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Omar Maldonado García


Un joven con apenas 12 años se adentro a la parte más terrorífica del mundo conocido cómo el Purgatorio, sin tener ninguna memoria de nada más que su simple nombre tiene que encontrar la manera de salir. Se da cuenta de que ese lugar fue hecho con el único propósito de encerrar a los demonios de por vida, fue una decisión hecha por los ángeles y apoyada por los humanos, sin embargo se encuentra la sorpresa de que ahí adentro hay más humanos, pero ese no será su única sorpresa ya que se da cuenta de que el es mitad demonio y mitad ángel ¿Qué significa eso?


Fantaisie Fantaisie historique Déconseillé aux moins de 13 ans.
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Vive, no importa que...

En un bosque bastante peculiar donde la niebla era tan densa que no podías ver a más de 5 metros a la redonda, se encontraba un joven de unos 12 años corriendo sin ningún motivo aparente, no sabe la razón por la cual está corriendo, ni siquiera sabe bien hacía dónde se dirige, solamente hace lo que una vez una voz le dijo y es que corriera, pero… ¿Por qué? Es la pregunta que ronda por la cabeza del joven, pero no sabe la respuesta y lo único que hace es correr hacia adelante. Ese niño tiene cómo nombre Kuroi.

Kuroi, es un niño de 12 años, posee un color de cabello blanco cómo la pura nieve, un poco chino y unos ojos muy peculiares, del lado derecho tenía un ojo del color dorado y del otro tenía uno de color rojo

La respiración del niño se vuelve más acelerada mientras más se adentra a ese bosque con unos troncos sorprendida mente altos y una inmensa niebla que no deja ver hasta dónde terminan dichos. El pequeño Kuroi miraba hacia los lados fijándose a ver si era seguido por alguien, tiene el presentimiento de que se encuentra en peligro, desconoce por completo dicha amenaza, pero desconocer de ello le produce aún más temor.

Él joven había corrido una distancia considerablemente larga, no sabía hacía dónde se dirigía y cuando sus piernas le suplicaban un poco de clemencia se detuvo inmediatamente, su corazón latía a mil por hora y su respiración era bastante agitada y le costaba mucho respirar.

- Pero ¿qué? - Se preguntó el niño mientras intentaba recuperar el aliento-

Mira a los alrededores intentando saber de dónde viene esa criatura que tanto lo está aterrando, no deja de mirar por todas partes esperando a la criatura en cualquier lugar.

- ¡Ay! – Grita de dolor.

Un cierto dolor en la cabeza comienza a atormentarlo sin saber el porqué, intenta aguantarse ese dolor mientras presta atención a todos los lados y parece que todo está completamente calmado hasta el momento.

- ¡POR AHÍ ESTA! – Grita la voz de un hombre queriendo llamar la atención de alguien.

Kuroi tiene el presentimiento de que eso que lo está intimidando y ahuyentando tiene algo que ver con la voz de ese hombre.

Un montón de pasos y gritos desesperados de gente furiosa comienzan a acercarse rápidamente hacia él. Kuroi, al ver a través de esa densa niebla logro ver un poco acerca de esas personas que lo estaban atemorizando, todos ellos traían puesto una armadura equipada e iban realmente armados cómo si de una enorme amenaza se tratase.

El chico no tuvo de otra que huir desesperadamente del lugar aun si se queda sin aliento en el proceso. No parece haber mucha esperanza para el pequeño en esa persecución, la velocidad que tenía Kuroi era menor que a los hombres que lo estaban siguiendo, además mientras más seguía corriendo su velocidad iba disminuyendo considerablemente, poco a poco comenzaba a ver a su alrededor un tanto borroso, no le llevaba suficiente oxígeno al cerebro, sentía cómo sus piernas les pesaban una tonelada cada una, comenzó a arrastrar sus pies en señal de que ya no puede levantar más sus piernas.

Durante esa corrida solo un pensamiento invadía la inocente cabeza de Kuroi… Miedo…

Tenía miedo, mucho miedo, no sabía exactamente lo que esas personas le vayan a ser, pero no le esperaba nada bueno de ahí.

Sus parpados empezaban a cerrarse solos, y en una de esas mientras tenía los ojos cerrados tropieza torpemente con una pequeña roca que se le cruzo por el camino, lo que provoco que cayera a una cuesta que iba hacia abajo y comenzó a rodar sin parar sin control alguno de esa situación, raspándose así muchas partes del cuerpo y terminando cayendo lleno de dolor por todas partes.

- …Duele - Lo decía mientras se intentaba aguantarse las ganas de llorar.

Mientras que Kuroi estaba en el suelo aun sufriendo bastante por dicha los pasos de las personas se escuchaban cada vez más fuertes, obligando a Kuroi que olvidara el dolor por un momento e intentar levantarse del suelo lleno de barro.

Kuroi trato con todas sus fuerzas para levantarse para intentar huir de esas personas que lo están buscando, sin embargo, no logra escuchar más sus pasos, es más, es cómo si de un momento a otro simplemente se hubiera ido el sonido, lo que le llama la atención al pequeño y mira muy dudosamente a la arriba de la cuesta cómo las personas se quedaron totalmente inmóviles y no parecieran tener intenciones de seguir adelante.

No entiende bien de porque estas personas se hayan detenido, pero, aun así, no confía en absoluto de ellos y con todo el dolor que tenía encima de los raspones intenta levantarse una vez más y gira su cabeza a 180 grados para continuar su camino, pero de ahí se da cuenta de que hay algo bastante curioso y misterioso justo en frente suyo.

Una especie de cueva sorprendentemente grande estaba delante de él, intentaba ver al interior de esta, pero era tan oscura y profunda que no era capaz de ver más allá de unos cuantos metros, además esta dichosa cueva pareciera ir encaminada a ir para abajo. Da un paso más para verla mejor y ve una dichosa escalera que efectivamente llevan para abajo y estando más cerca de la dichosa cueva aún no se podía ver el final de la misma.

- ¡ESPERA! – Grita una de las personas que lo estaban siguiendo

Kuroi voltea hacía esos hombres, no puede ver su cara, pero se aprecia a simple vista cómo sus piernas tambaleaban del miedo al ver esa cueva.

- ¡N-NO ENTRES! –

Esas personas no se atreven a dar un paso más hacia esa cueva tan perturbadora para ellos, y Kuroi sabe perfectamente eso, el desconoce los peligros que albergan dentro de esa cueva, es por eso que no duda ni un momento en acercarse un poco más para saber si esas personas iban a continuar persiguiéndolo, pero al mirar nuevamente a las personas estas continuaban en el mismo sitio en el que se quedaron antes de que Kuroi se acercó un poco, y con eso da por concluido que no piensan poner un pie en esa cueva y lo motiva a adentrarse en ella, siente que ahí dentro estará más seguro que estando junto a esas personas que lo estaban siguiendo.

Kuroi se termina adentrando por completo a la cueva sin dudarlo ni un momento y empieza a bajar las escaleras apoyándose de la pared que tenía a un lado para no caerse nuevamente.

Un silencio infernal invadía esa cueva, el lugar era tan oscuro que Kuroi solamente podía confiar en la pared que tenía al lado apoyándose en ella para avanzar, cada escalón que bajaba lo hacía con mucha precaución, tardaba alrededor de 5 segundos en bajar cada uno de esos escalones. No se daba cuenta, pero mientras más bajaba más angosta se estaba haciendo la bajada, la temperatura del lugar comenzó a elevarse considerablemente, cada vez se sentía mucho más pesado, cómo si le hubieran puesto pesas por todas partes y el aire empezó a ser algo bastante escaso, no lo notaba, pero Kuroi mientras bajaba estaba respirando por la boca.

Kuroi, de alguna extraña manera se sentía tranquilo ahí dentro de esa cueva, es cómo si le garantizaran su seguridad y siente que no hay nada que temer ahí dentro.

Pasaron alrededor de unos 5 minutos desde que Kuroi había ingresado a la cueva, ya no parecía que estaba tan cansado e incluso tan asustado, la bajada que iba descendiendo pareciera que no tenía fin, no parecía importarle mucho seguir bajando, ya que teme a que las personas del exterior lo persigan nuevamente.

Cuando de repente, unas voces que provenían de más abajo lo alteraron de inmediato, esas voces le daban el presentimiento de peligro, por una extraña razón recordó de inmediato a las personas que lo iban persiguiendo en un principio. Y sin pensarlo se dio media vuelta y camino rápidamente para arriba. Pero para su mala suerte, al momento de intentar salir corriendo hacia arriba le salió fatal, ya que por el pánico que sintió dejo de apoyarse de la pared que tenía al lado y su pie no alcanzo la altura necesaria de la siguiente escalera, por lo que se tropieza en esta y con la fuerza que llevaba le jugo en su contra estrellándose contra uno de los escalones de cabeza muy fuerte, fue tan duro el impacto que Kuroi termino quedándose inconsciente en medio de esas escaleras, ni siquiera tuvo tiempo para gritar del dolor.

Las dos personas que estaban conversando más debajo de él lograron escuchar ese fuerte golpe que provenía arriba.

- ¡¿Qué fue eso?! - Pregunta una de las dos personas que estaban conversando

- ¿Acaso trajeron a otro prisionero sin avisarnos? - Dice el otro

Las dos personas subieron deprisa para averiguar de qué se trataba. Y lo que se encontraron era a un chico bastante herido e inconsciente en medio de esas escaleras sin saber la razón exacta de porque se encuentra ahí en ese estado tan deplorable.

- ¿Es un niño? -

- No es la primera vez que nos traen a alguien tan pequeño ¿De qué te sorprende? –

- De nada en verdad, es solo que no es normal que llegue una persona, en especial un niño solo por aquí -

- Es verdad, me pregunto que lo habrá traído por aquí ¿Se perdió? -

- Hay que llevárnoslo de igual manera, no se vayan a molestar los más altos –

- Tienes razón… -

Paso un buen tiempo Kuroi estando inconsciente, el golpe que se dio si fue bastante fuerte, pudo haber estado horas indefenso y no lo hubiese notado en lo más mínimo, pero poco a poco siente cómo intenta recobrar la conciencia, , la temperatura del lugar esta tan elevada que comienza a molestarle, de alguna manera le ayuda a levantarse más deprisa, comienza a estar algo soñoliento, pero no tiene ganas de levantarse, como si quisiera seguir durmiendo y esa temperatura es su obstáculo a vencer para continuar con su sueño. Ya tomando un poco más de conciencia y que su cerebro se activará un poco más decide abrir los ojos para saber exactamente qué es lo que está pasando, y lo primero que ve al abrir los ojos es encontrarse con la sorpresa de que mira un techo que no es nada parecido a lo que ha visto antes, aun no sabiendo nada de su persona siente que no se encuentra en el lugar correcto. El techo del lugar apenas y se puede ver a simple vista, parece que, si fuera un cielo completamente rojo, pero eso no era cielo, sino un techo completamente rocoso con un color rojo escarlata bastante agrietado.

- Pero ¡¿qué?! – Dice Kuroi intentando saber en dónde se encuentra.

Se levanta rápidamente del suelo y ve atentamente a su alrededor, gira su cabeza en todas direcciones y lo único que puede ver son unas cuantas colinas pequeñas a su alrededor del mismo color del techo por todas partes, el calor del lugar era tan abrumador que más lejos puede ver unas pequeñas ondas de calor en todos lados, Kuroi no puede parar de sudar, tiene toda la ropa empapada de sudor y sangre, pero no parece no importarle mucho, lo que más le preocupa en estos momentos es saber en dónde se encuentra, una extraña sensación de peligro le eriza toda la piel, teme lo peor, el poco sonido que hay en el ambiente tampoco es que ayuda mucho.

- ¿D-d-dónde…e-estoy… - Dice Kuroi apenas y pudiendo hablar

Kuroi no comprende con certeza en dónde se encuentra, sigue mirando a los alrededores a ver si encuentra algo coherente en ese lugar, sin embargo, no tuvo éxito. Kuroi piensa que, aunque no quiere necesita caminar un poco para explorar más el lugar y por eso escala una pequeña colina que estaba muy cerca de el para tener unas mejores vistas del lugar, y lo que se encuentra una vez estando en la cima es algo bastante curioso, al lado derecho de él veía a lo lejos un pequeño rio bastante largo sin poder ver a donde se dirige y junto al rio crecieron unos cuantos árboles con un aspecto bastante extraño y curioso, tenían un color azul marino por el tronco y sus hojas eran del mismo color del árbol solo que unos cuantos tonos más claros.

Entre medio de esos árboles tan curiosos Kuroi logra ver una extraña criatura bebiendo del mismo rio que Kuroi estaba viendo.

Kuroi se le queda viendo al animal, intenta enfocar la vista de manera correcta, lo veía, pero había algo que no lo convencía, su cuerpo era muy parecido al de un lagarto, sin embargo, la altura que este poseía no concordaba con esa especie, desde la vista de Kuroi estima que ese lagarto estando en cuatro patas es de su misma altura, también unas escamas rojizas que lo ayuda a camuflarse en la cueva, pero los árboles le quitaban un poco ese camuflaje y logra distinguirse con suma facilidad.

- ¿Eran así de grandes? - Se pregunta Kuroi en voz baja.

El niño quiso acercarse lentamente al animal, no presiente nada malo en esa especie de lagarto con altura sobre humana, y además él también tiene mucha sed, por lo que él también requiere tomar agua.

El enorme animal seguía bebiendo agua tranquilamente, cuando un pequeño paso en falso de Kuroi hizo que sin querer pateara una pequeña roca que debido a la altura estuvo rebotando constantemente y provocando un sonido cada vez que impactaba contra el suelo y así alterando al animal en seguida, activando hasta el límite todos sus sentidos mirando inmediatamente de dónde provenía el sonido de esa roca. Mirando de una a dónde estaba Kuroi.

- Ups… - Dice Kuroi.

Kuroi se percata que la criatura lo empezó a mirar fijamente por unos cuantos segundos, su simple mirada provoca en él pequeño un enorme escalofrío por toda la espalda, a comparación con los hombres que lo estaban siguiendo anteriormente la mirada fría y sin vida que poseía ese animal color carmesí hizo que Kuroi no pudiera mover ni un solo un musculo de lo aterrado que está, esos ojos amarillos y pupilas verticales que ni siquiera pestañean no paran de ver a Kuroi fijamente.

El animal todavía no sabe si se trata de un organismo vivo o de una simple roca, estos animales no poseen tan buena vista cómo los humanos, se basan más en el resto de sus sentidos para percibir todo a su alrededor.

Kuroi permanece quieto totalmente, intenta respirar lo menos posible, lo único que es capaz de escuchar son sus propios latidos de su corazón, aprecia cómo su ritmo cardiaco va aumentado drásticamente. Empieza a sudar de golpe, aún más de lo que ya estaba sudando, el temor de Kuroi es tal que no puede nada más que quedarse quieto y esperar que esa criatura se vaya.

Sin embargo, el reptil empezó a escuchar los latidos del ser vivo que se encontraba delante del, y de repente patas delanteras saca unas enormes y afiladas garras y en un abrir y cerrar de ojos empezó a correr de manera extraordinaria hacía dónde estaba el pobre niño.

Kuroi al ver la reacción del animal salvaje intenta correr del lugar, pero sus piernas están tan paralizadas del miedo que no puede ni siquiera moverlas. Lo único que pudo hacer Kuroi era cerrar los ojos y suplicar a que alguien venga a rescatarlo de dicha situación.

- (¡POR FAVOR! ¡QUÉ ALGUIÉN ME AYUDE!) - Lo grita desesperadamente en su mente

Mantuvo los ojos cerrados por un largo periodo de tiempo, solo escuchaba los sonidos de los pasos de la bestia que iban directamente hacia él, ni era capaz de mirar lo que estaba pasando.

Hasta que de repente… el sonido se detuvo por completo. Kuroi se encontraba muy asustado para poder abrir los ojos, no sabía que estaba pasando, pero no quería correr el riesgo de abrirlos y lo primero que vea es a esa enorme bestia justo delante suyo.

Pero en vez de eso recibe a cambio la voz gentil y humilde de una joven preocupada por él.

- Oye… ¿te encuentras bien? -

Kuroi escucha una voz, pero aún tiene mucho miedo cómo para abrir los ojos, todavía no confía en lo absoluto.

- ¡ALEJATE! – Dice Kuroi mientras no para de temblar del miedo.

- Está bien, no te haré daño -

Kuroi se mantiene callado siguiendo desconfiando de esa voz tan dulce que escucha.

- Ese monstruo ya no te va a atacar. Yo vine a ayudarte - Dice la persona.

Kuroi siente lo agradable que es su voz y gracias a eso pudo agarrar confianza y valor y lentamente abre sus ojos con cierto temor.

Kuroi al abrir un poco sus ojos logra ver la silueta de alguien quien no parece ser de ese lagarto que lo iba a atacar, más bien tiene la forma de un ser humano común y corriente.

Cada vez que abría más sus ojos podía distinguir más a la persona delante de él, hasta llego un punto que el que logro saber de quien se trataba. Resulto que era una mujer joven, parecía que solo le ganaba por un par de años, con un color de cabello que solo alcanza a tocar a sus hombros y de color muy parecido al de la mismísima cueva.

- ¿Te encuentras bien? - Pregunta gentilmente la joven mientras mantiene una amable sonrisa.

Kuroi no sabe cómo responder ante eso, pero de algo está seguro es que no siente ningún temor hacia esa persona, su cabeza está más llena de dudas que otra cosa, pero por una extraña razón tiene el presentimiento de se encontrara a salvo mientras este con ella.

4 Juin 2021 04:39:53 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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