lepquezada Eduardo Quezada

Un hombre amargado de la vida en la que sigue vivo, decide buscar gente y salvarla para así poder encontrar en algún momento a alguien a quien amar, pues dice que parte de su amargura es el haber perdido recientemente a toda su familia.


Histoire courte Déconseillé aux moins de 13 ans. © Reservados

#agresivo #amargado #cuentodeunrasgo #postapocalipsis
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Postapocalipsis

El mundo se vio afectado por una gran explosión nuclear que abrazo a todas las demás plantas nucleares, además de los puntos en los que misiles de extremo peligro también se activaron, lo que provocó una gran catástrofe que años después, dejó estragos en la capa de ozono e incluso, provocó mutaciones extraordinarias en los seres que nacieron después.


Un hombre que siempre solía ir amargado por la vida, decide separarse de su grupo de supervivientes y salir a buscar gente a la que le vendría bien un poco de su ayuda. Él sufrió un accidente involucrando criaturas de la noche que mutaron en cosas extremadamente peligrosas y fuertes, pero así como ellos lo hicieron, los humanos también tuvieron sus cambios, lo que los hizo más fuertes, ágiles, resistentes y prácticamente indestructibles, a no ser que el fuego los alcance.

—Sabes que no tienes que irte —dijo el líder del campamento.

—De igual manera yo quería salir de este lugar —dijo él hombre mirando a su mejor amigo—. A partir de ahora buscaré personas que merezcan tener un lugar en el que vivir y te los mandaré.

—Entonces debes tener mucho cuidado —dijo el lider—. Diles a los demás que sino se comportan los aplastarás.


Llegó a una ciudad que quedó casi intacta después de las explosiones y todo el caos. El hombre conducía una pequeña troca con el ceño siempre fruncido, enojado de la vida y con ganas de golpear todo lo que se le atraviese en frente.


Él tenía una habilidad que muchos no tenían, pues podía saber si había personas con pensamiento lógico oculta, incluso, se podía decir que leía la conciencia, más no los pensamientos.

Se adentró son querer a la ciudad, pues esto representaba un peligro muy grande para cualquiera. Dentro de estos lugares, existían grupos de personas que cazaban humanos solo por diversión y crueldad.

Mientras él hombre avanzaba, un grupo de cuatro personas liderados aparentemente por una mujer de extrema belleza, se atravesó frente a su auto.

— ¡¿Que hacen?! ¡Los pude atropellar! —exclamó él hombre, pero casi de inmediato se calmó al ver a la hermosa mujer.

—Lo siento —dijo ella con una dulce voz—. Nos persiguen los Carroñeros y no tenemos a donde ir.

—Suban rápido —dijo mientras abría la puerta. La líder del grupo subió junto a una persona más y los otros dos en la caja—. Sujetense.

Metió el primer cambió y aceleró con todo, pues sintió que alguien más se acercaba. pero en su conciencia no había nada bueno. Huyeron lo más rápido que se pudo, pues su troca no avanzaba demasiado rápido. El pánico se apoderó de las dos personas que iban en la caja de la troca y comenzaron a golpear el vidrio de la cabina, provocando que la paciencia del hombre se agotará con caga golpe, pues ya sabía que eran perseguidos.

Tomó su arma y derrapó la troca dejandola de lado en relación con la carretera, ordenó que se bajarán y así lo hicieron. Apuntó sin decir nada, pues sabía que si decía algo, él terminaría por gritarle s las personas y trataba de controlarse todo el tiempo. Los autos se detuvieron y se bajaron cuatro personas del auto frontal.

— ¡Hola! —saludó un hombre vestido de negro—. ¡Sólo queremos al hombre a tu izquierda!

— ¡¿Que hizo?! —preguntó sin dejar de apuntar.

— ¡Golpeó a mi esposa, robó nuestra comida y destruyó casi por completo mi campamento! —dijo el hombre de negro y el segado supo de inmediato que era verdad.

— ¿Lo sabían? —preguntó a la chica.

—No tenía idea —dijo cabizbaja.

—Lo siento —comentó el que había causado muchos problemas—. Me asusté cuando ella me sorprendió, no supe que hacer, solo reaccioné por instinto.

Sin pensarlo mucho, pues parecían muy alterados, el hombre decidió hablar con la mujer y los demás después de entregar al culpable.


Una vez con el hombre de negro, entregó al culpable quién aceptó sin más el error tan grande que había cometido. El culpable de subió al auto del que el hombre de negro había bajado, este estiró su brazo, extendiendo su mano para estrechar la del frente a él.

—Te agradezco que hayas cooperado. Quiero que sepas, que no lo asesinaré, sin embargo, deberá pagar lo que hizo y laborar por lo que nos hizo perder —dijo el hombre.

—Suena justo —comentó el amargado.

—Estos son nuestros territorios, si alguna vez necesitas algo, solo di mi nombre —dijo—. Dalle, ese es mi nombre.

—Mucho gusto Dalle.


Los cuatro restantes, continuaron con el viaje hasta que la noche cayó. Subieron a lo alto de uno de los edificios que permanecía intacto y encendieron una fogata, pues era el único sitio seguro para pasar la noche. La troca fue oculta en el interior del mismo edificio, pues el hombre amargado, pidió a la mujer que metiera la troca sin importar nada.

Ellos disfrutaban de un poco de comida caldo de verduras, pues era la única comida que el hombre amargado llevaba con él.

—Siento lo que pasó con su amigo —dijo el hombre mirando el hermoso cielo estrellado.

—No era del todo nuestro amigo —dijo la mujer—. Lo encontramos escondido de camino a donde te encontramos.

—Ya veo —dijo con una voz más tranquila.

— ¿Puedo saber tu nombre? —preguntó la mujer.

—Solo si puedo saber el tuyo —dijo él.

—Muy bien, mi nombre es Jessica —respondió sonriente.

—Jahk —respondió él.


6 Janvier 2022 19:21:36 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
1
La fin

A propos de l’auteur

Eduardo Quezada Un escritor, actor, director, productor gamer y mucho más que sueña con publicar en papel algún día.

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