raymont sebastián pulido

Arthur Nameless fue encontrado por una aventurera en las afueras de la Fortaleza Horizon cuando solo era un niño, y fue llevado al orfanato de la fortaleza. En un principio su vida no era tan mala, tenía un lugar para vivir y varios amigos en el orfanato con los que jugaba cada día, pero todo cambió cuando descubrieron que no podía usar la fuerza espiritual. Todos sus amigos lo abandonaron, nadie quería estar con un inválido. Al no poder recordar el lugar al que pertenecía y sin probabilidades de encontrar uno nuevo, Arthur decidió valerse por sí mismo cuando solo tenía 11 años. 6 años han pasado desde entonces… y la vida de Arthur estaba por cambiar.


Fantaisie Médiévale Déconseillé aux moins de 13 ans.

#demonios #monstruos #dioses #saga #arcano #steampunk #pelea #258 #326 #espiritus #sobre-natural #Carrierie #novela-web
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Prólogo

La fuerza espiritual es la energía proveniente del alma de los seres vivos, es la manifestación de su voluntad, de sus sentimientos y de sus ideales. Es una fuerza sobrenatural que le otorga a su usuario el poder para invocar milagros y habilidades que están más allá de la imaginación. Cuando los individuos cumplen los 7 años de edad, se vuelven capaces de manifestar dicho poder. Hay quienes nacen con un talento único para controlar su fuerza espiritual desde el momento que nacen, pero no todos corren con la misma suerte.

En un mundo donde la fuerza espiritual lo es todo, los llamados “inválidos”, personas sin talento para manipular la fuerza espiritual, son vistos como los pareas de la sociedad y son arrojados a su suerte en las calles.

II

Arthur estaba recostado en un viejo y mugroso sofá en una habitación vacía dentro de la vieja bodega abandonada en la que vivía.

—Hermano —lo llamó una apagada voz femenina desde otro cuarto, el sonido fue muy débil y breve… casi imperceptible, pero Arthur pudo escucharlo claramente a través de las paredes. Arthur se levantó del sofá y fue corriendo a ver qué ocurría.

—¿Qué sucede Liz? —le preguntó Arthur abriendo la puerta para encontrarse con una pequeña chica recostado sobre un colchón desgastado.

Liz es una chica a quien Arthur conoció años atrás después de que su familia la abandonara. Tiene 13 años de edad, su cabello era de un tono rubio plateado y corto hasta los hombros, sus ojos eran azules y complexión pequeña como la de una niña. Vestía un camisón azul con bordes blancos y se encontraba acurrucada por una delgada sábana blanca sobre la única cama que había en la bodega.

—Hace frío, ¿podrías cerrar la ventana? —le pidió Liz.

—Claro. ¿Algo más?

—Tengo sed.

—Iré por agua.

El cuerpo de Liz era muy débil, difícilmente podía levantarse de la cama, por lo que Arthur tenía que asistirla en todo lo que pudiera. Arthur caminó hasta la pequeña cocina improvisada que había armado y giró la manija del grifo para llevarle, pero no salía nada de agua.

—¿Se dañó de nuevo? —gruñó Arthur cerrando el grifo del agua—. Tendré que salir a buscar un poco.

—No es nece… *Coff, coff, coff* —la oración de Liz se vio cortada por una repentina tos.

—Tranquila volveré pronto —le dijo Arthur caminando hacia la puerta. Caminó por un rato hasta llegar a un establecimiento que le era familiar, el edificio tenía dos pisos de alto y en la parte superior había un cartel con forma de taza con las palabras “La Casa Del Café” escritas con pintura negra.

—Hola, Arthur ­­­­­—lo saludó alegremente una joven desde el otro lado del mostrador de la tienda.

La joven parecía tener alrededor de 15 años, tenía el cabello castaño atado por detrás de su espalda como una cola de caballo y los ojos marrón oscuro. Llevaba medias y camisa de color marrón, una falda negra, una gorra y un delantal blanco con el logo de la tienda estampado.

—Hola, Elaine. ¿Dónde está tu padre? —le preguntó Arthur.

—Salió un momento, así que yo estoy a cargo. ¿Qué puedo ofrecerte hoy? —respondió sonriendo.

—Solo agua —le pidió Arthur.

—Serian 5 créditos.

—Aquí tienes.

—¿Sabes? Un amigo de mi papá está buscando alguien que lo ayude con unas cosas, el trabajo consiste en bajar la carga de los camiones y ordenarla dentro de la tienda. La paga no es la mejor, pero si te interesa… aquí tienes la dirección —le explicó Elaine entregándole un pequeño trozo de papel.

—Gracias.

Según el sistema de rangos, se le asigna un trabajo apropiado a cada persona basado en sus estadísticas y habilidades. Arthur está muy por debajo del promedio, por lo que le sería difícil conseguir un trabajo decente. Podía ganar un poco de dinero realizando pequeños encargos y trabajos temporales, y aunque la paga no es mucha, le alcanza para sobrevivir.

—Adiós, Elaine —se despidió Arthur saliendo de la tienda.

—Adiós. Saluda a Liz de mi parte.

III

Arthur estaba regresando a casa para llevarle el agua a Liz, pero una voz llamó su atención.

—Hola, preciosa.

Por su tono, Arthur podía decir que no se trataba de un buen sujeto. Al acercarse más al callejón, vio a tres hombres que estaban acorralando a una joven en un callejón.

La chica parecía estar a mediados de su adolescencia, tenía el cabello castaño y ojos azules, llevaba un vestido azul marino y un bolso a juego. Por otro lado, los hombres se veían de unos 20 o 30 años. El primero era de complexión media y llevaba un cuchillo. El segundo era parecido al primero, salvo por el estuche de cartas que llevaba en la cintura. Y el tercero era calvo y musculoso, no portaba armas.

—Y-Yo solo estaba c-comprando unas cosas —dijo la chica, dificultosamente. Se notaba claramente lo nerviosa y asustada que estaba.

—¿Sola? Es peligroso —señaló el primer hombre.

—N-No, v-vine con mi hermana, e-estoy buscándola.

—¿Quieres que te ayudemos a buscar? —pregunto el segundo.

—No es necesario.

—No temas, no te morderemos… a no ser que eso quieras —dijo el tercero relamiéndose los labios.

La chica trató de huir, pero el tercer hombre la agarró del cuello de su vestido y la levantó al aire. Sin un punto de apoyo y sin la fuerza necesaria para soltarse, la chica no tenía forma de escapar.

—Ni una palabra, ¿entendido? —la amenazó el primero mostrándole el cuchillo en su cinturón, la chica que estaba por gritar se quedó callada al verlo y se puso a llorar en silencio.

—Hacer llorar a una chica, ¿acaso no sienten vergüenza? —intervino Arthur.

—¿Y tú de qué vas, niño? ¿No ves que estamos ocupados? —dijo el tercero con una expresión de irritación tratando de intimidar a Arthur, pero a éste no le afectó.

—Me cansé de ver este acto tan cliché de chicos malos, así que pensé en intervenir.

—Espera. Yo te conozco, eres ese chico que no puede usar la fuerza espiritual, ¿verdad? —preguntó el primer hombre señalando a Arthur.

—Sí, soy yo —respondió Arthur, sin dudar.

—Vaya, te ves confiado a pesar de ser más débil. ¿Por qué no nos das tu dinero y te largas de aquí?

—Piénsalo bien somos tres y tú eres uno, no tienes oportunidad de ganar. ¿Por qué mejor no nos das todo el dinero que tengas?

—¿Si lo hago, la dejaran ir?

—Claro que no, nos quedaremos con ambos. ¡Jajaja!

—No tengo muchas opciones, ¿o sí…? Bueno, de todas formas, ni la conozco. Aun siendo una chica linda, arriesgarme por una desconocida sería una tontería —Arthur se dio la vuelta, listo para marcharse.

—Espera, ¿no olvidas algo?

—Ya que, no es mucho, pero aquí tienes.

Arthur lanzó su billetera al aire en dirección al segundo hombre, pero el momento que éste levantó la vista para atraparla, Arthur le dio un golpe directo a la mandíbula con tal fuerza que lo mandó a volar como si fuera un muñeco de trapo. Los otros hombres y la chica quedaron sorprendidos, no solo por la fuerza del golpe, sino por la velocidad con la que lo realizó. Fue tan rápido que apenas pudieron verlo.

—¡Oye, idiota, levántate de una vez! ¡No pudo golpearte tan fuerte! —dijo el tercero sacudiendo al segundo, quien estaba tumbado en el piso con la mirada en blanco y espuma saliéndole de la boca.

—¡Maldito, nos engañaste! —gruñó el primero sacando su navaja.

—Sí, los engañé. Necesitaba deshacerme del hechicero.

—¿Cómo supiste qué es una hechicero?

—Ese estuche es para talismanes, ¿verdad? El poder de fuego de los hechiceros es una molestia, por lo que decidí eliminarlo primero.

Los hechiceros son espiritistas que utilizan talismanes, pergaminos y artefactos para pelear. Se concentran principalmente en el fuego a larga distancia, en consecuencia, sus estadísticas físicas son bajas. Para Arthur, quien solo puede pelear usando los puños, un hechicero es una existencia peligrosa.

—¡No te creas tan listo, pequeño bastardo! —gritó el primero arremetiendo de frente contra Arthur, con su navaja en mano.

—(Espera…) —pensó Arthur buscando una apertura—. (¡Ahora!).

En el momento que el hombre extendió su brazo para apuñalarlo, Arthur se hizo a un lado rápidamente, lo agarró de la muñeca frenando el ataque, le torció la mano para hacerlo soltar el cuchillo y lo mandó a volar de un golpe en la cara. El hombre cayó de forma estrepitosa al piso, se convulsionó levemente y perdió la consciencia.

—Van dos, ahora solo falta…

—…Yo.

La oración de Arthur se vio interrumpida por el tercer hombre, quien le propinó un potente golpe en el estómago arrojándolo contra la pared, el crujir de las costillas del joven se escuchó claramente.

—¡Agh…! —se quejó Arthur cayendo de rodillas.

—¿Eso es todo? —se mofó el hombre.

—Solo espera, te quitaré esa sonrisa tan arrogante de tu fea cara —dijo Arthur apoyándose en un cesto de basura junto a él.

—¡Tú te lo buscaste! ¡Ahora si te mataré, maldito renacuajo! —rugió el tercero, antes de tomar carrera.

—¡Toma esto! —Arthur lanzó el cesto de basura hacia el hombre, y éste lo apartó usando el brazo, pero esa solo era una distracción. Arthur aprovechó la apertura creada por el cesto de basura para acercarse al hombre y con la fuerza que le quedaba, le dio una patada en la entrepierna. El shock del golpe fue tal que el hombre cayó y golpeó de cara al muro, manchándolo de sangre. De los tres hombres, éste fue el que quedó en peor estado.

—E-Eso fue i-impresionante —tartamudeó la chica, quien seguía en el callejón debido a que la única salida estaba bloqueada por la pelea.

—*Coff, coff* —Arthur estaba tosiendo sangre—. Maldición… *Coff*… creo que me astille un pulmón… *Coff, coff*… o dos.

—Yo te ayudo. Quédate quieto —le indicó la chica a Arthur sentándolo con la espalda contra el muro, colocó sus manos sobre el pecho de Arthur y concentró su fuerza espiritual en sus palmas—. ¡Arte de Luz: Curación Milagrosa!

Tras citar el cántico, una luz blanca salió expedida de las manos de la chica, y las heridas de Arthur comenzaron a sanar.

—(No pensé que esta chica fuera una usuaria de alma blanca).

El color de almas blanco es uno de los más raros de encontrar y solo puede manifestarse en mujeres, razón por la cual las usarías de este color de alma son consideradas sagradas. Aunque su estado actual está un poco deteriorado, Horizon es una de las fortalezas más grandes de todo el continente humano, pero solo hay dos familias con usuarias de alma blanca, e incluso dentro de éstas, solo una de cada mil mujeres hereda dicho poder.

Si Arthur no hubiese intervenido cuando lo hizo, la situación se habría convertido en algo realmente grave. Agredir a una usuaria de alma blanca es un asunto muy serio, la iglesia y a las familias afiliadas habrían puesto la fortaleza de cabeza para encontrar a los responsables y no se detendrían hasta matarlos.

—Ya deberías estar mejor —informó la joven al terminar de sanar a Arthur.

—Gracias.

—Debería ser yo quien te agradezca, muchas gracias por salvarme —dijo tomando las manos de Arthur mientras lo miraba con sus brillantes ojos azules.

—No hay problema —dijo desviando la mirada.

—¿Es verdad lo que dijo ese hombre?

—¿Qué cosa?

—Que no puedes usar la fuerza espiritual.

—… —cuando la chica mencionó eso, Arthur soltó una sonrisa amarga.

—¡L-Lo siento, n-no quise… lo d-dije porque me pareció increíble que pudieras con los tres tú solo, a pesar de ser débil… espera eso no es lo que quise decir! ¡N-No creo que seas débil, por el contrario, me pareces alguien formadable… formodible… formidable… sí, formidable!

—Ya entendí. Cálmate, estás tartamudeando más que antes —la interrumpió tratando de calmarla—. Y es cierto lo que dijo, soy un “invalido”. Incluso a los 17 años, sigo sin ser capaz de manifestar mi fuerza espiritual. Si pudiera usar la fuerza espiritual, habría acabado con esos tres en un segundo. Pero como no puedo, tengo que recurrir a trucos baratos como estos. Después todo… soy débil.

—N-No, no eres débil. Si fueras débil, no me habrías ayudado.

—¿Qué estás diciendo? Solo hice lo que cualquiera hubiese hecho.

—¡No es cierto! Antes de ti, un hombre pasó frente al callejón… él me vio, pero no hizo nada, solo siguió caminando. Tal vez no puedas usar la fuerza espiritual, pero igualmente me ayudaste, creo… que eres muy valiente. Tan valiente como para enfrentarte a cualquiera, y eso te hace fuerte.

—Gracias, necesitaba escuchar eso —agradeció Arthur mientras acariciaba la cabeza de la chica, provocando que ésta se sonrojara—. Lo siento, lo hice por instinto.

—Está bien, mi hermana lo hace todo el tiempo. Déjame darte algo como agradecimiento por ayudarme —dijo la chica buscando dentro de su cartera. Sacó unos billetes y se los ofreció a Arthur, debía haber unos 200 créditos—. Ten.

—¿Estás segura? (No sé si deba aceptarlo, pero… lo necesito).

—Por favor, acéptalo —insistió la chica haciendo una reverencia. Al inclinarse hacia adelante, su bien lucido busto se hizo destacar.

—Ten más cuidado, ¿quieres? —le dijo Arthur desviando la mirada.

—¿Lo aceptarás? —le preguntó mirándolo con sus claros ojos azules.

—Está bien, acepto tu oferta. De todas formas, lo necesito.

—¡Bien!

—Salgamos de aquí antes de que esos tres se levanten —indicó Arthur caminando hacia la entrada del callejón, y la chica lo siguió de cerca—. Por cierto, ¿quieres que te ayude a buscar a tu hermana?

—Agradezco la intención, pero la encontraré por mi cuenta. Debes tener tus propios asuntos que atender, no puedo seguir reteniéndote aquí.

—(Cuando está calmada, se vuelve más elocuente) —observó Arthur notando el cambio en la forma de hablar de la chica—. Espero que encuentres a tu hermana.

—Gracias… (Aunque, fui yo la que se perdió primero).

Arthur y la chica se despidieron y tomaron caminos separados.

—“Valiente” —se repitió Arthur mientras caminaba de regreso a casa—. (Debí preguntarle su nombre… solo por si acaso).

19 Mai 2021 16:41:44 4 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Master Master
Me agrado la lectura, espero los siguientes capítulos.
May 19, 2021, 18:33

  • sebastián pulido sebastián pulido
    Me alegra saberlo. Me preocupaba que la narración del prólogo fuera algo plana, en comparación a los demás capítulos que llevo escritos (5 o 6 los caps que llevo adelantados). Por cierto, ¿qué piensas del título? Porque yo sigo indeciso al respecto, es una de las partes más difíciles de hacer (opinión personal). Pensé en dejar solo "Carrierie Libro I" para hacerlo más corto y menos shunni. Me gustaría tener la opinión de un lector. May 20, 2021, 15:44
  • Master Master
    Creo que el nombre que escogiste le sienta bien, por que ya das a entender al lector sobre lo que viene y darle curiosidad sobre como lo desarrollaras, pienso que atrae mas ese nombre que solo ponerle carrierie libro 1, es mi punto de vista May 20, 2021, 15:49
  • sebastián pulido sebastián pulido
    Gracias por tu opinión, creo que mantendré el título como está. Pronto publicare más capítulos. May 20, 2021, 16:13
~

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