aruno_moon Aruno Moon

Todo empieza cuando un hombre ingresa al hogar de María. Y así comienza la etapa de destrucción de su familia. Un hombre que por despecho lastimo lo más sagrado para ella. Una madre que por muy buena salud que tuviera era ciega de ojos. Una hermana capaz de ser efímera ante los ojos de una madre. Una chica con una forma muy diferente de pensar. Y por último, un hogar capaz de teñirse del color más intenso y el cofre de un secreto bien guardado de la sociedad.


Récits de vie Interdit aux moins de 18 ans.

#historias-cortas #Aruno_Moon #Un-grito-desgarrador
Histoire courte
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Mi manera de pensar

Pequeña nota de la autora


Aruno_Moon: Hola chicos para que les sea más entretenida la lectura les recomiendo reproducir la melodía de " Blep · Memdus · Memdus " les aseguro que va de acuerdo a la historia. \( ̄▽ ̄)/


Gracias y ya no los interrumpo más y a leer se ha dicho. ٩(◕‿◕)۶


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María cursaba el 4to de secundaria. Era una chica que vestía siempre de colores negros y grises. Tenía el cabello largo de color castaño y el cuerpo esbelto.


Cada vez que sentía las ganas de llorar o se sentía triste miraba al cielo, como si este le fuera a quitar la profunda tristeza que llevaba por dentro.


Tenía la idea de que, las sonrisas solo se deberían dar en el momento indicado y no por cosas triviales como haber ganado un premio, sacar buenas calificaciones y mucho menos por su cumpleaños. Por eso casi nunca sonreía por miedo a que si lo hacía estaba desperdiciando una de ellas para un momento en el que sintiera felicidad.


// Una felicidad indescifrable...



Marta era como cualquier otra de las madres. Siempre trabajaba y regresaba tarde a casa; ya que su esposo la había engañado con otra mujer y ahora ella era la única responsable de cuidar y mantener a sus dos hijas y brindarles lo que su padre les había negado desde su partida.


Después de ello juro que no volvería a enamorarse nunca más de un hombre que solo se le acercara para pasar un buen rato. Pero no tardó en romper dicho juramento vinculándose con Juan.


Él y Marta por lo que se habían conocido de una manera un tanto extraña no se sabía muchos datos e información acerca de él. Pero estos no dudaron ni un segundo para empezar a vivir juntos.


El primer día que Marta lo presentó en la casa. Este hombre entró por la puerta grande, como si fuera alguien muy importante. Siendo tan solo un simple mortal e ignorante hombre. Pero que ya había decidido quedarse a dormir en ella, como si ya fuera de su propiedad.


//



Sofía era una chica que cursaba el primer año de secundaria. Ella tenía doce años de edad y siempre tenía una sonrisa en el rostro al contrario de María, que siempre estaba sin ninguna expresión notable en el suyo.


Vestía de colores claros y aunque tenía la apariencia de ser mayor al igual que María. Ellas dos tenían una ligera diferencia de personalidades.

Ella siempre estaba para su hermana cuando está la necesitaba. Debido a que, María por sus cambios repentinos emocionales no se sentía cómoda con la presencia de ese sujeto en la misma casa ni mucho menos podía mirarle a la cara.


Por eso, ella hacía lo posible para pasar la tarde fuera de casa. Bien salía para no ver la cara del sujeto, o simplemente se encerraba en su cuarto y se negaba a abrir la puerta hasta que se calmara.


Aunque la casa era espaciosa María no llegaba a entender ¿Por qué siempre tenía que ver el rostro de ese hombre?


Ella no tenía ninguna explicación razonable cuando Marta le preguntaba la razón por la que no quería a Juan en la casa. Marta creía que ella simplemente no quería que reiniciará su vida a lado de otro hombre que no fuera su padre.


Todos ellos vivían en la misma casa. Esa de color celeste en el exterior y por el interior con sus altas y duras paredes de colores grises.


// Aquella que un día iba a perder su apariencia tiñéndose con más de un color.



Un día María despertó como todas las mañanas y se cambió inmediatamente para ir al colegio. Siempre de negro y grises colores.

// ¡Siempre de negro!



Así que, como era de costumbre, María terminaba y se iba.

// Todo era igual, siempre era igual.



Se cambiaba, salía corriendo, llegaba al colegio y se perdía en sus pensamientos y cuando se daba cuenta del tiempo el timbre indicaba la salida.


Ella salía como si fuera un ave recién liberada de su jaula, inquieta por extender sus alas y volar libremente sin que nada la detuviera.


Cuando llegaba a su casa estaba con esa mirada vacía, vaga, como sin vida. Y la primera persona que la recibía al llegar era ese sujeto.


Ese hombre al que llamábamos mi hermana y yo, padrastro. Un hombre extraño, un completo desconocido que Marta había metido a la casa con el pretexto de ser su "pareja".


Un hombre con una mirada coqueta y un poco desdeñosa, que brindaba miedo a cualquiera que la viera, ¡claro está, que a su madre no! porque si no, también le temería.


Para no verlo más, María, siempre corría a su habitación buscando un escondite, como lo hace una presa de su depredador.


Por alguna razón María le había obtenido un gran odio y aborrecimiento por lo cual siempre lo veía como un bastardo. Ella no aceptaba la idea de que él estuviera con su madre.


¿Cómo era posible que un hombre como él estuviera con su madre? y ¿Por qué él tenía que quedarse en su casa? ¿Es que él no tenía una propia?



En su cuarto, siempre la esperaba Sofía sentada en su cama, esperándola siempre con una sonrisa. María, cuando la miraba sentía las ganas de reír, pero siempre sin conseguirlo. Su vida se estaba acomodando lentamente a su forma de pensar y eso le impedía sonreír. Por eso se quedaba solo mirándola. Esa era la rutina de su vida.


"Ser tan solo una espectadora de su vida a pesar de ser la protagonista"



Una noche como tantas sucedió lo inimaginable.

A la media noche Juan entró en la habitación y acercándose a una de las camas abusó sexualmente de Sofía.


Los llantos desgarradores se escuchaban por toda la casa. Y Marta desde su habitación se hacía la tonta, como quien dice, que no pasaba nada. Tratando de convencerse a ella misma una y otra vez que lo que estaba pasando no era culpa de Juan y que está simplemente estaba teniendo una pesadilla.



Mientras tanto los llantos despertaron a María quien trato de ayudar a Sofía, pero el infeliz de Juan la empujo al suelo, y está al caer, se golpeó la cabeza con la esquina de la cama y quedó inconsciente hasta el día siguiente.


Mientras Juan desgarraba el cuerpo de Sofía con cada estocada que daba en su interior. Sofía estaba siendo lastimada y las fuerzas ya no le daban más, trato de defenderse empujándolo, gritando, pidiendo socorro, pateando el rostro de opresor y cuando ya no pudo más se quedó inconsciente mientras seguía la tortura. Sofía no podía simplemente liberarse de su opresor.


Quien al haberla penetrado tantas veces y con tal brutalidad en tan solo una noche. Le había desgarrado su parte más íntima y dejado sola desangrándose sobre la cama.


Después de que se fuera Juan, Sofía despertó y al percatarse de su sangrado trató de detener la hemorragia y ayudar a su hermana a recuperar la conciencia. Llamo y llamo desesperada una y otra vez a Marta para que esta las ayudará, pero esta no hizo presencia alguna.


Al día siguiente María despertó. Sofía estaba echada a su lado en el suelo y tenía entre sus piernas una de las sabanas de su cama que ella había utilizado para detener la sangre.


María se movió lentamente para que Sofía no despertara y se asustara. Se dirigió al baño y mojó una toalla para limpiar la sangre que había entre las piernas y parte íntima de su hermana. Una vez terminado de limpiarla la levantó gentilmente y la recostó sobre su cama cubriéndola con una frazada.



Después María se fue al baño y tomo una ducha para lavarse la sangre de la herida en la cabeza. Se cambió y después de unos cuantos segundos se oyó la voz de Marta llamándolas para que desayunen. María se sorprendió y pensó que ella no se había dado cuenta de nada de lo que había pasado la noche anterior y que tal vez Juan le había hecho lo mismo que a ella.



Bajo desesperadamente las escaleras y agitada le contó todo a su madre. María esperaba que esta la ayudara y que votará a Juan por todo lo que había hecho. Pero para su sorpresa esta encubrió al violador y le dijo que tal hecho era imposible. Mientras ella justificaba a Juan no podía evitar ponerse nerviosa y tartamudear.



María no tardó en comprender que su madre ya sabía de la situación por ello omitió decirle el estado de Sofía. Luego de eso Marta le dijo que tenía que ir al colegio. Al escucharla hablar, María no podía evitar que se le retorciera el estómago por cada palabra que oía salir de la boca de su madre. Así que subió a su cuarto llevando el desayuno a Sofía.



Cuando llegó al cuarto escuchó el llanto de su hermana y ella corrió a abrazarla dejando el desayuno encima de la cama. Sofía estaba totalmente destrozada tanto físicamente como psicológica. Trato de calmarla y decirle palabras de aliento pero no salía ni una de su boca. Simplemente no sabía que hacer por ella.



Marta al cabo de un instante subió a la habitación y las separó de un grito indicando a María que ya era tarde y que tenía que ir al colegio. María no tardó en levantar la voz a Marta y reclamarle la situación pero esta no le hizo el más mínimo caso y la hecho de la habitación con todo y mochila.



No le quedaba de otra que irse y volver lo más rápido posible por Sofía ya que, no podía estar tranquila sabiendo que ese hombre estaba con su hermana en la misma casa y su madre no la iba a proteger.



Pasaron varias semanas en ese ritmo de vida...


Sofía había dejado de tener aquella sonrisa tierna que le brindaba a su hermana. Ahora solo tenía una mirada triste y vacía al igual que ella.


María sin poder decir nada, solo podía abrazarla con todas sus fuerzas, y luego Sofía procedía a llorar en sus brazos sin decir ni una palabra y en su mente los recuerdos de aquella noche.


Ella sospechaba que Marta después de haberla corrido ese día, le había dicho algo a Sofía ya que, después de regresar del colegio hasta ahora ella no pronunciaba ni una palabra, como si de repente se hubiera vuelto muda.


Luego la misma rutina de su madre (esa mujer, la cual no merecía ser llamada como tal, la que no hizo nada en cuanto a lo sucedido con una de sus hijas. Aquellas a las que estaba a cargo de proteger y cuidar como si fuera su vida la que estaba en riesgo), se acercó y las envió al colegio. Ya que Sofía estaba lo suficientemente recuperada como para regresar.


Así pasaron dos semanas más en el infierno de que vivía Sofía. Obligada a vivir y comer con la persona que había abusado sexualmente de ella y sin poder estar tranquila en la casa. Siempre andaba alarmada, triste, al punto ya de enloquecer.


Pero un día Sofía sin poder soportar más con la situación tomó una decisión definitiva. Ella se encontraba en su habitación y está sin más poder aguantar por más tiempo el asco, el sufrimiento y el resentimiento hacia el bastardo que la había violado, se ahorcó.


Sofía se había ahorcado de la manera más lamentable. Ella no logró cumplir con su cometido en el primer intento así que sufrió en cada uno de ellos, hasta lograrlo. En total cuatro veces, tres de ellas había sufrido por el agarre de la sabana en su cuello y en la última simplemente se dejó ir con el último pensamiento dedicado a su querida hermana, su única familia. Lo cual la hizo derramar lágrimas, como si estas fueran estrellas fugaces en el cielo, en grandes cantidades y que al caer desaparecerían.


Después de un largo y cansado día en el colegio María llegó a su casa e inmediatamente fue a su habitación con la esperanza de encontrar allí a su hermana.


Al entrar a la habitación vio el cuerpo de Sofía colgando desde lo alto de la habitación, sintió tantas ganas de llorar, pero no logró arrojar ni una sola lágrima. De alguna manera ella sabía que Sofía no se sentía muy bien y que difícilmente Marta la ayudaría o dejaría que alguien más se entere de lo ocurrido. Por ello se sentía un poco aliviada ya que ahora nadie, absolutamente nadie podría volver a dañar a su querida hermanita.


Después María llamó a Marta para bajar el cuerpo. Marta no podía contener las lágrimas al ver el pequeño cuerpo de su hija tendido en el suelo y se ponía a llorar como una magdalena, como si de verdad le importara, lo que había pasado.


Ella, la persona que pudo ayudar a parar todo esto. La que puedo detener aquella vez a esa mierda de persona. Pero no, solo dejó que pasara y obligó a su hija a vivir con ese hijo de puta. Tal vez esperando a que le hiciera lo mismo a sus dos hijas.


Un día después la enterraron con la excusa de que se había caído por las escaleras lesionándose el cuello, causándole la muerte.


No fueron muchas personas ya que los amigos más íntimos de Sofía eran menores y sus padres no querían que estos estuvieran en un acto tan triste.


Lucas el mejor amigo de Sofía, habló con María después del entierro sobre los días que ella había asistido al colegio después de su ausencia por unas semanas. Le comento que Sofía por su cambio repentino, fue agredida por sus compañeros y compañeras después de que ella le había revelado la verdad de lo que le había sucedido en su casa. El comento que trato de ayudarla pero que le fue imposible ya que eran muchos los agresores.


María no podía contener las lágrimas en aquel momento. Solo podía agradecerle a Lucas el a ver ayudado a su hermana en los momentos difíciles por los cuales estaba pasando. Y no podía dejar de pensar que, ¿En dónde estaba que no podía ayudar a Sofía de esas personas?


Al llegar a la casa María sólo quería recostarse en su cama y olvidar todo lo ocurrido. Pensar que ahora su hermana estaba tranquila y que nadie la volvería a lastimar. Dos horas después el hijo de puta aprovechó que Marta había salido de compras e ingreso a la habitación donde María se encontraba recostada y le susurro en el oído "fue tu culpa".


María se despertó al instante en el que oyó el leve susurro, pero él ya se había ido. Ella no entendía nada, pero se quedó curiosa ¿Cómo aquella mierda se atrevía a decir tal cosa? Si ella había hecho lo posible por ayudarla, no como su madre.


María tuvo el valor de ir a preguntarle a ese bastardo, la razón de aquello que le había susurrado al oído.


//

─ ¿Por qué dijo tal cosa?─ (preguntó nerviosa)

─Yo no le iba a hacer nada a Sofía ¡Te lo iba hacer a ti!

"Pero igual lo disfrute" (exclamó con una sonrisa en el rostro)