frederick-morales1641899356 Frederick Da Silva

Una guerra estalla en plena pandemia en Kiev. Una joven de catorce años llamada Lyaksandra anhela su fiesta de XV años, para poder bailar su vals. No obstante, sus sueños serán arruinados por la guerra, verá mucho gente morir frente a sus ojos. De familia de escasos recursos, los Shevchenko de padre ateo y madre creyente, ambos padres de tres hijos incluyendo a Lyaksandra, tendrán que afrontar su fe en esta guerra. Marco un estudiante de la UNAM, pasante de filosofía busca graduarse con su tesis del "Problema del mal y el sufrimiento", donde verá con sus ojos lo que es una guerra realmente, se enamorará de una joven llamada Daryna, ambos encontrarán el verdadero amor. Marco se encontrará con Lyaksandra para resolver sus dudas existenciales.


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Una guerra puede destruir los sueños más anhelados

Kiev, Ucrania.

24 de Febrero del 2020.

17:00 p.m.



Una tarde en uno de los barrios pobres de Kiev Ucrania, vivían los Shevchenko, una familia de escasos recursos que, después de la crisis económica causada por la pandemia perdieron su negocio que los ayudaba a sustentar sus gastos. La familia era integrada por cinco miembros: Oleksandr el padre, Natalka la madre, y Lyaksandra, Kejan y Kyrylo los hijos. El presidente de Rusia Boris entró en conflicto bélico contra el presidente de Ucrania, su mentor y general del ejército de Rusia, el coronel Grigori Yefimovich, era un tipo frío y sanguinario, un psicópata casi sin conciencia moral.

Durante una reunión familiar por la tarde, la familia Shevchenko disfrutaba de una agradable comida típica de la región, no obstante, entre risas y juegos fueron interrumpidos tras una lamentable noticia que desgarraría el corazón de la madre al escuchar a la reportera anunciar lo que sería una posible guerra entre Rusia y su país natal.

—Estamos al borde de una guerra entre Rusia y Ucrania, les pedimos estar informados ante la situación actual que vive nuestro país, repito, aun no se ha confirmado nada, pero debemos estar alerta —reportó la mujer tras el televisor.

La madre volteó a ver a sus tres hijos divertirse sin enterarse de la noticia, el padre de los niños llamó por teléfono para preguntar si su esposa había visto la noticia.

—Natalka, ¿has visto el reportaje de esta tarde? —preguntó el esposo.

—Si lo he visto, ¿ahora qué hacemos?, apenas tenemos lo suficiente para mantenernos después de que la pandemia nos afectará y cerráramos nuestro restaurant, Oleksandr, tengo miedo, no quiero que los niños sufran —comentó la esposa con una voz quebrada.

—Esperemos que esto se solucione pronto, esto se solucionará, me tengo que ir, regreso en unas horas.

—De acuerdo, ve con cuidado, lyublyu tebe[1] —colgó la esposa.

Mientras Oleksandr, conducía su auto unos civiles del ejercito de Kiev y del resto de Ucrania marchaban por las calles, esto no parecía buena señal para el padre de familia que iba a festejar el cumpleaños de su hija Lyaksandra, quien en pocos días cumpliría sus XV años. Oleksandr es un tipo escéptico y libre pensador: con un pasado cruel y traumático, lo obligaron a ser el tipo de persona que es hoy, no profesaba ninguna religión, para él Dios no existía. Un tipo de apariencia seria y calculadora: piel blanca, ojos azules y cabello caoba largo, vestía un traje color café, camiseta blanca, corbata negra y zapatos negros de vestir.

Natalka madre de tres hijos: dos hombres y una mujer, de catorce, doce, y ocho años respectivamente. Natalka había nacido en unos de los barrios más pobres de Ucrania; ahí fue donde conoció a su esposo Oleksandr. Natalka: una mujer de cabellos rubios y largos, ojos grisáceos, de una peculiar sonrisa, vestía una chamarra color negra que cubría su blusa azul celeste, pantalón de mezclilla y zapatillas negras.

—Mamá ¿Qué fue eso? —preguntó Lyaksandra.

—Nada hija, vamos, sigamos jugando.

—No importa, sé que esto se arreglará pronto, tú has dicho que los problemas se resuelven hablando. Estoy segura que esto acabará cuando ellos hayan dialogado, nada podrá interrumpir mi fiesta de XV años —explicó Lyaksandra.

—Así es hija, todo va estar bien, confiemos en Dios —dijo la madre abrazando a su hija mientras sus lagrimas escurrían por su rostro.

La pequeña Lyaksandra fue al encuentro con sus hermanos para seguir jugando mientras papá llegaba del trabajo.

A continuación el orden de los hijos de la familia Shevchenko: Lyaksandra, la mayor de los tres hermanos, una pequeña curiosa: había sido instruida para ser una maestra y psicóloga, le encantaba mucho la lectura y la literatura clásica, en su pequeño librero resaltaba a la vista libros de Oscar Wilde, C S Lewis, Julio Verne, Fiódor Dostoyevski, H. P. Lovecraft y Abril Camino. Una niña muy lista para su corta edad: de piel blanca como la luna en las noches oscuras, ojos grisáceos herencia de la madre, cabello rubio con dos coletas hacia atrás, con un vestido azul rey; su favorito, y zapatillas negras. Kejan el de en medio: un niño con un gran interés por los dinosaurios, la historia y la arqueología, siempre jugaba en el patio de su casa y hacia huecos en la tierra para ver si algún día encontraría un hueso de algún dinosaurio o un artefacto de alguna civilización antigua. Kejan: de apariencia tranquila, empática y carismática, el tono de su piel era blanca, ojos del mismo color que el de su madre y su hermana, cabello caoba con su peinado de hongo. Llevaba puesto un traje infantil color gris, con su moño en el cuello de su camisa blanca, destacaba sus zapatos de charol que opacaba las zapatillas de sus hermanas. Por último al hermano menor Kyrylo: Un niño rebelde y problemático, con problemas de comportamiento y agresividad, serio y asocial con la gente, de vez en cuando se le veía jugar con sus hermanos. Su tonalidad de piel era un poco más oscura que el de sus hermanos, ojos azules, heredados de su padre, cabello color rubio y peinado hacia atrás, portaba su jersey de futbol del F. K. Shajtar Donetsk; con los típicos colores naranja y negro, con la marca deportiva Nike, pantalón de mezclilla ajustado, y tenis blancos.

Tocaban el timbre; era Oleksandr quien llegaba frustrado de trabajar, con un sueldo que apenas alcanzaba apara alimentar a su familia.

—He visto a unos soldados alistarse para ir a la guerra, esto es serio Natalka.

—Tal vez, pero no pierdo la de fe en que…

—¿La fe en qué? No estás viendo lo difícil que ha sido estos últimos años, ¿Dónde está Dios Natalka? ¿Por qué nos abandona así?

—No lo sé, pero estoy segura de que no nos dejará.

Tocaban el timbre otra vez.

—¡Mamá tocan la puerta! —gritó Kejan.

—Ya voy —contestó la madre.

Oleksandr abrió la puerta de madera que rechinaba por la falta de mantenimiento. Dos soldados del ejército Ucraniano necesitaban reclutar a más hombres para la guerra. Oleksandr se negó, no obstante si se rehusaba le quitarían la casa, no tuvo otra opción. Alistó sus cosas y se marcho de su casa.

Natalka comenzó a llorar.

—¿A dónde llevan a papá? —quiso saber Lyaksandra sosteniendo el oso de peluche que le regaló su padre.

—Papá fue hacer un héroe hija —comentó la madre enjugando las lágrimas.

Lyaksandra ladeó su cabeza y musitó de tristeza —voy a extrañar a papi —dijo con una voz quebrada.


No muy lejos de ahí, un turista proveniente del país de México decidió vacacionar en Kiev, sin saber que pronto cerrarían la cuidad por completo y estaría atrapado hasta entonces, su nombre era Marco: un estudiante de filosofía que buscaba graduarse de la UNAM para presentar su tesis sobre el problema del mal y el sufrimiento, en su Tesis: La teodicea del siglo XXI, intentaba resolver de una manera lógica el problema de unas interrogantes más grandes de la humanidad; ¿Por qué existe el mal? El joven de veinticuatro años era un buen estudiante: piel morena, ojos negros, barba poblada, cabello negro y semilargo, amarrado con una coleta atrás. Playera tipo polo blanca, pantalón de mezclilla negra y tenis negros con rojo. El joven se instaló en el Hotel Fairmont Grand Kyiv, fue entonces que, en una televisión de plasma pasaron el reportaje sobre una próxima guerra entre los países vecinos.

—Que lamentable noticia, justo cuando vengo de vacaciones ocurren cosas malas —dijo el joven turista.

Una joven ucraniana pasó frente a él, era una camarista que trabajaba en el hotel, Marco quedó impresionado por la belleza de la joven, su aroma se percibió en el aire, ese perfume olor vainilla, Marco la siguió hasta un pasillo de las recamaras.

Dobroho dnya, rozmovlyay ispansʹkoyu[2]? —se presentó Marco ante la camarista.

—Sí, si hablo español, buenas tardes ¿Se le ofrece algo? —contestó la camarista.

Ambos se miraron fijamente el uno al otro, era amor a primera vista.

—¿Cuál es la habitación D12? —preguntó Marco.

—Yo le puedo llevar hasta ahí, de hecho voy para allá —respondió la camarista.

—¿Cuál es su nombre?

—Mi nombre es Daryna.

—Mucho gusto Daryna, mi nombre es Marco y soy mexicano.

—Encantada de conocerle.

Daryna era una joven ucraniana muy hermosa: de ojos azules, piel blanca, cabello lacio y rubio. Llevaba puesto un escote negro y zapatillas de cuero.

Después de unas horas Marco fue a buscar a Daryna para invitarla a cenar, la encontró justo cuando terminó su horario de trabajo, Daryna aceptó su invitación, los dos enamorados salieron a un restaurant de la ciudad de Kiev. Mientras comían varényky[3]. Marco le explicó a Daryna su tesis filosófica.

—El problema con la cuestión de las guerras es que existe una paradoja sobre el bien absoluto, si existe el mal ¿Por qué un Dios de amor que todo lo puede no impide las guerras?

—Interesante pregunta, ¿cuál es tu teoría o postura?

—Según para Santo Tomás de Aquino, el mal no excluye a Dios, sino que dada la misma existencia del mal, podemos deducir lógicamente que existe un bien, y ese bien es Dios.

—¿De verdad esa es tu conclusión? —preguntó Daryna mientras se limpiaba los labios de comida.

—Bueno, aun estoy en eso, es un tema muy profundo…

Sus palabras fueron interrumpidas por un fuerte terremoto, las alarmas de toque de queda sonaron en toda la ciudad de Kiev. La gente en la calle salió corriendo gritando —¡Auxilio! —la muchedumbre despavorida entró en pánico, presa del miedo.

—¿Qué ha sido eso? —quiso saber Marco.

—Estamos en guerra —contestó Daryna.

—No puede ser, esto no me lo esperaba.

—Bien, ahí tienes tu respuesta a tu tesis.


Lyaksandra preparó sus cosas para ir a dormir, se puso su vestido de XV años que estrenaría mañana, un vestido largo y acampanado color negro. Cuando sintió un fuerte terremoto que sacudió su casa, Kejan y Kyrylo corrieron a la habitación de su hermana mayor.

—Tengo miedo —dijo Kyrylo asustado.

—No va pasar nada hermanito —respondió Lyaksandra abrazándolo.

—Vallamos con mamá —sugirió Kejan.

Los tres hermanos fueron al cuarto de su madre, no obstante, al llegar a su cuarto su madre no estaba, el techo le había caída encima. Los pequeños comenzaron a llorar, otro impacto de un misil estrelló cerca donde se encontraban Marco y Daryna.

Pedazos de escombros salían volando por el aire.

—¡Vamos debemos ir a un lugar seguro! —dijo Marco agarrando de la mano a Daryna.

La joven Lyaksandra salió de su casa junto a sus hermanos para buscar un refugio, corrieron varias calles abajo hasta el centro de la ciudad. La gente se amontonó ahí para evitar otro ataque de un misil ruso.

El presidente de Rusia Boris estaba sentado en su silla frente a su cuartel militar, a su lado estaba el coronel Grigori Yefimovich.

—Los dos primeros misiles han sido lanzados —anunció el coronel Grigori Yefimovich.

—Te dije que aún no era tiempo, debíamos hablar con el presidente de Ucrania primero —protestó el presidente de Rusia.

—Muy tarde Sr. Presidente, un ejército ucraniano se preparaba antes para atacarnos —reviró el coronel.

—Entonces lance el tercer misil a Kiev —ordenó el presidente.

—A la orden mi Sr. —acató el coronel.

Lyaksandra abrazó a sus dos hermanos entre sus brazos protegiéndolos del frío, la temperatura era muy baja y el pequeño Kyrylo comenzó a enfermar.

—Hermanito, no te va pasar nada, ahora mismo iré por medicina.

Lyaksandra fue hasta una farmacia para conseguir medicina para su hermano, no obstante un tercer misil impactó Kiev. La gente se alborotó y se dispersó por toda la ciudad incluyendo a los hermanos de Lyaksandra.

—¡Kyrylo! ¡Kejan! —gritó la próxima quinceañera y salía vaho de su boca por el frió.

La joven veía escenas tristes y desgarradoras de niños llorando, personas muertas, casas en llamas. Lo que la hizo cuestionar su fe por un momento.

Entonces Marco decidió gravar lo acontecido.

—Esto es lo que provoca el hombre, guerras, cuando debemos unirnos en paz, si están viendo esto, por favor, ayuden a esta gente que lo necesita —anunció Marco por Facebook. Poco tiempo se hizo viral su vídeo y era compartido en todas partes del mundo.


Marco y Daryna se refugiaron en una cantina cuando escucharon los ecos sonoros de unos gritos que parecían ser de una niña pidiendo ayuda.

Daryna salió y vio a la joven Lyaksandra quien moría de frió. Daryna la cobijó y la llevó a la cantina. El joven Marco grabó el llanto de la joven que pedía compasión por su familia.

—Por favor, dejen de matar gente, mi madre murió, mi papá se fue a ser el héroe, no encuentro a mis hermanos, mañana es la fiesta de mis XV años y quería que toda mi familia estuviera presente, no quiero que esta guerra se convierta en el último vals que tenga —musitó con tristeza.

El ejército ucraniano marchó para combatir las tropas rusas, uno de los soldados llamado Kotenok revisó su celular y vio el vídeo del joven Marco. Oleksandr el padre de Lyaksandra vio el vídeo.

—Esa es mi hija, me necesita, necesita a su héroe —dijo Oleksandr quien dejó su arma y corrió hasta la ubicación donde se encontraba su hija.

—Somos responsables de nuestros actos, y estos llevan consecuencias, dejemos de culpar a otros y asumamos nuestra responsabilidad de que todo el mal en el mundo es por nuestra culpa, por la sed de venganza y poder ¿Quieren que Dios acabe con el mal en el mundo? Primero debería acabar con nosotros —anunció Marco por la transmisión.

La joven Lyaksandra empezó a razonar sobre su crisis existencial que estaba pasando.

—Aún en tiempos de guerra, de dolor y sufrimiento es cuando florece la verdadera fe que está dormida entre nosotros, creo yo, que para que pueda haber paz, primero debe haber guerra, el bien y el mal coexisten y dan el equilibrio al mundo por más paradójico que parezca —manifestó la joven hablando en ingles.

El presidente de Rusia vio el video, se conmovió y se retractó de atacar Kiev, no obstante, el coronel Grigori Yefimovich no estaba de acuerdo.

—Por muchos años, desde nuestra historia, Kiev nos pertenecía, hasta que la poderosa URSS, desapareció, yo soy descendiente de Bolquevique y su legado lo continuaré —exclamó el coronel.

—No si yo lo impido —advirtió el presidente de Rusia.

—Me temo que no será así Sr. Presidente —el coronel sacó un arma para matar al presidente, pero detrás un guaruda del presidente disparó al coronel Grigori Yefimovich.

—Esta guerra debe terminar, avisa al presidente y al ejército de Rusia que detengan esto —dijo el presidente.

—Como ordene Sr —acató su guardaespalda.

En todas las televisiones y radios el presidente de Rusia anunciaba la cancelación de la guerra entre Rusia y Ucrania. Marco y la joven Lyaksandra festejaron de felicidad por la gran noticia. El padre de Lyaksandra apareció en la cantina y abrazó a su hija.

—Papí, gracias, fuiste mi héroe —dijo Lyaksandra feliz.

Marco y Daryna enjugaron sus lágrimas al ver a su padre abrazar a su hija después de la guerra. Los hermanos de Lyaksandra aparecieron y todos festejaron.

Unas horas después, comida y asistencia médica de distintos países del mundo acudieron a la ayuda de los ucranianos.

—Así que de esto era lo que decías en tu tesis —comentó Daryna.

—Te lo dije, por más paradójico que parezca, la existencia del mal apunta a la existencia de Dios.

Un mes después, Marco pudo regresar a México para recibirse con máximos honores como doctorado en filosofía, su tesis: La Teodicea del Siglo XXI, fue la mejor. Se casó con la joven Daryna, Lyksandra pudo tener su vals de XV años, su madre no estaba muerta, solo estaba gravemente lesionada y estaba en el hospital, la joven quinceañera pudo festejar con toda su familia y amigos sus XV Años.



Traducciones.


[1] Te amo.

[2] ¿Buenas tardes, habla español?

[3] Platillo ucraniano relleno de carne y servido con cebollas fritas y crema agria.


18 Mars 2022 10:59:34 9 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
3
La fin

A propos de l’auteur

Frederick Da Silva Soy Frederick Da Silva, un escritor independiente; a través de este espacio quiero compartirles mi pentalogía: Mónica El Legado Prohibido, del universo Fallen Angel. puedes ver mi audio libro en YouTube en el siguiente link. https://www.youtube.com/channel/UC128Qr5rg9rUeUhaIPT9NEQ

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Erick Martín GA Erick Martín GA
Excelente, me encanto. Es un tremendo acierto tocar el tema actual de la Guerra entre Rusia y Ucrania, y hacerlo más íntimo y personal… Y profundizar en uno de los temas que ha tocado las fibras más íntimas de todo ser humano, que es: “El dolor y el sufrimiento”; que a muchos les lleva una errada conclusión: que Dios no puede existir, por tanto mal y sufrimiento. La historia tiene muchísimo potencial y con la misma dinámica lo podrías convertir en un libro entero.
April 14, 2022, 19:42

  • Frederick Da Silva Frederick Da Silva
    Muchas gracias Bro, de hecho tengo la idea de expandirlo. Profundizar más en los personajes y tocar más a fondo este tema filosófico. April 21, 2022, 02:31
MM Matías Muñoz
En muy buena la historia la recomendaré a mis amigos
April 10, 2022, 15:19

MM Matías Muñoz
Uff que buena historia me quedé enganchado leyendo
April 10, 2022, 15:18
MM Matías Muñoz
Uff que buena historia me quedé enganchado leyendo 10 de 10
April 10, 2022, 15:18
MM Matías Muñoz
Uff que buena historia me quedé enganchado leyendo 10 de 10
April 10, 2022, 15:18
MM Matías Muñoz
Uff que buena historia me quedé enganchado leyendo 100% recomendable
April 10, 2022, 15:17
MM Matías Muñoz
Uff que buena historia me quedé enganchado leyendo 100% recomendable
April 10, 2022, 15:17
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