caladrius Alex Rojo

Continuación del mito "La verdad descuartizada" Umbrologia, una disciplina dividida en dos bordes, Mutismo solar, Estridencia Lunar. Ambas con sus carencias y fortalezas, ambas practicadas correcta o incorrectamente, ambas olvidadas o recordadas. Muchos llegan a este "trabajo" con promesas de riquezas, solo para encontrarse con un lugar sin ruidos y luz, carente de todo estimulo, una carcasa vacía, un reflejo invertido de la materia viva, eso es, lo que la gruta de calígine, y los seres de calígine pueden en su escasa existencia ser.


Horreur Horreur gothique Déconseillé aux moins de 13 ans.

#terror #umbrologia #295 #oscuridad
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La gruta de caligine

—¿Tienes hambre, Caladrius?

—“Tener, tener” siempre tener, puedo “estar” sediento, puedo “estar” hambriento, pero no tendría en ninguno de los dos casos. Y en ti, Avalerion, ¿hay algún hambre asentada en tu interior?

—Heh —Avalerion soltó una risita leve junto con una mueca de las que solía hacer para pensar— supongo que no, nada te detiene si quieres hablar estupideces, supongo por eso te odia tu familia, ¿cierto?

—No lo menciones ahora… —el muchacho de rostro pálido y cabellos negros exhaló angustiado—.

Ambos llevaban en la gruta de calígine al menos una semana, pero no lo sabían, típicamente esta tradición de cruzar el umbral a las tierras vacías duraba cinco días completos, pero se había alargado sin premeditación. Y el alimento que llevaron ya se les había acabado.

—Por mas que intente llevarme esta arena negra a la boca, se deshace antes, es como si fuese ceniza. Y sin la linterna —Avalerion levanto su linterna de esplendor anaranjado—, no podría ni siquiera ver mis propios pies, ¿por qué alguien querría estar aquí voluntariamente? No le veo mucho sentido.

—Por que paga bien, ¿por qué más alguien haría algo? Por lo general las motivaciones lógicas son suficientes para aclarar el hacer común, las practicas tradicionales siempre han sido para ello, ¿tus padres eran pescadores? ¿no? Vinieron a Calicanto en búsqueda de riquezas, y sin mucho pensamiento enviaron a su hijo a una disciplina desconocida y de extenso campo para desenvolverse, imagino que cuando hablas de “umbrologia”, la gente se queda boquiabierta y te pregunta, ¿y qué es eso? Sin siquiera detenerse a pensar en el peso de la pregunta.

—Y yo les respondo que es algo con lo que ganar dinero —Avalerion le arrojo arena a Caladrius, pero se deshizo antes de llegar—¿no te parece adecuada mi respuesta? Señor “me comí un diccionario”, por algo las mujeres no te quieren.

Caladrius lo miro de reojo, estaba acostumbrado a sus insultos, pero el buscaba deshacerse de sus costumbres.

—Increíble que no hayamos encontrado todavía a nadie más, estar más tiempo contigo terminara haciéndome delirar, y el silencio aquí dentro no ayuda mucho.

La gruta de calígine, como era denominada por el gremio de umbrologia, era el punto de entrenamiento básico de esta disciplina, no tenia sonido, ni luz, ni sabor, ni nada remotamente común en su interior, solo una carcasa vacía de ceniza negra y paredes de obsidiana, todo punto ocupado en la “realidad” era aquí una versión inversa amoldada para ser una réplica parecida carente de color.

—¿No podemos volver por nosotros mismos?, quien sabe ya cuanto tiempo ha pasado, todo lo que le di a mi linterna y a mi estomago se esta acabando, y ni siquiera hay con que pelear aquí dentro. No hay diversión, —Avalerion arrojo una moneda dorada al cielo, un calis, la moneda de cambio, que cayó a su rostro blanqueado por estar tanto tiempo a la sombra— ni nada.

—Según los acrisolados nos habían dicho adentro había un ente de calígine que debíamos depurar… y ya hemos recorrido este desierto unas tres veces y nada.

—o podríamos purgarlo cuando lo encontremos, realmente, cual es la diferencia, una forma se demora más, y estar aquí no es muy agradable, cuando salgo suelo sentir que dejo algo aquí dentro, y no hay quien se acostumbre a esa sensación.

—la forma más rápida no es siempre la correcta, menos aún contra estas criaturas, Avalerion.

—Heh —Nuevamente sonrió, mientras se rascaba los cabellos rubios— realmente te pareces a los gerrio, y tu tan apegado a tu lema de no seguir las tradiciones, imagino que Estirge estaría orgulloso de ti, ahora que lo pienso ¿y desde cuando estas en posición de juzgar las decisiones de los demás? “Señor linterna gris que no es mía”.

—Es prestada, Lira me dio su permiso, se la devolveré en cuanto salgamos.

—por supuesto que es prestada, la de Lira es purpura y encandila los ojos verla solo un momento, en cambio esta, tan grisácea, insípida y vacía, tan tenue y sin esplendor alguno, creo incluso que es una muy poco común en este aspecto, solo mírala, pareciera que fuese a apagarse en cualquier momento.

Caladrius la levanto, y acorde a la descripción de Avalerion, si, era bastante parecida. Aunque eso no le hizo enojar menos, pese a que intentara ocultarlo, sus cejas se arquearon, contra su voluntad.

—¿por qué no te enojas conmigo? Retenerse todo el tiempo es dañino, hombre, tanta limitación, tanto hermetismo, querer ser umbrologo esta bien, pero no por eso vas a ser un cadáver sin expresión —Avalerion le mostro una mejilla—, vamos, golpéame, te hará sentir mejor.

Caladrius se relajó, porque sabía bien que Avalerion era incapaz de mentir y de “guardarse” algo para sí mismo.

—Solo un hombre oscuro requiere aclarar con sus motivos, no hay razón para enojarse, es ilógico.

—Todo es ilógico para ti… ¿por qué mejor no entraste en la escuela de ciencias?, en vez de estar aquí rodeado de oscuridad.

—Soy demasiado tonto —Decía Caladrius mientras observaba el fuego gris de su linterna—, o al menos, eso solía escuchar a la gente decir de mí, por eso no quise hacer otra cosa que esto, porque pocos sabían de qué trata esta disciplina, ganas bien, y no hay mucha competencia.

Avalerion se levanto de la arena en la que estaba recostado, y miro fijamente a caladrius.

—¿El viejo “Predica y no practica”? ¿tu diciendo eso? ¿Que no decidiste estudiar ciencias porque fuiste llamado estúpido? ¿y eso que basura es? ¿desde cuando te ha importado lo que la gente te diga? Creía que eras de los míos.

Caladrius se detuvo a pensar un momento.

—Creo que… por una vez en tu vida, hay razón en lo que dices, no tiene sentido.

—Heh. ¿”Sentido”, “Lógica”? ¿has visto en donde estamos? Me parece a mi que no estas muy bien de la cabeza. Me tiraría al mar antes de vivir acorde a los demás.

—y probablemente sobrevivirías —Caladrius le interrumpió—, no creo que seas capaz de dejarte morir sin antes rodearte de los mejores placeres que la vida pueda ofrecer.

Avalerion se rio, esta vez durante un rato. Y luego quito toda expresión de su rostro e imito lo mejor que pudo a Caladrius, con una voz monótona y sin vida.

—Creo que… Por una vez en tu vida, hay razón en lo que dices, no tiene sentido.

Su conversación fue interrumpida por susurros provenientes de la oscuridad, sin un origen claro, como si hablase en voz baja desde todos lados. Caladrius y Avalerion ambos levantaron sus linternas e intentaron ver a través de la densa bruma.

—¿Sonidos? —Avalerion se levantó de la ceniza oscura— ¿Aquí?

Caladrius le hizo una señal para que no hiciese ruido y mantuviese la cabeza agachada, en ninguna de sus clases había algo referente a organismos capaces de ocasionar sonido al interior de las grutas, así que o era otra persona, u otra cosa muy distinta.

Afilando sus sentidos al máximo posible se centraron en los puntos en los que el ruido parecía provenir, y vieron a una masa densa de calígine semejante a un hombre muy gordo de dos metros.

—¿Ahí, mira, lo ves? —En voz muy baja, Avalerion le pregunto a Caladrius— tal vez sea otro umbrologo.

Caladrius no recordaba haber visto ni en sus clases, ni en ningún momento a un hombre tan alto o tan gordo, por lo que inmediatamente tomo una postura defensiva y advirtió a Avalerion de tener mucho cuidado.

—Mas bien, puede que sea el ente de calígine, aunque esta comisión es de grado muy bajo, es casi una práctica, no debería haber algo así aquí.

—Los informes suelen fallar, ¿no? Además, ¿no es mejor esto para nosotros?, mientras mas grande mejor se paga, aún más por retribuciones del gremio.

—Si… —Caladrius no estaba de acuerdo con esos pensamientos, por que implicaban que saldrían con vida de la gruta, y de eso no tenia seguridad alguna— tal vez y sea otro umbrologo, no hemos visto a ninguno por aquí y si hubiese un ente de calígine ya lo habríamos notado, no deberíamos juzgar a la gente gorda y alta sin antes conocerla…

Ambos decidieron caminar lentamente a la criatura, sin emitir mucho ruido, pues incluso las pisadas aquí emitían bastante estruendo.

Mientras mas se acercaban, notaron que la criatura estaba sentada en la arena dándoles la espalda, y se dieron cuenta también de que sentada la criatura media dos metros. Levantaron sus linternas, y frente a si vieron linternas apagadas dispersas y manchadas de sangre en el lugar donde debía haber flamas ardientes.

Los muchachos retrocedieron e inmediatamente se dieron cuenta de por qué no habían visto a nadie.

—¿Mmmrgh? —La criatura noto nuevas esencias inundando su nariz, y se volteo, mostrando lo que parecían ser restos de una pierna cayendo por su boca gorda— Ohhh —la criatura inhalo, siendo invadido y dominado por las nuevas fragancias, saboreándolas lentamente, como si nunca antes lo hubiese hecho.

—¡Caladrius! —Avalerion se junto con su compañero, y le miro de reojo, a Caladrius las manos le temblaban ligeramente— esto… esta fuera de nuestras manos, esto no debería estar aquí.

Caladrius vio los ojos de Avalerion, que parecían centellear con odio e impotencia, le era fácil leer en el cuerpo el espíritu de los individuos, Avalerion experimentaba muchas cosas, menos miedo.

—Hay que… —Avalerion miro a Caladrius, que seguía distraído e incapaz de comprender su situación— ¡Caladrius! —Le pego una bofetada para hacerlo entrar en razón— Tenemos que salir de aquí.

La masa tras ellos comenzaba a moverse, terminando de engullir lo que solía ser un umbrologo.

—Esto no es posible, ¿por qué tendría que estar esto aquí?, podríamos con uno de un grado mas alto, pero no dos grados arriba.

Avalerion comenzó a correr junto con Caladrius, típicamente hay un lugar de huida al inicio de la gruta para esta clase de casos, aunque era difícil encontrarlo al ser el sitio tan amplio y tan oscuro.

—Abre —Avalerion ordeno a su lampara, que abrió sus fauces y le entrego los pocos restos de comida que tenía— llévanos devuelta a la salida.

La llama de la lampara comenzó a señalar un lugar, estaba en la dirección contraria a la que venían, tenían que pasar por donde el ente de calígine estaba.

—Maldición.

Las pisadas de la criatura se escuchaban mas cerca, proviniendo desde la oscuridad mas profunda. Y se detuvieron, para observar una flama de brillo negro en medio de la oscuridad, parecía provenir de una lampara.

—¿Eso es? —Caladrius señalo— Tal vez sea otro umbrologo más fuerte, ¿y si termino con el ente?

—Es una llama negra, esta terminantemente prohibido acercarse a ellas, incluso yo que no sigo las normas generalmente estoy de acuerdo con esta. Sea lo que sea, ignorémoslo.

Bordearon sin siquiera entrar en el más mínimo contacto con la flama, para que ni la luz que desprendía los tocase, y prosiguieron hacia la entrada.

En la entrada, había una enorme boca metálica, desprendía humo similar a los entes de calígine.

—¡Abre! —Avalerion ordeno, y la boca permanecía inmutable—, no es momento de bromas, ¿sabes?

Caladrius comenzaba a ponerse nervioso, y pasos provenían desde atrás, junto a una flama, aun más oscura que antes.

—¿Te queda comida, Caladrius, o algo que darle a esta cosa? ¿Por qué todo ha salido tan mal?, —Avalerion pateo la boca, estaba furioso— desde el otro lado deberían estar vigilando.

Caladrius trago saliva, tenia la garganta seca y no le quedaba ni agua ni comida. Tanto correr lo había cansado y lo último le había quitado la energía que le quedaba.

—No me queda nada —Caladrius decía desesperado— ¿hay algo mas que pueda comer para dejarnos ir?

Avalerion miro a caladrius y pensó por un momento, debía recordar todo lo que podía.

—¿Ropa tal vez acepta? —Avalerion se quito el abrigo negro de umbrologo y se lo arrojo a la boca, la cual permaneció impasible— ¿O parte de la flama? —Avalerion metió su mano en la lampara y tomo un poco de su flama, esta no le hacia daño a los hombres, La boca se derritió en la parte que toco la llama anaranjada, pero más allá de eso no mostro expresión alguna—.

Los pasos se hacían cada vez mas estruendosos y cercanos, y la flama casi podía tocarlos.

—No nos queda tiempo —Avalerion miro a Caladrius con un destello de demencia en sus ojos— saldremos los dos de aquí con vida, quédate tranquilo.

Avalerion saco un cuchillo de su túnica de umbrologia.

—¿Qué vas a hacer? —Caladrius exhalaba angustiado, la situación lo había puesto excesivamente nervioso, y verlo sacar el cuchillo solo empeoraba la situación—.

—Cúbrete los oídos, y no mires hacia acá.

Avalerion saco un trozo de madera, de los que solía tallar para pasar el rato y se lo puso en la boca. Luego puso su meñique en la boca metálica, y con el cuchillo comenzó a cortar.

—¡¡AARRGHGHGH!!

Las pisadas estaban ya demasiado cerca, y la luz a unos cuantos momentos de alcanzar los pies de Caladrius. Los gritos de Avalerion y las pisadas llenaban el vacío de la gruta, haciendo a caladrius incapaz de ignorarlos, pero que otra cosa podía hacer, aparte de intentar ignorar lo que se presentaba ante sí.

Ya en su nacimiento, el cual causo la muerte de su madre, y la completa indiferencia de su padre y su hermano, habían hecho de el un sujeto inexpresivo y melancólico, y persiguiendo el camino de Estirge, su hermano, se había adentrado en la umbrologia sin el apoyo de nadie y sin las expectativas de nadie.

Caladrius continuaba tapándose los oídos, cuando Avalerion le agarro del brazo y lo arrojo por la boca, para seguirlo hacia afuera, a un lugar lleno de todas las cosas.

—Eso estuvo demasiado cerca… —Avalerion se observo el meñique, sangrante y cortado hasta la base— un módico precio, creo yo.

Avalerion miro a caladrius, que seguía tapándose los oídos, esta vez llorando, no por miedo, si no por frustración.

Estaban ahora en la sala de entrenamiento del gremio, la cual estaba vacía, algo bastante extraño de por sí.

—Caladrius, creo que algo… no está bien aquí afuera, vamos.

Avalerion corto un poco de su abrigo y se aplico un torniquete para detener el sangrado.

Caladrius seguía en el suelo, parecía el más herido de los dos.

—Vamos hombre, ambos estamos vivos, es lo que importa. —Avalerion le tendió la mano, Caladrius vio su dedo, y se levantó por sí mismo— es tu primera vez viendo algo así, yo habría vomitado.

El gremio estaba demasiado silencioso, y todos los candelabros estaban apagados, la madera vieja no crujía bajo los pies de umbrologos corriendo, no había voces de mensajeros trayendo comisiones, ni siquiera había gritos, gritos de cualquier especie.

—Busquemos a Nebu, debería estar en su oficina —Caladrius alzo la voz, secándose las lágrimas con sus mangas—, siempre lo está.

Avalerion miro a Caladrius, y noto al menos una recompostura, no del todo, pero útil para este preciso momento.

—Subamos, rápido, este silencio me da mala espina, y el hecho de que haya muertos en la gruta es de por si una señal horrible.

Corrieron por el sótano hecho de piedras lisas, mientras encendían las velas y candelabros al pasar, no había ni una sola prendida, y a medida que avanzaban, notaban pequeñas manchas de sangre.

—Caladrius —Avalerion saco el cuchillo de su manto, y se preparo mentalmente para cualquier caso—.

Caladrius hizo lo mismo que el, tal vez habían entrado ladrones o mercenarios, era posible, más aún en un lugar con tanta riqueza.

Llegaron al piso principal, de madera lustrosa y brillante, con sus estanterías llenas de libros, con tomos en lenguas muertas y de todo tema y categoría, no había señales de batallas, solo pequeñas manchas como si alguien hubiese remojado sus manos en sangre y salpicado al suelo.

La pizarra de comisiones, como nunca, estaba vacía, señal de que ningún mensajero había llegado en todo el día.

Avalerion miro a Caladrius, y luego le pregunto.

—¿Cuánto tiempo ha pasado…?

Había algo de polvo acumulado en los rincones, telas de arañas todavía recién formadas, pero el primer piso siempre había sido esplendoroso.

Continuaron corriendo hacia el segundo piso, y esta vez la sangre tenía parecido una pincelada del ala de un ave, como si un ave enorme hubiese pintado las paredes donde estaban las recamaras de los umbrologos más disciplinados, este lugar era reservado solo para los más hábiles, para tenerlos siempre a disposición en caso de ser necesarios.

Ninguna cama estaba hecha, ni una sirvienta estaba presente, todas las ventanas cerradas junto a sus persianas correspondientes, parecían no haberse usado en varios días.

Ya en el ultimo piso, las manchas pasaron a ser pinceladas, siendo la madera y las paredes su lienzo, una larga línea de un carmesí resplandeciente fue dibujada en la escalera de caracol, que llevaba a la oficina de nebú, el umbrologo guía actual, portador de una flama morada.

La puerta de la oficina estaba pintada con lo que parecía ser un sol.

Avalerion dudo en abrirla, cosa que no detuvo a Caladrius.

—¡Espera!, que pasa si…

Un hombre enmascarado estaba sentado dando la espalda a los dos jóvenes, observaba a la ventana y al escuchar el ruido dio un leve vistazo atrás y se guardo algo en los interiores de sus ropajes, para el la visita era inesperada.

—¿Hyblisus? ¿Por qué estas tu aquí solo, y el resto? ¿y que es esta mancha de sangre?

Hyblisus no tenía intención de responder, y cambio el tema con solo ver un momento el torniquete.

—Mas importante, —Hyblisus alzo la voz y en tono severo pregunto— ¿Qué le paso a tu dedo?

Avalerion oculto su mano, y continuo con sus preguntas.

—¿Dónde están todos, señor Hyblisus, donde esta nebú, donde esta el gremio completo, porque no había nadie cuidando los campos de entrenamiento?

Avalerion se aferro a su cuchillo, que mantenía oculto bajo sus ropas.

Hyblisus había visto en ellos todo lo que había que ver, y sin ningún interés en responder sus preguntas, les dijo:

—Están en la plaza, —Hyblisus parecía exaltado, pese a que intentaba disimularlo, algo inquietante había en su tono de voz— se está rindiendo un banquete actualmente, lo comprenderán todo una vez vayan, lo siento mucho por la indiscreción, pero se me necesita en otro lugar.

Y en un parpadeo, y siendo Avalerion incapaz de detenerlo, Hyblisus desapareció con un chispazo de su linterna de un rojo carmesí oscuro.

—¿Un banquete? ¿Qué están celebrando que sea más importante que dos vidas humanas?

Avalerion golpeo un trozo de madera, quebrándolo en el proceso.

—Vamos a la maldita plaza, le hare pedazos el rostro a alguien, no perdí un dedo por sus estupideces.

Caladrius sintió escalofríos, había notado perturbación en la presencia de Hyblisus, como si estuviese extasiado, y con ello, sabía que algo mucho peor estaba por suceder, pero siguió la voluntad irrefrenable de Avalerion, llévaselos a donde fuese que iban.

Salieron velozmente del gremio de umbrologia, frente a el estaba la catedral del sol mudo, resplandeciente, opulenta y prístina en todo cuanto se la viese, desde sus vitrales encandilantes hasta sus esculturas más complejas. Estaba vacío, algo fuera de lo común.

Cruzaron las calles de losas de piedra, vieron casas abiertas de par en par completamente vacías, ni una persona era visible, el mercado, bullicioso y siempre habitado, era asediado solo por moscas que devoraban sin piedad las propiedades de los mercantes.

—¿Están todos en la plaza, que clase de estúpido banquete es ese, y por qué nadie nos sacó de la gruta?

A medida que se acercaban, comenzaron a aparecer las manchas de sangre, que mientras más acortaban la distancia, se tornaban en pinceladas y luego en charcos.

Ya estando frente a la plaza, vieron una estatua del sol mudo en la cual una bandada de cuervos posaba aguardando.

Avalerion comenzó a vomitar.

—El banquete, —Caladrius cayo despavorido al suelo— claro que tiene sentido.

Todo el pueblo de Calicanto estaba reunido allí, las tropas de la orden Viridia, los comerciantes, los Umbrologos, los mensajeros, los viajeros, los soldados, los mercenarios, los ladrones, todo estaba reunido en un único punto, con un único propósito. Comer.

Parecían llevar días ahí, comiendo restos o matando a otros. Buscando razones que los hubiese impulsado a este estado de delirio colectivo, Caladrius recordó a Hyblisus, el cual parecía tener alguna relación con este extraño actuar, como si estuviese fuera de sí.

Caladrius se acerco a un pueblerino, y de una patada lo alejo de lo comía, necesitaba comprender la situación s cualquier costo.

—¿Esto es? —Corrió hacia Avalerion, y le mostro el trozo de carne resplandeciente que había sido mordido— Avalerion, mira.

Avalerion continuaba vomitando, no sabia como esto no afectaba a Caladrius.

—¿Habías visto esto antes?, recuerdo haber visto esta piel, pero no es igual, es parecida, por así decirlo…

Al momento de decir eso, las miradas de todos los “participantes” se dirigieron a Caladrius. Avalerion le quito el trozo de carne de las manos y se los arrojo de vuelta, escapando lo más rápido posible del lugar. Volvieron al lugar que más seguro les parecía en este momento, al gremio de umbrologia.

—No entiendo nada… como pudo pasar esto y en qué momento, ¿por qué los Viridia también están ahí? ¿No se supone que deben proteger a la gente?

Caladrius seguía pensando en lo que vio, buscando una solución racional.

—Eso es, se parecía a la piel de la sacerdotisa del sol mudo, Alezeia, como solían llamarle, recuerdo haberla…

E incapaz de completa la oración, la puerta del gremio fue echada abajo por un hombre corpulento cubierto de sangre.

—¡Hay alguien aquí, necesito ayuda, afuera todos se han vuelto locos, están devorando a alguien!

Avalerion en voz baja le susurro a Caladrius que no hablara, que escaparían en la noche donde no pudiesen ser vistos, cruzarían el Bosque Hercinico y llegarían hasta Klaipéda, donde había vivido anteriormente.

—Por favor, mi hermano fue herido y está desangrándose a manos de esa gente demente, por favor.

Caladrius, recordando a Estirge, fue incapaz de no moverse, Avalerion le agarro del brazo, pero fue incapaz de detenerlo, por lo que lo acompaño.

Y en cuanto Caladrius lo vio, se dio cuenta de que algo estaba sumamente mal. Una linterna de flama negra engullo toda la luz alrededor y transformo el gremio en una cueva de oscuridad desoladora.

A sus pies, yacían linternas vacías y ensangrentadas, aferrada a sus manos como mordiéndolas una linterna de una llama de obsidiana espectral refulgía tan fuertemente que atemorizaba al que la veía.

¿E-estirge? —Caladrius exhalo, teniendo problemas para respirar en el ambiente tan denso—.

Avalerion observo sus ojos sedientos de sangre, su sonrisa retorcida e inquietante, su rostro y cabellos negros teñidos de un rojo profundo. El contraste entre el antiguo Estirge, de apariencia impecable y presencia noble y el de ahora como la noche y el día. Avalerion, tras sentirse amenazado desde el momento de ver sus ojos sabía que debían escapar, a cualquier lugar, fuese a donde fuese, en este mismo instante.

—De todos… —Estirge hablaba con una voz gutural, como si algo en su interior estuviese rugiendo hacia afuera—, de todos los que esperaba ver con vida todavía, ¿Caladrius?, ¿hasta en esto eres capaz de fallar?, por ese motivo era tan tenue la esencia de Lira, me había tomado bastante encontrarlos en la gruta, eras tu quien portaba su linterna.

Avalerion trato de arrojarse junto con Caladrius por una ventana, pero manos gigantescas de calígine salieron del interior de la linterna y los apresaron, colgándolos en el techo.

—¿QUE LES HACE CREER QUE PUEDEN ESCOGER CUANDO IRSE?

Vuelve —Una voz proveniente de la flama susurraba, haciendo eco por todo el gremio—.

—Pero —Estirge gruño, rehusando los susurros— el hambre me carcome —Se cubrió la cabeza con las manos, como si estuviese bajo dolor intenso— no se detiene.

Regresa… Mantea ordena…

—¿¡NO ENTIENDES!? —Estirge gritaba a la linterna— ¡MIS TRIPAS ARDEN!

Caladrius y Avalerion veían lo que sucedía incapaces de comprender, hacia tiempo que las cosas ya no tenían sentido alguno.

Mantea ordena…

Del interior de la flama un enorme ojo de pupilas carmesí observaba a Estirge impaciente, y pequeñas manos comenzaron a salir del suelo, agarrando sus pies.

—Bien —Estirge dijo reacio a obedecer y luego observo al par que seguía colgado observando la situación—, iré, pero antes enviare a estos dos de paseo —Se relamió los labios— creo que podría cultivar un poco más su esencia hasta mi regreso. Salúdenme al tragalumbre, —Estirge sonrió, dejando salir humo negro de su interior— recientemente encarnado.

—¿Tragalumbre? —Avalerion dijo con dificultad, el oxigeno en el ambiente continuaba disminuyendo—.

Y las manos de calígine que los agarraban fuertemente los llevaron rápidamente hasta el sótano, y abrieron la boca de la gruta de par en par, arrojando a ambos de vuelta.

Ambos se pusieron de pie lo más rápido que pudieron y corrieron hacia la boca, que se cerro al instante y esta vez había sido sellada por ambos lados por las garras de calígine de Estirge.

—¡Maldición! —Avalerion pateo la boca furiosamente al menos una docena de veces, completamente fuera de si— ¡Voy a matar a alguien a este paso!

Detrás de ellos, sonidos de una boca enorme masticando huesos resonaban por toda la caverna, y a medida que el estruendo se acercaba junto a pisadas que causaban temblores una luz carmesí comenzaba a teñir todo de un rojo oscuro.

—Ohhh —Una nariz gorda inhalaba las nuevas esencias como nunca antes, llenándose los pulmones hasta su máxima capacidad—, Estirge ser bueno, Estirge traer comida nueva —Al momento de exhalar para repetir su primera acción, rompió el hueso carente de toda carne con el que se estaba mondando los dientes y se lo trago—, huesos estos no tener sabor ya, querer sabor nuevo.

La enorme criatura, ahora en vez de ser una nube densa de oscura bruma, ahora tenia carnes y huesos que no alcanzaban a cubrir todo su ser, dejando a la vista las costillas y los órganos, además de un gigantesco estómago y una flama rojiza de tonos oscuros y sanguinarios posaba ardiente en el centro de sus vísceras mientras quemaba sus interiores, pero el tragalumbre no se inmutaba ante el dolor.

—Al menos cuatro muertos para recubrir a esta abominación, —Avalerion abrió la boca de su linterna, he inserto su mano en el interior— cuatro novatos que venían a practicar, que podrían decidir si querían vivir de esto, si querían dejarlo y buscar un nuevo trabajo, vidas enteras, vidas que podrían servir a cualquier cosa, y en cambio, ahora cuelgan incapaces de si quiera cubrir tus pútridos interiores.

El tragalumbre continuaba dando pasos hacia los dos muchachos, incapaz de ver o de escuchar, pues todo lo que había devorado se iba directamente a su estómago, por lo que con un rostro deforme babeaba incapaz de comprender a Avalerion.

—Linterna, muerde.

Caladrius observaba a Avalerion, llevaban mucho tiempo juntos, pero jamás lo había escuchado pronunciar esas palabras, y al momento de hacerlo, las fauces de la linterna se abrieron y encajaron sus dos filas de dientes afilados en la mano de Avalerion, quien no se inmuto al sentir las púas mordiendo su mano.

Tras la mordida, la linterna absorbió la sangre de Avalerion y se dividió en dos partes, las cuales buscaron moviéndose por su cuerpo los puños y se amoldaron a ellos, dejando los dientes hacia afuera y ardiendo con un brillo anaranjado oscuro.

Avalerion choco sus nudillos uno contra el otro, causando una onda de viento que el tragalumbre sintió con sus nuevas pieles y que hizo mecer su llama carmesí.

—En el nombre del hombre que se despedazo a si mismo —Avalerion decía solemnemente, como hacían todos los umbrologos y estridentes que conocían el mito—, el primero que sintió y tembló, el que formo ríos, mares y soles, rindo a el esta plegaria con mis puños.

—Caladrius —Avalerion le miro, con ojos de un esplendor naranja— saldremos de aquí los dos, juntos, quédate aquí, no estas preparado para pelear todavía.

Al momento de terminar de hablar, Avalerion inhalo la llama ardiente en sus guantes y se abalanzo cubriendo su rostro hacia el Tragalumbre.

Salto rápidamente hacia el rostro deforme del gigante y le encajo un puñetazo que perforo y rompió sus huesos, dejando a la vista una masa de niebla negra que intentaba aferrarse a las carnes.

Luego se agarro de los huesos salidos y sin formación coherente mientras continuaba golpeando todos los puntos más frágiles y llenos de calígine que podía observar, causando estruendo en cada impacto y salpicando sangre a su túnica y rostro.

—GAAHHH —El tragalumbre emitía quejidos mientras movía sus enormes miembros en busca del causante de su aflicción—, Doler, Doler, comida no ser buena, comida doler, yo no querer doler.

—¿¡YO!?, —Avalerion arqueo las cejas y con aun más fuerza le propino una docena de golpes en las costillas expuestas, rompiéndolas completamente— ¡¿DESDE CUANDO TU ERES UNA PERSONA SIQUIERA?!

El tragalumbre se arrojo al suelo, lagrimeando y sangrando mientras gritaba del inmenso dolor que sentía.

Avalerion se acerco a su rostro, que se había reconstituido por la calígine que continuamente buscaba regenerar las partes heridas, y continúo golpeando hasta pulverizarlo por completo, quemando toda la calígine de su cabeza.

—¡AGGH!¡NO!, —Repentinamente, la llama carmesí en el centro de la criatura ardió con más fuerza, ahora iluminando todo a su alrededor— ¡YO NO QUERER MORIR!, ¡TENER HAMBRE!

El gigante tomo a Avalerion, que continuaba golpeando su rostro y lo arrojo a una pared, formando grietas en la estructura de color obsidiana.

—¡¿COMIDA DONDE ESTAR!?, ¡YO NO PODER OLER!, YO QUERER BUSCAR.

El tragalumbre continuaba buscando, con una sensación de que algo le faltaba, con sus memorias fragmentadas recordó lo que era ver.

—¡YO QUERER VER!

Y así, el tragalumbre perforo sus manos y busco un par de esferas que recordaba haber engullido tiempo atrás, y arrancándose partes de su hombro, reconstruyo su rostro e inserto en las nuevas cuencas un par de ojos que crecieron en tamaño.

—¡YO PODER VER, YO VER COMIDA!

Avalerion, que se reconstituía, subió la guardia al momento de ver al tragalumbre correr hacia él.

Y con una patada golpeo la guardia de Avalerion, que resistió el primer impacto y pego un contragolpe a la rodilla de la bestia. La cual al momento de su caída tomo a Avalerion e intento llevárselo a la boca.

—Ni en una maldita broma —Con los nudillos Avalerion destrozo los antebrazos del tragalumbre— ya has comido demasiado, ¿qué tal un par de puños para probar nuevos sabores?

En el momento en que Avalerion iba a golpearlo, el tragalumbre cerro la boca fuertemente.

—¿Por qué tu…? —Avalerion uso su otra mano, pero fue detenido por las dos manos enormes que el tragalumbre había regenerado ya—.

Y agarrando su brazo derecho, se levantó y con el hocico continúo apretando, separando su brazo de su cuerpo, hasta que el hueso se quebró arrancándole el brazo, haciendo que Avalerion cayera al suelo.

—¡AGGHHHH!

Avalerion había perdido el brazo izquierdo, y teniendo en cuenta lo que había en juego se puso de pie rápidamente, preparado para llegar hasta ultima instancia para acabar con el gigante.

El muchacho estaba sangrando demasiado, y el tragalumbre había comenzado a babear, mientras masticaba el brazo que recientemente había arrancado.

—Buen sabor, saber mejor que antes, yo querer más —El tragalumbre vio a Avalerion, viendo lo que le quedaba de comida—.

Caladrius veía impotente, no hace mucho que había comenzado su entrenamiento, ni siquiera tenia linterna propia y estaba ahora en esta situación, incapaz de aportar nada.

Y observando la desesperación en los ojos de Caladrius y como la llama gris de su linterna disminuía su brillo, una vez más, Avalerion rugió.

—¡LINTERNA, MUERDE!

Esta vez, la linterna aumento de tamaño y engullo el brazo completo de Avalerion, e imitándolo, reconstruyo su brazo perdido con un metal de brillo anaranjado esplendoroso.

Avalerion escupió sangre, y tras verse a si mismo en un charco de sangre sabía que no saldría vivo de aquí, teniendo tantas esperanzas en su vida, recordó todo por lo que había pasado, e incapaz de comprender lo que los había llevado hasta aquí, observo a Caladrius.

—Caladrius —Avalerion le sonrió—, saldremos de aquí los dos con vida.

Avalerion le mintió, y con fuerzas renovadas salto una vez más a la batalla, esta vez dispuesto a entregar cada parte de su cuerpo para acabar con el tragalumbre. Tras la experiencia que había adquirido, el tragalumbre no era un rival muy adecuado debido a su regeneración, pero tenía un punto débil todavía.

La llama carmesí oscura continuaba refulgiendo en el interior de la bestia, pintando todo de un rojo sangriento, y a Avalerion los ojos le destellaban con un nuevo objetivo.

Avalerion inhalo la flama naranja, por la que seria su ultima vez, y en voz baja, casi muda, recitaba un antiquísimo lema, incluso anterior, según se dice, a la creación de Calicanto.

—Que mis huesos se quiebren… mis carnes se desgarren… mi sangre fluya por los ríos… pues para eso se despedazo el primero.

Y por ultima vez, Avalerion salto hacia su rival, y quebrando huesos y abriéndose paso a través de la carne llego a la flama carmesí, que aplasto con sus manos. La flama ardía consumiéndolo todo, haciendo insoportable estar cerca de ella.

Avalerion continúo aplastándola mientras el tragalumbre intentaba evitarlo, y luego reformo su cuerpo para aplastarle usando sus costillas, pero Avalerion continuaba aferrado hasta apagarla, hasta que lo logro.

Avalerion fue atravesado por los huesos afilados del tragalumbre, muriendo junto con él.

—Al menos… me gustaría haber tenido una hija siquiera —Avalerion escupió sangre, siendo incapaz de soportar el dolor—, esta vida fue tan, aburrida…

El muchacho cerro los ojos y la oscuridad volvió a la gruta, y en ella quedaba una flama gris en completa soledad.

16 Janvier 2022 19:29 2 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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The Monster The Monster
Estuve leyendo sobre los estirges, y es curioso que un monstruo precursor del vampirismo haya sido concebido por una maldición a una descarriada voluntaria, su historia es la completa perversión y detrimento a su esencia y filosofía de vida, Polifonte quería ser virgen, y vivir su vida sirviendo a Artemisa pero Afrodita, la deidad más disoluta e hipócrita se sintió ofendida y bumm, apareció la zoofilia, sé que esas historias griegas las crearon hace cientos de años, pero aún así dan mucho qué pensar.
February 27, 2022, 01:04
The Monster The Monster
Excelente capítulo, lo he leído todo, a veces me da flojera leer, pero ha valido la pena. Para disfrutar de un libro es necesario imaginar y yo no soy muy buena en eso, pero tratando de visualizar en primera persona la historia pude disfrutar el capítulo.
February 27, 2022, 00:59
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