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Familia

Familia


Wei Wuxian toma una larga bocanada de aire cuando por fin llegan a la entrada del Receso de las Nubes, aliviado de por fin estar en casa no sólo porque por fin verá a su adorado esposo, sino también porque ninguno de los juniors a su cargo sufrió mayores heridas más allá de algunos rasguños por lo que puede considerar que su Cacería Nocturna fue todo un éxito. Les sonríe a los jóvenes que se apoyan tan disimuladamente como pueden los unos contra los otros ayudándose a terminar de subir las escaleras; muerde sus labios divertido cuando Lan Jingyi se apoya sin ceremonias contra Lan Sizhui casi haciéndole perder el equilibrio.


—Muy bien jóvenes —dice juntando sus palmas con renovadas energías ignorando algunos murmullos de protestas de algunos de los juniors que se preguntan como rayos el Señor Wei podía tener tanta energía luego de dos noches corridas de una pesada cacería—, vayan a descansar, los que lo necesiten vayan a la enfermería y mañana en la tarde quiero todos sus reportes.


—Sí, Señor Wei —dicen a coro antes de partir hacia los dormitorios de los discípulos.


Wei Wuxian los ve marcharse y ríe bajo agitando su mano hacia ellos a modo de despedida; cuando Lan Sizhui y Lan Jingyi pasan a su lado palmea sus cabezas con suavidad regalándoles una sonrisa brillante que hace a los dos jóvenes sonreír de vuelta, la de Lan Jingyi más amplia que la de su amigo, sintiéndose cálidos y felices del orgullo que brilla en los ojos de su maestro. Contentos con el resultado de todo ambos siguen a los demás hablando quedamente entre los dos y Wei Wuxian dirige sus pasos al Jingshi conteniéndose por muy poco de romper la regla sobre no correr en el Receso de las Nubes.


Cuándo finalmente llega sonríe al ver que las luces están encendidas indicando que Lan Wangji se encuentra en casa. Suspira emocionado saltando hacia la puerta abriéndola sin mucha ceremonia, su sonrisa se amplia cuándo su esposo alza la vista de los papeles que está revisando y todo su rostro se suaviza.


—Wei Ying —saluda el hombre poniéndose en pie caminando hacia él.


Wei Wuxian se acerca también y se encuentran en un fuerte abrazo a medio camino en el que se permite relajarse finalmente, apoyando su mejilla contra el pecho de su esposo apegándose todo lo que le es posible contra él para disfrutar mejor del calor que se desprende de su cuerpo y dejarse envolver por el característico olor a sándalo de Lan Wangji. Por su parte su esposo deposita un suave beso en su cabeza acariciando su espalda y apretándolo más contra su cuerpo.


—Te extrañé Lan Zhan —murmura el hombre frotando suave su mejilla contra el pecho del otro antes de alzar la vista apoyando su mentón allí para no tener que apartarse. Los ojos de Lan Wangji brillan con adoración y alivio al constatar que Wei Wuxian parece estar completo y sin un solo rasguño.


—No estuvieron fuera más de tres días, Wei Ying —dice con suavidad alzando una mano para acariciar su mejilla obteniendo como resultado una gran sonrisa, de esas que parecen iluminar toda la habitación y hacen que su corazón se acelere con todas las intenciones de escapar de su pecho.


—Oh, ¿eso significa que no me extrañaste esposo mío? —Wei Wuxian suspira dramáticamente llevando una mano a su frente y la otra a su pecho echando su espalda hacia atrás, fingiéndose herido—. Lan Zhan, me lastimas, creí que me amabas.


—Extrañé a Wei Ying —Lan Wangji asiente resistiendo el deseo de rodar los ojos ante los dramatismos de su esposo—. El Jingshi es muy silencioso sin Wei Ying.


—Sé supone que debe ser así Lan Zhan —dice golpeando suave su hombro—, por eso se llama Cuarto silencioso —ríe bajo y suspira apoyando su cabeza nuevamente contra el pecho de su esposo—. Estoy exhausto, ya no estoy tan joven como antes. ¡Lan Zhan! Los juniors son cada día mejores.


—Hm —Lan Wangji los guía a ambos de regreso a la mesa arrodillándose frente a ella y permitiendo que Wei Wuxian se acomode a su lado, casi sobre su regazo, pegado todo lo posible a su costado.


—A-Yuan estuvo excelente, hizo un excelente trabajo como líder de grupo —dice sonriendo orgulloso de su pequeño rábano—, sé que entre alguna de las ridículas cuatro mil y tantas reglas que el viejo Qiren insiste en seguir manteniendo hay alguna sobre no ser soberbio o algo por el estilo, pero en serio Lan Zhan, necesitamos darle algo a nuestro hijo por su arduo trabajo.


Lan Wangji asiente dejando a su esposo hablar hasta el cansancio sobre las hazañas de su hijo y el resto de los juniors y, aunque sus palabras están llenas de alabanzas para su hijo adoptivo, también lo están para el resto de los jóvenes cultivadores y Lan Jingyi. La forma en que su esposo habla de ellos, como una protectora mamá gallina hace que su corazón se caliente, sobre todo porque eso hace feliz a su Wei Ying.


—Oh, mañana debemos invitar a A-Yuan a cenar con nosotros —dice Wei Wuxian parpadeando—, y a Lan Jingyi por supuesto.


Lan Wangji detiene su trabajo y parpadea hacia su esposo ladeando un poco la cabeza, curioso por el añadido de Lan Jingyi en esa invitación. Wei Wuxian sigue por unos minutos hablando, pero al notar el poco característico silencio de su esposo se gira para mirarlo, al ver la pregunta en sus ojos le toma un momento entender qué exactamente está preguntando, pero cuando logra descifrarlo ríe.


—Lan Zhan, A-Yi se sentirá muy solo si sólo invitamos a A-Yuan —dice y su tono implica que es lo más obvio del mundo—, además —agrega con una sonrisa traviesa—, es prácticamente también nuestro hijo, ¿no?


Lan Wangji se sorprende un poco por la declaración, pero le regala una de sus raras y cortas sonrisas a Wei Wuxian antes de asentir dándole la razón, lo que resulta con un Wei Wuxian sonrojado hasta la raíz del cabello y ocultando su rostro contra su hombro riendo tontamente murmurando entre dientes algo de que siempre debe avisarle antes de hacer ese tipo de cosas. Para nada sorprendido el hombre palmea suave el hombro de su esposo y regresa la atención a su trabajo; si Wei Wuxian consideraba a Lan Jingyi como un miembro de su familia y un hijo más, ¿quién es él para negarle algo a su esposo? Si al siguiente minuto Wei Wuxian le pidiera que hagan al joven oficialmente su hijo adoptivo, tal y como hizo con Lan Sizhui hace ya tantos años, lo haría sin dudarlo ni pensarlo dos veces.


Lan Jingyi acompaña a su amigo Lan Sizhui un poco nervioso. Cuando en la tarde fueron a entregarle los reportes al Señor Wei se sorprendió mucho por ser invitado junto a su amigo para cenar con él y Hanguang-Jun, pero no tuvo tiempo a negarse al notar la forma en que los ojos de su maestro brillaban aunque ahora no esta tan seguro de que tan buena idea fue.


—Lan Jingyi —Lan Sizhui ríe suave palmeando su hombro—, tranquilo, sólo vamos a cenar. Mientras el Señor Wei no sea el que cocine todo estará bien.


Sin poder evitarlo ambos jóvenes hacen una mueca al recordar el congee picante que el Señor Wei les había dado en la Ciudad Yi para curarlo del veneno de cadáver. Ambos sonríen preocupados ante la perspectiva de volver a comer algo así pero ya están casi frente al Jingshi, es muy tarde para retractarse. Cuándo finalmente llegan a las puertas del hogar de sus maestros y superiores Lan Sizhui toca con suavidad y no pasa ni un minuto antes de que esta se abra estrepitosamente dejando ver a un sonriente Wei Wuxian.


—Llegan justo a tiempo, vengan, entren, entren —les urge moviendo su mano para hacerlos pasar.


—Buenas noches, Señor Wei, Padre —Lan Sizhui hace una corta reverencia siendo seguido rápidamente por Lan Jingyi.


—A-Yuan —protesta Wei Ying agudizando su voz mirándolo con un puchero—, te dije que puedes llamarme papá —sus ojos brillan con malicia y pronto su puchero se transforma en una sonrisa—, o mamá.


—¡Se… Señor Wei! —protesta el joven sonrojándose un poco y, al oír las risitas de Lan Jingyi, se gira para mirarlo con los ojos abiertos enormemente gritando ''traidor'' con ellos.


—Ow, ¿por qué la pena A-Yuan? —Wei Wuxian pica su mejilla enrojecida con la punta de su dedo—, después de todo eso soy, ¿no?


—Wei Ying —la voz de Lan Wangji suena tras él, con un ligero tono de reprimenda, pero increíblemente suave como siempre que su esposo dice algo ridículo o reverentemente estúpido, a veces un poco de ambos.


—Hanguang-Jun —Lan Jingyi hace nuevamente una reverencia a modo de saludo, sonriendo nervioso—, gracias por la invitación.


—Hm —Lan Wangji asiente y les señala a los tres la mesa dónde la comida ya está servida.


Wei Wuxian sonríe emocionado y toma la mano de ambos jóvenes guiándolos a la mesa dónde los insta a sentarse. Pronto, los nervios de Lan Jingyi se van disolviendo al ver a Lan Wangji servirles a los tres con increíble calma mientras el Señor Wei les habla de todo y nada a la vez, haciéndole ojitos a Lan Wangji de vez en cuando consiguiendo que el hombre saque de su manga un frasco obscenamente rojo y vierta de su contenido en el plato del Señor Wei.


—Ah, muchas gracias Lan Zhan —Wei Wuxian sonríe contento y cuando ya todos los platos están servidos empiezan a comer.


El silencio reglamentario a la hora de cenar es rápidamente roto por el Señor Wei que se dirige directamente hacia Lan Jingyi haciéndole preguntas de su día; en un principio el joven se siente nervioso, mirando de reojo a Lan Wangji temiendo romper las reglas en la casa de uno de los Jades de Lan, pero cuando este simplemente sigue comiendo y poniendo un poco más de comida en el plato del Señor Wei, Lan Jingyi se relaja y responde a las preguntas contribuyendo también a la conversación.


A medida que la noche avanza no pasa por alto la pequeña sonrisa que Lan Sizhui trata de ocultar tras su plato, o la forma en que el rostro de Lan Wangji parece más relajado, ni mucho menos lo feliz que se ve el Señor Wei rompiendo la regla de no hablar durante la comida y verlo responderle y reír junto con él.


—Ah, Lan Zhan, Lan Zhan no me mires así —dice el Señor Wei en algún punto dejando su plato en la mesa y tomando una servilleta para limpiar sus labios antes de tomar el te—, y por favor no le digas nada al pobre A-Yi. Después de todo en toda familia uno de los hijos se parece más a uno de sus padres, ¿no?


Lan Jingyi parpadea confundido sintiendo sus mejillas sonrojarse al ser llamado de una forma tan cariñosa y, sobre todo, por la perspectiva de que el Señor Wei parece implicar que el es su hijo, pero, piensa, se refiere a Lan Sizhui ¿no?


—Por ejemplo, A-Yuan ha crecido para ser la viva imagen tuya Hanguang-Jun, Lan Zhan. Tan educado y elegante como su padre —dice señalando a su hijo que se sonroja suavemente—, es completamente normal que A-Yi se parezca a mí, travieso y revoltoso —agrega guiñándole un ojo al joven que está demasiado ocupado sonrojándose como para sentirse ofendido por el último comentario.


—Hm —Lan Wangji asiente dándole la razón permitiéndose hablar ahora que terminaron de cenar, lo que deja sin palabras a Lan Jingyi y provoca que su sonrojo aumente—, Wei Ying tiene razón con respecto a nuestros hijos.


Sus palabras dejan mudo tanto a Lan Sizhui como a Lan Jingyi que observa a la pareja inclinarse contra el otro casi inconscientemente, con el Señor Wei comentando hasta el cansancio lo guapo y grandes que están sus hijos, lo orgulloso que está de ambos y lo feliz que le haría que pudieran cenar juntos más seguidos. Sin darse cuenta, cuando el Señor Wei le pregunta si eso le gustaría, asiente tontamente sin notar que está sonriendo ampliamente con los ojos llenos de lágrimas.


Finalmente, cuando falta poco para las nueve y que empiece el toque de queda, la pareja los despide deseándoles dulces sueños y recordándoles que en dos días volverían a cenar juntos. Todo el camino hacia el pabellón de los discípulos Lan Jingyi se la pasa pensando en las palabras del Señor Wei, no notando la sonrisa divertida que su amigo le dedica.


De más está decir que esa noche y por primera vez Lan Jingyi rompió la regla de dormir a las nueve en punto, pero nadie puede culparlo ¿no? Simplemente no pudo evitar mirar el techo toda la noche, sintiendo su corazón cálido y sus mejillas húmedas por la felicidad que ser considerado parte de su familia e hijo del Señor Wei y de Hanguang-Jun le produce.

30 Janvier 2022 04:27:15 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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