doblegar Kath

Jimin sabe que su profesor de historia está enamorado de él, así que decide seducirlo... ♥ Contenido homosexual. ♥ Leer con precaución, ya que contiene contenido explicito sobre heridas y sangre. ♥ Parte única. ♥ Minimoni: ♡ Namjoon top. ♡ Jimin bottom. ♥ Prohibida su copia y/o adaptación. ♥ One shot creado y escrito por @doblegar.


Fanfiction Groupes/Chanteurs Interdit aux moins de 18 ans.

#bts-minimoni-KimNamjoon-ParkJimin-terror-terrorpsicologico-angst
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˚ ༘✶ ⋆。˚Erotomanía.⁀➷

Advertencia: este os/one shot contiene contenido explícito y descriptivo de heridas, sangre y tortura, leer con discreción o evitar leerlo si eres sensible a imágenes demasiado fuertes.


Se puede decir que es un OS de temática "Terror psicológico" así que tengan cuidado si les impactan ese tipo de situaciones.


📷


Erotomanía:es una creencia delirante de que una persona está enamorada de él/ella mismo, a pesar de la evidencia contraria.


Jimin se había percatado desde que había tomado aquella asignatura de las miradas lascivas que su profesor de historia le lanzaba, tales acciones iban desde mirarlo por demasiado tiempo, acercarse de forma anormal a su persona y el tocar partes de su cuerpo con excusas banales.


Como aquella vez donde su profesor había apoyado su pelvis en el trasero del menor con la excusa de que necesitaba aquella cercanía para poderle explicar mejor o cuando lo encerró entre su escritorio y su cuerpo, con el pretexto de que iba a tomar una pluma que estaba ahí.


El profesor Kim tomaba cualquier elemento o situación para volverlas a su favor y tener así sea un poquito de contacto con su alumno.


Como ahora, donde su profesor se encontraba acariciando su brazo con parsimonia mientras que le señalaba con la mano contraría a la que lo acariciaba, los errores en el trabajo final de la asignatura.


"Jimin-ssi." Namjoon lo llama, su grande mano derecha tomando posesión de su antebrazo para tirar un poco de este y acercar sus rostros. "Volviste a equivocarte donde te corregí la anterior vez. Pareciera que lo haces intencionalmente."


El profesor Kim lo mira, las piernas del pelinegro volviéndose gelatina y oh, Jimin mentiría si dijera que no le gustaba esa atención, no cuando su profesor de historia se veía tan jodidamente atractivo con ese chaleco y aquellos lentes.


"Es que no me queda totalmente claro, profesor Kim." Jimin no se queda atrás y alza la mirada para conectarla a la del mayor, aun cuando sus manos y piernas tiemblan. "¿No cree que debería de darme tutorías privadas?"


Namjoon ve como su estudiante lleva una de sus manos a los dos tirantes que trae el chaleco café que lleva el día de hoy y tira de estas sin ningún tipo de delicadeza, terminando por cerrar el corto espacio que había entre ambos y que por consecuencia, sus labios se toquen.


"¿Es eso un sí?" Cuestiona el menor de los dos, al ver que su maestro no se separa ni rompe aquel acercamiento.


Mas no recibe una respuesta al menos no verbal, porque los labios de su maestro impactan por completo con los suyos, besándolo con la boca abierta y de una manera tan dominante que Jimin siente que será devorado a tal punto que se tiene que sostener de los hombros del mayor, porque presiente que en cualquier momento podría perder el equilibrio y caer.


"Espero que eso sea más que una respuesta." Namjoon se aleja de su estudiante y no pierde tiempo en recoger todas sus cosas para así, marcharse del auditorio donde imparte la clase. "Espero que la próxima no hayan errores, Jimin-ah."


Jimin lo ve alejarse, con una sonrisa plasmada en sus labios con dos de sus dedos, intentando palpar la sensación que los labios del mayor dejaron en los suyos.


📷


Había pasado dos semanas desde que Kim Namjoon le daba tutorías privadas a su alumno Park Jimin, aunque más que corregir el trabajo, Namjoon se encargaba de explorar por completo el cuerpo inefable del pelinegro.


Como lo hacía justo en ese momento, donde los dedos del profesor Kim se hundían con profundidad entre aquellos protuberantes glúteos, la casa del menor llenándose de los fuertes y lascivos gemidos del dueño del apartamento donde consumían su pecado.


"Namjoon-min." Jimin gime el nombre de su maestro cuando aquellos dedos largos y gruesos, tocan ese punto sensible. "Y-yo...Yo no me equivocaré más ahí, lo prometo."


"Eso dijo la anterior semana, Jimin-ssi." Kim le propicia una fuerte nalgada en el glúteo derecho del menor, haciendo que este se impulse hacía delante e impacte por completo con la mesa de estudio donde están sus útiles regados. "Parece que tendré que darle mano dura, ¿Qué piensa usted, Jimin-ssi?"


El aludido no dice nada, demasiado concentrado en buscar cualquier contacto que apacigua aquella llama que arde en su vientre y le hace cosquillear las articulaciones.


"¿Debería de mandar un aviso al director por mala conducta?" Pregunta Namjoon cuando el pelinegro no responde, más sonríe cuando ve el desastre que es Jimin debajo de él negando de forma desesperada. "Entonces debes de contestarle a tu profesor cuando te habla, Jimin-ah."


Jimin ladea la cabeza para que así, el mayor de los dos, pueda ver su cara de enojo; Namjoon lo ve, siendo todo mejillas sonrojadas, ojos llorosos y un poco nublados.


Ah, qué bonito.


"Creo que lo que necesita el director Jung, es un aviso de lo poco eficiente que es el profesor Kim en las tutorías." Jimin lo provoca, esperando que con eso, su maestro le de lo que quiere y se rehúsa a darle por capricho. "uhm, si me hicieran una encuesta en estos momentos, creo que la respuesta sería 'Insatisfecho'"


Namjoon gruñe y le da todo lo que el menor quiere sin cohibirse. Jimin gime de placer y dolor, cuando el pene de su profesor entra por completo sin aviso.

"¿Ahora si estás satisfecho, Jimin-ah?" Cuestiona Kim, tomando posesión de cada lado de la cadera del menor, buscando donde agarrarse para salir y embestir con brusquedad, como sabe que a su lindo estudiante le gusta.


Los asentimientos de Jimin no se hacen esperar, aunque Namjoon sabe que son innecesarios, no cuando la voz ahogada y un poquito chillona del pelinegro llenan por completo sus oídos y retumban en las paredes grises del living.


Ambos se funden el calor y placer del otro, llenándose de aquella agradable sensación que nace cuando sus cuerpos se unen de esa manera, sintiendo como su pecho se llena de aquel sentimiento que sólo aparece cuando más vulnerable se muestran a la vista y aunque saben que su intimidad no es la más tranquila y bonita, los dos conocen a la perfección la atracción y los sutiles sentimientos que han ido albergando sus corazones. Eso siendo evidente en los besos lentos, llenos de delicadeza y luminiscencia.


"Hyung." Jimin lo llama en un gemido lastimero, porque su cuerpo se encuentra sobre-estimulado y cualquier toque o movimiento que hace el contrario lo siente hasta en los dedos de los pies.


"¿sí, bonito?" Nam contesta de forma bonita a su llamado, removiendo aquellos mechones traviesos que se escaparon a sus ojos y le tapan la vista. "¿Quieres que me detenga?" Inquiere el rubio, aunque realmente no sabe si puede cumplir con aquel pedido, no cuando el pelinegro lo aprieta de esa manera.


No responde, no porque no quiera, simplemente es porque Jimin está más enfocado en sostenerse de la mesa para así no perder el equilibrio y caer. Namjoon ralentiza sus estocadas, esperando que con eso la queja que expresó el menor se vaya, más tiene que volver a su anterior ritmo y hasta aumentarlo un poco más, cuando Jimin lleva una de sus manos a la nalga del profesor Kim para apurar sus movimientos, pidiendo por más aunque eso lo deshaga.


Y con esa serie de eventos ambos se corren en un gemido, Namjoon mordiéndole el hombro derecho al menor, para dejar una marca como hace cada semana, con la espera de que quien sea que se atreva a tocarlo, vea que ya tiene a alguien que lo toca, lo besa y lo hace suyo.


📷


Una hora después, con ambos ya duchados y cambiados, parten a una cafetería, en donde siempre terminan cada semana, como una especie de cita, porque sí, ambos se estaban conociendo más allá de sus cuerpos con la esperanza de que con el tiempo, la relación escale a algo más formal.


"¿Pedirás lo de siempre, Jimin-ah?" El pelinegro asiente y es lo único que necesita Namjoon para levantarse de la mesa en la que están sentados para ir a ordenar en la caja su pedido.


Jimin recorre todo el lugar con su mirada, las personas por alguna razón resultándole amenazantes o que observan con demasiado tiempo, a su mente llegando pensamientos de que debe de mantener la calma y ser un poco más distante. Ladea la cabeza, en busca de mirar a su novio y así tranquilizar un poco aquellos pensamientos extraños que lo abarcan, más su ceño se frunce cuando ve a su profesor sonreírle y hablar con bastante confianza a la chica de la caja.


Su mano izquierda pasa a parar en la derecha, aprovechando ese acercamiento para quitarse los pellejitos que tiene en los dedos de la mano derecha, sus ojos en ningún momento despegándose de su profesor de historia.


Cuando Namjoon llega varios minutos después, Jimin no dice nada, sólo toma su torta de chocolate y su café y los consume en silencio, la mirada del profesor Kim no dejándolo ni un segundo, porque quiere descifrar que es lo que de un momento a otro ha molestado al menor.


"¿Todo bien?" Nam pregunta aunque no recibe respuesta alguna, por lo que toma la decisión de arrastrar la silla para sentarse más cerca del menor. "¿Hay algo que te molesta, cariño?"


Jimin hace un puchero, más no cae ante el apodo con el que fue llamado, no cuando lo había visto con esa camarera y es que el menor era tan rencoroso, tanto que una simple plática amistosa con cualquier persona lo colocaba así.


"Mírame, Jimin-ah." Nam intenta nuevamente llamar su atención, más nuevamente es ignorado.


El profesor Kim repara por completo al pelinegro, su ceño frunciéndose cuando el menor se levanta con brusquedad de la mesa, haciendo que el resto de las bebidas que quedaban en los vasos, se derramen.


"¡Déjame en paz!" Jimin masculla, tirando el tenedor con el que comía la torta a la mesa.


Se estremece por completo cuando siente todas las miradas de las personas que hay en la habitación sobre él, así que toma sus cosas con rapidez y abandona la cafetería. Al salir nada cambia, Jimin puede sentir todavía como todos lo miran juzgandolo y quizás sea paranoia o algo más, pero no se toma el tiempo de descubrirlo porque corre hacia la dirección de su casa, desesperado por resguardarse entre sus mantas calentitas.


📷


Al llegar a su casa, la oscuridad y un olor putrefacto invade sus fosas nasales, pero el pelinegro no le presta atención porque no le extrañaría que algo oliera así, cuando se olvida muchas veces de limpiar o de sacar la basura, más grande es su sorpresa que al entrar a su habitación la encuentra totalmente llena de sangre espesa y oscura, varias huellas y manchas de sangre llenando el piso, la mesa de noche y las cortinas. El olor a óxido y picoso de la sangre llenándolo por completo, eso junto al olor putrefacto que aumentó en la habitación, revolviéndosele el estómago al punto en que tiene que taparse la nariz y respirar por la boca para así no vomitar.


Pero lo que más le llama la atención a Jimin, es que el cuerpo de su profesor se encuentra desmembrado en la mitad de su cama y por el estado del cuerpo, Jimin deduce que lleva días ahí. El asombro no demora en pintar la cara del pelinegro, no entiendo cómo es que el cuerpo de su maestro se encuentra ahí, llenando varias partes de su habitación si acababa de verse con él.


Decide entrar de lleno a la habitación, tropezando en el tercer paso que da dentro de esa y cayendo al piso en un jadeo que no termina de exclamar, porque la boca se llena de aquella sangre putrefacta que está por todo el suelo de la habitación. Jimin se traga un grito, porque el susto aumenta cuando al bajar la mirada, se percata que no fue un objeto con el que tropezó sino que era una parte de su maestro, su antebrazo para ser más exactos.


El pelinegro se levanta pero se tiene que apoyar en algo porque un fuerte dolor de cabeza lo invade y memorias que no parecen que fueran de él, lo llenan con fuerza, estás reemplazando aquellas memorias donde convivió con su profesor.


La primera es él, sentado en la parte de atrás del auditorio, tomando la clase del profesor Kim que impartía dos veces a la semana, los días martes y jueves para ser más exacto. En esta memoria, el profesor Kim nunca lo mira ni una sola vez, es más, al terminar la clase siempre se retira primero, tampoco da tutorías ni ayuda a sus alumnos en sus trabajos finales.


Entonces como...


¿Cómo es que el Kim Namjoon-min había terminado dándole tutorías a él?

Un nuevo recuerdo viene a su mente o más bien es la lucidez que se apodera de él.


Jimin se acerca con cuidado al maestro de cabellos rubios, este último se encontraba en el estacionamiento de la universidad, guardando unas cajas en el baúl de su auto y que si Jimin no se equivocaban eran los trabajos que había recogido en la clase. No pierde ni un segundo y se acerca hacia él desde su espalda, caminando con sigilo porque no quiere ser atrapado y desperdiciar la única oportunidad que tendría.


Aprieta su mano derecha con fuerza, donde permanece el pañuelo con la droga que esperaba y lo durmiera; sus pasos se ralentizan cuando está a dos metros de distancia, esperando el momento justo para atracarlo y hacer todo lo que desea con él.


Con el chico que está enamorado locamente de él.


Aprovecha que su maestro se enfrasca demasiado en su tarea para así, inmovilizarlo con fuerza y llevar el pañuelo como medianamente puede a la nariz de su maestro de historia. Namjoon se remueve histérico entre la mano y brazo que lo aprisionan y Jimin tiene que empujarlo con fuerza para que no se libere y hacer que la sien del mayor impacte con brutalidad el toldo del auto del mayor.


Jimin toma ventaja de que la droga y el golpe hacen que el cuerpo de Namjoon se vuelva más dócil, permitiéndole moverlo como le antoje al menor. Ya con ambos dentro del auto y la caja en su respectivo lugar, Jimin conduce a su casa, donde el estudiante cuestionaría a su maestro, el por qué hace todas esas cosas y no sé le confiesa, el por qué lo hace esperar tanto cuando él más que nadie debería de saber que Jimin odia esperar.


Tararea la canción que suena en la radio, demasiado contento con que su enamorado lo acompañe a su bella casa y quizás ese mismo día se le confiese y piensan tener un noviazgo. El pelinegro chilla, estando en las nubes cuando esos pensamientos invaden su mente, la sonrisa amplia perdurando en su rostro todo el camino que les toca hacer hasta el apartamento del menor.


Al llegar, saca a su bonito profesor con cuidado que no se golpee pero falla en todos los intentos, debido a que Namjoon lo sobrepasa en todos los sentidos: fuerza, altura, contextura. Jimin sonríe a los vecinos que viven cerca de su casa, cuando le lanzas miradas extrañas.


"Oh, mi hyung se desmayó porque se siente mal, llegamos del hospital." Jimin se excusa con una vecina que los mira por mucho tiempo, aun cuando sabe que no tiene que hacerlo, pero lo que menos quiere Jimin es levantar sospechas.


"Por fin, casi haces que muera, mi amor." Jimin se queja más una sonrisa y un bonito sonrojo llena su rostro, por tener el atrevimiento de haber llamado a su maestro 'mi amor'.


Park deja el cuerpo inmóvil del profesor Kim en el sofá, colocando una manta encima para que no le de frío y pueda dormir plácidamente.


Para cuando Namjoon despierta, se encuentra totalmente desorientado, sus ojos ardiendo aún cuando hay poca luz, su garganta totalmente seca y su cuello doliendo por lo que supone haber estado en una misma posición por tanto tiempo. Cuando recobra los sentidos por completo, el rubio intenta incorporarse para así, marcharse de ese lugar el cual desconoce, mas sus manos y piernas atadas no se lo permiten.


"Pero...pero ¿Qué carajos?" El profesor Kim masculla suavemente, intentando lo menos que puede hacer escándalo y alertar a quien sea que fuera su secuestrador.


Namjoon busca a su alrededor cualquier cosa que pueda ayudarlo a escapar, porque sabe que no está solo porque escucha perfectamente varios ruidos y pasos en la habitación contigua a la que está. El profesor de historia intenta mantener la calma todo lo que puede pero el ambiente sombrío y los ruidos de fondo no lo ayudan para nada a que su mente y cuerpo se mantengan en tranquilidad.


Al no encontrar nada funcional para ayudarlo a escapar, Kim empieza a moverse suavemente, no buscando lastimarse o hacer un movimiento brusco que termine alertando a la persona o personas que están en la otra habitación haciendo vaya a saber Namjoon que cosas.


Más con el pasar de los minutos la desesperación se apodera de él, haciendo que sus tobillos y muñecas ardan de los movimientos bruscos que aunque no quería realizar, los terminó haciendo al final. Namjoon vuelve con prisa a su misma posición cuando escucha pasos acercándose hacia donde está, su cuerpo tensándose de forma involuntaria, su piel erizándose con cada paso que hace su secuestrador; el profesor quiere huir, gritar, pedir auxilio pero el miedo se encarga de hacer que su cuerpo no le pertenezca, sus pupilas demasiado dilatadas haciendo que no vea muy bien, por lo que su terror aumenta y le hace sudar frío por todas parte, porque si su secuestrador se acerca, no podría identificarlo por completo.


Cierra los ojos cuando los pasos sólo están a un metro de distancia, el corazón latiéndole fuertemente en su caja torácica, tanto que puede sentirlo en las puntas de los dedos y en sus tímpanos; su respiración pesada y superficial siendo lo único que se escucha cuando los pasos se detienen y el silencio reina en el lugar.


Namjoon se siente al borde de un ataque de ansiedad, sus sentidos buscando de forma desesperada algo que le brinde un poquito de lucidez, más no consigue nada y por consecuente, su respiración se traba y sus ojos se vuelven llorosos; el sudor de su cuerpo volviéndose cada vez más abundante, un temblor en el cuerpo pronto invadiéndolo a tal punto que tiene que presionar sus manos atadas una sobre la otra para intentar inútilmente controlarse.


Pero todo se va al caño, cuando el sonido de la silla de al frente en la que él está sentado se mueve y realiza una especie de chillido, Namjoon se queda inmóvil cuando siente como alguien se sienta en aquel inmueble y aunque tenga los ojos cerrados, puede sentir como la mirada del sujeto mirándolo fijamente. Namjoon se estremece por completo, su pecho cada vez se expande más en cada respiración, debido a que le es difícil respirar. Su mente preguntando y cuestionando quién puede ser aquella persona que se ha atrevido a hacer tal barbaridad, porque el rubio no puede entender quién podría hacer tal barbaridad, no cuando Namjoon solo hace lo que debía de hacer y se retiraba sin hacer nada que no fuera estrictamente necesario.


En un arranque de valentía, el profesor Kim abre sus ojos y a diferencia de hace unos minutos, unas velas iluminan la habitación en la que está, así que puede ver perfectamente el rostro de la persona que se encuentra sentado al frente suyo y lo mira con corazones en sus ojos. Ahoga un jadeo, cuando se percata de quién es la persona y más interrogantes llegan a su cabeza, porque no entendía como uno de sus alumnos de la materia que impartía de historia los martes y jueves, le había hecho tal cosa.


"Oh, ¿ya despertaste?" La persona conocida pero de igual forma, desconocida para Namjoon, deja la bandeja en el centro de la mesa. "¿Dormiste bien?"

No responde por múltiples razones, siendo la primera el shock de saber que ha estado conviviendo todo el semestre con el que finalmente terminó siendo su perpetrador.


Ver a su maestro desayunar con él es algo que Jimin nunca pensó que pasaría, ver a su lindo Namjoon-min engullir con ansia cada una de las cosas que le había servido, hacía que el corazón del pelinegro revoloteara y se sacudiera con fuerza.


"Eres un desastre, Namjoon hyung." Jimin se ríe bonito, tomando una de las servilletas para limpiarle las comisuras de los labios al mayor. "Come despacio, la comida no sé irá."


Namjoon cierra los ojos cuando otra cucharada es metida en su boca, las arcadas haciendo presencia de inmediato apenas sus papilas gustativas hacen contacto con la comida que se encontraba en mal estado. Sus ojos se encontraban llorosos, debido a las náuseas y por lo brusco que era Jimin en alimentarlo.


Su estómago se revuelve y otra arcada hace su presencia, haciendo que el cuerpo del profesor Kim se encorve y debido a la posición la cuerda que atan sus muñecas lo lastimen.


"Oh, mi Namjoonie come tan bien." Jimin lo halaga, demasiado enfrascado en su delirio como para percatarse que está ahogando a su maestro de historia con la comida.


El rubio no lo soporta más y termina vomitando toda la comida que le fue dada con anterioridad, el vómito manchando por completo su ropa pero a Namjoon poco le importa, no cuando por fin pudo botar cada cucharada de esa nauseabunda comida. Llevaba dos días encerrado, comiendo la comida en mal estado que su estudiante le daba, con sus pantalones mojados con su propia orina, debido que el pelinegro por lo que intuía Kim, deliraba y no veía las cosas como realmente era, por consecuencia, Namjoon no se levanta en esa silla para absolutamente nada.


Se sentía fatal, la falta de sueño, la mala alimentación y la mala posición afectándolo tanto que Namjoon ya no tenía fuerza para luchar.


El pelinegro estaba que brincaba de felicidad, Namjoon hyung venía hoy a darle como hacía siempre una vez a la semana, a darle sus tutorías privadas y hoy, era diferente o más bien especial, ya que Jimin aprovecharía ese momento para que por fin se acostaran.


Llevaban días tonteando y coqueteando de manera sutil y Jimin no quería darle más vueltas al asunto, lo quería ya. Así que, se encaminó en una búsqueda para ese día, llevar una bonita lencería que no sabía si sería del gusto de su profesor, pero Jimin se sentía bonito y sexy en ella, así que no le importaba.


Cuando llegó, Jimin no lo dejó ni siquiera su profesor se colocará cómodo, arremetió contra él al instante, con tanta fuerza que terminó estampando el cuerpo de su profesor en la puerta de su apartamento. Su boca devorando la de Namjoon, dominándolo como siempre le ha gustado y encantado con la respuesta sumisa del profesor Kim.


"Bienvenido." Jimin le brinda una sonrisa apenas sus labios se separan, el cuerpo del pelinegro teniendo todavía aprisionado el del mayor.


Namjoon sólo lo repara de arriba hacia abajo, deleitándose con la imagen que le brinda el cuerpo del menor, en esa lencería blanca.


"¿Te gusta?" Jimin cuestiona, moviendo su cuerpo de forma sensual para él, solamente para él.


Namjoon lo toma de la cintura con fuerza, buscando más contacto del que ya ambos cuerpo tienen, su boca yendo inmediatamente la del contrario, tratando que con ese beso, el fuego que ambos sienten disminuya así sea un poco.


No pierden tiempo, Jimin se encarama por completo en el cuerpo de Namjoon, este último tomándolo de la parte de atrás de los muslos y camina hasta la habitación del pelinegro, donde lo deja en el centro de la cama para posteriormente subírsele encima.


"Hyung." Jimin se queja cuando su maestro le muerde entre los muslos con más de la fuerza requerida.


Namjoon no se detiene ni disminuye la fuerza con la que lo hace, porque sabe que aunque el menor se esté quejando, realmente lo estaba disfrutando completamente, eso siendo evidenciado en cómo los dedos de sus pies se contraían y su miembro cada vez más se erectaba.


Namjoon grita, cuando ve a Jimin entrar al living donde él estaba, vestido completamente de una lencería blanca para tomarlo y arrastrarlo a quien sabe a donde. El profesor se mueve todo lo que puede en las manos y brazos delgados pero fuertes del menor, buscando así escapar y no ir a donde lo pensaba llevar aquel ente del demonio.


Grita lo más que puede, desgarrándose la garganta en el proceso, pero poco le importa, no cuando es su única oportunidad de escapar, porque Namjoon sabe que si deja arrastrar hasta donde sea que quiere llevar su estudiante, tiene la leve sospecha que no regresaría, al menos no completo o vivo....


Jimin lo mira con los ojos desenfocados y dilatados cuando ve que su maestro no deja de gritar, aunque Namjoon sabe que el pelinegro realmente no está ahí, que debe de estar en una realidad en la que ellos son felices y Jimin no es un loco desquiciado, quien secuestró al rubio. El profesor Kim jadea y su cara es expulsada hacia la derecha, cuando un fuerte golpe impacta con su mejilla izquierda, haciendo que el mayor se calle y parece que ese era el objetivo, porque cuando el bullicio de los gritos del profesor se silencia, Jimin le brinda una macabra sonrisa amplia, con ojos desenfocados y un poco fuera de su órbita.


Namjoon aprovecha el descuido del menor para liberarse de aquellas manos que lo han perturbado todos estos días y cae al piso en un fuerte golpe, que le hace ver luces por un momento, más Kim no deja pasar esta oportunidad y como puede, se arrastra. Jimin pucherea, viendo como su bonito maestro escapa como agua entre sus dedos y se acerca a él a pasos lentos, aumentando la desesperación en Nam, quien se arrastra lo más rápido que puede, intentando huir de aquella bestia.


Jimin se carcajea de forma desquiciada, realizando un paso largo que hace que su zapato se posicione en la pierna derecha del mayor y da una vigorosa pisada, aplastando lo más que puede la pantorrilla.


Kim siente como su cuerpo tiembla de terror e intenta ignorar lo más que puede el dolor en aquella zona que fue pisada de forma violenta. Sus ojos llenándose de lágrimas de forma involuntaria, las partes de su cuerpo que no están cubiertas con las prendas sucias que lleva, se magullan y se raspan de forma dolorosa, debido a la fuerza con la que se desliza y la fricción del piso y su piel.


"Ah." Namjoon se queja cuando siente el ardor por todo sus brazos, pies y partes de sus piernas y puede apostar que cada una de esas partes mencionadas tienen heridas dolorosas, ensangrentadas y abiertas. Pero no se da por vencido, aun cuando sabe que Jimin solo está jugando con él, que realmente sólo lo está dejando escapar por unos momentos, antes de abalanzarse a él como león a su presa.


"Qué atrevido, hyung." Jimin canturrea, con ese tono coqueto y bajo con el que le habla al aire siempre que delira. "¿Cómo es que sabes que ahí está mi cuarto, uh?"


Namjoon palidece al percatarse que ese no era el camino correcto y al parecer Jimin se da cuenta de sus intenciones, porque lo toma fuertemente del cabello y lo inmoviliza. Kim grita, aunque estos le salen desgarrados por todo el esfuerzo que antes había realizado al gritar y Jimin esta vez toma un trapo cualquiera que tiene al alcance y lo mete con brusquedad en la cavidad bucal del rubio.


El menor toma al profesor de historia de la pierna izquierda y lo arrastra todo el camino que falta hasta llegar a su habitación, Namjoon intenta agarrarse en lo que sea que haya en el suelo pero le es imposible al tener sus manos amarradas.

El rubio ve como Jimin lo desnuda después de que con mucho esfuerzo y lucha, el pelinegro logró dejarlo en el centro de la amplia cama y se penetra así mismo, soltando un jadeo de dolor, porque el menor de los dos no ha sido tan delicado y ha terminado por hacerle daño.


Namjoon estaba inmovilizado por completo, sus manos amarradas detrás de su espalda doliéndole de forma descomunal, debido a que Jimin lo tenía acostado boca arriba en su cama; sus labios sintiéndose secos por el trapo viejo que de igual forma lo hacía ahogarse y le dificulta el respirar. Si su cabeza no se equivocaba, llevaba casi una semana encerrado y podía inducir eso porque Jimin siempre le dejaba las cortinas abiertas en la sala, donde era que él había estado todo este tiempo, hasta que hoy el pelinegro había decidido arrastrarlo aun cuando se resistió y batalló lo más que pudo.


Kim siente como su piel arde cuando se roza de forma brusca con las sábanas, debido a las fuertes embestidas que Jimin realiza, las blancas sábanas y lencería llenándose de manchas de la sangre del rubio cuando el menor se encarga de acariciar por completo su cuerpo.


"M-más fuerte, hyung." Un delirante Jimin pide en un gemido necesitado, moviéndose de forma que el cuerpo de Nam se sacude como si tuviera espasmos.

Nam se traga sus lágrimas, su miembro doliendo por la fuerza de la fricción y embestida, principalmente porque no está duro, aunque eso al rubio no parece importarle, es más, Jimin se mueve con ansia y deseo sobre él, metiendo cómo puede el flácido pene del mayor en su entrada.


Y en la cúspide del placer y el delirioso, Jimin se pierde por completo, su mente nublándose que les tan, pero tan difícil percibir siquiera una realidad, por lo que su subconsciente es quien lo hace desenvolverse en la habitación.


El maestro ve como después de venirse en su vientre, Jimin busca de forma desesperada algo en el primer cajón que tiene la mesita de noche que está ubicada al lado de la cama. Intenta con todas sus fuerzas despejarse, intentar de no ver los rastros de la semilla que le quema el vientre, debido a que está se traspasó de la camisa que llevaba desde que había sido privado de su libertad, aquel calor haciéndolo sentir sucio y despreciable.


Lo odiaba, odiaba a aquel chico y Namjoon no esperaba el día en que tuviera un descuido demasiado grande para así, acabar con su vida, porque Namjoon quería matarlo, despedazarlo y dárselo a comer a los perros.

Jimin no merecía su perdón, así como tampoco la libertad. No cuando el pelinegro se la había privado, no cuando lo obligó a comer esa rancia comida que le destrozó el estómago, no cuando sus pantalones se sentían incómodos por la cantidad de veces que los había orinado.


Para Namjoon, Jimin era el diablo personificado en persona y para su sorpresa, el profesor de historia creía fielmente en que el diablo tenía que ser erradicado.


Debía ser erradicado con aquellas manos de la persona que alguna vez arruinó y Namjoon era el indicado para cumplirlo, independientemente del precio que tuviera pagar.


Si Namjoon moría, quería arrastrar a aquel chico consigo.


Vuelve a la realidad, cuando los murmullos desenfrenados e inentendibles de Jimin llegan a sus oídos y ahí, Namjoon sabe que el que realmente falló fue él, que el pelinegro fue más vivaz e inteligente que él, porque en aquel grande descuido que tuvo Kim, Jimin lo había apuñalado debajo de las costillas.


Nam grita, aunque sabe que nadie lo escuchara, porque nunca nadie lo había escuchado ni lo habían socorrido.


Jimin chilla de emoción y excitación cuando siente el líquido caliente salir del maravilloso cuerpo de su amor y llena poco a poco sus piernas y las sábanas. Más no satisfecho con aquella herida, decide hacerle otra, esta vez en el pecho, Namjoon grita nuevamente, estos ahogándose en el trapo que invade su cavidad bucal.


El pelinegro está en la cúspide de la euforia, sus ojos brillando como si estos resguardaran una constelación, aunque todos saben que sólo resplandecen por la locura.


"Namjoon hyung, por fin es mío." murmura, dejando un tierno beso sobre el trapo que tienen Namjoon dentro de la boca. "Todo mío, todo tuyo."


Jimin ríe como si estuviera haciendo una travesura y nadie lo estuviera viendo y es verdad, sólo que la travesura no era más que una locura.


Corta las cuerdas cuando ve que el cuerpo de Namjoon va perdiendo fuerza, su tez cada vez se vuelve más pálida, cuando su piel se va tornando poco a poco fría y su respiración solo se ralentiza cada vez más.


Nam suelta un suspiro de alivio cuando es por fin liberado de aquellas cuerdas que magullaban sus muñecas y tobillos. Sonriendo cuando la pérdida de sangre es demasiado como para hacerlo realmente sentir dolor y delira junto al chico que está encima de él, aunque sabe que ambos están viendo cosas diferentes.


Mientras que Jimin delira con que descansa en los brazos de quien es el amor de su vida, Namjoon delira con aquello que siempre quiso pero que por ser muy caprichoso con su trabajo nunca se esmeró en conseguir.


Y es ahí, con el recuerdo de una familia, con una bonita niña en sus brazos quien le llena las mejillas de besos y una mujer de cabello azabache, que lo abraza por los hombros, se deja ir por fin de esa miseria.


Cuando Jimin despierta a la mañana siguiente, una sonrisa nunca abandona su rostro, su cuerpo sintiéndose caliente por haber dormido en los brazos del chico que le gusta y aunque quiere permanecer otros minutos entre ellos, el deseo de sorprender a su hyung era más fuerte, por lo que se levanta de aquella calidez y se pone a hacer un sencillo desayuno.


"Buen día, hyung." El pelinegro ríe bonito, cuando siente aquellos brazos rodear su torso con cariño. "Hice el desayuno."


"Es temprano aún, ¿Por qué te has levantado de la cama?" Nam habla suavemente aun adormilado, apoyando su barbilla en el hombro del menor.


"Quería prepararte el desayuno." El menor se voltea, haciendo que por la posición en la que estaba anteriormente Nam, sus rostros se toquen. "Espero que te guste."


Jimin sale de su departamento horas después de que su hyung se fuera, este se encontraba ya duchado y vestido, listo para dirigirse a su universidad para dar las pocas clases que le tocaban el día de hoy.


Sale del apartamento tarareando una canción, demasiado contento con los sucesos que se desarrollaron en la noche anterior y esa misma mañana. Y con una sonrisa plasmada de un lado a otro, parte a su destino, dejando atrás aquel cuerpo completamente despedazado y lleno de aquel desayuno que había preparado esta mañana, en el centro de su cama.


📷


Para cuando Jimin regresa en sí, se encuentra completamente lleno de sangre, la ropa pegándose al cuerpo y haciendo que se sienta pegajoso y viscoso, debido a que la sangre llevaba tiempo ahí pero como el cuarto no era abierto ni le entraba ventilación, la sangre seguía mojando todo el lugar.


Jimin carcajea por lo incrédulo de la situación, su boca saboreando la sangre putrefacta en aquella acción. Más pronto empieza a llorar, porque el cadáver que se encuentra en aquella cama es el de su novio y él lo había matado.


Dios.


Lo había matado.


El pelinegro vuelve a reír, esta vez de forma escandalosa pero poco le importa porque todo lo que alguna vez había deseado, se cumplió.


Porque nadie debía enamorarse de él y él que lo hacía debía de pagar tal precio con su vida.


Y Namjoon hyung había pecado de forma tan grave que Jimin no tuvo otra opción que descuartizarlo por completo.


Nadie debía de enamorarse de Jimin, mamá se lo había enseñado a la edad de cinco años, cuando su padre lo amó demasiado y ella además de eso, le instruyó como castigar todo aquel que pecara de manera tal vil.


Jimin se regocija en aquella sangre espesa y negra, bañándose por completo en aquel castigo divino.


"Uno, dos, tres, cuatro..." Jimin empieza a tararear, moviendo su índice al ritmo de la melodía. "Cinco, seis, siete y ocho..."


El rostro del pelinegro es bañado por la sorpresa, cuando al terminar el conteo, este termina en el dígito ocho porque nunca pensó que se había topado con tantos impuros, más sonríe porque le encanta acabar con cada uno de ellos.


"¿Quién será el siguiente?" Se cuestiona, mordiendo su labio inferior mientras que sus manos se encargan de jugar con el antebrazo con el que se había tropezado con anterioridad. "¿Quizás tú?"


Jimin ladea la cabeza, buscando en aquel amplio círculo de fotos que habían en el techo de su habitación, decidiendo quien sería su próxima víctima de todos los chicos que le brindaban miradas demasiado amorosas.


"Tú." El pelinegro ríe, señalando con el antebrazo aquel chico de cabello menta que sonríe de forma extraña en aquella foto. "Tú serás el siguiente"


📷


Nota final/aclaración.

En ningún momento de este OS se intenta romantizar ninguna situación mostrada a lo largo del one shot, las escenas "románticas" que presencian no es más que UN DELIRIO de Jimin, por lo tanto, ninguna de ellas llegó a EXISTIR REALMENTE. Jimin es un personaje trastornado, tiene un trastorno delirante y además de eso erotomanía, lo cual hace aún más complicado que el personaje de Jimin perciba realmente la realidad como es.


Aclaro esto, porque no quiero que se llegue a malinterpretar el objetivo con el que hice este os y es que fue solamente para aterrarlos de forma psicológica (espero y lo haya logrado, a). También cabe recalcar que en ningún momento intenté dañar la imagen de los chicos (en este caso Jimin) ya que es solo ficción.


Aclarado esto, muchas gracias por leer, los tqm<3

13 Août 2021 21:56:01 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

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