Suga frunció el ceño. ¿Realmente estaban haciendo eso?

—Vamos, dije que voy a ayudarlo, ¿o no?


VER BOOK TRAILER AQUÍ.

21 Mai 2022 06:29:10 14 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
22
Lire le chapitre suivant Capítulo 2.

Commentez quelque chose

Publier!
Dae yoon Dae yoon
Me encanta, demasiado, está es una adicción y enserio amo tu forma de expresión. <3
June 11, 2022, 15:18

  • LucA Ao Sora LucA Ao Sora
    MUCHÍSIMAS GRACIAAAAS ❤️ ❤️ ❤️ ❤️ ❤️ ❤️ ❤️ June 11, 2022, 15:43
Paw Park Paw Park
Este yoonmin pega re fuerte, la historia es intensa 🔥💗❤
June 04, 2022, 19:17

  • LucA Ao Sora LucA Ao Sora
    💕💕💕💕💜💜💜💜🥺🥺🥺🥺 June 05, 2022, 01:38
Andre Sami Andre Sami
BEST LIBRO AAAAAAAAAAAA
May 25, 2022, 10:57

AP Andrea Piccoli
Waaaaa... Waaaaaa. Waaaaa.. No me lo creo!! Tengo la piel de gallinaaaaa
May 24, 2022, 09:33

  • LucA Ao Sora LucA Ao Sora
    DFASDFASDFASFSFSDF AAAAAAA GRACIAS POR LEER May 24, 2022, 20:20
Vanesa TK Vanesa TK
LA JOYA DEL YOONMIN, LA REINA 💜
May 23, 2022, 22:24

  • LucA Ao Sora LucA Ao Sora
    TE AMO, AMIGA 💕💕💕❤💕❤❤💕❤💕 May 23, 2022, 22:45
Abdnx Min Abdnx Min
Graciaaaaaaaas , al fin te encontré aquí y te juro que amo esta nueva era , ameeeen todooo y de verdad que espero que pronto salga el libro en físico 💗💗😩 TE AMOOOOOOOO💗😩
May 23, 2022, 20:31

  • LucA Ao Sora LucA Ao Sora
    TE AMOOOOOOOO!!!!! MUCHÍSIMAS GRACIAAAAS ❤❤💕💕💕💕🥺🥺🥺 MUY PRONTO NOTICIAS DEL LIBRO AAAAAAAA May 23, 2022, 20:34
Ivi Saenz Ivi Saenz
😭vine corriendo. Gracias, gracias por darme más de tu hermosa historia. En serio la amo con todo mi corazón. Me tienes encantada con tu trabajo. Admiro mucho ese esfuerzo, tenacidad y amor que entregas en cada palabra. Sinceramente éste fue mi primer ff que llegué a leer apenas supe que existían. Y se ha convertido en la historia más hermosa y dolorosa que he encontrado. No hay otra que se le compare, es mi #1 forever. Voy a leer y sé que las emociones van a despertar tan rápido como lo hicieron la primera vez. De nuevo, gracias por deleitarnos con tu gran talento que es atraparnos en cada historia que nos dejas apreciar, ese vistazo de ti misma, es el que más adoro. Aquí, una fiel fan que te seguirá siempre. 💜💜
May 22, 2022, 21:49

  • LucA Ao Sora LucA Ao Sora
    ❤❤❤💜💜😭😭😭 AAAAAAAAAA MUERO DE AMORRRRR, ME PONGO A LLORAR. MUCHÍSIMAS GRACIAAAAS!!! Estoy muy contenta de que recuerdes esta historia con tanto amor, espero que esta versión más adulta y madura llegue a tu corazón tanto como la primera❤❤💕🥺 TE ADORO!!!! May 22, 2022, 21:53
~

Comment se passe votre lecture?

Il reste encore 62 chapitres restants de cette histoire.
Pour continuer votre lecture, veuillez vous connecter ou créer un compte. Gratuit!

El Dragón Dorado
El Dragón Dorado

El Dragón Dorado y sus miembros a lo largo del tiempo, correspondientes a sus diferentes historias. En savoir plus El Dragón Dorado.