kappoff Pocket Mirror

La vida normal de la joven y solitaria Rachel Ficks es arruinada cuando encuentra un espejo de bolsillo dentro del ático de su casa. Luego de que aquel objeto creara una copia de sí misma, su rutina diaria se ve afectada y ahora debe buscar la forma de sobrevivir entre magos y asesinos para recuperar su antigua vida pacifica y realizar su objetivo más preciado, pero la única forma de lograrlo será pasar un camino de sufrimiento y muerte.


Aventure Déconseillé aux moins de 13 ans.

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Espejo de bolsillo

— ¡Mátala, Mátala! ¡Está ahí! ¡Maldita sea!

Era grotesca. Una bestia de ocho patas se desplazaba por el suelo del ático. Mi hermana mayor no podía hacer nada más que alejarse y gritar del miedo, ¿pero yo? No, nunca me acobardaría ante tal bestia.

Tomé el arma más cercana y con un rápido movimiento maté a la criatura, noté como mi hermana soltó un suspiro de alivio y me abrazó. Aunque no podía respirar porque sus brazos envolvían mi cuello con demasiada fuerza.

—gracias, Rachel. Eres mi heroína, muchas, muchas, muchas gracias.

—Tan solo era una araña, suelta, suelta— respondí con dificultad debido a su exagerada demostración de gratitud y cariño.

Cuando me soltó, pude ver que se veía avergonzada, quizás se sentía mal al darse cuenta de que me dejaba sin oxígeno, tomé aire y solo procedí a barrer el cadáver de la araña con mi leal arma, una escoba.

Seguimos con el trabajo de limpiar el ático de nuestra casa. Mamá había muerto ya hace un año, duramos un tiempo tristes y con dificultades en la casa, pero ya todo estaba bien de forma económica y social.

Ahora limpiamos el ático, ya que no lo hemos hecho durante... Sí, adivinaron, un año.

—Chloe ¿Qué haremos con esto?

Le pregunté a mi medio hermana, Chloe Ficks, esta se estiró para tomar una caja que estaba sobre cierta estantería, la cual parecía que se iba a caer en cualquier momento. Siendo sincera, yo no llegaría hasta aquella repisa, pero, como ella era alta, podía alcanzarla de forma fácil.

Señalé una caja con cosas viejas, dentro había: libros, bolsas, nada que sirva para vender o conservar, los libros se encontraban muy desgastados.

—Si no sirven, déjalos junto a la basura, pero si te gusta algo, no dudes en quedártelo.

No tardé en patear la caja a la basura, mamá era de las que le gustaba guardar cosas inútiles, ya que podrían ser útiles luego. Yo no, si fuera por mí todo iría a la basura, pero Chloe dice que hay que conservar todo lo que tenga un valor sentimental.

Tomé un gran espejo cuadrado y al soplar para quitar su polvo empecé a toser porque terminó entrando la suciedad por mi garganta.

Qué idiota soy.

Me miré al espejo, no estaba roto, podía ver mi largo cabello rubio, y mis ojos brillar por la luz que el cristal reflejaba, proveniente del foco en el techo.

—Eres hermosa Ray, no debes mirarte al espejo para confirmarlo—. Ese comentario de mi hermana me sacó de mis pensamientos, provocando un leve rubor en mis mejillas, evité mirarla por vergüenza.

Siempre quería hacerme sentir bien, no había un día donde no dijera algo sobre lo linda que me veía.

No podía entender que ve en mí, después de todo, nunca trataba de arreglarme para lucir linda o siquiera verme bien.

Estoy segura de que no soy hermosa.

—Mira, mira Raaaay~. — volví a ser sacada de mis pensamientos. Chloe me jaló hacia ella, llevándome de mi chaqueta azul, cuando miré solo pude ver una caja de madera, quizás medía un metro de largo.

No, caja no, se le podría llamar cofre. ¿Acaso al abrirlo le saldrán dientes y nos comerá?

—Estaba escondido bajo otras cajas y una sábana, no la había visto antes. —dijo Chloe

Pues, debe ser porque lo escondieron. ¿No crees, hermanita?

—No tenemos una llave, ¿busco algo para romperlo? —Pregunté mirándola de reojo.

—aaah, no pienso que esté bien... Mamá lo tenía aquí porque no querían que lo vieran, ¿no? — ella llevó sus dedos a su boca, mordiéndose sus uñas, se notaba que no le gustaba la idea. Pero si mamá no quería que lo viéramos, no debió dejarlo aquí. — ¿Qué dices, Ray?

Ella era adorable, su cabello era largo y negro, aunque lo heredó de su padre. Chloe no se asemejaba mucho a mamá en apariencia, pero en personalidad ambas eran muy parecidas, ambas eran amables y se comportaban como si fueran niñas.

Mi media hermana era hermosa... O eso pensé hasta que la vi comiéndose sus uñas, así que para detenerla jalé de su oreja con suavidad.

—Baaaasta, iré por algo—. Ella solo me miró avergonzada luego de que solté su oreja, fui a la cocina y llevé un martillo al volver

Golpeó con fuerza el candado, rompiéndolo. Estaba oxidado y viejo, así que era de esperarse su poca resistencia. Incluso alguien débil como yo usando un martillo pudo romperlo de un golpe.

—Bien hecho, Rachel. ¡Eres muy fuerte! — Gritó Chloe, levantando sus brazos al cielo mientras sonreía

—No puedo hacer ni 10 flexiones, no soy fuerte, pero, gracias. — mi respuesta desanimó a Chloe, ignoré eso y luego solo abrí el cofre, dentro habría algunas cosas interesantes:

-Una cosa ovalada de metal.

-Ropa vieja de hombre y de mujer

-Un cuadro con una pintura y un marco de madera.

-libros viejos

Solo era mucha basura que mamá guardó.

—Ray, mira, un retrato de nosotras y mamá.

Chloe lo tomó, prestando más atención, me di cuenta de que estaba roto.

En efecto era una Chloe pequeña, tan adorable como siempre, junto a ella estaba nuestra madre, Sam, Que sostenía a una yo bebé en sus brazos. Mamá Lucía Feliz.

— ¿y el quién es? —señalé la parte rota de la pintura. Le habían arrancado el rostro a quien parecía ser un hombre —oh... — me sorprendí por un momento, incluso dejé escapar un pequeño sonido de mis labios

—Creo que él era tu papá —. Respondió Chloe algo nerviosa, siempre fue un tema delicado, pero no me importaba en lo más mínimo. Le entregué la pintura y con rapidez lancé los libros a la basura, junto con la ropa.

—Haz lo que quieras con el cuadro, yo iré a descansar — Chloe me vio preocupada, como si quisiera preguntarme si estoy bien. Lo estoy. El imbécil abandonó a mamá cuando yo aún ni tenía 2 meses, así que no me afectaba para nada.

Tomé la cosa ovalada de metal, la cual tenía cierto diseño peculiar, redondo, con una pequeña agarradera donde supongo podrías ponerle algo y usarlo en tu cuello como colgante. También tenía en el centro un rectángulo metálico que sobresalía un poco.

Caminé fuera del ático, bajando las escaleras yendo a mi cuarto, al llegar me encerré y me senté a jugar. Chloe podría terminar sola. Igual ya ayudé lo suficiente.

Click, Click, Click, Click. Nos destruyen inhibidor.

—ADC de mierda, sal y ayúdame, maldita sea contigo.

Ya llevaba algunas horas en el cuarto y algunas partidas hechas, pero esta resultó igual que las demás, no duró poco más de media hora.

—Otra derrota... juego de mierda — suspiré para levantarme de la silla y ver a mi alrededor mientras me estiraba.

Faltaba poco para que la cena estuviera lista, Chloe me llamará en 20 minutos o menos. Mientras, me lancé sobre la cama a descansar mis ojos, quedarme hasta la madrugada la noche anterior no era bueno para mí, pero meh.

"Dormir ocho horas es recomendado" dicen los doctores, yo digo: "Tres, tómalo o déjalo"

Del bolsillo en mi short, saqué aquella cosa que llamo "bola de metal circular" u "óvalo de metal circular y grueso". Cabía en mi mano, no como para cerrarla por completo, pero bueno.

Quizás tiene algo dentro, podría ser de esos medallones donde pones una foto de un lado y otra foto del otro lado.

Puede ser una imagen de mamá y la otra...

La otra quizás sea de papá, Chloe era muy joven, tenía 4 años cuando yo nací, no recuerda mucho a mi padre, pero dice que mamá habló sobre lo bueno que fue con ella el año y algo que estuvieron juntos.

— ¿Qué tipo de persona fuiste, bastardo irresponsable?

No pude evitar sentir rabia recorriendo mi pecho, apreté con fuerza aquella cosa, buscaba romperla, pero solo sentí que algo se había enterrado rápidamente en la palma de mi mano.

Di un pequeño grito de dolor ante eso y solté de golpe esa maldita cosa, revisando mi mano, había un pequeño corte del cual salía algo de sangre.

—Maldito, aunque no es profundo, arde mucho... ¿Cómo? Si esta mierda no tiene nada con lo que pueda cortar.

Comprobé esa mierda metálica con confusión y para mi sorpresa no tenía nada, estaba a punto de lanzarla contra el piso solo para desquitarme, hasta que de repente, la parte superior del óvalo se movió a un lado, rompiéndose por la mitad.

No, no estaba roto, ni era esa pequeña cosa donde se guardaban imágenes. Era un espejo de bolsillo. Al tenerlo tan cerca reflejó mi nariz, pero al alejarlo, pude reflejar mi rostro entero.

—Aun así, ¿Cómo es que me cortaste? — No tenía nada para hacerlo, ni siquiera un borde podría cortarme. ¿Acaso al apretarlo me cortó?

Cerré el espejo y lo tomé por los bordes, apretando con suavidad. Al ver que no ocurría nada, apliqué más fuerza y para mi sorpresa, funcionó.

Esa cosa que parecía metal sobresaliendo no era un adorno, era una pequeña daga que salía al aplicar suficiente presión O, mejor dicho, al apretarlo sale algo tan afilado como para cortar.

— ¿Está cosa será un arma? — me pregunté

—No, tonta, es un espejo ¿Eres ciega?

Solté el espejo al escuchar una voz salir de este, estaba sola en mi habitación, así que me había sacado un buen susto.

¿Tendría veneno alucinógeno? No, mierda, mamá no tendría algo así... Quizás papá, pero la caja tenía cosas de mamá y estaba aquí arriba.

Dios, hablando sobre veneno como si fuera normal, era obvio que no tendría algo así.

—Hey, abre el espejo, por favor. Si no lo haces no puedo verte.

Tenía mucho miedo, un espejo estaba hablando, pero, lo peor era qué tenía mi voz, el maldito espejo tenía mi voz.

No sabía que hacer, tragué saliva y lo tomé nuevamente para abrirlo, al hacerlo...

Solo estaba yo, reflejada en el espejo.

—Solo es un espejo, uff... Aah debo dormir más — dije para luego suspirar aliviada. Cerré mis ojos sonriendo, pero esa voz nuevamente se escuchó y los abrí de golpe.

—ambas sabemos que nunca cumplirás eso, dormir temprano no es algo de nosotras.

Volvió a hablar, pero esta vez, pude apreciar como movía la boca y pestañeaba, observándome, dando una sonrisa burlona.

Llevé mi mano libre hacia mi boca, evitando soltar un grito de lo asombrada que estaba. Solté aquel espejo para luego saltar de la cama y alejarme con miedo.

— ¿Cómo mierda estás hablando? —retiré la mano de mi boca, aún insegura si debería hablarle.

—Bueno, de la misma forma que tú, estoy viva y soy humana, obviamente debo poder comunicarme de alguna u otra forma — respondió — Si pudieras levantarme sería mejor para la conversación, no puedo verte al estar en esta posición.

— ¿¡Cómo estás hablando!? — pregunté con un grito no tan fuerte para no llamar la atención de Chloe. No podía entender un carajo de lo que estaba pasando.

Parece que no puede darse la vuelta él... O ella solo y eso me reconfortaba porque no quería acercarme a un espejo parlanchín.

— ¡Por favor!, solo toma el espejo y te explicaré lo que se sobre sus propiedades mágicas, no puedo hacer nada raro, al fin y al cabo, solo soy un espejo.

El espejo o, mejor dicho, mi reflejo en él suplicaba porque le diera la vuelta, no me sentía segura con hacerlo, más al escuchar la palabra "Magia" sentí un poco de curiosidad por el tema.

No era solo un espejo ordinario y de seguro si quisiera hacer algo malo, podría haberlo hecho ya sin necesidad de que yo me acerque. Aunque existe la posibilidad de que haga algo raro si lo tengo en la mano.

—Si haces algo raro, juro que voy a quebrarte. — quise sonar lo más amenazante posible, algo que fue inefectivo pues mi voz temblaba y era algo aguda.

—¡Entendido! — dijo el espejo.

Me acerqué de forma lenta a la cama para luego tomar el espejo que estaba boca abajo, le di vuelta y lo primero que pude apreciar fue mi reflejo. Aunque para nada tenía las mismas expresiones que yo en este momento.

— ¿Cómo es esto posible? — pregunté asombrada, apretando mi puño libre por el miedo y la emoción.

La yo del espejo mantenía una sonrisa burlona en su rostro, moviendo de un lado a otro su cabeza como si estuviera tarareando una canción en su mente.

—Esto es un espejo mágico —respondió —, funciona mediante magia de sangre, al recibir la sangre de una persona, crea un reflejo con el conocimiento de esta, soy como una IA. — explicó mi reflejo cambiando esa sonrisa burlona por una bastante dulce.

¿Magia? Pero la magia no existe... No, debo mantener mi mente abierta, el reflejo está hablando, Chloe nunca haría una broma tan bien hecha.

—Veo que aún te es difícil pensar que soy un espejo mágico, pero, no te preocupes, te demostraré lo real que puedo ser. — Fue como si leyera mi mente, eso me asustó.

Una sonrisa maliciosa se formó en su rostro. Yo seguía asustada, pero, debía confirmar si era real o no. Así que solo me senté a escuchar atentamente.

Al día siguiente, mi frente sudaba, estaba nerviosa, muy nerviosa. Anoche había hablado con mi reflejo durante dos horas antes de irme a dormir ¿Qué opinan? Al despertar aún podía hablar, era increíble, no sabía qué pensar.

Ya no era necesaria ninguna prueba, la magia era la causante de algo así. Me intriga saber por qué mi madre o mi padre lo tenía, ¿Qué haría mamá con esto en su ático? Ni siquiera puedo preguntarle a alguno.

—Ray, Ray, no te pierdas en tus pensamientos ahora, aprovecha que no hay nadie y déjame sobre el asiento de esa chica.

El espejo me ordenó, era la hora del almuerzo y decidí comer en clase cómo siempre. Luego tendría un examen de matemáticas individual, siempre fui mala para todo lo que esté relacionado con números, pero hoy había un arma secreta dentro de mi bolsillo.

Dejé el espejo sobre el asiento de la chica más inteligente del salón. Si es que recuerdo bien, su nombre era jazmín, cabello negro, ojos marrones. Una chica linda.

Ahora que recuerdo, su casa está cerca de la mía.

Volví a mi asiento y el timbre sonó, los demás entraron junto a nuestro objetivo que volvió a su puesto, al verla solo traté de hablarle, me era difícil, no sabía qué decir, se formó un nudo en mi garganta observando como ella tomó el espejo para luego mirar alrededor confundida.

—Jaz-... Jazmín

Hable en un tono bajo, ella me miró sorprendida, en 4 años muy pocas veces le dirigí la palabra, quizás podría contar aquellas ocasiones con 2 manos.

Estiré mi brazo hacia ella abriendo mi palma esperando que me regresase el espejo, el corazón iba a estallarme, esto era una mierda.

—Oh, ¿esto es tuyo? Toma, no sé qué hace en mi- ¡ah!

Había ocurrido, el espejo perforó la palma de Jazmín, pero, eso causó que lo soltara.

Tomé el espejo antes de que cayera al suelo, por suerte habría guardado la daga, sería doloroso apretarlo y apuñalarme. Miré con preocupación a aquella chica, Teniendo miedo de cómo reaccionaría.

Lo siento, lo siento, lo siento.

—Me cortó, ah. ¿Qué era eso? — preguntó enojada, el enojo no era conmigo, sino, hacia el espejo, así que solo lo abrí mostrándole.

—Un espejo de bolsillo lindo, ¿no? Pero tiene... Una parte que está afilada.

Enseñé mi mano, ambas teníamos la misma herida. jazmín lo entendió y asintió con la cabeza, algunas compañeras se acercaron para preguntar si estaba bien y ella asintió para luego verme

—Ten cuidado con esa cosa. No vayas a cortarte de nuevo — dijo.

Por un momento me quedé callada, no supe qué decir, así que solo asentí con la cabeza.

—Gracias...

Luego de eso, miré a otro lado, era mi culpa que ella saliera lastimada, pero el espejo necesitaba su sangre. Mantuve aquel objeto cerca de mi oído para confirmar si el plan funcionó.

—Bien hecho Rachel, ya solo debemos responder—Susurró mi reflejo.

El plan era simple, al obtener su sangre en el espejo, mi otra yo obtendría todos sus conocimientos, así ella me dirá que debo hacer.

Era perfecto, aunque al mirar atrás por los nervios de que alguien se acercara a escuchar, pude ver a una chica observándome, quizás era la única que me veía fijamente, pero apartó rápido la mirada.

Lindsy Logan, ella era muy parecida a mi hermana, sus ojos eran de color verde y era más alta que yo.

¿Por qué me veía? ¿Escuchó al espejo? No, no podría tener tan buen oído y nadie se acercaría. Cálmate, calma.

Aparté la mirada y solo observé mi cuaderno. Quizás solo me miraba por lo que ocurrió, su puesto era detrás de jazmín, así que debía ser por eso.

—Tus latidos están yendo muy rápido, no te preocupes, Ray. Todo estará bien — los susurros del espejo me tranquilizaron.

Luego de la escuela, volví a casa, todo salió según lo planeado. Al llegar ya eran las 6 de la tarde, se estaba haciendo de noche, Chloe aún no había llegado, así que hice los deberes y comimos juntas cuando llegó.

Al otro día no podía creerlo, funcionó, la yo del espejo había respondido todo correctamente, cubrí mi boca de la emoción, muy rara vez sacaba una nota tan buena en matemáticas, en las demás materias si era buena.

—Todo de acuerdo al plan, pero no escucho que me des un "graaaacias Adarza".

Oh, si, ayer elegimos que ese sería su nombre, era gracioso oírla hacer un puchero, así que Asentí con la cabeza sonriendo.

—Gracias Adarza, no hubiera podido hacerlo sin ti.

—No es nada Ray, para eso están las amigas. — tenía el espejo cerrado, así que supuse que ella sonreía orgullosamente sacando su pecho.

Amigas, es cierto, Adarza era mi amiga. Si Chloe lo supiera estaría orgullosa.

— ¿No es narcisista que mi primera amiga sea yo?

—Detalles por aquí, detalles por allá, no prestes atención a las pequeñeces como esas.

Hablando de detalles, recuerdo que dijo que el espejo crearía un reflejo de la persona que le diera sangre. Pero, no generó uno de jazmín, aparte, sacó su daga sin que lo apretaran.

Quizás fue porque ya dentro estaba Adarza. No le daré vueltas al asunto... Detalles por aquí, detalles por allá.

Los siguientes días fueron muy divertidos.

Adarza y yo hablábamos casi todo el día y noche, veíamos series juntas y leíamos.

también explicó que la magia existía. Solo que los magos estaban ocultos para la gente normal, no estaban afiliados al gobierno de ningún país y hacían básicamente lo querían.

Pregunté sobre cómo es que ella podía saber eso, dijo que el espejo le dio información. Cosas mágicas que ni ella entendía.

Ella me ayudaba con mis tareas. Me encariñé bastante rápido, quizás hacer amigos no es tan difícil.

Estaba almorzando en la cocina. Era Domingo y Chloe se quedaría en casa de su novio. Así que podría hablar con Adarza todo el día sin preocuparme. Por hablar, me refería a prácticamente gritar.

— ¿Qué más puedes hacer? — Pregunté a mi buena amiga— yo estaba sentada en la silla de la cocina, junto a la mesa, sosteniendo el espejo.

—Je, bueno, no mucho. Has visto casi todo lo que puedo hacer, solo soy un simple espejo. — respondió Adarza, manteniendo su mirada en mí. Aun con esa sonrisa en su rostro que parecía nunca desaparecer.

—Eres de todo menos simple, aunque sigues siendo bastante útil. Muy útil... Ya lo sabes, pero, no soy buena haciendo amigos. — bajé la mirada, ella era yo, podría hablar sobre esto sin sentirme avergonzada, la diferencia entre ambas era que Adarza parecía ser muy alegre y sociable. Algo que me cuesta mucho. —Me da miedo hablar con las demás personas y que me rechacen o me juzguen, ser penosa no hace que sea nada fácil.

—Ray, eso ya lo sé, no tienes que – interrumpí a Adarza, cerrando el espejo para que se callara.

—Desde que llegaste pude sentir que tenía una verdadera amiga además de mi hermana, me he divertido mucho y de verdad te lo agradezco... Te debo mucho, Ada. Gracias

Cerré los ojos aun manteniendo una pequeña sonrisa, algunas lágrimas bajaron por mis mejillas, las limpié rápido. Decirle esto a una amiga era algo que imaginé por mucho tiempo.

Ya no me sentía tan sola. Ahora tenía a Chloe y Adarza.

—Raaaaaaaay, abre el espejo al menos, que no me gusta estar a oscuras.

Arruinó el momento, pero, se lo dejaré pasar por esta vez. Solo porque pude desahogarme.

Abrí el espejo y ambas empezamos a reír al vernos, Adarza se veía algo conmovida.

—No sé qué decir, gracias Ray. Desde hoy siempre estaré contigo. Seré tu mejor amiga, te ayudaré con tus tareas y no dejaré que te sientas sola. — llevó una mano a su pecho, mirándome a los ojos con una gran sonrisa.

Me pareció adorable y divertida, su forma de decirlo logró que me relajará y soltará una pequeña risa.

Me sentía en deuda con ella. Ser amiga de alguien como yo, aunque, bueno, ella es yo.

—Haces tanto por mí. ¿No hay algo que yo pueda hacer por ti? — ella llevó una mano a su nariz, empezando a frotarla, quizás por comezón.

Quería darle algo, desde que llegó no ha dejado de ayudarme y hacerme feliz, sería una pésima amiga si solo sigo pidiendo cosas.

—Déjame pensar... Hay algo sencillo que podrías hacer, solo que quizás se sienta raro. Es un hechizo mágico, si dejas caer una gota de sangre sobre el espejo y decir algunas palabras, llevará tu conciencia dentro del espejo y así estaríamos juntas en una misma habitación, descuida, podrás salir cuando quieras.

Suena muy interesante, podría darle un abrazo a mi única amiga, eso estaba muy bien, no supuse mucho antes de apretar el espejo. Confiaba en Adarza y la idea de poder abrazarla me emocionaba.

Además de que obviamente quería saber cómo es el interior del espejo.

El corte no tardó, pero no duele tanto al saber qué ocurrirá... O quizás solo soy idiota y si duele igual.

Dejé caer gotas de mi sangre sobre el espejo, suspirando un poco y dejando salir una lágrima por el dolor.

— ¿Cuáles son las palabras? — pregunté.

Adarza respondió sonriendo.

—"Lleva mi conciencia dentro de ti y muéstrame lo que solo tú puedes mostrarme"

—Suena... Muy mal, si lo malinterpretas — solté unas risitas y al final solo lo dije. —Lleva mi conciencia dentro de ti y muéstrame lo que solo tú puedes mostrarme

Y todo quedo en negro.

Al abrir mis ojos lo primero que vi fue el techo de madera, estaba roto, tenía una buena vista de las estrellas y la luz de la luna entraba por ahí.

Me senté confundida, cuestionando si este era el interior del espejo. Algunas velas iluminaban el lugar y a unos cuantos metros frente a mí una puerta de madera muy vieja, todo parecía ser del mismo material.

Quizás el interior del espejo era como una especie de casa en medio de la nada. Sería genial.

— ¿Adarza? — llamé a mi compañera. El sitio era extraño y algo oscuro, me levanté y miré hacia atrás, notando a una persona acostada en el piso. — ¿Qué?

Su garganta se hallaba abierta y la rodeaba un charco de sangre, tirada en el suelo, inmóvil, sin respirar. Estaba muerta.

No pude mover mis piernas, las cuales empezaron a temblar, traté de gritar, pero mi voz no salió, quedé paralizada por la horrible escena justo en frente.

Lo peor era que sabía de quién era el cuerpo, la chica muerta era jazmín.

Dios, dios, dios. Una de mis compañeras de clase estaba muerta frente a mí ¿Qué debía hacer? ¿Llamar a la policía? Sí, tengo salir y buscar un teléfono. Eso era lo que debía hacer.

Llevé mi mano a mi boca, pero estaba manchada con algo rojo, la alejé rápido y empecé a limpiar mis labios con la manga de mi chaqueta, cayendo al suelo de rodillas.

Era sangre, era sangre. ¿Por qué tengo sangre en mis manos?

Mis ojos se pusieron llorosos, no pude hacer nada más que soltar todo, empecé a vomitar sobre el suelo, al terminar, limpié mi boca nuevamente, dejando más manchas en mi chaqueta.

El sabor de la bilis y jugos gástricos quedaron en mi garganta. Era asqueroso.

Jalé mi cabello con desesperación, luego me levanté con las fuerzas que tenía para buscar una salida de ese lugar. Después podría pensar mejor.

¡Blam!

La puerta fue pateada, volteé y parecía que se iba a caer en cualquier momento, sentí un dolor aún más grande en mi estómago, quería vomitar de nuevo al ver quien era.

—Raaaay~ ya despertaste. — Ella habló con un tono relajado y familiar, acercándose a mí con un cuchillo de cocina manchado de algo rojo en su mano, empecé a alejarme con rapidez. — ¿no quedamos en darnos un Abrazo?

Adarza empezó a reír y sin poder contener las ganas volví a vomitar.

24 Février 2022 03:56:50 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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