kasuru Kasuru

Los cuentos clásicos, ya no cuentan nuestra verdadera realidad, nos llenan de fantasías. Todos tenían estereotipos que aveces nos impiden alcanzar nuestras metas y contar la verdadera realidad del mundo. Con mucho respeto a los principales autores, modifico los grandiosos cuentos clásicos que han existido por muchas generaciones, a cuentos con historias sin estereotipos y con verdaderos finales felices, contando la realidad y buenas cualidades que pueden cultivar los niños, jóvenes y adultos. Espero lo disfruten.


Histoire courte Tout public.

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La nueva Cenicienta

Hace muchos años, en un lejano país, había una preciosa muchacha de ojos azules y rubia melena. Además de bella, era una joven muy altruista, generosa y siempre con una sonrisa en los labios.


Ella vivía con su padre, un carpintero trabajador y modesto. Sus obras eran de gran admiración para todo el pueblo, incluso dignos para la realeza. Con mucho entusiasmo, él le enseño a su bella hija, las habilidades de un buen carpintero.


Por desgracia, su padre se casó. Su nueva madre fingía ser una mujer honesta y amable. Pero, en realidad, era una mujer déspota y mandona. Con ella, también tuvo nuevas hermanas, bellas gemelas de ojos verdes como la esmeralda, una rubia y la otra de cabello obscuro. Pero también eran engreídas e insoportables.


Con el tiempo el padre de la joven murió y a su vez, perdió a su guardián. Desde entonces, su madrastra la trataba como a una criada. Ella quería huir lejos de su desprecio, pero era imposible. Su padre dejo un testamento, el cual indicaba que debía vivir por tres meses con su nueva madre y hermanas, para heredar el negocio familiar. A pesar del mal trato, decidió esperar el tiempo indicado.


Por si fuera poco, su madrastra y hermanastras eran tan perezosas, que no realizaban ningún deber en la casa. Ella debía realizar todo el trabajo duro del hogar: lavar los platos, hacer la comida, fregar los suelos, cuidar del negocio y, lo más complejo, limpiar la chimenea. La pobrecilla siempre estaba sucia y llena de ceniza, así que la empezaron a llamar: Cenicienta.




Paso el tiempo, y a ella le quedaba solo una semana para heredar el negocio de su padre y liberarse de la carga de su madrastra y sus hijas. Al mismo tiempo, llegó a la casa una carta proveniente del palacio. En ella se decía que Alberto, el hijo del rey, iba a celebrar esa noche una fiesta de gala a la que estaban invitadas todas las mujeres casaderas del reino. El príncipe buscaba esposa y esperaba conocerla en el baile.


¡Las hermanastras de Cenicienta se volvieron locas de alegría! Aunque para Cenicienta no era gran cosa, sus hermanastras se precipitaron a ir a sus habitaciones para elegir los mejores vestidos y las joyas más impresionantes que poseían. Todas las mujeres jóvenes del pueblo, suspiraban por el guapo heredero; y las hermanastras de Cenicienta no se quedaban atrás.


—¡Seguro me elegirá a mí! Con estas curvas, todos los hombres caen a mis pies. ¡Mira qué bien me sienta este vestido! — dijo la gemela rubia, dejando ver su esbelta cintura en el espejo.


—¡Tú no cuentas con un hermoso rostro como yo! Además, sé que al príncipe le gustan las mujeres morenas— contestó su gemela menor mientras se probaba un vestido.


Cenicienta las miraba medio escondida y soñaba con ver la reacción del príncipe al conocer a sus hermanas. Como un sabueso, la madrastra apareció entre las sombras y se burló de su apariencia.


– ¡Tu no podrías impresionar al príncipe! No tienes un cuerpo esbelto o gallarda apariencia, eres una cualquiera del pueblo, siempre estas sucia, no deberías ni presentarte en el palacio, serias el hazme reír de la familia de tu padre.
Aunque le dolió a la pobre Cenicienta, respondió con mucho respeto y madurez.


—Tal vez no soy preciosa como mis hermanastras, pero se trabajar por mi cuenta y cuidar de mi casa y familia. Estoy segura que el príncipe me amaría más que a cualquier otra mujer.


—¡Da igual! Apúrate a terminar de limpiar toda la casa, porque mañana celebraremos un gran banquete— respondió enérgica su madrastra.


Ella subió a su dormitorio, pues tenía el corazón destrozado. Al mirar a través de la ventana, vio salir a las tres mujeres muy arregladas y bien vestidas, y ella, con su mandil y escoba, se quedaba haciendo la limpieza del hogar.


–¿Por qué me trata como a una escoria? — repetía sin consuelo —Yo las quise porque, por fin tenía una mama y dos hermanas, pero... Nunca las desprecie para que me odiaran tanto.


Después de mucho quehacer, por fin había terminado, y toda la casa relucía como nunca. Aunque quería ir al baile, no tenía muchos ánimos. Entonces se dirigió al hogar de su amiga, una viejita que vivía con su nieto, el escritor de la realeza.


Al llegar, se encontró con el nieto de su amiga. Éste, al ver a cenicienta, se puso tan nervioso que tropezó y tiro todos los libros que traía cargando. Cenicienta sonrió y se acercó para ayudarle a recoger los libros mientras él se sonrojaba.


—¡Uy! Perdónalo Cenicienta, casi nunca nos visita una hermosa joven como tú— respondió su amiga mientras se despedía de su nieto.


—Ni tan hermosa— dijo Cenicienta.


La viejita al notar su tristeza, la invito a pasar a tomar un rico té de nuez de Macadamia. Entonces, le pregunto por el motivo de su amargura, Cenicienta no contuvo las lágrimas y le contó todo. Estaba triste por no tener un cuerpo atractivo o tener un rostro cautivador. Y no era todo, se preguntaba porque era despreciada por su madrastra y sus hijas.


—¡Mírate, Cenicienta! Eres muy hermosa. Tan preciosa que mi nieto se puso tan nervioso y torpe con tu presencia— menciono mientras se reían de ese momento único—. Tu eres la joven más hermosa del pueblo, sobre todo, por las bellas cualidades que muestras. El mismo rey seguro espera que vallas al baile y que el príncipe conozca a su princesa altruista y generosa. Y seguramente tu madrastra y hermanastras te tienen envidia— respondió mientras buscaba un vestido—, aun así, tal vez se den cuenta de lo mal que te trataron y se disculpen, nunca se sabe.


La amiga de cenicienta le dio un vestido blanco y muy precioso. Cenicienta lo tomo y corrió de inmediato a su humilde hogar para asistir a la fiesta, pues apenas era las once de la noche y aún no terminaba el baile.


Cuando estaba por salir de su casa y dirigirse al baile, su hermanastra menor llegaba llorando amargamente, Cenicienta se sintió conmovida y se acercó a ella para averiguar que sucedía.


—¿Por qué las lágrimas de llanto, hermana? — pregunto ella.


—El príncipe no.… use mi mejor vestido y, aun así, mi hermana sedujo al príncipe con su hermosa cadera, ni el príncipe ni sus compañeros se fijaron en mí, todos me despreciaron— contesto su hermanastra con mucha tristeza.


—No te fijes en eso, tu eres muy hermosa, incluso quisiera verme como tú. Sin embargo, es común que los hombres solo vean el cuerpo de las mujeres, en cambio, un verdadero caballero siempre verá la hermosa persona que eres por dentro, y eso nunca envejece— respondió con un fuerte abrazo.


—Pero entonces, todos se fijarían en ti. Tú eres muy trabajadora y amable, y yo… soy muy insoportable.


—Mi padre no pensaba eso. Él te enseño a pintar la madera, algo que no se me da, y tú eres una gran artista. Y tienes buenas cualidades, solo falta... trabajarlas —Cenicienta sonrió, después de tanto tiempo, su hermanastra demostró que la quería con un fuerte abrazo de agradecimiento.


Su hermanastra pidió una disculpa sincera por el mal trato que le dio a Cenicienta. Las dos se alegraron por la nueva relación que estaba surgiendo y decidieron pasar la noche juntas, desde entonces, han formado un vínculo fuerte.


Paso la semana, y el príncipe anuncio que no había encontrado a su prometida, eso entristeció a muchas personas y al rey. Mientras tanto, Cenicienta heredó el negocio de su padre, se cambió de casa acompañada de su hermanastra menor, lejos de la humillación y arrogante voz de su madre. Juntas trabajaron para continuar con la carpintería que el padre de Cenicienta les había enseñado.


Después de un tiempo, todo el reino y personas de otras provincias, recomendaban a estas jóvenes carpinteras, pues quedaban admirados por sus inigualables diseños. El príncipe decidió averiguarlo por sí mismo, y tras varias visitas, se enamoró de la hermanastra de Cenicienta.


Meses después, Cenicienta partió hacia el palacio para reunirse con su hermanastra. Su hermana esperaba al príncipe para celebrar la boda más bella que se recuerda en el reino y fueron muy felices toda la vida. Mientras tanto, su hermana continúo trabajando en la carpintería con Cenicienta, convirtiéndose en la Reina más querida y respetada por el pueblo. Aunque Cenicienta estaba sola por algún tiempo, ella esperaba conocer muy pronto a su caballero

27 Février 2021 04:54:49 2 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Cami Bengoa Cami Bengoa
Ayy me encantó el giro más realista que le has dado a la historia, el hada ya no es un hada, humanizaste a la hermanastra, y el final es precioso. Me encantó que Cenicienta heredara la carpitentería y trabajara allí, que el príncipe no fuera su prioridad y que ayudara a su hermanastra, un muy buen giro argumental!
April 09, 2021, 16:59

  • Kasuru Kasuru
    Gracias, muchas gracias. Me anima mucho tu opinión. Próximamente tendré el otro cuento. Seguiré ezforandome por cumplir las expectativas. Gracias April 15, 2021, 03:53
~