lunanuevamcr S.T. Moon (LunaNuevamcr)

Una visión. El futuro. Una decisión. ¿Estarías dispuesto a seguir adelante con tus planes cuando has visto todo por medio de una premonición?


Drame Déconseillé aux moins de 13 ans. © Todos los derechos reservados. Registro 2103307358541

#decisiones #desamor #visiones #drama
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Único

Las notas de ese piano me transportan a un lugar lejano, el sonido de las olas es el canal de conexión. La última gota de café se derrama en mi mano, cuando la visión de repente aparece ante mis ojos.

La borrosa realidad de mi cocina se transforma en tu cara y tu risa. Tu pelo está desordenado por el viento y usas esa camiseta amarilla que tanto odio. Me llevas de la mano por un lugar que aún no se descifrar. El mar se ha convertido en montaña y los árboles verdes se mecen al compás de los saltos de las aves. El olor de la hierba, de la tierra y las flores, reemplazan al salado de la playa que siempre inunda mis pulmones. Caminamos por un sendero hasta una casa hecha de madera. Ya desde el exterior se percibe que aquella casa, tan cuidada y perfecta, es un sitio al que fácilmente puedes llamarle hogar y el interior lo confirma al calor de una chimenea que con sus llamas la alumbra sin par. Es un solo piso lleno de armonía, entre los muebles con tela escocesa de la sala, los troncos rústicos a la vista en las paredes y los asientos altos del comedor, que le hacen ronda a la barra que encierra la inmensa cocina.

Dejo de prestar atención cuando me arrastras hasta ese recinto y con destreza comienzas a moverte mientras preparas lo que sé que será una deliciosa comida. Una sonrisa se extiende por mi rostro al observar cómo me acopló contigo en los quehaceres diarios más sencillos y siento en el fondo de mi corazón que, aunque no será siempre fácil, tendremos una maravillosa vida juntos.

Veo que conversamos ávidamente, porque no puedo escuchar las palabras, mientras terminamos por servir una mesa con platos suficientes como para alimentar a los invitados de una fiesta. Frunzo el ceño al contarlos. Fueron seis puestos los que servimos, pero aún no he visto a nadie distinto a nosotros.

El sonido del timbre me saca de mi particular conteo y contemplo como abres la puerta, que luego atraviesan dos niñas y un niño haciendo piruetas. Van vestidos con ropa de invierno y sus palabras causan un gran alboroto cuando gritan:

―¡Papi!, ¡papi!, ¿ya está la cena?

Sin embargo, me dejan con un gran interrogante cuando me saludan y me dicen Paty. ¿Paty? El interrogante se acrecienta, cuando te escucho preguntarles:

―¿Dónde está mamá? ―Y luego veo que en la puerta aparece una mujer que te saluda con un escandaloso beso, para luego decirte:

―Aquí estoy.

El piso se abre a mis pies cuando se acerca, me saluda, me da un gran abrazo y me llama querida amiga. El desconcertante momento se convierte en un cuchillo que se entierra con fuerza en mi carne y la cercena despacio, desde ese momento y durante la cena, que compartes con ellos quienes ahora son tu familia; aunque aun no entiendo cómo se convirtieron en eso, no todavía.

Las sonrisas y la complicidad se vuelven borrosas y la realidad de la casa cambia sinuosa. De pronto los olores a hierba y a comida se esfuman, en el momento en el que sonido del piano deja de oírse de fondo, para convertirse en el protagonista. Estamos de nuevo en mi ciudad; en mi lugar de la playa favorito. Ahora me halas de la mano, me miras y sonríes mientras despreocupados avanzamos descalzos entre un grupo de mesas que se extienden formando un camino, adornadas con flores blancas que amalgaman su olor con el del mar. Mi vestido se arrastra por la arena que va manchando su color blanco impoluto y mi velo se mueve en aire clamando por libertad. Tienes la pajarita aún puesta pero no llevas la chaqueta del traje y las mangas de tu camisa descansan arremangadas de cualquier manera, como si ya hubiese transcurrido bastante tiempo desde que nos dijimos que sí. Ante mis ojos se muestra nuestra boda y los pocos invitados que desfilan parándonos, cada dos por tres, a desearnos felicidad y a brindar por nuestra nueva vida.

El final de nuestro recorrido coincide con la última mesa y con el tono alegre que siempre me caracteriza, me detengo a presentarte a mi amiga más querida: Clarisa, que ha venido de Suiza y que nunca ha estado en esta ciudad. Clarisa, mi mejor amiga, así viva cruzando el mar.

Mi cocina se hace clara nuevamente mientras la bruma de la visión se aleja y dejo la taza de café en el mesón para ir corriendo hasta la habitación. El vestido blanco que hace un rato me vi arrastrando, yace colgado, aun impoluto, esperando a que me lo pruebe. Me acerco hasta este y lo acaricio mientras mis lágrimas comienzan a resbalar por mis mejillas. Nuestra boda es mañana; mañana me casaré contigo; mañana te diré que sí y mañana mismo te presentaré al amor de tu vida, mi amiga, Clarisa, a quien esta mañana he ido a recoger al aeropuerto y que esta emocionada por conocer a mi futuro esposo para darle el visto bueno.

Ahora tengo que decidir. No tenía visiones desde hace unos años, cuando nos vi juntos frente al altar y me sentí inmensamente feliz al creer que por fin había encontrado a mi compañero de vida. Solo puedo responder sí o no, porque, aunque me duela, no puedo cambiar lo que pasará. Por medio de mi la conocerás a ella; yo soy tu conexión con ella. Si decido romper nuestro compromiso, no llegaremos a la boda; lo nuestro acabará y nunca la conocerás, así me esfuerce por que así sea. Si sigo adelante sufriré, pero tu encontrarás tu camino a ella, a la felicidad y esos tres pequeños nacerán. Debo elegir. Tu felicidad y la de mi mejor amiga o la mía. La encrucijada más dolorosa de mi vida.

La oscuridad me toma por sorpresa con los ojos aún anegados en lágrimas y la mañana se presenta amarga para exigirme que decida de prisa. Me levanto del suelo donde he pasado la noche con el vestido abrazado a mi pecho, me sirvo café, me doy un baño y salgo a la playa a buscar consuelo. El mar, su sonido y su olor salado, que conozco tan bien, me hablan a gritos de dolor guardado, me dicen que decida lo que decida todo va a estar bien.

Horas después estoy de vuelta en casa subiéndome en el auto que conduce mi padre. Horas después me encuentro ante el destino que reclama de mí una respuesta. Horas después estoy convencida de que espero no equivocarme. Horas después te veo en la playa, con tu traje completo y la mirada alegre. Horas después, aunque desecha por dentro, te sonrío ante el altar. Horas después, solo deseo que la próxima vez que sonría de verdad, tu sigas estando con esa alegría inusual, tomado del brazo de mi amiga y yo queriendo a alguien más. Horas después, resignada, recito ante el mundo el designio que sellara tu destino y nuestro final. Horas después y sin gota de duda, proclamo la sentencia que más me dolerá: Sí, acepto.

Y esas mismas horas después, estamos juntos sonriéndole a Clarisa, mientras yo le presento a mi esposo; su futuro esposo.

30 Mars 2021 18:17:45 3 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

A propos de l’auteur

S.T. Moon (LunaNuevamcr) Escribir es la mi forma de exorcizar mi alma. Mi manera de sacar de adentro todos aquellos sentimientos escondidos, replegados y que necesitan salir, es la forma en que mi corazón habla a través de las líneas y le dan sentido a todo lo que vivo a diario, es mi amor escondido, mi escondite clandestino, el descanso de mi alma, la pasión de mi mente.

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Leonardo Nin Leonardo Nin
El final me dejo impactado, es muy buen relato. Si quieres? Puedes buscarme en Face para que me mandes la solicitud y así podamos hablar. https://www.facebook.com/leonardo.nin.73/. Excelente relato Luna.
April 29, 2021, 02:15

  • S.T. Moon (LunaNuevamcr) S.T. Moon (LunaNuevamcr)
    ¡Hola Leonardo! Me alegra que te haya gustado. Gracias por leerlo. Si tienes Instagram podemos comunicarnos :) May 03, 2021, 12:29
  • Leonardo Nin Leonardo Nin
    No uso Instagram, si no tienes facebook, solo nos comunicaremos por comentarios, tranquila. May 06, 2021, 02:41
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