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A_Y_A &


Jung Taek Woon y Lee Jae Hwan tienen sólo una cosa en común. O eso es lo que creen ellos.


Fanfiction Groupes/Chanteurs Interdit aux moins de 18 ans.

#kpop #yaoi #fanfic #jungtaekwoon #leejaehwan #leo #ken #keo #vixx
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01




Era extraño que la casa estuviera tan silenciosa.


Mientras Taek Woon la recorría en compañía de su mamá—una Beta— llevando cosas de un lugar a otro, empacando algunos, moviendo de lugar otros y borrando el olor a Naranja de los otros dos Alfas, buscaba algo en lo que pensar.


Así que: Pensaba que le parecía extraño que la casa estuviera tan silenciosa.


Aunque lo entendía. Era Leo, su hermano gemelo, quien siempre había llenado la casa con sus cantos, hablando con nadie o escuchando su música. Era un chico con gustos variados en esta última. Y manejaba tan bien cada estilo que podía pasar de un ritmo suave a uno más movido de una forma tan gradual que no te dabas cuenta. Ni hablar de cuando se ponía a cantar.


Su hermano tenía una voz suave al igual que la suya, pero cantaba con tanta confianza que podía manejarla sin que tuviera problema o pudiera perder el ritmo. Hacía que quisieras escucharlo. Podías pedirle una canción y no querías que dejara de cantarla porque lo hacía a tu gusto. Porque te conocía como a la palma de su mano y sabía lo que querías sin que tuvieras que decírselo.


A Taek Woon le hubiese gustado tener esa confianza. Y le hubiese gustado, más que nada, haber podido cantar a su lado alguna vez.


Pero ahora ya no podría hacer nada de eso. Porque tanto Leo como su papá habían fallecido tres días atrás luego de aquel accidente en auto —con los cuatro dentro—, cuando un camión los arrastró por cinco cuadras hasta que pudo detenerse. Afortunadamente, murieron al instante: no sintieron ningún dolor. Y siguiendo sus deseos, donaron absolutamente todo lo que pudieron.


Así que los único que había quedado para Taek Woon y su mamá era la casa y los recuerdos en la misma. Sin embargo, sabían que no podían simplemente acumular sus cosas en el sótano o en alguna habitación vacía: ellos no habrían querido eso.


Entonces, apenas saliendo del hospital cuando Taek Woon recibió el visto bueno con su condición física, tanto él cómo su mamá se dedicaron a guardar las cosas de los fallecidos, dejando consigo sólo lo que sería útil: unas cuantas prendas de ropa, los aparatos tecnológicos y obviamente algunos recuerdos que habían echo entre todos: fotos, adornos, decoraciones para la casa, los libros y discos, entre otras cosas.


Aún seguían en eso a pesar de que pasaba de media noche. En la habitación ya casi vacía de Leo, Taek Woon metió la última camisa en una de las tantas cajas mientras soltaba un suspiro que no pudo contener. Y su mamá, obviamente, le puso atención de inmediato importándole nada su labor de encintar el resto de cajas.


—¿No te quedarás con esa camisa?—preguntó ella al notar la prenda que había guardado.—Tu siempre le estabas pidiendo que te la diera.


Taek Woon asintió. Y es que aunque todavía seguía queriendo esa camisa, comprendía que no podía quedársela: era la favorita de Leo y sabía que ni muerto se la daría. No sólo porque era suya, sino también porque cargaba con el constante olor de su pareja, Lee Jae Hwan, a quien siempre que podía le pedía que se la pusiera por unos cuantos minutos para que dejara ese adorable olor a Durazno y Banana que a él tanto le encantaba.


Olía a eso ahora que le prestaba atención. Y le daba hambre.


—Creo... que es mejor que su pareja elija si se la quiere quedar o no.—le contestó a la mujer.


Fue entonces cuando se dieron cuenta que no le habían dicho nada a aquel Omega. O que mejor dicho, no le habían dicho a absolutamente nadie. Se supone que ese fin de semana irían de vacaciones, por lo que no había nada de qué preocuparse; nadie tendría que reparar demasiado en la ausencia de los dos Alfas Jung sino hasta el lunes que volverían a su lugares de labor.


Y cómo si fuera obra del destino, el timbre dio aviso de una visita con ese horrible sonido llenando por un segundo el nuevo silencio del hogar.


Taek Woon y su mamá se miraron preguntándose si esperaban a alguien a esas horas. Especialmente a esas horas. Pero no había nadie a quien esperar. Eran sólo ellos cuatro y personas a las que ni siquiera podían considerar amigos. Ni hablar de los familiares que les dieron la espalda cuando se enteraron del casamiento de ambos adultos.


—Yo voy.—le dijo Taek Woon mientras se levantaba del suelo. La mujer asintió y él se apresuró a bajar a recibir a quien sea que estuviera tocando.


Taek Woon en realidad odiaba atender. Pero sabía que su mamá aún no se encontraba lista para soportar las críticas de los vecinos cuando le preguntase cómo se encontraba con el fallecimiento de dos integrantes de su familia y ella respondiera con un sincero "Bien". Porque lo estaba. Ambos lo estaban.


Sí. Había muerto su hermano gemelo y su papá, las personas que adoraba en el mundo, pero no podía ponerse triste con el hecho de que ya no estuvieran ahí. La muerte le llegaba a todo el mundo, todo el tiempo, a cada minuto, y cada uno lo tomaba como quisiera. Ellos lo tomaban bien. Porque los dos no habían sufrido y de seguro estaban felices de que la donación de sus órganos y demás ayudaba a otras personas, además de que su esposa e hijo / mamá y hermano no estuvieran lamentando las pérdida.


"Pero tenían tanto, eran tan jóvenes" de seguro dirían. Pero ellos habían vivido bien. Taek Woon y su mamá lo sabían. Los conocían.


Suspiró. ¿Por qué pensaba en esas cosas? Ni siquiera sabía quien estaba detrás de la puerta y ya estaba teniendo un debate mental para prepararse a preguntas que de seguro ni siquiera le harían. Tal vez había algún problema en el hospital. Podía ser que los vecinos pasaban a pedir un favor. O por alguna razón algún compañero de Universidad venía a pedir algo urgente.


Sin embargo, todo quedó en blanco cuando lo golpeó aquel aroma que llegó a él incluso con la puerta de por medio: Durazno y Banana. Amargo. Tristeza.


Despacio, tal vez demasiado despacio, giró el picaporte luego de quitarle el seguro y atrajo la puerta con exagerada lentitud, abriéndola.


Lee Jae Hwan estaba de pie en el porche, medio mojado por la fina llovizna, con la tez terriblemente pálida, la punta de la nariz y las orejas rojas como la sudadera que traía puesta, y los cristalinos ojos color miel que pronto se llenaron de gordas lágrimas acompañado de un sollozo.


Leo.—le dijo él, largándose a llorar en compañía de la lluvia que ahora parecía un diluvio.









Hola a todos y a todas ¿Cómo están? Espero que bien~.

¿Qué les parece este capítulo? ¿Tienen ganas de leer el otro? ¿Me recomiendan a personitas lectoras de fanfic? ¿Sí? Pues muchas gracias.


Este... Esperen que leo el capítulo de nuevo y vuelvo a escribir acá donde nadie va a leer y yo con mucha más tranquilidad me voy a expresar.


Ah, sí. Voy a aclarar un punto extremadamente importante.
Bueno, dos:


•Leo y Taek Woon son diferentes personas. Ambos son hermanos gemelos.
Jae Hwan es el novio de Leo, quien falleció. Así que sí: confundió a Taek Woon con Leo porque... no les adelanto. Jaja. Pero es obvio.


Y nada.


¿Me siguen en Instagram?


"_escuchan_en_rojo_"

Uno es donde dibujo canciones.


"alaska_young_01"
El otro es donde dibujo... no sé ¿A mí?


"_alaska_y_enzo_"

Y el último es donde estarán los dibujos de esta historia, porque acá es muy exigente para subir algo. Aviso que aún estoy en progreso de subir esto.


En fin.


Nos vemos en el próximo capítulo. Cuídense mucho. Lean mucho. Guárdenme en sus bibliotecas. Y sigámonosleyendo pronto.


Un beso a todos y a todas.

Bye bye~.



30 Mai 2021 23:17:50 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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