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Raúl Vallejos


Una nueva misión tripulada para explorar la tierra (ya sin humanos y en condiciones inhóspitas) ocurre en el siglo XXV. Eloísa, quien lidera junto a su equipo la misión de recolonización “Nova Domus II”, debe confrontar la esperanza de un nuevo futuro para la humanidad, con la incertidumbre de conocer qué ocurrió con su padre, fallecido en extrañas circunstancias en la misión anterior.


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#apocalíptica #ficción #ciencia
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El regreso

Eloísa caminaba por un denso bosque nativo junto a su padre, en una tarde soleada y fresca, con un agradable viento que corría por sus caras mientras escuchaban los sonidos de las aves e insectos que se fusionaban en una serena melodía. De pronto, se detuvo a observar con interés una araña inmóvil que acechaba a un desafortunado mosquito que recorría su trampa, en una combinación de calma y tensión que solo la naturaleza puede ofrecer. Inesperadamente, se vio interrumpida por su padre.

— ¿No crees que deberíamos hacer esto más seguido? A veces me temo que tu inmersión en el trabajo no te deja disfrutar la vida.

Eloísa se dio vuelta y lo observó sin decir nada por unos momentos, solo sonrió. Ella sabía que estaba en lo cierto, después de todo, era el tipo de persona que no tenía fines de semana en su calendario. Cuando se dirigía a responderle su conocido discurso, sintió un brusco remezón en su cuerpo que partía desde su hombro y llegaba hasta su cabeza.

— ¡Eloísa, despierta, en unos momentos aterrizaremos en la Tierra!

Se dirigía a ella Charles, tripulante de la misión “Nova Domus II”, ingeniero a cargo de establecer y supervisar los sistemas de comunicación con las colonias humanas. Junto a él y con cara de preocupación estaba Hoshi, ecóloga a cargo de monitorear los sistemas biológicos para reestablecer la habitabilidad de la Tierra.

Eloísa se incorporó bruscamente, balbuceando unas disculpas por encontrarse abstraída nuevamente. Una lágrima recorría su mejilla, la que se secó torpemente con el guante de su traje. Los numerosos medicamentos que tomaba para manejar su estrés y ansiedad le pasaban la cuenta. A pesar de haber pasado 10 años desde la muerte de su padre bajo extrañas circunstancias en la misión original “Nova Domus”, y a pesar de los incontables consejos del comité para que no se incorporara en esta nueva misión debido al estrés que le podía causar, nada pudo aplacar su convicción de cumplir el sueño de su padre: volver a la Tierra que alguna vez acobijó a la humanidad.

En pleno siglo XXV y desde las numerosas estaciones espaciales autosostenibles y lunas terraformadas, ni Eloísa ni nadie de su época podía de verdad experimentar un bosque nativo. La crisis climática, la polución y las numerosas guerras por recursos naturales, llevaron a la especie humana al borde de la extinción. Una mínima fracción de la población original tuvo que migrar hace cientos de años a una nueva vida, dejando atrás todo lo que alguna vez los definió como humanos.

En la nueva confederación de colonias, cuya capital se encontraba en Titán, una luna de Saturno ubicada a más de un millón de kilómetros de ese planeta, los conceptos de países y culturas perdieron sentido práctico, siendo solo información en abultados libros de historia. Curiosamente, en la actualidad los libros eran compendios digitales asociados a realidad virtual inmersiva, permitiendo revisitar con gran detalle la última fase de la historia humana antes del exterminio, así como acceder a realistas simulaciones de épocas incluso anteriores.

El planeta Tierra seguía en su lugar, pero ahora era un lugar irreconocible, inhóspito y hostil. El acelerado cambio climático llevó al Antropoceno, un periodo de extinción masiva que redujo la biodiversidad dramáticamente. Los polos se derritieron y elevaron el nivel del mar, el cual por su alto nivel de acidez solo había acelerado la devastación. Las inmensas concentraciones de gases de efecto invernadero, junto a los isótopos radioactivos fruto de la última gran guerra nuclear, dieron una última estocada al que alguna vez fue la cuna y hogar de la humanidad. Lo que quedaba de esta hizo un último esfuerzo terrestre por colectar rápidamente muestras genéticas y especímenes tanto biológicos como sintéticos, reunir semillas, embriones y microorganismos, con la esperanza de poder concluir a tiempo la terraformación de diversos destinos espaciales que podrían darles más tiempo y quizás una segunda oportunidad.

La misión “Nova Domus II” tenía como objetivo averiguar lo ocurrido con su misión predecesora, así como monitorear el progreso de terraformación en uno de los cinco puntos estratégicos para establecer las primeras neocolonias. Para lograr esto, aterrizarían en lo que alguna vez fue llamado Amazonas, el que hoy en día era un desierto muerto y seco. Se especulaba que el fatídico accidente de la misión predecesora ocurrió al sur de lo que en tiempos lejanos se denominaba Estados Unidos, dado que al llegar a esa área se obtuvieron las últimas llamadas de auxilio de aquella tripulación. No obstante, los niveles de radiación reportados ahora sobrepasaban las recomendaciones para aterrizar directamente ahí para cualquier misión tripulada.

Al aterrizar en el lugar estipulado, Eloísa, Charles y Hoshi se pusieron sus cascos y realizaron un último chequeo de sus sistemas de soporte vital. Las condiciones se mantenían inciertas en la Tierra, y dado que realizarían un largo viaje hasta el punto de reconocimiento, debían tener la certeza de estar en condiciones de completar esta importante misión. Al descender de la nave, Hoshi levantó su brazo izquierdo y ejecutó instrucciones en una pantalla táctil flexible vinculada a su traje. De pronto, un grupo de drones y autómatas de cuatro patas descendieron desde un compartimento de la nave. Estos dispositivos estaban destinados a explorar el área y llegar al refugio central de esta zona, tomando datos de temperatura, contaminación y varios otros parámetros físicos y químicos en su camino. Luego de mirar su monitor por unos momentos, Hoshi levantó su mirada y dijo:

— Los niveles de radiación se mantienen relativamente bajos en esta zona, lamentablemente, ni la temperatura ni la contaminación han disminuido demasiado, ¿empecemos?

Hoshi era una persona tranquila y metódica, sus ancestros vivieron en un país llamado Japón. A pesar de que esto no era más que un concepto para ella, destinaba largas horas de su tiempo a vivir simulaciones de aquel lugar, tratando de rescatar su cultura y sus tradiciones. Charles por otra parte, nunca les prestó demasiada importancia a sus ancestros del Reino Unido, era pragmático e impredecible, cualidades que equilibraban bien a sus colegas de misión, sobre todo a Eloísa, quien desde la muerte de su padre se sumergió más en su trabajo, siendo actualmente la directora del programa de recolonización terrestre. Al tener ancestría chilena, siempre sintió la necesidad de esforzarse más y demostrarle al resto de lo que era capaz, como si de alguna forma pudiera compensar lo que estos países más jóvenes no pudieron hacer para evitar la extinción iniciada por las grandes potencias de aquel entonces.

Luego de digitar instrucciones en su brazo, todos los dispositivos robóticos comandados por Hoshi se alejaron a toda velocidad hacia el sur, en dirección al refugio central. Por otra parte, Charles se acercó a la nave y digitó instrucciones en un panel ubicado en su costado, lo que abrió una compuerta con un vehículo semiterrestre con capacidad para tres personas, el cual estaba totalmente equipado con lo necesario para monitorear y sobrevivir en el viaje que les tocaría hacia el norte.

Luego de recorridos varios cientos de kilómetros empezaron a notar algo extraño en el ambiente, el tipo de vida vegetal que se había sembrado en esta área había cambiado. Esperaban ver densa vegetación de baja altura que se había diseñado mediante técnicas de biología sintética, la cual era una compleja interacción simbiótica entre plantas y microalgas con alta capacidad metabólica para absorber dióxido de carbono y otros contaminantes. Sin embargo, se encontraron con algo similar a un bosque boreal, con árboles extraños de hojas de un tono rojizo y gran tamaño.

Eloísa hizo un gesto para detener el vehículo y se dirigió a Hoshi:

— ¿Qué pasó? Hace tan solo una semana las imágenes satelitales no mostraban esto.

Hoshi seguía mirando con fascinación lo que se encontraba frente a sus ojos, casi como si no hubiera escuchado a Eloísa. Si bien la evolución pudo haber seguido su camino de forma impredecible con organismos sintéticos, era extraño encontrar algo tan inexplicable en tan poco tiempo. Luego de tomar muestras de tejido durante unos instantes para su posterior análisis en la nave, Charles les recordó el foco de la misión, debían continuar su viaje, luego tendrían tiempo de analizar lo ocurrido.

Continuaron su viaje, y mientras más se acercaban a la zona del incidente, las mediciones de temperatura, contaminación y radiactividad se estabilizaban de forma extraña. Además, la vegetación seguía cambiando y aumentando en distribución y complejidad, desviándose de lo que se había diseñado. Finalmente, al llegar al lugar planificado, Charles se puso extremadamente serio y sudoroso, y con voz temblorosa se dirigió a Eloísa y Hoshi:

— Los niveles de radioactividad y contaminación llegaron a prácticamente 0, la temperatura también se estabilizó a unos 20°C, es, es, ¿es esa la nave del “Nova Domus”?

Eloísa, en un acto heroico o enloquecido, rápidamente ejecutó comandos para bajarse del vehículo de forma tan rápida que ni siquiera se puso su casco. Corrió hacia la nave que se encontraba como si recién hubiera aterrizado. Charles y Hoshi trataron de detenerla, fracasando en su intento. Al acercarse aún más, con lágrimas en sus ojos y agitación en su respiración, notó extraños símbolos en el fuselaje de la nave, se veían como una combinación de dibujos algo familiares, pero al mismo tiempo muy extraños y enigmáticos.

Al llegar a la nave la compuerta se encontraba abierta, al ingresar, su piel se erizó, su boca se secó a tal punto que su lengua dejó de funcionar por unos momentos, su ritmo cardiaco se aceleró tanto que un electrocardiograma sería ininteligible, sus rodillas dejaron de funcionar, como si de pronto algo las desactivara, cayendo al piso sin ofrecer resistencia, su organismo se bloqueó completamente. Su campo de visión comenzó a oscurecerse en forma de túnel, la conciencia se escurría de sus manos.

Solo una pregunta logró salir de su boca con gran dificultad y a un mínimo volumen.

— ¿Papá?

3 Novembre 2021 19:53:00 4 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

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Angel Novo Angel Novo
¡Me ha gustado mucho! Gracias por recomendármelo
November 05, 2021, 10:56

  • R V Raúl Vallejos
    Muchas gracias por tu reseña y tu tiempo, me alegro de que te gustara :) November 05, 2021, 11:05
Katya Enríquez Katya Enríquez
Interesante. ¡Saludos!
November 03, 2021, 20:21

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