yennefer Yen

Nos encontramos en la aldea de Tormen, una aldea donde reinan los rumores y nadie es lo que parece, todo parece ir normal ir bien hasta que una especie de secta se hace con el control de la ciudad


Fantaisie Fantaisie sombre Déconseillé aux moins de 13 ans.

#Romance-Sectarios-Magia-Amor-Muerte
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1. La reunión

La noche cayó en la aldea, lo único que se escuchaba eran los pasos acelerados de los caballos al pasar por las oscuras calles del lugar, los aldeanos estaban atemorizados en sus casas no se atrevían ni ha acercase a las ventanas. La guardia estaba muy alterada y no les querían dar ni un solo motivo para terminar en el cuartelillo aquella noche, se decía que el Makar “El torturador” no tenia compasión por nadie el trataba igual a todo el mundo, le daba igual que fueras un asesino enserie o un niño que había robado una simple manzana del mercado. Las malas lenguas hablaban de que Makar en realidad era un demonio que había aparecido en Tormen para asediarlo y quemarlo cuando hubiera acabado con todos los humanos de la aldea, pero que el Sargento de la guardia Valenski le había engañado haciéndole firmar un contrato y que con eso le había atado ha aquel lugar y que por eso no salí del cuartel porque estaba condenado a matar cinco mil almas para así poder salvar su contrato con el sargento, pero eran habladurías de las personas de la aldea, Makar era una persona normal y corriente, quizás poco hablador, algo basto y bastante huraño, pero totalmente humano.

No sabían que ocurre esa noche, solo sabían que los capas negras, así llamaban los aldeanos a los guardias, llevaban cerca de una semana que no paraban de moverse por la aldea, la recorrían de arriba abajo, llegando hasta las lindes del palacio de los Oswel y regresando a la aldea. La personas estaban intranquilas, nadie les decía nada, el único que en tal caso podría saber algo el “cazador” le habían intentado sacar información pero el se zafaba de las preguntas con otras preguntas o directamente cambiando el tema de conversación, era bueno con las palabras, sabia como usarlas, era bueno con las sonrisas y las miradas coquetas… el rey de las bombas de humo sin duda. Y con el nos encontramos ahora mismo. Podemos ver su perfecta silueta apoyada sobre una de las estanterías de la habitación de la princesa en el palacio. podría ser una cita perfecta si no fuera porque no estaban ellos dos solos, no, en aquella sala se encontraba un grupo de unas cinco personas, La princesa Azlen, el cazador, Valenski, el doctor Peters y Teris, la mujer mas inalcanzable y a la vez alcanzable de todo Tormen

—No pueden seguir así, mis chicas tienen miedo y con todos los capas negras rondando por las calles no tengo clientela Valen... —Protesto la mujer haciendo un ademan con su abanico a la par que se acodaba el chal rojo de terciopelo que cubría sus hombros. Ante aquellas palabras el sargento chasqueo la lengua con disconformidad, el hacia lo que creía mas conveniente para la aldea y por supuesto lo que le ordenaban sus superiores, que unas cuantas furcias no tuvieran trabajo le daba bastante igual, eran un servicio para la sociedad, pero eran un servicio del que se podía prescindir

—Es época de abstinencia Teris, tal vez por eso no acuden al burderl… No puedes culpar a Valenski de que tu negocio no funcione en estos tiempos —Ante aquellas palabras de la princesa Teris tuvo que esforzarse mucho por no reírse a carcajadas ¿abstinencia? Amaba la inocencia de la princesa… Si ella supiera la cantidad de personas “Entregadas a dios” que iban a su burdel se quedaría sumamente impresionada

—Azlen, cielo, amo tu inocencia… ¿Abstinencia? Pero si el propio cardenal Ashel tiene un pase de privilegio en mi burdel por la cantidad de veces que ha ido… Incluso en tiempo de abstinencia —Sonrió victoriosa al ver como las mejillas de la princesa se tiñeron de un rojo carmesí, ella podría saber mucho del mundo por los libros, pero de la vida real no sabia nada… Incluso hasta donde sabia tenia pensando entregar su vida a dios, que mujer mas ilusa… Menos mal que Valenski apareció en su vida para abrirle un mundo de color e incluso de lujuria ¿o eso fue el cazador? De ese chismorreo no se logro enterar del todo, solo sabia que había pasado de querer entregar su vida a dios a estar entre dos hombre que eran capaces de llevarla a la perdición pero aquel no era su problema, además era una figura respetable, seguro que sus padres le limpiaban la imagen

—Señores, hay una horda de Hechiceros de Manwel invocando no sabemos que, no es momento de ponernos a hablar de que hace el Cardenal Ashel en épocas de abstinencia, centrémonos en lo que estábamos hablando por favor —Intervino el medico quien paso una mirada por el cazador, esperando que dijera alguna información que aportara ha aquello, sabía que tenía información que dar pero en la media hora que llevaban allí no había abierto la boca al respecto, Valenski había advertido de las amenazas en la linde de la aldea, que tal vez había personas de alta cuna mezclados con aquella secta, pero el, él no había a dicho nada, simplemente se había quedado callado escuchando lo que los demás iban diciendo

El hombre se separó de la estantería para mirar al grupo cruzándose de brazos antes de ahogar un pequeño suspiro, todo lo que ellos estaban contando el ya lo sabía, desde hacia semanas, no era difícil sacar información si sabes a quien preguntar, el lo sabia y Terin también. Ellos eran capaces de sacar la información sin parecer que realmente querían saber aquella información ellos simplemente guiaban la conversación a su gusto. Valenski la sacaba torturando. Peters se aprovechaba de la información que los enfermos le podían decir en un momento de desvarió o a base de hierbas que les hicieran soltar la lengua y la princesa… La princesa simplemente se enteraba de cosas de palacio que sin duda eran cosas más importantes, había sido ella quien se había enterado de que muchos duques, condes, príncipes...estaban metidos en aquella especie de secta

—Encontre su lugar de reunión, están en el castillo abandonado entre las fronteras de Tormen y Asterim. Aprovechan los túneles para poder moverse sin que les vean, siguen esos túneles... Para llegar al bosque de las animas —Al decir aquello se quedo guardando silencio durante unos segundos, no estaba seguro de que esa información fuera del todo verídica, el había seguido uno de esos túneles hasta el bosque, pero tenia un montón de bifurcaciones, puede que el se hubiera perdido, pero no iba a admitirlo en voz alta

—Eso es imposible, el bosque de las animas tiene un bloqueo mágico, solo pueden entrar crituaras mágicas o personas que estas criaturas hayan dado una autorización… y dudo que los fericos dejen entrar a alguien que tiene como propósito invocar demonios —Comento la princesa cruzándose ligeramente de brazos, realmente esperaba que no se estubieran reuniendo en aquel bosque, era un bosque mágico… quedaban pocos, al menos en aquel continente no quería que aquellas malévolas personas acabaran con uno de los importantes de aquel lugar.

El Sargento se encogio ligeramente de hombros, sabiendo que estaban allí podía bajar la mano sobre la aldea y dejar que al menos las personas del lugar vivieran un poco mas tranquilas, era la mejor todos ganaban, asi también la gente le dejaba de molestar a el todo el rato pidiendo que levantara la guardia de la aldea, que estaban cansados de verles por allí...Le sacaban de sus casillas, parecía que les molestaban mas los guardias que los criminales que día a día se paseaban y se pavoneaban por allí, de solo pensarlo le entraban colera. Se giro viendo el pasaje por la ventana. La conversación estaba interesante y dando frutos, pero como les pillaran allí les podrían cortar la cabeza por hacer reuniones “Conspiranoicas” o eso pensaba el rey —Mis queridos compañeros, me temo que tendremos que terminar esta reunión en otro momento, por lo que veo nos queda menos de una hora para la aldea se empiece a mover y tenemos que salir de aquí antes de alguien nos vea, si queremos lograr algo ya saben que tenemos que mantener esto en lo mas secreto posible

Ante aquellas palabras todos asintieron, estaban de acuerdo, debían de ser sigilosos y no llamar la atención, por eso mismo se reunían en la alcoba de la princesa y no en una sala de reuniones como debería de ocurrir normalmente, todos asintieron saliendo del lugar mientras la aldea se empezaba a llenar de sonidos, entre niños, mercaderes etc, todo estaba listo para empezar un nuevo día

21 Avril 2022 17:13:43 2 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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À suivre… Nouveau chapitre Tous les dimanches.

A propos de l’auteur

Yen Escribo personas tristes en París

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Yen Yen
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH
April 21, 2022, 17:39
Natsu RM Natsu RM
AAAAAAAA MENCANTA
April 21, 2022, 17:34
~