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Fabiola De Los Santos


¿Quién dijo que se tiene que vivir? ¿Por qué nos oponemos tanto a la muerte si es parte de la vida? ¿O es qué somos tan hipócritas que no aceptamos lo que decimos?


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PONENCIA

En las diversas épocas y culturas en las que el ser humano ha vivido, siempre se ha cuestionado de diferentes formas y perspectivas el discernimiento de su existencia. Todas las interrogantes que tienen por origen el sentido de la vida o el absurdísimo no son relacionadas a la ciencia, sino que, son conflictos antropológicos que invaden nuestra objetividad y que se encuentra en ella, por consiguiente, es el humano quien tiene que hacerle frente.

El hombre en su mayoría, vive masificado en la superficialidad de un automatismo cotidiano, sin embargo, solamente este vuelve a reflexionar sobre sí mismo cuando ha experimentado una sensación de angustia y fracaso en su existencia, esto puede ser: la muerte de un ser amado, el hastío de vivir, la imposibilidad para alcanzar la felicidad, entre otras cosas. Es por eso, que cuando choca contra ese muro de la decepción es donde entra en la reflexión y desde ahí, intenta subsistir auténticamente su vida con sentido, aunque no siempre es de esa manera ya que en algunos casos proclama lo absurdo de la existencia y, por consiguiente, es cuando se atreve a buscar otra salida; el suicidio.

Lo sistemático de la vida de cada día, es lo que demuestra muchas veces lo absurdo de la existencia, el tener que estar en constante monotonía en la realización de las cosas por toda una vida que se sabe que, irremediablemente terminará en la muerte ocasiona que nos cuestionemos la razón de nuestra existencia. ¿Tiene sentido la vida? Y más importante aún ¿si en tal caso que la vida no tiene sentido, debo a pesar de eso seguir viviendo? Esto es precisamente la angustia y misión del hombre, buscar el sentido de la vida para tener razones concluyentes para seguir viviendo.

Gracias a esto, establecer que la vida no tiene sentido es una afirmación que puede parecer, en igual medida, cierta o imprecisa. Si se toma desde una perspectiva “pesimista”, si es que le podemos denominar así, podría sostenerse que, en efecto, la vida por sí misma no cuenta con un significado real que le sea inherente. Por esto es que nadie puede manifestar con absoluta certeza, que nos encontramos vivos por un propósito específico, y por ello mismo, el corolario que se desprende de esa imposibilidad es que, dicho sentido se construye y hasta se podría decir que incluso se inventa; esto se trata de una conclusión a la que cada persona llega por sus propios medios, en el marco de las coyunturas.

“Hay que amar la vida antes de razonar sobre ella, sin lógica: sólo así se puede comprender su sentido”. (Dostoyevski 1881).

MARCO TEORÍCO:

En la historia hay geografías que incentivan a la violencia, otras al aburrimiento, algunas a la resignación; la geodesia argelina de la costa mediterránea, con el sol hundiéndose verticalmente, conduce a la vida, a la dicha sensible, sobre todo al hablar de Albert Camus; un filósofo, novelista, ensayista representante del existencialismo, influenciado por una época de la posguerra en el siglo XX. Para algunas personas, este momento se convirtió en el siglo del miedo, por los dos eventos más desastrosos en la historia de la humanidad: la Primera y la Segunda Guerras Mundiales. Esto hizo que la sociedad concibiera la existencia como un absurdo, puesto que la angustia, el terror, la muerte y el sufrimiento que se vivió en tal época, hizo que la gente viera el sinsentido de sus vidas. Este filósofo, se vio muy influenciado por los desastres de las dos guerras, las cuales le dejaron una desesperanza en la humanidad. Todos esos elementos fueron cruciales para el desarrollo de su pensamiento, puesto que, a partir de estos problemas, es donde él se pregunta por el sentido de la existencia y considera que esa debe de ser la pregunta fundamental de la filosofía.

Él pertenece a la estirpe de la del creador volcado en las cuestiones fundamentales de vivir, se lanza a buscar el sentido de la vida por el influjo de Kierkegaard, Nietzsche y Dostoievski, así como también filósofos existencialistas alemanes. Su ontología es el problema de la objetividad del ser “si vale la pena tu vida como para poder vivirla” y de lo absurdo de la realidad humana, al parecer inexistente; nos habla del existencialismo crudo del ser. Somos conducidos por tres partes: muerte, vacío y decisión; las dos primeras nos llevan por la angustia, una vida constante de inquietud sobre lo pasado (preocupado por algo que no pasó), lo futuro (algo que no pasará) dejando a un lado el presente que ya fue. Y la decisión es un estado persistente del ente del cual es fragmento del humano.

Este concepto define el hecho de no saber el propósito o importancia de uno en esta existencia, llegando así a la indiferencia absoluta en sus acciones y decisiones, un débil

sentimiento de disfrute hacia su alrededor, la falta de identidad en la sociedad y la carencia de empatía. Tal como sucede en “El extranjero” con la respuesta “lo podríamos hacer si tú quieres” (Camus, 1942). En este libro se puede dar a entender todo aquello, donde nada te satisface, aun cuando se disfruta, se sigue cuestionando al sentido de hacer las cosas.

El absurdo es la representación de la rutina, un ciclo que se repite una y otra vez. Esto se puede explicar con el Mito de Sísifo. Este, trata de que los dioses castigan de forma insensata a Sísifo con subir una roca pesada hasta el punto más alto de una montaña. Si la

roca cae, se tendrá que reintentar desde donde cayó. La razón de tal decisión

por parte de las divinidades es porque piensan que “no hay castigo más terrible

que el trabajo inútil y sin esperanza.” (Camus, 1942). Esta frase puede representar como poco a poco nos damos cuenta que lo que hacemos nos está llevando a absolutamente nada por más laborioso, difícil y acumulativo que sea. Asimismo, relaciona lo absurdo, con colocar la esperanza como sentido de vida, trampa para aquellos que no disfrutan de ella realmente, como menciona Camus en su ensayo El mito de Sísifoque el mundo sea absurdo depende del hombre”; como seres humanos estamos destinados a crear nuestro propio sufrimiento solo es cuestión de cada ser decidirse si realmente existe un motivo por el cual vivir o cometer suicidio filosófico y refugiarse en la divinidad.

Pero no todo está perdido para el individuo, en su ensayo “El hombre rebelde” hace énfasis en que el ser está destinado a interrogar lo que le rodea. El texto plantea la rebeldía que guía en la opresión ejercida por un amo y el esclavo que busca ser libre. Es necesario que el esclavo reconozca que existe un objetivo más en su vida que solo servir, es ahí cuando conoce una parte de sí mismo y ha de buscar ser respetada. En cuánto el costo es capaz de ir por todo o nada, inclusive perder la vida misma.

¿Y a donde nos llevaría la aceptación de ese hecho fundamental de la existencia? En la experiencia del propio autor hay al menos tres antídotos contra el vacío:

Del absurdo he obtenido tres consecuencias: mi rebeldía, mi libertad y mi pasión.

Con el solo juego de la conciencia transformo en regla de vida lo que era

invitación a la muerte… (Mito de Sísifo, Camus 1942)

Vivir en rebeldía persistente, vivir en libertad, vivir con pasión: asume alguna de estas posturas frente a la existencia y es muy posible que nada de lo que hagas, experimentes y vivas te parezca absurdo, jamás.

CONCLUSIÓN

El pensamiento de un creador se fue erosionando con prontitud mediante el tiempo pasaba, hasta llegar hoy en día a casi una crisis final. Diversos eruditos lidiaron con las secuelas de la falta de significado, al avanzar hacia ideas más científicas formándose así la corriente de filósofos existencialistas. Uno de ellos es Albert Camus y que mediante sus tres propuestas enseña a sobrellevar el vacío existencial; el suicidio, la solución del cobarde, la religión que es postulada como un mundo trascendente ficticio de fantasía completamente fraudulento y el último planteamiento, la aceptación del absurdo de la forma más flexible y valiente para seguir existiendo, tal como se presenta en la serie Bojack Horseman que abarca lo absurdo y Mr. Peanutbutter, personaje que pone que la vida se puede vivir mejor si no tiene sentido.

El programa intenta dar un significado o importancia a lo que hacen los personajes, a su esencia y a su posición en el universo como individuos, cuando la realidad es que nada de esto importa y genuinamente no pasa nada; sin embargo, la serie forma ese contraste de forma permanente. El mensaje es claro. Es cosa de cada quien el cómo afronta su realidad y su felicidad, depende de su actitud y de su propia responsabilidad individual. Gracias a que la serie junta humanos y animales en una misma sociedad donde todos son iguales en condiciones, esto cae bajo la filosofía de lo absurdo, especialmente cuando Bojack se cuestiona "¿soy más caballo que hombre o más hombre que caballo?”.

Por otro lado, dentro de este descompuesto cuadro emocional, la visión menos enfermiza es la de este Golden Retriever, Mr. Peanutbutter. Él es consciente de lo insignificante que representa la existencia por lo que abraza completamente lo absurdo y se dedica a vivir la vida. Este personaje en vez de buscar un sentido o complacerse en la autodestrucción, acepta el “sin sentido” manifestando que lo mejor que se puede hacer es disfrutar el recorrido antes de morir. Esto se nota en diversos capítulos, ya que no importa lo que le pase en su vida, como casarse con una humana, ser alcalde de su ciudad o hacer cualquier cosa sin importar lo que pasará después, él disfruta porque reconoce que nada es significante o trascendente. Él muestra a lo largo de la trama como cada acción realizada por un personaje construye una realidad y un futuro. Cumpliendo con la premisa de Camus; la vida se encuentra compuesta de acciones y problemas que forman un bucle repetitivo, cuyo propósito es establecido por el hombre; quien finalmente le otorga un sentido.

El humano se encasilla tanto por descubrir el sentido de su existencia, lo anhela con tanto fervor y lo busca sin cesar. Pero, ¿Qué pasa si no lo encuentra? Esto es lo que lo conflictúa de una manera abismal, puso tanto empeño en hallarlo y parte de su vida, por eso se decepciona de una manera inimaginable cuando se da cuenta que no lo encontrará. No importa todo el tiempo que pase, simplemente tiene que aceptar que se encuentra vivo y ya es lo único que interesa, tiene que entender que no siempre habrá una razón para todo, las cosas están, que no pregunte de dónde viene y a dónde va, porque la respuesta no importa y eso la humanidad no lo entiende. Es por eso que me encuentro a favor de lo que Camus declara mediante su filosofía: “Nunca serás feliz si buscas incesantemente en qué consiste la felicidad. Nunca vivirás de verdad si buscas incesantemente el sentido de la vida.” El hombre no va a ser feliz nunca si sigue buscando nuevas formas de serlo y si llega a encontrar su sentido en este mundo de nuevo se sentirá vacío porque ya no tendrá algo que hacer, simplemente se tiene que dejar que las cosas fluyan y no desesperar, eso resulta casi imposible para el individuo ya que en su naturaleza está el querer saber, en lugar de desear conocer el sentido de la vida mediante una búsqueda sin cesar, sólo reconoce que no lo hay y así será todo más fácil.

La postura de este filósofo, ayuda al rechazo de la violencia, porque demuestra que no hay ideología que justifique el sufrimiento humano y posponga su felicidad al más allá, “Sólo hay un infierno y está en este mundo.” (Camus, 1945). También para ser feliz. A la pregunta aristotélica de cuál es el significado de la existencia, Camus rechaza todas las construcciones científicas, religiosas, políticas, teológicas o metafísicas posibles para declarar que la existencia es un absurdo, y sólo cabe decir que la existencia misma es su propia razón de ser. Ante el castigo mitológico de Sísifo, condenado a subir eternamente una roca por una colina, el dios del ateo Camus es la voluntad de ser feliz:

"Todo el gozo silencioso de Sísifo se encuentra en eso. Su destino le pertenece. Su roca es todo lo que posee. (...) La lucha por alcanzar las cimas basta para llenar el corazón de un hombre. Hay que imaginar a Sísifo feliz" (El Mito de Sísifo, 1942)

Camus enseña que lo absurdo en un sentido muy irónico le da una razón de ser a tu existencia, porque reconoces que no importa lo que hagas o quien seas, todos llegaremos al mismo destino; la muerte. Es por eso que creo que tenemos que discernir el buscar algo que no existe o que no importa en realidad. Está bien, ya descubriste lo que significa tu existencia, ¿luego? No es relevante, eso no va prolongar tu vida o va impedir tu muerte, sólo se tiene que disfrutar de las cosas pequeñas, no hay razón para pensar en más que eso.

Nunca sabes, nunca conoces. Cuando buscas no habrá respuestas y eso es porque no las hay.

3 Mars 2021 03:51 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

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