Y
Yuli Sandoval


Por asares del destino su presente da un cambio radical afectando no solo a él sino también a sus mas allegados. Atrapado con los recuerdos de la infancia, aprenderá nuevamente a vivir como un adolescente mientras cumple su responsabilidad como guardián de ambos mundos y protector de los emblemas; ¿pero si el amor quiere tocar a su puerta lo recibirá como tal o lo dejara escapar?


Aventure Tout public.

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inicio parte 1


Hola aqui les dejo una historia que ya publique por otras partes, espero que sea de su agrado :3


Taichi tenia demasiadas cosas en mente, una de esas era que sentía un increíble vacío que todavía no había superado tras haber perdido la mayor parte de sus recuerdos que iban después de la niñez, cosa que le había costado sobrellevar, y tiempo atrás comprender que arrebataran esa parte de su vida no había sido una simple casualidad, que se quedara en el digimundo atrapado de cierta forma era debido a que alguien planeaba apartarlo del camino. Ahora que se encontraba de regreso, le causaba desazón el solo notar los cambios con los que era inevitable esquivar, las calles, los locales y construcciones que antes no estaban, el bullicio de las personas que parecía ir en aumento que querían taladrarle los oídos.


—“Los cambios siempre serán inquietantes al comienzo” —Escucho a Azulongmon en una ocasión decir, aunque era seco en la mayoría de las veces que hablaba con él, recibía su apoyo y atención de manera abstracta y con tintes de que su presencia, que, aunque había sido relativamente corta, dos veces por semana si se ponía a calcular, paso a convertirse en algo rutinario. Aunque puede que haya desarrollado un mínimo sentimiento de culpa o curiosidad por la situación que manejaba. No lo sabía con exactitud, sin embargo, no era que deseara pensar con detenimiento.


Se sentía como un tonto al tomar el camino largo para llegar a los departamentos donde creía que aún vivía su familia, más una parte de él creía que era la mejor opción para enfriar su cabeza que estaba echa un completo caos. No tenía la remota idea de cómo actuar, de si debía fingir que recordaba más allá de su niñez, si sería capaz de pasar desapercibido al menos en los momentos más cruciales en donde tal vez no se vería sorprendido o desorientado solo por haberse quedado atrás, y quedarse en un lugar apartado de ellos en el que no sería capaz de alcanzarlos.


Aun así, practico relativamente poco algo a su favor, una mentira o dos, o solo las que le alcanzo con los dedos de las manos, en caso de que los reclamos se extendieran, ya que considero que existía la posibilidad de que no tragasen su historia y comenzaran a indagar demás.


Si tan solo escapar no le generara más problemas.

Inconscientemente eleva sus googles a su abultada cabellera castaña, ignora el ligero ardor que comienza a picarle los ojos. Suspira profundamente, detectando con sorpresa que un molesto nudo en la garganta apareció con la intención de joderlo más de lo que se encontraba, inesperadamente, pronto trato de controlarse como si de pronto estuviera mal dejarse vencer por aquella sensación de tristeza que alcanzo a identificar. Esa acción únicamente le hizo recordar a Taichi lo tan limitado que un ser tan cabezotas como él podía estar, ya que no únicamente estaba solo—sin ninguna compañía humana—para solucionar sus problemas, sus confusiones, ya que esos no cobraban ninguna relevancia al igual que las emociones que sintiera o lo que sucediera con sus amigos fuera de lo relacionado con los digimon, mientras trabajara en la misión que Azulongmon dejo a su cargo, porque estos serían considerados un estorbo. La misión consistía en evitar el completo resurgimiento de Drangracmon con la energía de todos los niños y jóvenes elegidos del mundo. Eso sino incluía también la posibilidad de que en realidad solo le bastara tener en sus manos la energía de sus amigos que estaba conectado a los emblemas pese a que físicamente ya no se encontraba a su disposición, aunque solo se trataba por el momento de meras especulaciones.

Nada fuera de otro mundo dentro del mundo de los digimon.


Si lo comparaba con las películas de agentes secretos o mafiosos, creía que hacia un papel similar al de ellos, solo que él tenía la mentalidad de un niño dentro de un cuerpo de un adolescente.


Los pasos de Agumón se escucharon con más claridad a medida que el número de personas disminuía, eso disminuía el estrés por el que pasaba, mas este volvió a alterarse al percatarse que por donde pasaban se encontraban niños que fueron atraídos visualmente por el aspecto peculiar que se cargaba Agumón aun con una sudadera azul oscuro maltratada además de deslavada, si se ponía analizarlo, él tampoco se quedaba atrás ya que parecía haberse metido en una pelea callejera entre estudiantes de la que salió perdiendo.


Pronto hizo por llevárselo a ocultar, o por lo menos que no fuese la victima de miradas innecesarias, así tal vez a futuro no se vieran retrasados, no obstante, eso también iba incluido para su persona, por lo que esta vez estaba obligado a tomar otro tipo de medidas.


Afortunadamente un callejón estaba de por medio a unos escasos metros delante de ellos. Y por lo que conocía de Odaiba existían otras más por lo que se las ingenió para no ocultarse en la primera que se les atravesó. Una vez ahí, barrio el entorno con la mirada, tomándole una fracción de segundos en hacerlo gracias a una de las habilidades que adoptado de forma instantánea después de aquel incidente en el que le toco enterarse que para preservar su vida paso de ser un humano ordinario a uno que se catalogaba como algo fuera de lo usual.


Era frustrante quizás más que eso, pero también era una especie de segunda oportunidad que le costó aferrarse por más extraña que fuera.


Al no encontrar rastro de otra fuente de vida, apuntaron a esconderse detrás los contenedores de basura al final del callejón, que coincidió que se trataba de uno sin salida. A Taichi le dolía de alguna forma tener que usar otra de sus habilidades por este método pese a que la barrera de concreto era lo suficientemente alta como para evitar que alguien se asomara, y los contenedores de basura y la distancia en la que estaban eran los adecuados para no causar demasiado impacto.


—¿Estás listo? —pregunto a su compañero, aunque esa pregunta era más para sí que para el digimon, dirigiéndole una mirada que inconscientemente pedía que le dijera que todo estaría bien, que pasara lo que pasara las cosas seguirían igual, aunque solo se tratara de una dulce mentira.


Agumón que lo había estado observando asiente agregando desde lo más profundo de su corazón lo siguiente.


—Sabes que siempre estaré listo Taichi, no importa lo que pase siempre te apoyare. Te apoyare aun si para eso tengo que sacrificar mi vida para protegerte, lo que te sucedió jamás me lo perdonare, si tan solo…si tan solo hubiera sido más fuerte, tu…nosotros… la carga que has estado llevando, déjame ayudarte con ella.


—Gracias Agumón—susurro Taichi apoyando una de sus manos sobre la cabeza de su amigo en una corta acaricia donde finalmente se quedó varada, Agumón cerro el ojo derecho ante aquel gesto—Pero…si algo te llegará a pasar…me sentiría completamente solo—agrego solo para después regresarlo a su etapa de entrenamiento tras concentrar una mínima cantidad de energía en aquel pequeño cuerpo que por consecuente ilumino parte del callejón.


Una vez que termino, cuidadosamente lo deja en el suelo, quedándose con la sudadera en brazos quedándose viendo la prenda por segundos, volviéndola al ahora Koromon.


—Viéndote así, me hace creer que seguimos en el digimundo


—Taichi—pronuncio Koromon con mayor preocupación—No tienes por qué sobreesforzarte, Taichi solo tiene que ser Taichi—aquello había sorprendido y sacado una sonrisa a Taichi.


—De acuerdo, tú ganas, Taichi, solo será Taichi


—¿Y?


—¿Todavía hay más?, solo escuche que solo fuera yo—Taichi se hizo el desentendido colocándose pronto la sudadera.


########0###############0###############0##########

Había llegado mediodía aparentemente, según había calculado por la posición del sol, cuando finalmente estaba de regreso en la casa donde en toda su vida entendió que pertenecía, donde fue llenado de amor, comprensión y consejos en forma de regaños—en ocasiones—que al final del día ya no parecían tan duros e injustos de recibir una vez que entendía la función de estos.


¿Pero entonces, porque dudada en tocar la puerta?, ¿Por qué esperaba a que le abrieran como si mágicamente se hubiesen percatado de su presencia?, aparte de eso se encontraba estático, tembloroso, sudoroso por alguna extraña razón, además de una creciente tensión sobre los hombros que seguramente no lo abandonaría pronto.


—¿Estas bien Taichi?


Taichi negó, antes de que pudiera responder algo, un estrepitoso golpe de unas bolsas—tal vez de comida—se escuchó a su costado, por lo que magnéticamente se giró en dirección donde provenía, dado que parecía no haber sucedido demasiado lejos de donde estaba, Koromon le secundo, topándose con una variante cantidad miradas puestas sobre ambos, más en específico sobre él. Uno de estos era su ya no pequeña y dulce hermanita Hikari, la cual evidentemente tampoco lo esperaba fuera de la casa, atrás de ella se hallaba su antiguo grupo de amigos, por las escaleras unas voces preguntaban a Kōshirō que era el más cercano la causa por la cual detuvo abruptamente su camino.


El asombro inmenso plasmado en sus rostros fue evidente, el suyo lo sería aún más sino hiciera por controlarse, respirando quedadamente, tuvo un punzante dolor en el pecho del que no quería que ellos fueran conscientes, el cambio se le hacía demasiado notorios, pero fue gracias a Koromon que días antes de partir le conto desde su perspectiva un resumen de cómo eran las cosas que vivió en el mundo real que lo estaba tolerando mejor de lo esperado, manteniendo la cordura a flote y sus emociones—la mayor parte de ellas—estables. Aunque quizás también se lo debía a otro más los estaba acompañando en silencio y estuvo ignorando antes de darse cuenta.


— ¿H-Hermano? —Hikari fue la primera en romper el silencio—Y-Yo…nosotros te estuvimos buscando durante—


—Días—continuo Taichi estirando los labios en una sonrisa triste—… ¿Estaban por organizar una fiesta o algo parecido? —trato de desviar el tema, apartando los ojos por inercia, regresándolos apenas apareció en su sistema el valor que necesitaba para seguir enfrentándolos. Las voces volvieron a presentarse, esta vez en forma de cuatro personas que se le hacía remotamente familiares, uno llevaba puesto unos googles que reconoció de inmediato, pensó que los reconocería donde sea ya que esos solían ser los que le dio su abuelo, no estos que tenía ahora, cosa que lo llevo a lamentar y cuestionar al antiguo Taichi por haberlos dado, así como si nada.


Paciencia, necesitaba paciencia. ¿Dónde está Joe cuando se le necesita?


Se formo otro silencio que le incomodo en gran medida, uno que le inquietaba de sobremanera no teniendo de otra que renovar su sonrisa por una más amigable obligándose a sobrellevarlo como si de ese modo consiguiera limar las asperezas.

—¿Será que no estamos invitados? —ejecuto una pésima broma ante el sofocante ambiente que se montaba frente a sus narices—Mierda, quiero escapar, Ishida está por explotar, todo está completamente jodido. —pensó


Alguien pronto estará en serios problemas—fue el pensamiento de Koromon al presentir lo que se vendría, intento removerse de los brazos de Taichi, pero este le sujeto con mayor fuerza—Se que Taichi muy en el fondo lo espera, sin embargo, si se mantiene sosteniéndome no podrá defenderse o mucho menos apoyarse, ambos caeremos, solo espero que no me use de escudo—palideció ligeramente.


—¿Cómo que será que no estamos invitados?, ¡¿Dónde demonios estuviste todo este tiempo?! —bramo colérico Yamato colocándose delante de Hikari, siendo de escudo sin siquiera proponérselo, percatándose de esa labor al oír a la Yagami menor romper en un llanto casi silencioso—¡Hace más de dos semanas que no sabemos nada de ti!, ¿y así como si nada te presentas delante de nosotros como si nada hubiera pasado!, como si no hubiéramos gastado horas buscándote, como si nuestro esfuerzo…—apretó uno de sus puños—Como si nuestro esfuerzo hubiese sido insignificante, por si no fuera poco, estas hecho un desastre, pareciera que has estado perdido en un lugar al que ninguno de nosotros casualmente no pudo localizarte—siseo al final.


Enojo, ira, frustración, tristeza, creía que en cualquier instante Ishida lo tumbaría al suelo, Taichi podía leerlo aun así noto como que Takeru se acercó para apartar a Hikari de la escena, la cual apenas se resistió, la cual le dio una última mirada.


Taichi entonces supo que la había lastimado más de lo que creyó.


—Yo…—la garganta de la nada se le reseco, las palabras se quedaron resguardadas en su garganta y el aire apenas iban a sus pulmones—Contrólate, no puedes echarlo a perder, ¡contrólate!


—¡Habla!, no te quede callado, ¿Qué no piensas defenderte cobarde? —ínsito Yamato


Taichi le observo con una profunda tristeza cual niño era, cual perdió algo de suma importancia como lo era la mayor parte de su despojada humanidad con la que le toco abrirse y adaptarse con todas sus fuerzas.


—Mi aspecto es lo de menos—murmuro con dificultad eso era verdad, más su subconsciente si lo vio como un problema ya que le surgió un tic en su ceja izquierda—Si fuera un cobarde no habría venido para empezar, ¿no se te ocurrió pensar que estaba en el digimundo?, eso es también valido viendo todo lo que nos ha pasado durante estos años


¿A caso acaba de decir…el digimundo? —pensó Sora aun recuperándose de la pasada impresión. Siendo ella la que seguía en la desordenada fila que iba desde Yamato, Takeru y Hikari; tras suyo le seguían, Kōshirō, Miyako, Daisuke, Mimí, Ken y por último Iori.


—Yo comente eso como una posibilidad—comento Kōshirō—Aparentemente nadie me escucho, por lo que le envié un mensaje a Gennai que nos facilitara la búsqueda en lo que hallaba el modo de entrar, esa respuesta nunca llego, era como si al igual que a ti se lo hubiese tragado la tierra.


Aquello solo consiguió que acaparará millones de interrogativas en la mente de los elegidos.


—¿Acaso importa ahora? —pregunto Yamato siendo el único que no fue atrapado por las palabras de Kōshirō al no pensar con claridad, al fijarse solo en obtener respuestas de quien tenía al frente y a quien justo quería golpear en ese preciso instante—¡No trates de defenderlo!


—Hermano será mejor que te tranquilices, esto está afectando a Hikari—pidió Takeru abogando por una plática más tranquila.


—¡No te metas Takeru!, esto es entre Yagami y yo


—Deja que ellos se metan y resolvamos esto como hombres Ishida, si con palabras no entiendes, no me queda otra opción que enfrentarte como la última vez—se entrometió Taichi no tolerando el comportamiento del rubio—Te dejare dar el primer golpe, no esperaras que me vaya de mi propia casa de buenas a primeras—libero a Koromon quien con prontitud entendió el mensaje alejándose a una distancia prudente de aquel encuentro.


— ¡Déjate de estupideces! — Yamato estallo, y con ello su cuerpo se balanceo contra él quedando ambos en el suelo, como si un viejo impulso de hace años lo estuviese controlando a su antojo, ¿serían unos 3 0 5 años?; al estar encima no retuvo sus puños, sino que los dirigía al objetivo al que los hubo preparado.


Taichi no se defendía a pesar de la instrucción que dio con anterioridad provocando que todo en Koromon ardiera en impotencia. Quien se suponía que hablara se quedó callada, recordaba vagamente que Sora era la que ordenaba preocupada que se detuvieran, parte de él imagino que estaba teniendo una lucha interna por ir hacia Yamato y Taichi, el rostro de Daisuke era de estupefacción, Takeru no permitió que Hikari viera esa escena, sino que pidió a Mimi que se la llevara adentro de la casa sacándola de su trance.


—Bien—Mimi acato la orden siendo cuidadosa al sacar a Hikari.


—¡No tienes idea de lo que hemos pasado por tu culpa! —aun en su estado Hikari entendía lo que Yamato y los otros hablaban, a su hermano toser y contestar con culpa. Todo mientras era alejada con la intensión de que no siguiera presenciándolo.


—¡Lo se!, no tienes por qué repetirlo, no fue mi intención haber desaparecido así de la nada… ¿Ya sacaste lo que tenías dentro?, ¿o planeas que vaya al hospital?


—¿Por qué no te defiendes? —cuestiono Yamato agitado, apoyándose en los costados luego de darle un último golpe, pasando en eso Ken que trajo a Sora consigo ya que esta físicamente se oponía a irse, siendo apoyado por Miyako que le pidió a Iori que tomara las bolsas que Hikari abandono, quedando en minutos Takeru, Daisuke, Kōshirō, y Koromon que quedaron determinados que serían ellos que pararan la pelea anunciaba que volvería a ser una verbal—¿Por qué? —cambio a tomarle del cuello de la sudadera desgastada—¿Es que solo de este modo harás cambiar todo? —la voz potente que tuvo disminuyo por ese instante en que de la boca de Taichi se asomó un hilo de sangre al abrir la boca en vano intento ya que sin reparos lo interrumpe con desespero, reforzando al mismo tiempo su agarre—¡¡¿Dime porque tiene que ser así?!!


Taichi desvió la mirada, Yamato entonces lo libera, y cuando estuvo por volver su puño una vez más Takeru interviene quitándole la oportunidad de continuar con lo que se había convertido en una pelea injusta. Taichi deja que Kōshirō—y el otro chico que por el llamado que le hizo, entendió que se llamaba Daisuke—entren a socorrerlo, percatándose en ese espacio que por instantes Kōshirō le observo con sospecha, capturando más curiosidad de su parte, por otro lado, esos dos no sabían cómo levantarlo ya que los golpes que le dio Ishida le dolían, y si le dolía, al siguiente día pagaría una peor factura por que casualmente este le golpeo donde tenía otras viejas heridas que olvido que tenía y que justo ahora rogaba por que estas no se abrieran aun cuando estas no son profundas, pero si fastidiosas al tratar.

—¡Responde!


—No tenía por qué ser así, mas bien…nada de esto tenia que haber sucedido. Se que un lo siento no es suficiente, yo también estoy aturdido, todavía no supero que este aquí de nuevo fuera del digimundo, no quise irme sin decirles nada—a Taichi no le gustaba el sabor metálico de su boca, aunque si hubiese podido ser sincero a los ojos del rubio, este no era tan desagradable como aquella verdad que se perdía entre pequeñas mentiras que salía de su boca, si alguno podía leer lo que de verdad quería que se enteraran, vería lo lamentable que estaba siendo—Solamente ocurrió, ese día que desaparecí fui arrastrado al digimundo por decirlo de ese modo ya que Azulongmon ni siquiera me dio la oportunidad de avisarles.

La reacción fue diversa, Yamato se soltó de Takeru prometiendo no ser superado por otro arranque de ira, aunque solo había sido un intercambio de miradas, estando libre se rasco la cabeza y suspiro largamente sintiéndose derrotado con los ojos en la lejanía envueltos en el pasado en el que igual frecuentaba a solucionar todo con los puños. Takeru le dio unas palmadas a su hermano, mas no pudo evitar la sensación de estar superado por la situación como cuando aun era un niño, Kōshirō trataba de entender, al mismo tiempo que comento que lo mejor seria que todos fueran adentro para que descansaran y las heridas de Taichi fueran tratadas, Koromon fantaseaba con tirarle un ataque de burbujas al rubio mayor aun cuando no estuvieran en total acuerdo con sus métodos. Daisuke aparentaba ser un apoyo que escandaloso procuro que fueran adentro de la residencia Yagami.


Para Taichi los estruendos de Daisuke no significaba otra que problemas para sus oídos, y que debía aprender a no sobresaltarse con cualquier ruido fuerte que estos capturaran.


—Vamos, vamos—Daisuke continuaba


Takeru emitió un ruido de resignación junto a un suspiro grupal por parte de Yamato, Taichi, Kōshirō y Koromon.


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Taichi vio con alivio y una conocida sensación de temor la noche sentado sobre el barandal que daba a la sala con los pies colgando en el aire hacia el exterior, sabiendo que aun si saltaba no resultaría con lesiones graves, en sus piernas Koromon dormía con facilidad envidiable, aunque antes de caer le había dicho que si salía a explorar le despertara. Puede que la polera gris con capucha negra con la que se había abrigado le hizo entender indirectamente que no se quedaría quieto por demasiado tiempo.


Koromon no estaba demasiado lejos de la realidad.


Adentro de la casa habitaba el silencio, pero su cabeza continuaba con un sofocante ruido al estar rememorando los sucesos de la tarde en la cual todavía se preguntaba cómo es que pudo librarse de un buen cuestionamiento por parte de sus padres, de sus amigos no tanto debido a que Kōshirō actuó de medio junto con Takeru en lo que fue corrido por Daisuke para que se duchara alegando que apestaba y las chicas no necesitaban ese tipo de espectáculo viéndose desplazado, por lo que no tuvo de otra que tomarle la palabra yendo a su cuarto a tomar lo primero que se le pusiera al frente, pantalón vaquero, camisa blanca y vendajes que por extraño que pareciera encontró durante su búsqueda, concluyendo su recorrido al baño.


Mentiría si dijera que no intento dormir después de que sintió la mullida cama debajo de su cuerpo. Que cuando conciliaba el sueño y despertaba debía preguntarse donde estaba y si el lugar era seguro.


Pronto se subió la capucha, ocultando esa melena rebelde, levantándose apenas tomo a su compañero y lo coloco en uno de sus brazos. La fría y suave brisa de la noche los golpea al dar un último vistazo atrás luego de agudizar lo suficiente los oídos, comprobando que en definitiva nadie los estuviese observando sus movimientos. Al no encontrar rastro alguno se arroja al vacío emergiendo en cada extremo de su espalda un par de grandes y esplendorosas alas blancas que delataban otra cualidad que le trajo una inimaginable ventaja con la ágilmente se elevó al cielo nocturno.

Durante el trayecto, Koromon despertó abriendo perezosamente ambos ojos, parpadeando unas cuantas veces en los que con las extensiones de su cabeza por instantes los frotaba tardando en reconocer que Taichi no le despertó, ni le aviso que tomarían un vuelo nocturno en lugar de una tranquila caminata por los alrededores.

Bajo de ellos, y el espacio que se formaba entre las nubes, las luces de la ciudad, el escaso movimiento de vehículos, indicaba una clara señal de que jamás quedaría totalmente inactiva, ya sea por trabajo, o el tan solo disfrutar de la tranquilidad que en el día no existiría. En una de esas hasta alguien se estaría divirtiendo en compañía de sus amistades. Arriba la luna los bañaba con su luz en compañía de las estrellas.

Koromon pensó que, si Taichi descendía hasta cierta distancia, no lo notarían, ni prestarían atención a no ser que directamente su intención fuera pararse frente a sus narices.

Una vez que Taichi paro, fue encima de uno de los pilares del puente arcoíris.

—Ah…no cabe la menor duda que es una pérdida de tiempo—se estiro con pereza Taichi expresándose con libertad de sus penurias—Dentro de unas horas me volveré loco si me mandan a la escuela que para empezar no se donde se encuentra o que se supone que debo hacer dentro de ella, no es como la primaria, es mucho peor que eso—dramatizo

—¿Por qué no finges estar enfermo? —comento Koromon como si fuera la solución mas viable—A parte de que te dejaste golpear por Yamato, eso también podría funcionar.

—Quizás por unos días, luego tendré que ir me guste o no.

—Dile eso a Piddomon que ha estado acompañándonos desde que te fusionaron con el para evitar desaparecieras como el señor Yukio Oikawa como medida desesperada.

—Yukio Oikawa…—a Taichi el nombre le sonaba triste y lamentable—¿Él fue como yo?

—Casi, él fue engañado por malvados digimon para un objetivo egoísta—los ojos de Koromon se hicieron tristes—¿Te acuerdas de Myotismon?

—Si, ¿Cómo es que siguió con vida después de que lo derrotamos? —pregunto Taichi un tanto alterado, pero mas que eso sorprendido por dicha revelación.

—Si piensas en eso desde el principio, ninguno de nosotros conocemos de todo lo que son los digimon y que otros secretos hay por ahí. Myotismon fue quien lo manipulo, quien ocupo su cuerpo para recuperarse causando un gran alboroto tanto en el mundo humano como el nuestro, por supuesto fue derrotado con ayuda de otros elegidos, sin embargo, el señor Yuki Oikawa resulto gravemente afectado—Koromon recordó como fue que el cuerpo de Oikawa paso a ser una cantidad incontable de mariposas que regreso a la normalidad el digimundo.

—Yo soy uno de esos, ¿no es así Koromon?, si se descubre la forma en la que me ven cambiará, no puedo asegurar que será para bien o para mal, lo cual me provoca temor, mis emociones, mis pensamientos, no logro controlarlos cada que lo imagino—A Taichi no le costaba creer que formaba parte de esos secretos que aun en el digimundo causaba conmoción entre los digimon, en el mundo humano sería similar, sino contaba que verdaderamente lo considerarían mas como un amenaza o como algo que nunca debió haber existido, los seres humanos podían ser mucho mas crueles mientras mas repudiaran todo lo que era diferente, mientras mas se alzaran como la especie inalcanzable.

—Taichi

—Supongo que él, por lo que me estas contando murió, él no fue una excepción como en mi caso.

—Podría decirse que sí, pero Taichi tu estas aquí—Koromon tironeo de su polera hasta que lo ve—Y eso es lo que importa

Solo hasta entonces Taichi llora, se permite ser un niño, olvidándose temporalmente que su cuerpo ya no lo era, y que sus responsabilidades eran otras.

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17 Février 2021 22:11:04 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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