michellem_idk Michelle Idk

Historia inspirada en: Expectatios -Lauren Jauregui Consequences -Camila Cabello I Have Questions -Camila Cabello Esta historia esta participando en el concurso SongTeen


Romance Chick.lit Tout public.

#amor #preguntas #consecuencias #camren #songteen #Expectaticas
Histoire courte
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Expectativas, consecuencias y preguntas.

Daba vueltas una y otra vez en mi cama a lo largo de la noche, preguntándome donde estaba mi amada, se suponía que el club cerraba a las 2 AM y eran las 3:10 AM. Ya había pasado varias veces, como algunas 7 y en cada una de esas veces me decía qué no iba a volver a pasar, que iba a volver a casa, pero eso ya se había vuelto rutinario.

Deseaba no a ver tenido expectativas, y que no hubiera confrontaciones, pero siempre había, siempre había algún detalle. Quisiera que pudiéramos hablar, pero siempre me quedaba dando vueltas de un lado a otro mientras lloraba, mientras ella estaba ahí en la misma maldita cama, realmente solo quisiera no haber tenido expectativa, pero ahora solo me toca esperar.

Oí cómo la puerta de la entrada principal se habría, había llegado. Sus pisadas se escuchaban por toda la casa, aunque eran muy lentos se podías escuchar claramente. Los pasos se escuchaban más alto de manera que avanzaba, pero de repente cesaron, así qué alcé un poco mi cabeza y pude ver una sombra por debajo de la puerta. Al parecer estaba teniendo una batalla mental de sí entrar o no entrar. Y gano la primera opción ya que la manilla de la puerta comenzó a girar. Todo pasaba en cámara lenta, los segundos parecían eterno y la puerta no pareciera que se estaba abriendo.

Cuando la puerta por fin se abrió, nuestras miradas chocaron. Sus ojos chocolates me miraban fijamente, como si estuviera estudiándome y pude ver como frunció el ceño.

- ¿Qué haces aun despierta? -Me dijo con un tono distante, cómo si hablarme así era de lo más normal, cómo si no me estuviera hiriendo.

-Te estaba esperando. Porque aún no llegabas. -Le dije apartando mi mirada de la suya. Realmente me estaba lastimando.

-Unos amigos de la universidad me invitaron a tomar, y no pude negarme. -Me dijo cómo si nada, comenzando a despojarse de su ropa.

- ¿Al bar de siempre? -Cuestione.

-Por supuesto, a cuál si no. -Me contesto sarcásticamente.

-Pero el bar cierra a las 2:00 y ya van a hacer las 3:30, Camila. -Dije con la voz quebrada.

-Ahí vas de nuevo, Lauren. Tengo 19, tengo que divertirme y pareciera que te molestara. -Me dijo con rabia.

-Yo también tengo 19 Camila, y no ando saliendo así. -Me queje. -Se que necesitas disfrutar tú juventud, pero yo también te necesito. Necesito que me beses, que me abraces, que me des mimos, que me hagas el amor y me hagas llegar al orgasmo, pero ni eso haces, ni una mirada. No puedo esperar que estés de buen humor para que seas linda conmigo, no soy tú maldito juguete Camila, soy tú novia, a la persona que supuestamente amas, no alguien que puedes hacer lo que quieras. Te necesito. -Dije dejándolo salir todo, mirándola directamente a los ojos, aunque estos me ardieran por las lágrimas que estaba derramando. Todos estos sentimientos encontrados eran demasiados para mí. Ya tenía mucho tiempo con eso guardado. -Trato, juro que trato de darte tú espacio, y tú, ¿Qué me das a cambio? Nada, ya no puedo más, no puedo. -Finalice.

-Lauren mi amor, por favor perdóname. -Me dijo, cómo siempre. -No lo volveré a hacer, te considerare más, estaré siempre para ti solo dame una oportunidad más. -Me pidió, pero yo me negué.

-No puedo hacer eso, Camila. Ya no más. te he dado tantas oportunidades, pero no las has aprovechado y ya no se si confitar en ti. Ya no eres la persona de la cual me enamore. -Dije, tomando una almohada y una manta, para luego dirigirme hacia la salida, pero su mano me agarro por antebrazo haciendo que me detuviera.

- ¿A dónde vas? -Me pregunto.

-Iré al sofá, no quiero compartir cama contigo. -Le dije.

-Amor, no tiene que ser así. Vuelve a la cama. -Me pidió.

-Buenas noches. -Le conteste fríamente, para luego retomar mi camino, aunque me estuviera partiendo el alma hacerle eso. Llegue a la sala y me acomode lo más que pude, y comencé a llorar, hasta quedarme dormida.


***


Pañuelos sucios estaban a mí al rededor, el problema de confianza que tuve cuando estaba en la secundaria había vuelto. La cocina era un caos ya que no tenía ganas de hacer nada. Baje un poco de peso porque no comía. El lado izquierdo de mi cama estaba triste mente vacío y la almohada fría ya había perdido el olor de ella, ya había pasado 2 meses desde que decidió abandonarme. Sin ella todo era diferente. Y esas pequeñas voces que aparecieron en mi cabeza desde que te fuiste, no han parado de decirme cosas hirientes.

A veces recordaba cómo era amarte. Quererte me hacía sentir joven, salvaje y libre. Amarte era frío, calor y dulce. Quererte era como el sol, sano y salvo. Un lugar seguro en el que bajar mis defensas, pero amarte tuvo consecuencias.

También recordaba cuando me nos pasábamos tocando la noche entera el piano. Eran momentos más maravillosos, momentos que nunca quería atesorar por siempre, momentos donde todo estaba bien, cuando no había discusiones. Pero los mejores momentos eran cuando nos quedábamos mirándonos fijamente a los ojos, escuchando nuestras respiraciones, cuando todo a nuestro al rededor se desaparecía, era como si estuviéramos viajando en el espacio. Pero eso drásticamente cambio, no sé cómo ni cuándo, pero ya no era lo mismo.

Solo recuerdo que llegaron las dudas, las conversaciones incomodas y mis expectativas poco a poco bajaban, pero quería que todo estuviera bien, y actuaba así, porque así es el amor. Ella sabía cómo joderme, y luego arreglar las cosas.

Creo que ese es tu juego, y su juguete era yo. Ella estaba jugando con fuego, pero la única que se quemaba a era yo. Y eso era lo peor.

Mi corazón se sentía vació, roto, frío. Es más, a veces sentía que mi corazón ya no estaba en su lugar, ya que ella se lo llevo cuando se marchó y me duele recordar el día que decidió irse.


*Flashback*


Abrí la puerta principal después de un día largo y cansado en la universidad, y eso que era solo es primer semestre, tenía que tomar las cosas con calma. Me quito el abrigo, que traía puesto ya que en las calles de Vancouver hacía demasiado frío, bueno, lo normal.

Deje mi mochila, donde estaban mis libros y cuadernos, los cuales eran muy pesados, algún día iba a termina con problemas en la espalda si no era que ya lo tenía.

-Ya estoy en casa. -Camine dirigiéndome hacia la cocina por un vaso de leche. Pero como siempre, no hubo respuesta. Las cosas no habían mejorado entre Camila y yo desde la última vez. Bueno, solo un poco, al principio fue amable, atenta, llegaba temprano y me hacia el amor como hace mucho no hacía. Pero, poco a poco volvió a lo mismo. Problemas, discusiones, lágrimas de por medio.

Un sonido que vino de la sala me saco de mis pensamientos, así que me dirigí hacia ahí. Y lo que puede ver fue lo que cambiaría toda mi vida. Camila en el píe de la escalera con una maleta en mano. No sé si eran ideas mías o Camila se iba a ir de la casa.

- ¿A dónde vas? -Me atreví a preguntar, aunque ya me hacia una idea de la respuesta.

- ¿No es obvio? Me voy. -Respondió descaradamente.

- ¿Por qué? -

-Lauren, ya lo nuestro se acabó, ya no vamos a la secundaria, ya estamos grandes y esto ya no tiene solución. Tú y yo, ya no más. -Me dijo mirándome directamente a los ojos

-Entonces esto es el final ¿Terminar conmigo es tú solución? -La cuestione ya con las lágrimas cayendo por mis mejillas como cascadas.

-Lo siento, pero sí. Adiós Lauren. -Dijo para luego salir de la casa. Dejándome sola y con el corazón hecho triza.


*Fin de Flashback*


Sin duda, amarla dolió mucho, amarla, me hizo bien, amarla me trajo consecuencias.


***


Sentada en una esquina de mi baño mientras lloraba, mientras pensaba en ella. Era cosa de todos los días, porque no había momento en que ella no pasara por mi mente. Era una tortura para mí, como si fuera masoquista, pero ¿Cómo olvidar a alguien a quien tanto ame? Era imposible no pensar en ella, y recordar que me abandono.

Abrí uno de los cajones que había que había en el baño, sacando una libreta y un lápiz, tenía que desahogarme de alguna manera y nada mejor que escribir para hacerlo.


" ¿Por qué me dejaste aquí para que ardiese? Soy demasiado joven para sufrir tanto. Me siento condenada en este baño, mirando fijamente al techo, contando heridas y estoy intentando anestesiarlas todas. ¿Te importa? ¿Por qué no te importa?

Te di todo de mí, mi sangre, mi sudor, mi corazón, y mis lágrimas. ¿Por qué no te importa? yo estaba ahí cuando nadie estaba. Ahora tú no estás y yo estoy aquí."


Comencé a escribir todo lo que lo que había guardado en mi corazón, escribía son parar, mi mano ya se estaba moviendo sola, como si eso era lo que necesitaba, como si fuera lo que estaba esperando por mucho tiempo.


“Desde el día en el que te fuiste, algunas preguntas habían estado rondando por mí cabeza, pregunta que sinceramente necesitan respuestas, preguntas que no me dejan dormir, así que en está carta las haré.


Número uno: ¿Dime quién te crees que eres? Tienes mucha cara, intentando desgarrar mi fe.

Número dos: ¿Por qué intentaste tomarme por una idiota? Nunca debí haber confiado en ti.

Número tres: ¿Por qué no estás? Tú que juraste que estarías.

Número cuatro: ¿Por qué no fuiste quien juraste que serías?


Esas son algunas de las preguntas que me han estado persiguiendo desde que te fuiste. Aun no entiendo por qué lo hiciste, podríamos a verlo resuelto, pero no, decidiste hacerlo a tú manera, me pregunto sí realmente me amaste, o solo fui un juego para ti. No irte así cuando juraste que siempre estarías, cuando juraste amarme para siempre, acaso no te enseñaron que nunca hagas promesas que no vas a cumplir.

Fue demasiado fácil para ti irte, porque me miraste directamente a los ojos y uno hubo ni una pizca de arrepentimiento cuando ya habías tomado la decisión.”


Mientras seguía escribiendo y expresaba todo lo que sentía, mi rostro estaba empapado de lágrimas, mis ojos comenzaban a arder, pero aun así no paraba de escribir, sentía que ya no era yo la que estaba escribiendo, porque las palabras estaban comenzando a fluir solas.


“Sabes, a veces tengo miedo de que mis pensamientos se asemejen a ti, pero es imposible dejar de pensar en ti, porque cada olor, cada sentir, cada sensación, cada cosa que veo que recuerdan a ti y mis ojos se nublan avisado el llanto que se aproxima. Algunas noches me subía al tejado y le preguntaba a la luna si estabas bien, sí dormías bien o le preguntaba sí tú también le hablas a ella.

A veces siento cómo mi piel se calienta con tus caricias y la presión de tus dedos sobre la misma, pero solo imaginarlo no es suficiente.

Enserio éramos tan perfectas, ¿Qué fue lo que cambio?

Mi nombre estaba tan seguro en tu boca y, ¿Por qué tuviste que irte y escupirlo? Y tú voz, Dios, tú voz era mi sonido más familiar, pero después de lo que paso la última vez que nos vimos, creo que me causaría escalofríos. Por eso, te volveré a hacer las mismas preguntas anteriores.


¿Dime quién te crees que eres?

¿Por qué intentaste tomarme por una idiota?

¿Por qué no estás?

¿Por qué no fuiste quien juraste que serías?


Dime, ¿Al menos te importe? Quiero que me lo digas, quiero que me saques de estas malditas dudas, de estas malditas preguntas que no me dejan dormir, que siempre están dando vueltas en mi cabeza.


¿Podría haberlo arreglado?

¿Algún día podremos hablar? ¿Podremos comunicarnos? ¿Acaso quiero arreglarlo?

Tengo miedo de ti ¿Es mi culpa?

¿Me extrañas?”


Solté el lápiz de golpe, al parecer eso era todo lo que tenía por liberar. Leí una y otra vez la carta. No sabía que tenía tantas cosas que decir, tantas cosas que liberar, que dejar salir de mi corazón, y sin duda me sentía mejor después de hacerlo.

Me pare del rincón del baño y arranque la pagina de la libreta, para luego doblarla, sacar un sobre de donde mismo saque la libreta, y así guardar la carta poniéndole el nombre de Camila afuera del sobre.

Me miré al espejo, mi rostro estaba horrible así que me retoqué el maquillaje para luego salir a la sala de estar, tome mi maleta en mano, mis llaves y deje la carta arriba de la mesa, por si ella algún día pensará en regresar, encontrara la carta y que se diera cuenta que había llegado tarde y al igual que yo, tenga expectativas, piense en las consecuencias y que tenga preguntas, al igual que yo las tuve.

Después de dejar la carta arriba de la mesa salí de la casa, en la cual había vivido los mejores y peores días de mi vida.

9 Avril 2021 22:33:44 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

A propos de l’auteur

Michelle Idk ¡Buenas buenitas! Bienvenidos a mi mundo alterno, donde todo puede pasar UwU Les prometo buenos fanfic e historias, eso no lo duden, aunque soy un intento de escritora 😋😅 Espero que les guste mis proyectos que se desataran con el tiempo. Gracias por leer😘😘

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