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Para Namjoon no hay mejores postres que los de Seokjin. Cae perdidamente enamorado del chico de la cafetería de bonitos labios. ¿Estará Seokjin también enamorado de ese bastardo mafioso? Seguramente si. 🍬Spin-Off de Marshmallow


Fanfiction Groupes/Chanteurs Tout public.

#smut #kim-seokjin #kim-namjoon #bl #mafia #namjin
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Pastel de durazno

Kim Namjoon era un joven ambicioso, a sus veintiún años ya tenía una muy buena reputación dentro de la mafia surcoreana. Su nombre ya significaba algo para los enemigos y aunque eso le gustaba él quería más, su padre era el líder ¿Podría el llegar pronto a algo como eso? Esperaba realmente que si pues sus sueños se expandían cada vez más.


Sin embargo esta ambición en ocasiones le llevaba a desobedecer las ordenes que le eran dadas, arriesgando así misiones de importancia. Claro que dichas desobediencias siempre recibían un castigo.


Su padre sabía lo mucho que Namjoon disfrutaba de salir a alguna misión así que, después de un sermón y una bofetada le prohibía meter su nariz en los negocios durante todo un mes.


Entonces el chico se conformaba con rondar las escuelas que se encontraban en sus territorios, asegurándose de que ningún idiota intentará venderle drogas a los niños o peor aún, secuestrarlos para prostituirlos después.

Aquello era justo lo que se encontraba haciendo esa tarde, estaba aburrido como la mierda pero al menos tenía algo que hacer.


Se removió incómodo en el asiento del auto tratando de encontrar una buena posición para seguir buscando algo sospechoso, los minutos se le pasaban con totuosa lentitud. Estaba cansado, el sol le daba de lleno en la cara y no dejaba de maldecir cuando parecía que los niños no dejaban de salir de la escuela.


Estaba a punto de mandar todo a la mierda e irse de ahí cuando su mirada captó a lo que él creyó era un ángel; un chico no mucho mayor que él, de cabello castaño y facciones tan perfectas que le recordaban a la estatua que su padre tenía en la mansión, como si estás hubieran sido talladas cuidadosamente por las manos del más prestigioso escultor.


Se sintió idiota por pensar de aquella manera tan cursi, sin embargo no podía evitarlo. Estaba seguro que nunca en su vida había visto a una persona tan bonita.


Observó con detenimiento los movimientos del chico que en esos momentos tomaba la mano de un pequeño niño. La manera en que se echaba el cabello hacia atrás, su andar elegante y seductor e incluso la forma en que sonreía, todo parecía simplemente perfecto. Le parecía realmente imposible que aquel chico pudiera tener siquiera una sola imperfección.


Sintió un hueco en el estomago cuando lo vio desaparecer por una esquina, no se sentía justo que la vida le haya presentado a alguien tan bello y de pronto se lo arrebatara.


Olvidándose completamente de sus deberes encendió el auto y, a una distancia prudente, comenzó a seguir a aquel chico. ¿No era aquello exagerado? Si, tal vez lo era, pero Namjoon sentía que no estaría tranquilo si no sabía por lo menos su nombre.


Lo siguió por al menos unas tres cuadras hasta que finalmente el chico se detuvo frente a una pastelería, espero unos minutos pues creyó que solamente entraría a comprar algo para el niño que le acompañaba, sin embargo no salió en un buen rato.


Sólo vete y ya


Su cuerpo parecía no obedecer a su mente pues mientras pensaba en irse se apresuró a abrir la puerta del auto ¿Realmente iba a entrar ahí? Joder ¿Que se suponía que diría? "Hola, creo que eres la perfección andando así que te he seguido hasta aquí"


Seguramente el chico llamaría a la policía y eso no era para nada conveniente.


Mientras caminaba al pequeño local se ideo varias formas para por lo menos entablar una conversación, si todo salía bien podría incluso obtener su número.


Abrió lentamente la puerta color azul pastel y el sonido de una campanilla resonó en sus oídos, dentro el aroma era exquisita, la decoración del lugar estaba toda en tonalidades azules, las paredes eran blancas y lamparas de tipo industrial colgaban del techo.


Se podía escuchar, a un nivel lo suficientemente alto para no ser molesto, una canción pegajosa y sumamente romántica, aquello se sentía casi como uno de esos dramas que daban en la televisión. Namjoon sonrió bobamente ante esa idea.


El chico lindo apareció detrás del mostrador usando un delantal de rayas azules y con algo que pacería ser harina en su mejilla, soltó una risita ante eso y señaló su propia mejilla, el castaño se apresuró a limpiarse con un pañuelo y rió también. Namjoon sintió unas cosquillas al escuchar su risa.


— Lo siento — se disculpó, su voz era malditamente linda — ¿Que voy a darte?—


Tú número y una cita.


Inevitablemente se sonrojó y sonrió, desviando su mirada hacía el cristal que mostraba diferentes postres, se centró en un pequeño pastelillo rosado. Apuntó a él como niño pequeño.


— Quiero ese.


— Ah, realmente es una buena elección — murmuró sonriendo, se agachó para tomar el pastelillo para después colocarlo sobre un plato — Un pastelillo de durazno ¿Algo más?


— Quisiera... algo de beber ¿Que me recomiendas?


— Nunca antes había tomado tantas decisiones por un cliente — murmuró sonriendo, Namjoon le miró apenado y él se apresuró a negar con la cabeza — Está bien, me agrada ser de ayuda... Si te doy un buen servicio tal vez sigas viniendo aquí — ¿Que había dicho? Se sonrojó violentamente, no podía coquetear con todos los clientes que le parecieran lindos —¿Te gusta el café helado? — comenzó a preparar el café una vez que lo vio asentir


Namjoon se sentó en una de las mesas esperando a que estuviera listo, de vez en cuando se atrevía a lanzarle una mirada sorprendiéndose de encontrarlo mirando en su dirección también, ambos se sonrojaron cuando eso sucedió, entonces el menor se preguntaba si tendría alguna oportunidad.


— Aquí está — llamó su atención colocando su pastel y el vaso con café frente a él — Disfrútalo


Sin decir más se retiró, Namjoon suspiró y comenzó a comer el pastelillo, sus ojos se ampliaron al sentir el dulce sabor en su boca, sin duda aquel era el mejor postre que en su vida había probado y eso era decir demasiado, ni siquiera los mejores reposteros podrían lograr aquello. Siguió comiendo con rapidez pero asegurándose de disfrutar cada bocado.

Cuando el pastelillo se terminó no dudó en pedir otro y otro más.


— ¿Es bueno que comas tanto dulce? — preguntó con curiosidad el castaño mientras colocaba el tercer pastelillo sobre el blanco plato, Namjoon negó con la cabeza sonriendo.


— No puedo dejar de hacerlo, son realmente deliciosos. Podría hacerle un altar al repostero ahora mismo, mandaría a hacer una estatua de él.


— Ah, seguramente yo luciría muy guapo como estatua — murmuró sonriendo, los ojos de Namjoon se abrieron nuevamente y el chico castaño soltó una risita.


— ¿De verdad tú haces todos estos postres? — preguntó recibiendo un asentimiento como respuesta —¿Cómo es que esta no es una de las pastelerías más reconocidas del país? ¡Esto es delicioso!


Un adorable sonrojo cubrió las mejillas del mayor encantando por completo a Namjoon.


— La pastelería realmente no es mía — aclaró mientras suspiraba —Es de la madre de mi amiga, salieron de vacaciones así que me ofrecí a hacerme cargo hasta que volvieran.


— Ella debería contratarte para siempre, seguramente este sería la mejor pastelería del mundo — aseguró llevándose a la boca un trozo más de pastelillo


— Eres adulador ¿No es así? — preguntó soltando una risita, se mordió el labio mientras lo miraba y se atrevió a seguir hablando —¿Como te llamas?


—Kim Namjoon — le extendió la mano esperando a que la tomara.


—Kim Seokjin — se presentó también, estrechando la mano del moreno entre la suya, dándose cuenta de lo cálida y grande que esta era


Kim Seokjin. Tenía un bonito nombre. Tan bonito como él.


— Bueno, Seokjin debes saber que no te estaría adulando si lo que digo no fuera cierto, creeme que este es, sin duda, el mejor postre que he probado.


— Me alegra que te gusten, siempre es bueno escuchar la opinión de los clientes — Seokjin ahora estaba encantado con la voz de Namjoon, esta era grave y atractiva. Podría escucharla todo el día y no se cansaría. Se quedó embobado por unos minutos, sin embargo el sonido de un celular lo sacó de sus pensamientos.


Namjoon se disculpó y salió un momento para poder contestar, Seokjin lo observó por el cristal notando que su expresión se había endurecido y los bonitos hoyuelos que se formaban en sus mejillas al sonreír habían desaparecido.


Luego de un rato, el moreno volvió a entrar a la cafetería disculpándose por la repentina llamada.


— Bien, creo que tengo que irme — murmuró con cierto pesar en la voz — ¿Cuanto te debo? — preguntó forzando una sonrisa , Seokjin le extendió un pequeño papel con la cuenta impresa, Namjoon asintió y sacó el dinero de su billetera para entregárselo al castaño.


— Espero que hayas disfrutado el postre — le sonrió ampliamente — ¡Vuelve pronto!


Namjoon sonrió esta vez con más entusiasmo, claramente iba a volver a esa cafetería a probar más postres deliciosos y a ver una vez más al chico lindo.



24 Mai 2021 14:42:44 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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