evelyn-serra-castro1535600440 Elly Castro

Han pasado siete años desde que los mares, ríos y lagos han sido secados por la Bruja Verde. El agua se ha vuelto la moneda de todo Arthe. La única esperanza es despertar a la bruja del nuevo milenio antes de tiempo.


Fantaisie Tout public.

#theauthorscup #fantasy #fantasia
17
3.3mille VUES
En cours
temps de lecture
AA Partager

La Compañía de la Sonrisa llega a Tarip

Cientos de personas se encontraban desde la calle de entrada hasta la Plaza de Tarip. La llegada de la Compañía de la Sonrisa sorprendió a los habitantes del pequeño pueblo. No era para menos, pues no estaban acostumbrados a visitas ajenas, después de todo eran el pueblo más pequeño del reino de Arthe y el más alejado de su centro.

Ciertamente, Tarip era el tipo de pueblo del cual incluso su rey se olvida hasta que lo ve en una esquina del mapa mientras busca nuevos territorios que conquistar o un lugar donde poner su nuevo castillo de verano. Esto era bueno pues generalmente, incluso se olvidaban de cobrarle los impuestos.

Las casas de Tarip estaban todas construidas en madera dentro de un gigantesco cóncavo espacio con suelo de arena que antes había sido un arrecife cercano a la costa de las Islas Escondidas. Del arrecife no quedaban más que algunos restos que los habitantes habían utilizado para decorar las puertas y ventanas.

Los colores de los personajes de la compañía al entrar por las calles estrechas en seguida contrastaron con el escenario opaco y descuidado del pueblo. Malabaristas, músicos, bailarines, arlequines, elefantes, gigantes, enanos, un mago (no de verdad por supuesto) e incluso un hada. Todos precedidos por un señor, gordo solo de panza, con una nariz larga y puntiaguda que soportaba unos espejuelos redondos más pequeños que sus ojos.

Los más jóvenes salieron pronto a dar la bienvenida admirados por tal espectáculo. Los mayores, en cambio, se mostraban algo desconfiados. Por alguna razón los rostros de los tariqianos no parecían sentirse cómodos con visitas.

El grupo de malabaristas sin dejar de caminar en dirección a la Plaza lanzaban sus pelotas a más de cinco metros al aire, lo suficiente para dar vueltas mortales y agarrarlos en el aire. Los bailarines se movían al sonido agudo de los músicos con sus tambores. Los arlequines, sin detenerse en su marcha, escenificaban la caída de Rorr ante Arthe provocando las risas en la multitud que los seguía. Los elefantes, adornados con mantos dorados y pintados con figuras de la Rueda del Destino, caminaban a la par de dos gigantes de cuatro metros. De sus brazos, ropas y barbas colgaban los enanos balanceándose mientras sus medios de transporte se movían toscamente siguiendo la compañía. El mago, un anciano con aspecto jovial hacía aparecer rosas o monedas de la nada para sus espectadores más jóvenes. Para cerrar tal desfile se encontraba un carroza donde una mujer muy hermosa sentada mostraba sus alas plateadas.

El líder gordo se detuvo junto a su compañía en el centro de la Plaza y abriendo sus manos para los habitantes y el cielo anunció:

-Damas y caballeros- su voz resonaba como si hubiese eco. - Me complazco en presentarles a la gran, la única, la inigualable, - alargó las “a” para mayor emoción- la Compañía de la Sonrisa. Hemos recorrido todos los pueblos de Arthe hasta llegar aquí en nuestro viaje- hizo una reverencia ante los vítores como si hubiese terminado su acto de entrada. Aún con la nariz apuntando a sus rodillas sintió una respiración cerca de su oído.

-Sr. Talmos, Emi no está aquí. Ren está muy preocupado. Ella era la encargada de ‘hacer la inspección’ junto a Tara-una bailarina vestida y maquillada completamente de violeta le susurró al oído.

- Debe haberse quedado atrás, no me molesten por algo como eso. - dijo entre dientes mientras se estiraba pero sin voltear el rostro. Luego se dirigió al público. - ¡Asistan hoy a nuestro espectáculo en la noche, en las afueras! ¡No se arrepentirán! Tenemos todo tipo de emocionantes actuaciones. Y recuerden si no saben a dónde ir…-hizo una pausa dramática apoyada con un brillo astuto en sus ojos-Solo tienen que seguir la luz…-su mano se estiró señalando al cielo donde se había formado en el aire, en las afueras del pueblo, la imagen de la Compañía: un rostro sonriente.

Después de la movida presentación muchos fueron los aplausos y los intentos de acercase a los nuevos individuos. Los mostraron sus habilidades a los curiosos, pero siempre dejando lo mejor para el espectáculo de la noche.


17 Mai 2022 04:23:51 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
14
Lire le chapitre suivant El alcalde

Commentez quelque chose

Publier!
Il n’y a aucun commentaire pour le moment. Soyez le premier à donner votre avis!
~

Comment se passe votre lecture?

Il reste encore 4 chapitres restants de cette histoire.
Pour continuer votre lecture, veuillez vous connecter ou créer un compte. Gratuit!