bubblesensation ʙᴏʟɪᴛᴀ ᴅᴇᴀʟϙᴜɪᴛʀáɴ

Inuyasha tiene problemas para hacer dormir a Moroha. ¿Cómo es que Kagome lo hace ver tan fácil? Tiene que encontrar una forma para dejar de sentirse como un completo fracasado en algo tan simple como hacer dormir a su hija y en sus manos está la solución.


Fanfiction Tout public.

#family #inuyasha #Kagome-Higurashi #moroha #Hanyo-no-Yashahime #Family-fluff
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En mis manos

Kagome tenía un don, de eso no tenía duda; lo descubrió cuando su compañera volvió después de tres años y logró hacer dormir a Hisui sin mayor problema en pocos minutos. Pensó que con su descendencia sería diferente, pero no, podía hacer dormir a Moroha tan solo con tomarla en sus brazos.

No se quejaba de eso, es solo que a veces Kagome estaba demasiado cansada durante la noche y un par de veces se durmió amamantando a su cachorra e Inuyasha no estaba contento con la situación. Sin embargo, su hija significó un gran reto para alguien tan impaciente como él, aunque Kagome lo estaba guiando bastante bien en la crianza de Moroha, pero hacerla dormir aún era un desafío.

No importaba cuanto hiciera, si la tomaba en sus brazos y la mecía hasta el cansancio mientras Kagome dormía por segundos entrecortadas; tampoco importaba si la cubría con su haori y la sacaba a dar una vuelta lejos del pueblo a ver si con la brisa nocturna lograba hacerla dormir. Con Moroha no había forma y lo único que consiguió fue darle un resfriado que la hizo llorar más durante las noches.

Kagome decía que estaba bien, que no era un fracasado como creía y que no debía sentirse preocupado por no hacerla dormir, pero Inuyasha era persistente y no se iba a rendir.

—¡Ah! ¿Por qué no se duerme? —casi gritó cuando vio a Moroha sonreír traviesa una vez dejó el seno de su madre. Kagome despertó de inmediato y miró con demasiado sueño la escena de su esposo tomando con fuerza una de sus orejas. —Tiene solo cuatro meses, ¿por qué me hace esto?

—Quítale los gases, Inuyasha, yo la haré dormir... —el bostezo de Kagome logró desesperarlo aún más, pero hizo lo que su esposa dijo y tomó con delicadeza el cuerpo de su bebé. Eso fue suficiente para quitarle la frustración y sonrió con ternura. Aún no podía creer que esa pequeña criatura fuese parte de él.

—Se burla de mí, Kagome.

—Es tan solo un bebé —Kagome tenía razón, pero no le dijo nada pues se concentró en acariciar con delicadeza la pequeña espalda de Moroha.

Kagome revisó a Moroha para ver si estaba limpia y sonrió con cariño cuando al fin pudo acomodarla sobre el futón. Inuyasha miraba la escena absorto y sonrió con ternura cuando el dedo de su esposa presionó sin mucha fuerza la nariz pequeña de su cachorra y se ganó así una sonrisa sin dientes de parte de su niña.

Jamás sintió tantas ganas de regocijarse entre tantos sentimientos y es que sus dos amabas lo hacían sentir demasiado feliz.

Y tal como lo hizo antes, Kagome logró dormir a Moroha en algunos minutos e Inuyasha sintió ganas de darse golpes sobre el suelo de madera por lo inútil que se sentía como padre.

Sin embargo, un par de noches después vino la peor prueba para él. Con Kagome enferma las cosas se podían difíciles.

Si bien Inuyasha aprendió a ser independiente después de vivir tantos años solos, era difícil hacer cosas sin su compañera. Ambos hacían las tareas del hogar por turno, él jamás se atrevió a exigir a Kagome, pero ahora estaba solo cocinando mientras veía a su esposa cubrir su frente con paños tibios. Kaede ya le había dado algunas hierbas para bajar la fiebre, pero estaba costando más de lo habitual poder controlar su malestar, así que Inuyasha dividía su atención en la comida, su esposa y su bebé demasiado despierta que rodaba por el futón en busca de la atención de mamá.

Fue en ese momento de demasiada tensión cuando al fin logró que Kagome durmiera un poco luego de comer y Moroha, que ya había aprendido a sentarse, miraba atenta la respiración pausada de su madre mientras su padre cambiaba los paños húmedos de su frente.

—Bien, pequeña diablilla —llamó su atención Inuyasha y los ojos grandes de Moroha se dirigieron a él con una pequeña mueca en sus labios abierto —este padre está a cargo hoy. Dejemos dormir a mamá.

Si bien eso sonó como algo que Sesshomaru les diría a sus cachorras, Inuyasha no se retractó en lo que había dicho y se acercó hasta Moroha para acomodarla a un costado de Kagome.

Aún era temprano, pero era su hora de la siesta e Inuyasha la necesitaba dormida para que su esposa también pudiera descansar, era consciente de que al menor ruido emitido por Moroha, Kagome inmediatamente abría sus ojos, y en esta ocasión no era algo que quería que pasara.

Pero, así como en otros días, Moroha no durmió. Se entretuvo mordiendo su puño con algo de fuerza, según Kagome, era porque sus dientes iban a salir pronto, así que tampoco le extrañó que estuviese inquieta. Ambos querían a mamá despierta, pero Inuyasha no se echaría para atrás.

—¿Sesshomaru habrá echo dormir alguna vez a sus cachorras? —Se preguntó sin mucho interés, nada más porque la pregunta rondó por su cabeza en ese momento. —Miroku si pudo hacerlo, ¿por qué yo no, Moroha?

Lo único que consiguió por parte de su hija fue el puño lleno de saliva que ella estiró para llamar su atención.

Lo limpió con cuidado para quitar la humedad y luego se acomodó al lado de su pequeña. Las uñas de Moroha se parecían a las suyas, Kagome tenía que cortarlas con frecuencia pues un par de veces había arañado su rostro mientras dormía. Esta vez por suerte sus uñas estaban cortas, pero de igual forma enterró sus dedos sobre el dorso de su mano alzada. Parecía que su cachorra solo deseaba jugar, pero su rostro mostraba cansancio pues al parecer estaban sobre la hora de su siesta.

—¿Te gustan mis manos? Tienen garras filosas, te podría hacer daño, Moroha —Su hija lo miró con atención, pero siguió sosteniendo el dorso de su mano esta vez sin presionar demasiado. Estaba realmente cansada. —Deberías dormir un poco, sé una buena niña por mamá.

Los ojos marrones de Moroha no se cerraron por minutos y ya estaba perdiendo la paciencia, pero no podía reprenderla, era una niña pequeña, tenía todo el derecho de portarse así.

Miró nuevamente la mano que era sostenida por Moroha y con algo de presión acercó la yema de su dedo índice hasta la frente de su hija. Ahora los ojos de Moroha miraban con atención el dedo que comenzó a mover sobre sus cejas y le causó algo de gracia su expresión confundida.

Estuvo haciendo eso por algunos segundos antes de mirar a Kagome quien respiraba con calma, pronto tendría que cambiar el paño de su cabeza, pero primero tenía que hacer dormir de alguna forma a su cachorra.

Lo que Inuyasha no esperó al girar su cabeza hasta Moroha fue verla con los ojos cerrados mientras su índice seguía masajeando la unión entre sus cejas; y su respirar pausado casi lo hace brincar de su lugar.

Moroha parecía dormida, no, ¡Moroha estaba dormida! Aunque siguió con el mismo ejercicio hasta que estuvo seguro de que ella no iba a despertar por unas horas y lo notó cuando el agarre de sus uñas roma dejó de hacer presión y acomodó ambas manos en forma de puño por sobre su cabeza.

¡Él por fin había logrado hacer dormir a Moroha!

—¡Ja! Haz esto tú solo, Sesshomaru.


Esa técnica duró hasta que Moroha cumplió los once meses. Se había sentido muy orgulloso de su mismo al hacer dormir a Moroha por si solo sin la ayuda de Kagome, pero su cachorra ya más grande alejaba su cabeza cuando quería acariciar su frente para hacerla dormir. Kagome había reído y con su encanto natural volvió a ser quien sumergía en un sueño profundo a la más pequeña de la casa.

Se sintió miserable otra vez, pero no se rindió.

Fue así como encontró una nueva forma.

Las noches frías dentro de la cabaña se hicieron más intensas, así que procuraba mantener caliente a Kagome y a Moroha con el fuego siempre encendido y mantas gruesas sobre el futón. Sin embargo, una noche las mejillas de Moroha estaban demasiado fríos y el gorrito que Kagome tejió antes no sirvió de mucho para calentarla. Fue así como Inuyasha acunó el rostro de su hija entre ambas manos mientras Kagome acariciaba la cabecita cubierta. Moroha disfrutaba de la cercanía de ambos, así que pronto cerró sus ojos para dormir.

A su vez Kagome alejó las manos de su bebé para poder cubrirla mejor y cuando él quiso alejarse, las pequeñas manos de su hija lo afirmaron con fuerza mientras lo llamaba y no pudo evitar sonreír con ternura al notar que su pequeña quería dormir con sus manos sobre sus mejillas.

—¿Volvió a dormirse contigo? —Su esposa lo sacó de sus pensamientos cuando habló en un susurro. Inuyasha no necesitaba mucho para escucharla, así que la miró de inmediato y le entregó una sonrisa satisfecha.

—Pensé que ya no quería que la hiciera dormir.

Esta vez pudo alejar las manos de las mejillas de su hija, pero el agarre de Moroha era constante, así que se quedó recostado a su lado, mirándola con demasiada atención a la vez que sentía las caricias de Kagome sobre una de sus orejas. Al parecer era su turno de descansar.

—¿Cuándo aprenderás a tenerte más confianza? —Hace tiempo no escuchaba esa pregunta, Kagome no tenía necesidad de hacerla, pero ahora ambos eran conscientes de que si era necesario e Inuyasha se encogió de hombros sin saber qué responder. —Moroha es tan sensible como tú, puede oler tu miedo y desesperación, ¿acaso no lo has notado?

—¿Qué? ¿Moroha puede...? —Su pregunta era estúpida, Inuyasha sabía de lo era capaz de hija, después de todo, su sangre corría por sus venas. —¿Crees que esa sea la razón?

—Solo sé que eres el mejor padre de todos, Inuyasha y debes tenerte más confianza.

La sonrisa suave de Kagome lo hizo sentir poderoso, saber que ella confiaba tanto en él aun le parecía increíble, tanto como el ver a su cachorra dormir con sus pequeñas manos aferradas a las suyas.

Era verdad, no había de que temer ni sentirse frustrado porque no estaba solo, Kagome, su amada compañera, estaba ahí para acompañarlo mientras descubrían juntos como hacer feliz a su pequeña.

Claro que Kagome tenía un poco más de experiencia y conocimientos, sobre todo para cuando Moroha creciera y ya no necesitara más las manos de papá para dormir.



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¡Hola!

Antes que nada, me presento. Soy Katty, pero en el mundo de los fanfics soy conocida como BubbleSensation y WaxaSullivan en el mundo de RR.SS.

No soy muy buena con las palabras, digamos que estoy oxidada pues hace varios años no escribo algo totalmente nuevo, además, han pasado unos años (diez para ser exactos) que no escribo hetero, pero esta ship de mi infancia me inspira y escribí algo que me hubiese gustado saber o ver: c

Espero lo disfruten pues de verdad me llenó el corazoncito de azúcar y lo necesitaba urgente uwu

2 Avril 2021 04:34:48 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

A propos de l’auteur

ʙᴏʟɪᴛᴀ ᴅᴇᴀʟϙᴜɪᴛʀáɴ Cuenta de respaldo de Bubblesensation Pueden encontrarme en Ao3 con este mismo pseudónimo. Nunca sé qué poner en las descripciones, pero weno.

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