la-butaca-asesina1593438102 La Butaca Asesina

Una apartada playa esconde un secreto que te cambia, que te transforma totalmente


Érotique Interdit aux moins de 21 ans.

#amor #comedia #sexo #gender-bender #genderbender
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Cap 1 Una playa magica

Ya había pasado un par de meses que habíamos contactado los dos, hace meses que la había conocido en una red social, era increíble como conectemos los dos, cuando la conocí me quedé fascinado por su belleza, su figura juvenil, delgaducha, no muy alta de piel blanquecina y suavidad, de pelo oscuro siempre recogido. Esos pechitos pequeños, pero resultones y una dureza y blandeza tan agradable de tocar, siempre esquiva con su edad. Siempre me hizo pensar que ella tenia unos veinte años, pero me hacia dudar tanto. Era una pregunta que no le llegaba a gustar y yo cuando acariciaba su cuerpo, había algo que me hacia sentir como culpable, por la juventud que arrastraba que parecía una adolescente.

Ella me llevo a una cala que ella había encontrado por internet, le parecía perfecto, le parecía tan bonito y sentía que era la primera que había encontrado aquel lugar, después de usar el Google heart, fue salir de la parada del tren y andar durante horas, hasta encontrar ese apartado lugar. Yo me quede pensativo al ver algunos avisos para que no pasáramos, pero ella quería encontrarlo:

-¿Espera Millie y si le hacemos caso?

Ella sonrió cogiendo con más fuerza la toalla:

-No y no, quiero encontrarlo, ser a nuestra cala ¿Entiendes Raul?

Yo asentí con la cabeza y fuimos atravesando el camino, con avisos por todos lados, al llegar pudimos ver un sitio idílico, parecía salido de una de esas fotos de islas paradisiacas, un lugar de ensueño.

Ella tiro su toalla, se quitó la ropa hasta quedarse en bikini, apoyo sus manos en sus caderas y se quedo mirando el horizonte, bañado por el mar salado. Yo suspiré y comencé a quitarme la ropa, era un tipo pasado de kilos, con la cuarentena echada en mis hombros, pelo canoso y barba de tres días, no sabía que había visto en mi aquella chica, que decía que tenia mas de veinte años. Me acerque a ella observando ese culito respingón, me quede mirando aquel inmenso paisaje.

Ella se giro y me miro a los ojos, me sonrió y yo le devolví la sonrisa, sabia lo que quería, se llevó la mano hacia la espalda y tiro del hilo de su fino bikini, que, hasta esos perfectos, pequeños pechos, los apretaba tanto que parecía que tuviera un par de tallas más, cayo la tela que le cubría los senos y yo las vi, tan perfectas, tan juveniles. Di un paso hacia atrás al ver aquello, era bastante rápido.

Se tiro del hilo de la parte del bikini que le quedaba, que cubría su sexo, su parte mas sexual de su cuerpo, quitándoselo y quedándose totalmente desnuda frente a mí.

Con gran agilidad, haciendo que votaran sus perfectos y senos, como su respingón culito, salto hacia mi y tiro de mis pantalones, dejándolo caer hasta mis pies, ella me empujo de espaldas y pude ver como ella jugaba con mi pene, le comenzó hacer una felación, yo me aferre con fuerza a la toalla mientras mi polla se hinchaba en su mano, en su boca.

Ella supo parar de mamarme el pene, cuando la tuve muy dura, no quería que me corriera tan rápido hasta que la penetrara. Con la polla tan dura como una piedra, ella se puso encima mío, cogió mi polla y se penetro su coñito, que entro con algo de dificultad, estaba muy duro. Ella cogió mi polla con fuerza para ser penetrada, cerro con fuerzas los dientes, se tenso su cuello, el sudor corría por su cuerpo, sus ojos se cerraron, hasta que sintió como entraba, como se rompía algo dentro de ella, eso hizo que suspirara y que comenzara a cabalgar disfrutando esta vez.

Yo le cogí de su culo y levanté mi cabeza, mirándole a los ojos:

-Espera joder, que te haya costado tanto meterte mi polla, eso significa que eres virgen ¿Millie que edad tienes?

-Haz que disfrute y de regalo te diré que edad tengo, cállate….

Sus pechitos votaban sin cesar, ella cogió mis manos y se las pego a sus senos, tan pequeños como perfectos. Se mordido el labio y comenzó a disfrutar.

Se tumbo en la toalla, levanto sus caderas y con sus dos manos abrió sus nalgas, enseñándome en ano para que le comenzara a penetrar, era tan virginal aquello, yo trague saliva y le cogí de las caderas y me paso lo mismo con ese coño, me costo meter la polla, por un sitio tan estrecho, pero lentamente esas carnes se desgarraron, hasta que entro perfectamente. Ella levanto su cabecita, enrojecida, por lo que estaba sintiendo, sentía dolor y placer, saco su lengua que se posaba en su carnoso labio inferior agotada, haciendo su saliva callera por su barbilla. Sus ojos se entre cerraban entre lágrimas.

Se quedo aliviada al sentir como se rellenaba su ano con ese liquido blanco. No podía imaginar lo que sabia aquella jovencita de sexo, de posturas, sin saber aun su edad. Ella me giraba para que le hiciera toda clase cosas, para saber quién terminaría agotado. Mis manos por los lados de sus piernas y cogiéndola por la nuca haciendo que se pegaran contra sus hombros, pegándose contra sus senos, ella encontraba estabilidad en esa trampa apoyándose con sus finas manos en la toalla, comencé a penetrar su coñito, ella se sentía atrapada, mientras que nuestra piel se cubría de sudor.

Al comenzar a caer semen de su coño, cayo aun lado agotada, yo estaba aun más cansado si podría ser, ella me miro buscando algo de aire, respirando con dificultad, llenado sus pulmones, haciendo que sus pechos se hincharan un poco, mientras que su cuerpecito brillaba con el sudor:

-Tengo 17 años….

Yo le mire con ojos como platos y ella se levantó, comenzó a correr para meterse en la playa entre risas, con ese cuerpecito desnudo. Yo me levante para hablar con ella. Mientras me pene seguía votando aun en erección. Con nuestros pies metidos en el agua, le cogí del fino brazo y le miré a los ojos:

-¿Joder, por que no me lo contaste?

-Sera un secreto Raul……O no.

Una ola llego con bastante violencia y nos arrastro hacia lo mas profundo del lugar, hasta donde más cubría, no podíamos movernos, ella solo me cogió fuertemente y yo le cogí también, mientras que nos quedábamos sin oxígenos en nuestros pulmones, era nuestro final.

Sentía algo muy extraño en mi cuerpo, sentía como el cuerpo de Millie se deshacía entre mis manos, abrí los ojos bajo el agua y pude ver como desaparecía, pude ver que mis manos se volvían más finas, veía mi cuerpo cambiando, pero creo que era algo de mis últimos segundos de vida, cerré los ojos y deje que todo pasara, deje que mi suerte se hiciera conmigo, no sabia donde estaba ella, pero solo esperaba verla en otro sitio mejor.

Respiré con calma y me di cuenta que estaba en la orilla, estaba vivo, había sobrevivido. Apoye mis manos contra la arena mojada para levantar mi cuerpo, tenia que encontrar a Millie.

Al levantar mi rostro que estaba hundido en la arena de la orilla y abrí los ojos lentamente, sintiendo el sabor de la arena en mi paladar, sintiendo los diminutos granos de arena en mis pestañas, sintiendo como me cegaba el sol.

Me pase la mano por el rostro y me quede asombrado al ver que tenia mis manos mas pequeñas, me mire los dedos con esas diminutas uñas tan largas, pero mis ojos fueron directamente a mis senos, eran pequeños y duritos que respetaban la gravedad por su juventud. Asustado me acaricie el rostro, los pómulos, esos carnosos labios, toque mi liso y sedoso pelo, algo mas largo de lo que tenia cuando era un hombre.

Di un paso con mis finas piernas y me llevé mis manos a mi sexo, era tan extrañado al acariciar esos labios vaginales. Era una locura era una mujer.

Fui hacia nuestra toalla y me deje caer de rodillas, me acaricie el rostro, mis pequeños pechos, mis caderas, mi respingón culito y recordé que Millie tenia entre sus cosas un pequeño espejito para maquillarse. Lo rebusque con nerviosismo y me mire, mire mi rostro, no era una pesadilla, no era una locura, era ella, era mi joven novia.

Cerré los dientes con fuerza y abrí mi boca para descargar mi desgarrador dolor, me tire contra la toalla de espaldas, golpeando mi toalla con mis finas manos y levantando mis también finas piernas:

-Nooo, Nooo-Gritaba con mi fina voz desgarrada.

Me relaje por unos segundos con mis ojos llorosos y mire a mi alrededor “Espera ¿Qué pasa aquí? ¿Por qué mi mente, mi cerebro esta en su cuerpo, por qué? El agua de la playa mezclo nuestros cuerpos, su cuerpo femenino me consumió y al final mi mente conquisto la suya. Levante mi cabeza y me levante lentamente, fui a la orilla y vi como las pequeñas olas chocaban contra la orilla, era una locura mis ideas, pero a hora tenia su cuerpo.

Era tan extraño sentirme tan ligera, me comencé a mover sintiendo como mis pocas curvas se movían, sentía como mis senos adolescentes tenia un cierto movimiento, hasta que me tumbe en la toalla, mire mis dedos y sin pensarlo dos veces los lamí, fui acariciando mi cuerpo. Acariciando mis senos poniendo mis pezones bastante duros, apretando tanto mis senos que hacia que se humedecieran los endurecidos pezones.

Acaricie mis finas piernas y caderas, hasta llegar a la parte que se estaba poniendo mas caliente de mi cuerpo, mi entre pierna.

Me masturbe sin cesar, hasta que se resbalo el sudor por mi juvenil, frágil, delgado cuerpecito, apretando uno de mis duros senos juveniles, me metía los dedos con una fuerza y me cogía uno de mis senos con tanta fuerza que tenia miedo por si me rompía. Arqueaba mi espalda por el placer, mientras que mi pelo oscuro se movía violentamente, tapando mi rostro, acariciando mis labios, mi nariz, mis pómulos. Cerraba los ojos con fuerza dejando caer algunas lágrimas por la pasión vaginal, gemía como una cerda dejando que callera la saliva por mi barbilla. Estaba a punto de explotar, veía un túnel de placer, sentía como mis músculos se tensaban, por que llegaba a humedecer mis dedos al llegar al orgasmo.

Me quede anestesiada, intentando recuperar algo de aire, está agotada tras masturbarme, mire a mi alrededor y suspire, mire mis manos moviéndolas sin cesar, ensombrecidas por el sol que cuasi me cegaba. Me acariciaba el rostro, la nariz los pómulos, los carnosos labios y baje mis manos respirando con calma, gire mi cabeza para ver el inmenso mar.

Me quede pensativa por lo que podría hacer después, que seria mi vida, como seria mi vida siendo Millie. Como seria ser una adolescente. Seria bastante complicado, coger una vida que no era la mía.

Busque la ropa de ella y me quede asombrada al ver que no había llevado sujetador, me sorprendí al ver que no encontraba las braguitas, ella o yo a hora había pensado en llegar follar y bañarse desnuda. Solo me puse la poca ropa que había traído, una camiseta de tirantes que marcaba pezones y con cuidado con la forma de moverme por si saltaba un pecho, si saltaban los dos pechos y me salían de la prenda de vestir dejándome semi desnuda, pantalones muy cortos sintiendo la fría cremallera de acero contra mi vagina y me puse sus zapatillas de deporte.

Cogí ropa masculina liándola con las toallas, mientras salía hacia la carretera, veía como anochecía lentamente, llegue a la carretera y tire todas las pistas de mi ex masculinidad a la basura. Era a una chica, era una chica que se moría de miedo por estar de noche en una apartada carretera esperando el autobús. Me sentía como un chico de cuarenta años, de 1,80 atrapado en una cárcel de 46 kilos y un 1,63 de altura, con la misma fuerza de sus débiles músculos.

Me quede esperando el autobús, con miedo al pensar que algún loco me podría violar, eran las cosas y los miedos que tenias por lo que tenían que pasar las mujeres o se decían que tenían que pasar.

Al estar esperando en esa parada, con el sonido de los grillos, con la única luz que tenia era la luna y su móvil, a hora el mío, donde lo observaba para aprender de ella, de quien era yo a hora. Intentaba perderme en sus comentarios y mensajes para aprender cómo sería mi carácter a hora, mientras que intentaba olvidar mi soledad, mi peligrosa soledad. Miré mi reloj de pulsera y vi llegar a un hombre de unos cincuenta años, de larga barba y vestido como un hippy apestoso. Yo trague saliva y le salude con una sonrisa. Ese hombre me observo y eso hizo que me muriera de miedo por unos instantes.

Sentía como el sudor recorría mi final y suave espalda, me había recogido el pelo con una goma que llevaba Millie como pulsera, no recordaba donde lo llevaba hasta que me lo puse en el pelo, hacia que tuviera una amplia frente, que se llenaba de diminutas gotas de sudor, gracias a la tensión, gracias al calor de la noche.

Cuando el tipo se quiso acercar, cuando pude oler su asqueroso olor a sobaco y basura llego el autobús, hasta que paro frente a mi y por miedo me subí con la mala fortuna que me caí de cruces contra el suelo, fui recogida por el asqueroso hombre y mientras se cerraba las puertas del bus pude ver como se despedía de mí, al final no seria una adolescente violada y no todos los hombres eran asquerosos violadores.

22 Août 2021 08:42:20 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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