jillianjung1996 JILLIAN JUNG

Jamie Williams y Yurem Mason son medio hermanos, el único que no está enterado de ello es Yurem, no obstante, un año después de la muerte de su madre, su padre decide casarse con la madre de Jamie; quien era su amante. Por un lado, todos parecen muy felices con la noticia excepto el pobre chico, quien, enojado con su situación, se jura que hará hasta lo imposible para hacer pagar a Jamie y la amante de su padre; por todo aquello que tuvo que sufrir su madre difunta y él, por culpa de su atrevida madrastra.


LGBT+ Interdit aux moins de 18 ans.

#romance #hermanos #violencia #incesto #sadismo #masoquismo #sexo-explicito
14
786 VUES
Terminé
temps de lecture
AA Partager

I

PRIMERA PARTE


** **


Desde muy pequeño, Jamie Williams siempre había sabido que su madre era la amante secreta de su padre, quien ya estaba casado desde mucho antes de que él naciera, por ende, técnicamente su vida era un total secreto lleno de una molesta frustración a falta de libertad.


Vivía con su madre pésimamente en una vieja casa en el centro de Yonhon. Una ciudad considerada pequeña por sus tan solo 10.000 habitantes, ubicada al este de Nara, rodeada por montañas y un denso follaje, que lo convertía en el lugar con la más exquisita fauna y flora, en comparación con el resto del país. Yonhon limitaba al oeste con la ciudad capital de Dosi, y al este con Bélgica.


Desde siempre la ciudad había estado dividida por diez distritos en los cuales solo había dos clases sociales extremadamente remarcadas, el lado oeste que contaba con cuatro distritos, se encontraba repleto de edificios lujosos, y casas ostentosas, donde vivían las personas con mucho dinero. Mientras en el este, que abarcaba lo seis distritos restantes y gran parte del área central, se podían encontrar las personas de clase media, hasta quienes eran de muy bajos recursos. Por ende, una gran parte de Yonhon, estaba demasiado descuidado, e incluso desorganizado. Muchas de las casas del este eran simples, con la misma aburrida arquitectura, pintadas de colores anaranjados, grises y de vez en cuando unos cuantos blancos, y hasta amarillos. Las construcciones no pasaban de las dos plantas, y los pequeños edificios no tenían más de cinco pisos, por lo que no había ascensor. Todas las estructuras estaban muy juntas entre sí, tanto que podías escuchar lo que hablaban los vecinos porque las paredes eran delgadas y estaban demasiado continuas. Los callejones eran estrechos y tenebrosos, algunas avenidas tenían basura, y en la parte más alejada del este, mucha gente sin hogar que vivían en tiendas improvisadas, donde constantemente pedían dinero.


Pero así mismo, existían esos pequeños detalles que hacían bonito el vivir en Yonhon, como que hubiera mucha naturaleza a la cual admirar entre las calles, junto con lindos animales a los que los ciudadanos trataban de cuidar. También que en las noches toda la ciudad se iluminaba con luces de distintos colores dependiendo del distrito, por ejemplo; el centro tenía tonos fluorescentes, además cabe resaltar que sin importar la hora siempre te sentirías muy tranquilo en Yonhon, ya que la seguridad era bastante buena. Incluso era agradable que las personas se transportaran en su bicicleta, así evitando la contaminación, además muchos lugares quedaban bastante cerca como para usar sus autos.


Sin embargo, en una ciudad como esta, siempre predominaban las habladurías, sin importar tu estrato o el barrio en que vivieras, alguien sabría algo de ti, porque muchas veces todos te conocían mejor que tú mismo. Por ello, Jamie siempre debía cuidar de todo aquello que decía para que nadie jamás supiera, que su padre era nada más ni nada menos que Henry Mason, el famosísimo presidente de una de las empresas de juguetería más reconocidas del país, Mason inc. Pero lo peor, probablemente era el hecho de tener que lidiar con que su padre casi nunca podía visitarlo por cuestiones de todo tipo, tratar de verlo era todo un desafío que se daba pocas veces al año.


Lastimosamente, había vivido toda su niñez de esa manera, hasta que de repente un día de otoño, cuando cruzaba los trece años, la esposa de su padre murió de una terrible enfermedad.


Aquella tarde, en la que la sepultaron en una hermosa pradera, en lo más profundo del cementerio West, todos vestidos de negro, bajo la lluvia lloraban sin cesar, mientras en su garganta se formaba un gran nudo al ver como familiares, amigos e incluso Henry Mason, sufrían por la muerte de aquella mujer desconocida para Jamie. Nunca la había visto más que en fotos, sin embargo, sentía la pena como cada uno de los que allí se hallaban, a excepción de su madre; quien era la única que se mantenía indiferente ante la escena, como si no le importara, como si su corazón fuera de hielo ante el dolor de las personas. Nora Williams, no era insensible, pero ella jamás derramaría una lágrima por alguien que consideraba su más grande rival.


En ese ambiente tan pesaroso, Jamie pudo verlo por primera vez. Nunca había podido conocerlo de la manera correcta, ni siquiera podía decirle que era su hermano menor, pero lo conocía perfectamente por todas las fotos que Henry Mason le había mostrado de él. Por prevención, le había ordenado aquella vez que, si algún día lo veía, se alejara en lo posible de su presencia, porque de lo contrario sería un grave problema para la vida de todos.


Yurem Mason era su nombre, tan perfecto como su refinada apariencia, incluso sus lágrimas eran casi una belleza a la vista, una que lo había atrapado en lo más profundo desde que lo había visto. Sus fotos no eran nada comparado con tenerlo allí a solo unos metros. Él no podía ser definido en palabras, porque su belleza era tal que ninguna de las cosas que lo describieran alcanzarían a llegarle a los talones.


Cuando finalizó la modesta ceremonia, Yurem se mantuvo en el mismo lugar de pie viendo como arrojaban sin piedad tierra a aquel profundo hueco donde se hallaba su madre, en un elegante ataúd repleto de flores. Sus padres en total silencio se habían alejado a hablar con las demás personas presentes, quedando solo ellos dos en ese devastador lugar. Él mayor con su traje negro completamente empapado, y Jamie con ropa simple negra, y un gabán azul oscuro que la protegía del frío, haciendo juego con la sombrilla que lo alejaba de mojarse de la lluvia, que parecía más una tormenta cayendo con violencia que otra cosa.


Sin poderse controlar, se acercó a Yurem con cierta torpeza en sus pazos, mientras lo observaba más detalladamente, su cabello castaño oscuro se agitaba con el leve viento que soplaba, y algunos mechones se pegaban a su frente gracias a la humedad, sus ojos color café se notaban demasiado tristes, incluso verlo apretar los labios para no gritar del dolor que se acumulaba en su pecho, la hacía sentir lamentable. Su tez era muchísimo más clara que la de Jamie, sus pestañas largas estaban empapadas gracias a la lluvia, sus cejas pobladas como un campo estaban fruncidas en amargura casi rozándose, sus labios rosáceos, y finos los apretaba con fuerza entre sus blancos dientes al punto de que, en más de una ocasión, el más alto debió de saborear su propia sangre. Su cuerpo era delgado, sin embargo, se notaba que a la edad de dieciséis años estaba proporcionado de mejor manera que muchos otros. Para los ojos de cualquiera parecía un modelo de revista, no un chico normal. Y para Jamie, era el ángel más hermoso que se le había escapado a Dios del cielo.


—Lo siento… —susurró Jamie sin saber que más decirle, y con sus manos temblorosas, posó su paraguas sobre ambos. Yurem levantó su mirada del suelo bastante confuso, era la primera que veía a ese chico en toda su vida, y le fue inevitable el no admirarlo en su mutismo. No obstante, si hubiera sabido desde un principio que él era su medio hermano, quizás su expresión hubiera sido completamente diferente—. Sé que ahora no estás bien, ni nadie lo estaría, pero… —sus ojos se cruzaron con los de Yurem por leves segundos—. Algún día todo ese dolor se borrará.


—Gracias… —sonrió el mayor con cierta dulzura, limpiándose las lágrimas que amenazaban con desbordarse por sus mejillas, con el dorso de su mano.


Aquellas palabras cargadas de consuelo le dieron un poco de ánimo. Ese chico se veía un poco más joven que él, tenía el cabello totalmente liso de un color castaño claro, sus ojos eran como grandes zafiros de color amarillo que lo dejaron anonadado en cuanto se fusionaron con los suyos, su nariz era pequeña al igual que su estatura, sus labios rojizos formaban una gratificante sonrisa que le aceleraba el corazón, su piel era levemente morena, y sus mejillas estaban teñidas de un tenue rojo carmesí por el frío. Él era sin lugar a duda, precioso. Como una escultura hecha en porcelana, como un muñeco frágil y hermoso.


Ambos se sonrieron de una manera diferente, era una expresión cargada de cariño fusionado con una fuerte atracción a primera vista que sería imposible que de alguna forma llegara a dar frutos. Ya que nadie imaginó, ni siquiera por la cabeza de Yurem y Jamie pasó, que algún día volverían a verse de nuevo para un acontecimiento totalmente distinto.


** **


Se encontraban en una elegante estancia privada, apartada de todo el mundo en el aclamado restaurante Leseu, de por medio entre los hermanos había una amplia mesa llena de comida, ambos llevaban las mejores prendas que sus padres habían elegido para la ocasión. Junto a cada uno de ellos estaban sus progenitores respectivamente conversando, y de tanto en tanto se podía escuchar sus escandalosas carcajadas por toda la estancia.


Una cena familiar era todo lo que Jamie había deseado experimenta alguna vez, no obstante, su hermano mayor no había probado bocado en ningún momento, se mantenía ajeno mirando hacia la amplia ventana que dejaba ver la ciudad en esa noche, la cual parecía más una pintura que la realidad, y ese comportamiento distante en gran medida arruinaba el ameno ambiente de la velada.


En la mirada vacía de Yurem, Jamie podía percibir cuánto lo odiaba, cuanto lo despreciaba por el simple hecho de estar en ese momento sentado allí, y aun cuando él sentía una punzada en su corazón cada que sus ojos se encontraban, trató de ocultar su tristeza con una sonrisa. Ya que Jamie estaba seguro de que luego de ese día, ellos llegarían a ser grandes amigos, y recuperarían todo el tiempo que habían perdido al estar separados. Sin embargo, los pensamientos de ambos eran completamente distintos para el futuro.


—Jamie, quiero presentarte a tu medio hermano —dijo Henry Mason con una cálida sonrisa cuando acabaron la cena. Jamie le dedicó una mirada repleta de felicidad al mencionado, mientras que Yurem detestaba cada palabra que salía de la boca de su padre, sentía sus oídos sangrar con esa confesión, y su cabeza comenzaba a dolerle en demasía, definitivamente el pobre solo quería salir corriendo de ese lugar, quería escapar de esa horrible realidad cuanto antes—. Yurem, él es tu hermano menor, Jamie Williams.


Jamie extendió su mano inconscientemente sobre la mesa, con una mirada de anhelo que le heló la sangre al mayor. Este último de inmediato rodó sus oscuros ojos soltando un bufido, y el menor no tuvo más opciones que regresar la mano a su lugar, totalmente decepcionado.


Para los dieciocho años que Yurem estaba próximo a cumplir, no era demasiado maduro. Pero existen cosas que no se pueden aceptar de un día para otro, ni mucho menos perdonar, y que Henry Mason engañara a su madre era una de ellas, quizás la única de la lista. Sabía desde hacía muy poco de este hecho; que su padre tenía una amante, quien era esa sensual mujer frente a sus ojos, pero lo que nunca había llegado a enterarse hasta ese día era que el tal Jamie era nada menos que su medio hermano, un bastardo. ¡Fabuloso!


—Yurem, puedes llamarme madre —dijo Nora Williams quien desbordaba de la dicha en cada una de sus expresiones, dejando al chico completamente desconcertado.


—¿Por qué haría algo así? —inquirió estupefacto.


—¡Henry y yo, vamos a casarnos!


Jamie sonrió emocionado, pero todo aquello se desplomó en cuestión de segundos, justo cuando los ojos de Yurem se llenaron de una inmensa ira, de una sed de venganza que nunca podría controlar. Esas palabras resonaban en la cabeza de Yurem una y otra vez, atormentándolo, fastidiándolo demasiado, y no podía dejar de preguntarse; ¿Por qué de todas las personas del mundo tenía que ser Jamie Williams su medio hermano? ¿Por qué tenía que ser ese chico que había sido tan amable con él la primera vez que lo conoció? ¿Por qué su padre remplazaba el espacio vacío que había dejado su madre tan pronto? ¿Cómo podía hacer aquello?


Por otro lado, su hermano menor, sonreía encantado al ver que estaba viviendo algo que nunca creyó que llegaría a sucederle, ni en un millón de años.

4 Février 2021 00:46:26 3 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
3
Lire le chapitre suivant II

Commentez quelque chose

Publier!
Sof Bqrz Sof Bqrz
Vengo de wattpad y yo también extraño los nombres de los chicos :(
Minmin YoonJi Minmin YoonJi
Extraño los nombres de los chicos.. pero igual me encanta.
March 29, 2021, 01:20

  • JILLIAN JUNG JILLIAN JUNG
    Ya habías leído alguna de mis historias? :0 Estoy impactada... March 29, 2021, 01:22
~

Comment se passe votre lecture?

Il reste encore 47 chapitres restants de cette histoire.
Pour continuer votre lecture, veuillez vous connecter ou créer un compte. Gratuit!